PRIMER LIBRO

DE

SAMUEL

Arno Clement Gaebelein
1861-1942

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    INTRODUCCIÓN.

 

Los dos libros de Samuel y de Reyes llevan en la versión griega del A. Testamento (la Septuaguinta) el nombre primero, segundo, tercero y cuarto libro de los reinos. En la versión latina, conocida como la Vulgata, estos son llamados los libros de los Reyes.

En los manuscritos hebreos y las primeras ediciones del texto hebreo, ambos libros de Samuel aparecen como uno; lo mismo es verdadero. También debe recordarse que, en la Biblia hebrea, los libros de Samuel pertenecen a aquella sección que las autoridades han llamado “los profetas anteriores”. Los libros de Samuel son, por tanto, clasificados por los judíos con los escritos de los profetas.

 

 

 

    LA AUTORÍA

 

Los libros llevan el nombre de Samuel. Esto, sin embargo, no significa que Samuel es el autor de estos libros. Eso sería imposible, considerando que la mayor parte de ellos contiene eventos que ocurrieron después de la muerte de Samuel. El único indicio en las escrituras acerca de estos dos libros se encuentra en 1 Crón. 29:29: “los hechos de David el rey, primeras y últimas, he aquí, están escritas en el libro de Samuel el vidente, y en el libro de Natán el profeta, y en el libro de Gad el vidente.” La tradición antigua entre los judíos asigna a Samuel la autoría de los primeros 24 capítulos del primer libro de Samuel. Estos capítulos contienen lo que puede ser denominado la vida de Samuel hasta el tiempo de su muerte. Es razonable pensar que Samuel haya escrito estos primeros capítulos del primer libro que lleva su nombre. Que Samuel escribió es plenamente establecido por el cap.10:25. “entonces Samuel dijo al pueblo la clase del reino, y lo escribió en un libro y puso delante del Señor.” La misma tradición judía acredita a Natán el profeta y a Gad el vidente con haber escrito el resto de los dos libros. El pasaje en el primer libro de Crónicas parece apoyar esta vista. Evidentemente Samuel comenzó a escribir estos libros, que, por esta razón, fueron llamados por su nombre. El criticismo moderno rechaza esta vista y demanda que los libros de Samuel no pueden ser la obra de hombres que vivieron durante los reinos de Saúl y David. No presentaremos sus teorías especulativas y opiniones contrarias, que no son de valor ninguno en el estudio espiritual del texto. Los mejores eruditos creen que estos libros pertenecen a un muy primitivo período, y que la vista critica de una compilación de ciertos documentos y fragmentos, inmediatamente antes del exilio, no puede sustentarse. “Los detallados bosquejos y vívidos toques con que estos libros abundan prueban que su autor habla de lo que conoce y testifica de lo que ha visto” (J.Eadie). Algunos de las más importantes objeciones que la alta critica ha levantado contra la primitiva fecha de los libros de Samuel y las alegadas discrepancias las señalaremos y responderemos a ellas en nuestras anotaciones.

 

 

 

   LA CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA DE ISRAEL.

 

Estos libros contienen la continuación de la historia del pueblo de Israel. Los primeros capítulos cubren el período de la opresión filistea, durante el cual Sansón comenzó a libertar a Israel de manos de los filisteos (Juec. 13:5). Como se ha declarado en nuestra introducción al libro de Jueces, que las primeras operaciones cayeron en el mismo tiempo cuando Sansón estaba actuando como juez. Samuel asumió el oficio de juez después de la muerte de Sansón. Al comienzo de la opresión filistea estos dos niños nacieron, ambos consagrados al nazareato y ambos a una obra definida. Hay, sin embargo, una diferencia entre los dos, como lo señala Edersheim: “Samuel fue concedido por Dios, Sansón enviado por Dios; Samuel fue dedicado a Dios, Sansón fue demandado por Dios. La obra de Sansón terminó en satisfacción propia, fracaso y muerte; aquella de Samuel abrió la realeza de David.

La declaración final con que termina el libro de Jueces es la siguiente: “En aquellos días no había rey en Israel; y cada uno hacía lo que bien le parecía.” Esto muestra que Israel estaba mirando hacia adelante a tener un rey; la necesidad de un rey era reconocida, porque el gobierno por los jueces no había producido libertad para el pueblo. La ruina en la cual Israel había caído, además de ser descrito en los capítulos finales de Jueces, se ve también en los primeros capítulos de Samuel. El sacerdocio está corrompido. Eli es anciano y débil, sus hijos, Ofni y Fineas, eran hombres malos. Los filisteos los vencieron nuevamente. Entonces ellos usaron el arca del pacto para vencer al enemigo; pero en lugar de eso encuentran una mayor derrota. El arca de Dios es capturada por los Filisteos y llevada a Asdod. Después del retorno del arca Samuel llamó al pueblo al arrepentimiento. “Entonces los hijos de Israel pusieron a un lado a Baalim y Astoret, y sirvieron a Jehová” (1 Sam. 7:4). El resultado fue victoria sobre los filisteos. Entonces Samuel juzgó a Israel; y él también hizo jueces a sus hijos. Como los hijos de Elí, ellos fueron impíos. “Ellos fueron tras el lucro…, y pervirtieron el juicio” (1 Sam. 8.3) Fue en ese tiempo que los ancianos de Israel hicieron su demanda, “He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos, ahora constitúyenos un rey para que nos juzgue como todas las naciones” (1 Sam. 8:5) Con esto se alcanzó la crisis. Un rey es pedido y Jehová les concede su petición. Ellos lo han rechazado a Él como su Rey.

 

Las dos instituciones que ahora encontramos definitivamente introducidas entre Israel son el orden profético y la monarquía. Samuel encabeza el orden de los profetas y es también escogido para coronar a los primeros dos reyes. Que el oficio real en medio de Israel había sido anticipado lo aprendemos de Dt. 17:14-15. “Cuando hayas entrado a la tierra que Jehová tu Dios te da, y la poseas, y mores en ella, y digas, pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están a mi alrededor; tú pondrás como rey sobre ti a quien Jehová tu Dios escoja; uno de entre tus hermanos será rey sobre ti: no podrás poner un extranjero sobre ti, que no es tu hermano.” De este modo la petición fue anticipada y provisiones fueron hechas para ello en la ley.

 

 

  PREFIGURANDO AL VERDADERO REY Y SU REINO.

 

Israel debía tener una monarquía establecida en su medio para prefigurar al verdadero Rey y Su reino. El verdadero Rey de Israel, el prometido, y Su dominio ya ha sido mencionado a Balaam. “Un cetro se levantará en Israel”, “de Jacob vendrá aquel que tendrá el dominio” (Núm. 24:17-19). Ana en su inspirada explosión de alabanza y su visión profética vio al Rey verdadero. “El Dará poder a su ungido y exaltará el cuerno de su ungido” (1 Sam. 2:10). Este es el verdadero Rey de Israel, el Ungido, el Cristo, fue a quien ella vio.

 

Saúl, el primer rey, es el elegido del pueblo y termina en completo fracaso. Después entra David en la escena; él es el rey escogido de Dios; el rey conforme a Su propio corazón. Pero él también falla. Sin embargo, él es un tipo de Aquel que es Señor e hijo de David, la raíz y linaje de David, nuestro Señor Jesucristo, el verdadero Rey de Israel. David y Salomón son débiles sombras del verdadero Rey y Su obra en juicio y en el reino de paz. Los registros históricos de los libros de Samuel son especialmente ricos en lecciones típicas y dispensacionales y que enseñan muchas verdades espirituales. Esperamos señalar muchas de ellas en las anotaciones mientras seguimos el texto.

 

 

   LA DIVISIÓN DEL PRIMER LIBRO DE SAMUEL.

 

Considerando que el primer libro de Samuel contiene el registro de las labores de Samuel y el ungimiento de los primeros dos reyes de Israel, Saúl y David, el reino de Saúl y el exilio de David, dividimos el libro en tres secciones. En la primera sección encontramos el nacimiento, niñez y el oficio de juez en Samuel; en la segunda, el ungimiento y coronación del primer rey de Israel, Saúl, su reino y rechazo. En la tercera sección tenemos a David, su ungimiento, y exilio están ante nosotros. Damos las siguientes secciones y subdivisiones como las seguiremos en nuestro análisis y anotaciones.

 

 

 

I.         SAMUEL PROFETA Y JUEZ.

 

 1. El nacimiento y niñez de Samuel. (1:1-28)

 2. Cántico profético de Ana. (2:1-10)

 3. Fracaso de Elí y sus hijos. (2:12-36)

 4. Llamado y ministerio profético de Samuel. (3:1-21)

 5. Juicio de Elí y sus hijos. --Icabod (4:1-22)

 6. El arca en manos de los filisteos y su retorno. (5:1-7:2)

 7. El retorno a Jehová y la libertad. (7:3-14)

 8. Samuel ejerciendo su oficio y su fracaso. (7:15-8:3)

 

 II. EL REY SAÚL_ SU REINO Y RECHAZO.

 

 1. El rey pedido. (8:4-22)

 2. La historia de Saúl y su ungimiento. (9:1-10:16)

 3. Aclamación pública de Saúl como rey. (10:17-27)

 4. La primera Victoria del rey: el reino renovado en Gilgal. (11:1-15)

 5. Testimonio y advertencia de Samuel. (12:1-25)

 6. El primer fracaso de Saúl y sus resultados. (13:1-23)

 7. El heroico hecho de fe de Jonatán. (14:1-52)

 8. Guerra con Amalec: desobediencia y rechazo de Saúl. (15:1-35)

 

III. DAVID, EL REY CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS, SU EXILIO Y SUFRIMIENTOS.

 

 1. David ungido rey y el alejamiento del Espíritu de Saúl (16:1-23)

 2. David y Goliat. (17:1-58)

 3. Jonatán y David, celos de Saúl. (18:1-30)

 4. Renovado intento de Saúl y escape de David. (19:1-24)

 5. Jonatán protege a David y su separación. (20:1-42)

 6. Variadas experiencias de David. (21-27)

 7. Saúl y la adivina de Endor. (28:1-25)

 8. David y Aquís, Siclag destruida y vengada. (29-30)

 9. Muerte de Saúl (31:1-13)

 

    Análisis y Anotaciones

 

   I. SAMUEL PROFETA Y JUEZ.

 

   1. Nacimiento y niñez de Samuel.

 

     CAPITULO 1

 

 1. Elcana y sus esposas. (1:1-8)

 2. Oración y voto de Ana. (1:9-18)

 3. La oración respondida y nacimiento de Samuel. (1:19-20)

 4. El niño destetado y presentado a Jehová. (1:21-28)

 

La genealogía de Samuel abre el libro. Los nombres son de sorprendente significado. Elcana significa “adquirido por Dios.” Él fue el hijo de Jeroham (“tiernamente amado”), el hijo de Eliú (“mi Dios es Él”), el hijo de Tohu (“postración”), el hijo de Zif (“panal de miel”). Estas fueron generaciones piadosas de las cuales vino este piadoso hombre. Elcana tuvo dos esposas. Ana (“gracia”) la muy amada era estéril; y Penina (“perla”) tenía hijos. El hecho de que el nombre de Ana esté primero hace probable que su condición de esterilidad ha guiado a Elcana a tomar una segunda esposa. (Ver Dt. 21:15) Elcana era un efrainita. Pero de 1 Crón.6:20-28 aprendemos que Samuel y su padre tenían una ascendencia levítica. Esto se ha señalado como siendo una discrepancia: esto sin embargo no es una inconsistencia con las declaraciones de que el padre de Samuel era de Efraín. Él era uno de aquellos levitas a quienes le fueron asignadas porciones dadas a la tribu de Efraín (Josué. 21:20)

 

Cada año Elcana iba a Silo para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos. Es digno de notar que el nombre de Dios como “Jehová de los ejércitos” (Jehová Zebaoth) aparece aquí por primera vez en la Biblia. (Este se encuentra 281 veces en la Biblia. No se encuentra en el Pentateuco, y ocurre 80 veces en Jeremías y 50 en Zacarías). Este e s el nombre de Dios como Jehová del poder, Jehová de todos los ejércitos del cielo y tierra. Este se usa por primera vez en el libro que revela el reino, y esto es muy apropiado.

 

Ana en su visita a Silo nos presenta un triste cuadro. Ella es amada y recibe una doble porción de parte de Elcana, mientras Penina, su adversaria, la provoca a causa de su condición de no tener hijos, de manera que ella lloraba y no comía en la fiesta. Entonces ella se levantaba de la fiesta sacrificial que no probaba y buscaba la presencia del Señor. Allí lloró e hizo voto que si Jehová de los ejércitos le concediese un hijo varón lo dedicaría a Jehová y él sería un nazareo. Ella se arrojaba sobre el Señor y se aferraba de Él. Samuel por tanto era un hijo de oración, pedido a Jehová; toda su vida después manifiesta el espíritu de oración y dependencia.

 

Entonces Elí el sacerdote es mencionado por primera vez. Él estaba asombrado viéndola a ella de este modo comprometida en silenciosa oración y la acusó de borrachera. Su asombro y acusación son testimonio del triste estado de Israel. Evidentemente pocos buscaban la presencia de Dios, y su reprensión hace evidente que esta no era una cosa poco común que la borrachera prevaleciese durante la fiesta en Silo.

 

La oración de Ana fue respondida. El hijo nació y fue llamado Samuel, que significa “escuchado de Dios”. Poco sabía ella de la poderosa obra que su hijo era llamado a realizar; su ruego fue respondido más allá de su pensamiento. Ella no subió a Silo hasta que el niño fue destetado. Después subió para cumplir su voto y presentarlo a Jehová. Antes de que Samuel pudiese comenzar a servir a Jehová él debió ser destetado. “Como un niño destetado no clama más, ni se impacienta, y desea el pecho, sino que está tranquilo y contento, porque está con su madre, de este modo el alma debe ser destetada de todo pensamiento de descontento, de todo anhelo de bienes terrenales, esperando quietamente en Dios, encontrando su satisfacción en Su presencia, descansando en plena paz en Sus brazos.” (Perowne, Los Salmos). Él fue llevado al santuario y vino a ser ese sólido, sincero, y ferviente hombre de Dios. Es este destete y el santuario lo que cada siervo de Cristo necesita todavía. Y Ana lo dedicó a Jehová quien en gracia se lo había concedido. Este debiese ser el caso con nuestras oraciones.

 

 

   2. CANTO PROFÉTICO DE ANA.

 

    CPITULO 2: 1 - I 0

 

 1. La alabanza de Jehová-Dios. (2:1-3)

 2. Poder y gracia de Jehová en libertad. (2:4-8)

 3. Mirada profética. (2:9-10)

 

El corazón de Ana estaba lleno con el Espíritu Santo que desbordaba con maravillosas expresiones. La alta critica demanda “que este bello cántico sagrado no podría haber sido cantado por Ana en las circunstancias descritas. Las palabras del v.5 solo se acercan a su situación, y sin duda guían a la inserción del salmo en su presente contexto.” Ellos también dicen “que el cántico de la virgen María (Lc.1:46-55) es ampliamente modelado sobre el cántico de Ana”. Tales declaraciones niegan la inspiración. Los cánticos de Ana y María son semejantes debido a que el mismo Espíritu habló a través de ellas. ¿Por qué se pensaría imposible para la piadosa Ana expresar tales sublimes palabras que están íntimamente relacionadas a toda posterior profecía, si creemos que el Espíritu Santo las inspiró como lo hizo con Isaías y otros profetas?

 

Como con cada otro cántico dado por el Espíritu de Dios, su cántico comienza exaltando a Jehová, glorificando Su nombre. Las primeras cuatro estrofas nos presentan su experiencia. Ella conoce a Jehová y se regocija en su salvación. Especialmente bellas son las expresiones que el Espíritu de Dios da a través de ella al describir el poder y gracia en libertad de Jehová. Debemos aquí ante todo pensar en nuestro Señor Jesucristo. Él descendió al polvo de la muerte y fue resucitado de entre los muertos. Él descendió y subió del sepulcro; se hizo pobre y es hecho rico; se humilló y fue exaltado (vv. 6-7). Por haber descendido a nuestra miseria, levanta al pobre del polvo, y al mendigo del muladar para ponerlo entre príncipes y hacerlo heredar el trono de gloria. ¡Qué vistazo tiene ella, cuyo nombre significa “gracia”, de aquella gracia que va tan bajo y eleva tan alto! Sus palabras casi se acercan en el A. Testamento al evangelio de la gracia como éste es revelado en el N. Testamento. A la mitad del verso 8 ella habla del futuro. El día del Señor con sus juicios está en vista. Los píes de Sus santos serán guardados; los malos estarán en tinieblas; los adversarios quebrantados. Entonces el cielo no estará más silencioso. Jehová juzgará. El Rey, el verdadero Rey de Israel y una vez rechazado, nuestro Señor Jesucristo, será exaltado. En el comienzo de los libros del reino de los cielos el verdadero Rey es visto en una visión profética.

 

El ministrar de Samuel ante Jehová es un cuadro muy bello y dulce. Fielmente sus pequeñas manos hacen todo lo que pueden hacer, y Jehová se complace en ello.

 

   3. FRACASO DE ELÍ Y SUS HIJOS.

 

    CAPITULO. 2:12-36

 

 1. Los malos hijos de Elí. (2:12-17)

 2. Samuel ante Jehová y Ana bendecida. (2:18-21)

 3. La vana advertencia de Elí. (2:22-26)

 4. Juicio anunciado. (2:27-36)

 

 

La corrupción de los hijos de Eli es después expuesta. Ellos eran hijos de Belial; no conocían a Jehová, y aun así ministraban en las cosas exteriores en el santuario. Esto no solo podía tener como resultado la peor de las corrupciones. Ellos tocaban las cosas santas y eran malos en corazón y vida. Bien se ha dicho, “una santidad solo externa es la peor de las profanidades.” Así es hoy en la cristiandad: hombres que no conocen a Jehová, que no están sirviendo al Señor sino a sí mismos y están bajo el control de Satanás, el dios de este siglo, ministran en las cosas de Dios. Esto resulta en toda clase de alejamientos y corrupción. Esta es la maldición de la cristiandad. “El pecado de los jóvenes era grande ante Jehová, porque los hombres despreciaban las ofrendas de Jehová.” Viendo tan mala conducta en los sacerdotes, los hombres vinieron a ser disgustados con todas las funciones religiosas y de la verdad que prefiguraban. Ellos pusieron lejos las ofrendas de Jehová. Y así es aún. Un impío, y egoísta ministerio es el más grande tropiezo a la multitud del pueblo.

 

¡Y entonces viene el contraste! El niño Samuel en su pequeño ministerio es mencionado una vez más. ¡Que encantador cuadro debe haber sido él con su pequeño efod y con la pequeña ropa que su madre le hacía! Sobre él, un mero niño, inocente y simple, las vestiduras de lino fino habían sido otorgadas. Todo lo demás en Silo estaba corrompido.

 

Eli hace un intento de advertir a sus hijos de su conducta mala e inmoral. Su débil esfuerzo revela el estado de su propia alma. La ley demandaba como penalidad la muerte de los ofensores. La falta de celo de las reprensiones de Eli no hacía ninguna impresión sobre sus malos hijos. Entonces un hombre de Dios que no es nombrado vino a Eli y traía consigo un mensaje de juicio. Ofni y Finees debían morir en un solo día. Después tenemos la promesa del levantamiento de un sacerdote fiel. Tal sacerdote fue Sadoc, pero la promesa encuentra su último cumplimiento en Aquel que es el Rey-Sacerdote, nuestro Señor Jesucristo.

 

   4. LLAMADO Y MINISTERIO PROFÉTICO DE SAMUEL.

 

     CAPITULO 3.

 

 1. Llamado de Samuel (3:1-9)

 2. Mensaje de Jehová. (3:10-18)

 3. Samuel el profeta. (3:19-21)

 

Después que el sacerdocio ha fallado completamente y el juicio divino ha sido pronunciado, Samuel recibe su llamado al oficio profético. Él continuó sus ministraciones como levita durante el tiempo que la palabra de Jehová era preciosa (literalmente, rara); y cuando no había visión. Hasta este tiempo Samuel no había conocido a Jehová ni la palabra de Dios le había sido revelada (v.7). Debe haber sido cerca del amanecer, porque la lámpara del tabernáculo aún no había sido sacada, cuando la voz de Jehová llamó por nombre a Samuel. Él le conocía, y conoce a todos los suyos por nombre. Tres veces llamó la voz y las tres veces Samuel corrió a Eli. Entonces Eli comprendió que Jehová llamaba al niño y lo instruyó para responder al próximo llamado, “habla, Jehová, porque tu siervo oye”. Jehová entonces apareció y estuvo delante y lo llamó nuevamente. Samuel al responder omite la palabra “Jehová” que Eli le había dicho que usase. Él puede haber omitido el nombre Jehová por un temor reverencial. Él de este modo escucha de labios de Jehová el mensaje de condenación para Eli y su casa, que él fielmente transmitió a Eli por la mañana. El no ocultó nada y Eli se inclinó ante éste con resignación; sin embargo, no se arrepintió. “Por el fiel cumplimiento de una misión penosa, y que envolvía tal negación propia y valentía, Samuel resistió la primera prueba de su aptitud para el oficio profético. Desde entonces “la palabra de Jehová” estuvo permanentemente con él. No solamente por comisiones aisladas, sino en el cumplimiento de un oficio regular, Samuel actuaba como profeta en Israel. Un nuevo período en la historia del reino de Dios había comenzado, y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, sabía que había ahora un lazo entre ellos y su Dios, un centro viviente de guía y comunión, un lazo de unión para todos los que eran verdaderamente el Israel de Dios.” (A.Edersheim, Bible History)

 

  5. JUICIO DE ELÍ Y SUS HIJOS, ICABOD.

 

    CAPITULO 4.

 

 1. La predicción cumplida: Muerte de Elí y sus hijos. (4:1-11)

 2. Muerte de Elí. (4:12-18)

 3. Icabod. (4:19-22)

 

Israel entonces renovó el conflicto con los filisteos y sufrió la derrota. Parece que ellos actuaron en confianza propia, y cuando la batalla fue perdida rápidamente reconocieron la mano de Dios en el desastre: “¿Por qué el Señor nos ha herido hoy ante los filisteos?” Pero allí no había juicio propio, ni arrepentimiento, ni clamor a Dios. El arca del pacto de Dios fue traída de Silo. Ellos confiaban en el arca en lugar de en Jehová; ellos esperaban salvación del arca de oro y madera: “esta puede salvarnos de mano de nuestros enemigos.” ¡Ay! “los dos hijos de Eli, Ofni y Finees, estaban con el arca del pacto de Dios” (v.4). Ellos olvidaron a Jehová a quien habían insultado y ofendido. ¿Cómo podía Él bendecir y libertar a Su pueblo cuando tales hijos de Belial estaban asociados con el santuario? Una peor derrota los esperaba. Treinta mil israelitas cayeron, entre ellos los hijos de Eli. Los filisteos, primero aterrorizados por la presencia del arca, obtuvieron una gran victoria y capturaron el arca.

 

Sobre las palabras “estos son los dioses que hirieron a los egipcios con cada plaga en el desierto” Wellhausen, el bien conocido crítico, comenta: “Ya sea una excusable inexactitud, o el error de un copista.” Él piensa que los egipcios no fueron heridos en el desierto, sino en su propia tierra. Sin embargo, Wellhausen no vio que fueron los filisteos quienes dijeron así. Ellos expresaron su inexacto conocimiento de lo que había ocurrido y Samuel reporta esto tal como fue dicho por los filisteos.

 

Las noticias del terrible desastre alcanzan a Eli, de 98 años y totalmente ciego. Cuando él escucha que el arca de Dios fue tomada, cayó hacia atrás, y se rompió el cuello y murió. Significativo es el párrafo final de este capítulo. La esposa de Finees embarazada también escucha de la captura del arca y de la muerte de Eli, su suegro, de la muerte de su marido y hermano. Moribunda, ella llama a su hijo “Icabod,” que significa “no gloria.” La gloria se había alejado de Israel. Israel realmente había sido dado a luz, por su alejamiento de Dios, la condición de “Icabod”. El arca como la gloria de Dios que manifiestan Su presencia en medio de ellos, ahora se ha ido. “Él abandonó el tabernáculo de Silo, la tienda que puso entre los hombres; y entregó su poder en cautividad, y Su gloria en manos del enemigo” (Sal.78:60-61). En un sentido más elevado la palabra ¡Icabod! Está escrita sobre lo que profesa ser la iglesia, pero que se ha alejado de la verdad. El poder y manifiesta presencia de Jehová se han perdido. Y muchos cristianos individualmente se han sumergido en las mismas condiciones debido a sus pecaminosos y mundanos caminos.

 

  6. EL ARCA EN MANOS DE LOS FILISTEOS Y SU RETORNO.

 

    CAPITULO 5.

 

 1. El arca en la casa de Dagón. (5:1-5)

 2. Los Filisteos heridos por Jehová. (5:6-12)

 

El arca fue llevada a Asdod, la principal ciudad de los filisteos, y puesta en el templo dedicado a Dagón, el principal dios del pueblo. Este era mitad pez y mitad hombre, el símbolo de la fertilidad. El arca fue puesta ante este ídolo. En su ceguedad ellos pensaban que Dagón había vencido al Dios de Israel. La próxima mañana ellos encuentran a Dagón caído con su rostro en tierra ante el arca. Fue Dios quien hizo esto y no un accidente. La próxima mañana todo el ídolo, excepto la parte de pez, está en tierra. “la cabeza de Dagón y las palmas de sus manos cortadas al umbral de la puerta.” El Dios de Israel demostró Su poder sobre los dioses de los filisteos, aun así, ellos continuaron reverenciando aun en umbral donde habían estado los fragmentos de su ídolo. Tal es la oscuridad del hombre caído.

 

Una más severa visitación vino sobre los filisteos; ellos fueron heridos con tumores malignos. Al mismo tiempo una plaga del campo destruyó sus campos y la siega (4:4,11, 18). Esto nos recuerda las plagas de Egipto. Aun así, los filisteos no se arrepintieron de sus pecados, sino que llevaron el arca de Dios a otros lugares, pero dondequiera que ésta era llevada el mismo castigo venía sobre el pueblo. Aun así, no hubo arrepentimiento de parte de los filisteos. Todo esto vino a ser más interesante si consideramos que los filisteos representan a los enemigos del pueblo de Dios. (Ver anotaciones sobre el libro de los Jueces). El mundo deberá experimentar los juicios y plagas de Dios en un día futuro, juicios prefigurados en estas plagas que vinieron sobre la tierra de los filisteos; y no habrá allí vuelta a Dios. En el libro de Apocalipsis, donde estos juicios finales sobre el mundo malo y la cristiandad apostata se describen, no escuchamos una sola palabra de arrepentimiento. En respuesta Dios recibe blasfemias de Su nombre. “Y ellos blasfemaron al Dios del cielo a causa de sus dolores y llagas, y no se arrepintieron de sus malos hechos” (Apoc.16:11)

 

    CAPITULO 6:1-7:2

 

 1. El consejo de los Filisteos. (6:1-9)

 2. El arca en Bet-semes. (6:10-20)

 3. El arca en Quiriat-jearim. (6:21-7:2)

 

El arca ha permanecido entre los filisteos siete meses. Para ellos estos fueron meses de sufrimiento y mortal destrucción... ahora ellos planean como librarse del arca de Aquel cuya mano descansaba pesadamente en juicio sobre ellos. El consejo de los sacerdotes y adivinos paganos es que el arca sea enviada de vuelta con ofrendas de oro, representando aquello que los había herido. Esta era la costumbre pagana, que también ha sido adoptada y es practicada por el catolicismo romano, el gran sistema filisteo de la cristiandad. En las iglesias romanas, especialmente en relicarios, uno puede encontrar cientos de ofrendas a Dios por aquellos que están sufriendo aflicción para apaciguar la ira de Dios. Esto es paganismo y niega a Aquel que derramó Su sangre para nuestra redención. Y como estos sacerdotes filisteos tenían algún conocimiento del juicio de Dios sobre Egipto ellos añaden a su consejo una advertencia que les recuerda a Faraón de Egipto. Su incredulidad y superstición son manifestadas por la forma en la cual ellos retornan el arca. Pero el poder del Creador se ve en el incidente.

 

“En resultado se prueba conclusivamente que Jehová es el Dios de la creación, supremo sobre todos los instintos naturales: la vaca, aunque no acostumbrada a llevar yugo, toma el carro con su carga sagrada y se aleja directamente de donde estaban sus crías, dejándolas detrás, y va hacia Bet-semes, una ciudad sacerdotal cerca del límite israelita. Allí, en el límite, ellos se detienen, bajo los ojos de los señores filisteos, los levitas allí pusieron el arca sobre una gran piedra, y donde la vaca fue ofrecida como un holocausto a Jehová.

 

De este modo los filisteos tenían la soberanía de Jehová demostrada ante ellos en los precisos términos que ellos mismos habían escogido, la bondad de Dios de esta forma los encontraba con aquello que debiese haberlos alejado de la idolatría para siempre y llevado a Sus pies. Pero ellos volvieron atrás, para en lugar de eso, adorar al humillado Dagón” (F.W. Grant Numerical Bible.)

 

El arca llega hasta Bet-semes (casa del sol) el punto más cercano. Esta es bienvenida con mucha alegría, pero ellos olvidan la santidad de Dios y miran dentro del arca, y el pueblo de Bet-semes es herido. Como Bet-semes era solo una pequeña ciudad se toma generalmente que el número de muertos dado en el v.19 ha sido cambiado por el error de un copista. Varias lecturas presentan números menores; pero eso es inmaterial.

El arca es removida de Bet-semes a Kiriath-jearim, “la ciudad de los bosques.” Este fue un humilde lugar donde el arca moró por veinte años. Esta fue llevada a la casa de Abinadab; su hijo Eleazar (mi Dios es ayuda) fue puesta a un lado para guardarla. David la encontró allí (Sal.132:6) El arca nunca retornó a Silo.

 

 

  7. RETORNO A JEHOVÁ Y LA LIBERTAD.

 

    CAPITULO 7:3-14

 

 1. Mensaje de Samuel y la respuesta del pueblo. (7:3-4)

 2. Reunidos en Mizpa. (7:5-6)

 3. La libertad. (7:7-14)

 

Samuel ahora es visto comenzando su gran ministerio nacional. El mensaje que él lleva es un mensaje de arrepentimiento y seguridad de fe. En simples palabras él se dirige al pueblo, quien sin duda estaba preparado para esto por su largo período de humillación. Él demanda que su retorno sea verdadero hacia Jehová y además práctico; los dioses extraños y Astoret deben ser puestos a un lado. Si ellos sirven solo al Señor, la libertad de manos de los filisteos vendrá. Cada verdadero retorno al Señor debe manifestarse de la misma forma. Verdadero arrepentimiento sin juicio y renuncia propia es imposible. El sincero y ferviente llamado de Samuel y la respuesta del pueblo guían a una gran reunión en Mizpa (torre de vigía). Este fue un día de humillación y oración. Samuel dijo “oraré al Señor por vosotros.” Él era un niño y hombre de oración (8:6; 12:19,23). “Samuel entre aquellos que invocan Su nombre; ellos invocaron al Señor y Él les respondió” (Sal.99:6). Allí hubo confesión de pecados y además sacaron agua, y la derramaron ante Jehová. Este fue un acto simbólico mostrando su condición de desesperanza. “Necesariamente debemos morir, y somos como aguas derramadas en tierra” (2 Sam.14:14). Cuando los filisteos subieron contra ellos, el pueblo estaba atemorizado y reconocieron que la oración era su único refugio y ayuda. “No dejes,” dicen ellos a Samuel, “de clamar por nosotros al Señor nuestro Dios.” Y después él ofreció un holocausto al Señor. Este sacrificio representa a Cristo. Entonces Samuel clamó al Señor y el Señor les respondió. Los elementos de una verdadera vuelta al Señor y de un verdadero avivamiento entre el pueblo de Dios se encuentra en este gran movimiento nacional. Mientras Samuel ofrecía el holocausto e intercedía por Israel los filisteos se acercaban. Entonces Dios intervino en favor de Israel. Israel obtiene una gran victoria. Ellos prosiguen al enemigo hasta Bet-car (casa del cordero). Entre Mizpa y Sen ellos levantaron una piedra a la cual llamaron Ebenezer. Este nombre significa “piedra de ayuda”. Ayuda ¡pero solo hasta aquí! Porque toda la ayuda de Jehová es solo hasta aquí, día tras día, y de lugar en lugar, no incondicional, ni completamente, ni una vez para siempre, irrespectivo de nuestro alcance.” (A. Edersheim, Bible History)

 

 

 8. SAMUEL EJERCIENDO SU OFICIO Y FRACASO.

 

    CAPITULO 7:15-8:3

 

 1. Samuel: profeta y juez. (7:15-17)

 2. Su fracaso. (8:1-3)

 

 La actividad de Samuel como el gran profeta-juez se ve ahora. Él tenía un bendito circuito de ministerio, que tiene sus lecciones espirituales para nosotros. El primero visitaba Betel (la casa de Dios). El juicio debe comenzar por allí. Cuando Jacob era obediente al llamado divino “levántate y sube a Betel,” él sepultó los dioses ajenos, los dioses de la familia bajo un roble en Siquem. Después vino a Gilgal (rodar). Allí fue quitado el reproche de Egipto (Jos.5). esto es lo que necesitamos, ser libertados del mundo, realizar prácticamente que estamos muertos al mundo, y el mundo para nosotros. Mizpa (torre de vigía) era su tercera estación. Esta es nuestra constante necesidad estar en guardia y velar contra el enemigo, como también mirar hacia arriba y adelante desde Mizpa a ese bendito hogar donde Él está y que ciertamente compartiremos con Él. Esto es representado en Ramah (alturas) donde Samuel tenía su hogar. Pero allí hay fracaso. Samuel comete el error al hacer a sus hijos jueces. Porque él era juez y profeta y había tenido éxito en ello, piensa que sus hijos deben seguirle con la misma capacidad. Pero Dios no obra por sucesión, tampoco transmite don y poder de padre a hijo. La así llamada “sucesión apostólica” y la autoridad tradicional es una invención y uno de los más grandes factores en la corrupción del cristianismo. Solo el Señor puede llamar al servicio y dar dones para el ministerio. Joel y Abiah fueron jueces en Beerseba, pero no anduvieron en sus caminos, sino que se fueron tras el lucro, y tomaron sobornos, y pervirtieron el juicio. Y esto abrió el camino para la introducción de la monarquía en Israel.

 

 

   II. EL REY SAÚL: SU REINO Y RECHAZO.

 

    1. El rey pedido.

 

    CAPITULO 8:4-22

 

 1. El rey pedido. (8:4-9)

 2. Los derechos del rey. (8:10-22)

 

El gobierno real ahora es establecido a través de la deliberada y no teocrática determinación del pueblo. Jehová era su Rey invisible, y lo rechazaron al pedir un rey como todas las naciones. Los motivos para la demanda de un rey son tres: 1. La ancianidad de Samuel y la ineptitud de sus hijos; 2. El deseo de estar sobre el mismo fundamento de las naciones; 3. Tener un líder para que pelease sus batallas (v.20)

 

“El estado o la organización política alcanza su más elevado desarrollo cuando es introducida la realeza. El rey de Israel no es, sin embargo, designado para ser un autócrata sino un rey teocrático; el profeta y el sacerdote, en sus capacidades oficiales, no ocupan un lugar subordinado, sino un rango coordinado. Como hombres y ciudadanos, ellos estaban bajo obligación, como todos los otros súbditos, de obedecer al rey; pero con respecto a sus oficios proféticos y sacerdotales, ellos debían depender solo de Dios, y de ninguna forma del rey” (J.H.Kurtz, Sagred History)

 

Samuel se disgustó por la petición, pero el hombre de oración se volvió al Señor y recibió de Él la dirección necesaria. El Señor conforta el corazón de su siervo “no te han rechazado a ti, sino que a mí me han rechazado, para que no reine sobre ellos.” Como ellos hicieron a Jehová, del mismo modo el Señor dijo a Su siervo, te harán ellos también a ti. El siervo está identificado con su Amo o Maestro. Esto nos recuerda las palabras del Señor: “si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán.” Somos llamados a compartir su reproche. Y ellos querían tener un rey conforme a su propia elección. Después Dios le recuerda a Israel este evento a través de Oseas. “Yo seré tu rey; ¿dónde hay otro que pueda servirte en todas tus ciudades Y tus jueces de quienes tú has dicho, dadme un rey y príncipes? Yo te he dado un rey en mi enojo, y lo he quitado en mi ira” (Oseas 13:10-11). Después Samuel describe la manera, literalmente los derechos, del rey. Servicio militar, duro y obligatorio, labor forzada y otros males son extendidos ante ellos. Aun así, ellos se niegan a escuchar y Dios nuevamente dice: ·escucha su voz, y constitúyeles un rey.”

 

   2. LA HISTORIA DE SAÚL Y SU UNGIMIENTO.

 

    CAPITULO 9:1-10:16

 

 1. Saúl el hijo de Cis y pierde las asnas. (9:1-10)

 2. Samuel y Saúl. (9:11-24)

 3. Saúl ungido rey. (9:25-10:16)

 

Y ahora Dios les da un rey conforme a su elección. “Él poseería todas las atracciones naturales y cualidades marciales que el pueblo desearía de su rey; él reflejaría su punto de vista religioso de la mejor manera; pero también representaría sus fracasos nacionales y los más interiores defectos de su vida religiosa; aquel de combinar celo por la religión de Jehová, y conformidad exterior a esta, con absoluta falta de verdadera sumisión a Dios, y de verdadera devoción hacia Él” (A. Edersheim). Ellos obtendrían exactamente lo que deseaban. La elección de Dios por ellos habría sido de un carácter diferente, uno que lo buscase a Él y en sujeción, como lo encontraremos en el rey conforme al corazón de Dios, el rey David. Pero ahora Él da al pueblo lo que ellos habían pedido.

 

Saúl significa “pedido”. Después se nos presenta la genealogía de Saúl; cinco nombres en su significado original sugieren el orgullo y glorificación propia del hombre natural. Saúl es descrito como un hombre natural, “un joven” (literalmente, “en la primavera de la humanidad”) y hermoso; ya que no había entre los hijos de Israel uno más alto que él. Saúl, ignorante del propósito divino, busca las asnas de su padre. Poco sabía él cómo la búsqueda terminaría y que pronto vendría a ser cabeza de la nación, que se había extraviado más que las asnas (Isa.1:3). Era una pequeña cosa buscar los animales que se habían perdido; pero la mano de Dios guiando todo estaba allí. La búsqueda fue inútil. El siervo entonces sugiere una visita al hombre de Dios, que no era otro que Samuel. Saúl parece no haber tenido conocimiento de Samuel. Él estaba bastante dispuesto a buscar al hombre por consejo, pero se turba acerca del presente para el hombre de Dios: el siervo tenía la cuarta parte de un siclo de plata para obtener la respuesta de Dios. Esto muestra la tendencia del hombre natural a dar en vista de obtener algo de Dios. El v. 9, contiene una declaración paréntica, no es el producto de una mano posterior, cómo mantiene la escuela critica. La diferencia entre vidente y profeta es interesante. El profeta es uno que habla por Dios siendo movido por Dios; él es portavoz de Dios. El término vidente sugiere el conocimiento que el profeta tenía. El pueblo estaba más interesado acerca del vidente que del profeta. De este modo Saúl muestra el estado de su corazón. Él no busca a Dios, ni al profeta como el portavoz de Dios; sino solo al vidente.

 

Entonces Samuel y Saúl se encuentran por primera vez. Primero Saúl y el siervo encuentran a las doncellas que sacaban agua, y ellas los dirigieron a las alturas donde se realizaba una fiesta sacrificial. Dios había hablado al oído de Samuel el día antes que el hombre de Benjamín viniese. Todo ha sido ordenado por Dios y Samuel, sabiendo que debía esperar a uno que vendría había reservado la espaldilla de la ofrenda de paz para él (9:23-24). (Ver anotaciones sobre Levítico). Lo que Dios había dicho a Samuel concerniente a Saúl revela Su propósito de amor hacia Saúl. Aunque él era el escogido del pueblo aun así Dios estaba dispuesto a hacerlo mucho más, el salvador de Israel (9:16). Samuel dice a Saúl que las asnas han sido encontradas, de manera que él fue aliviado de su ansiedad. Y cuando Samuel le informa que todo el deseo de Israel está vuelto hacia él, éste habla de su propia pequeñez (9:21). Esto nos recuerda de otro Saúl de la tribu de Benjamín, el apóstol Pablo, cuyo nombre significa “pequeño”. Sin embargo, Saúl, el hijo de Cis, no sabía nada de juicio propio. Este era más bien el lenguaje de sorpresa que la expresión de una profunda, y sincera humildad. Después los vemos a ellos en comunión, y posteriormente Samuel lo unge con el aceite santo y lo besó. El ungimiento es el símbolo de poder conferido sobre él y también implica dependencia del Espíritu Santo, tipificado por el aceite. El beso fue dado en señal de homenaje. De este modo Saúl vino a ser el primer rey de Israel. Samuel también le dio tres significativas señales, que le acontecerían. Estas eran dadas a Saúl para asegurarle de todo lo que había tenido lugar y para enseñarle ciertas lecciones espirituales. Él era asegurado de que Dios estaba con él (10:7). El Espíritu de Dios también vino sobre él y profetizó. Esto “por esto, como en el caso de los Jueces, no debemos, sin embargo, comprender la permanente y santificante presencia del Espíritu Santo morando en el corazón como Su templo. El Espíritu Santo fue peculiarmente “el don del Padre” y “del Hijo”, y solo concedido a la iglesia en conexión con y después dela resurrección de nuestro bendito Señor. Bajo el A. Testamento, solo las multiformes influencias del Espíritu eran experimentadas, no Su morar como el Paracleto. Esto se ve no solo por la historia de aquellos influenciados, y del carácter de esa influencia, sino aun del lenguaje en el cual esto es descrito. De esta forma leemos que el Espíritu de Elohim “cayó sobre Saúl, súbita y poderosamente cayó sobre él, la misma expresión es usada en Juec.14:6,19; 15:14; 1 Sam.16:13;18:10

 

 

   3. ACLAMACIÓN PÚBLICA DE SAÚL COMO REY.

 

    CAPITULO 10:17-27

 

 1. La suerte en Mizpa. (10:17-21)

 2. Aclamación del rey. (10:22-27)

 

Samuel llama una vez más a una reunión nacional en Mizpa. La suerte ahora debe ser arrojada. Pero antes que esto sea hecho Dios a través de Samuel les recuerda una vez más su serio error: “Este día habéis rechazado a vuestro Dios, quien os ha salvado de todas vuestras adversidades y tribulaciones; y le habéis dicho: no sino pon rey sobre nosotros.” Ellos no dieron oído a esta advertencia antes y ahora tienen que recibir lo que han pedido en su propia voluntad. La suerte fue por tanto una ceremonia exterior y vacía. Esta cayó sobre Saúl, el hijo de Cis. Pero él no podía ser encontrado. ¿Por qué él se ocultó? Algunos dicen que esto fue humildad y modestia. Pero no fue eso, sino más bien temor a la responsabilidad que debía ahora asumir. Y eso revelaba la falta de confianza en Dios de cuyo poder había recibido tales evidencias. Todo esto prefigura el futuro fracaso del pueblo del rey. Cuando él es presentado ante el pueblo se vio que él superaba a todos en estatura. Cuando Samuel lo introdujo, “ved a aquel al cual el Señor ha escogido,” allí hubo una ola de entusiasmo. Y todo el pueblo aclamó, diciendo, “¡Dios salve al rey!” (Literalmente “¡Viva el rey!” Ahora ellos tenían un rey como las otras naciones, un rey que reflejaba su propia condición carnal. ¡Cómo su corazón debe haberse elevado con orgullo aun entonces! Una vez más Samuel les habla de las características del reino; esta era indudablemente una repetición de la declaración de Dt.17:14-20. Y Saúl no asumió enseguida el liderazgo. Él fue a su casa en Gabaa. Una compañía fiel a quienes Dios había tocado acompañaba al rey, mientras los hijos de Belial lo despreciaron y no le trajeron presentes. Allí había oposición a él. Él mostró la sabiduría del hombre natural por mantener su paz. Él fue como un hombre sordo.

 

 

 4. LA PRIMERA VICTORIA DEL REY Y LA RENOVACIÓN DEL REINO EN GILGAL.

 

    CAPITULO 11

 

 1. Victoria sobre Ammón. (11:1-11)

 2. El reino renovado. (11:12-15)

 

Naas el amonita acampó contra Gabes-galaad. Nahash significa “la serpiente”. Esta invasión tuvo lugar antes de que Saúl hubiese sido hecho rey. Desde el cap. 12:12 aprendemos que está realmente fue la ocasión por la cual Israel demandó un rey. En desesperanza los habitantes de Jabes-galaad ofreció hacer un pacto con este antiguo enemigo de Israel, a quien Jefté había exitosamente derrotado. Ammón representa típicamente al enemigo del pueblo de Dios caracterizado por malas doctrinas y perversiones de la verdad de Dios. ¡Cuán a menudo se hacen compromisos con sutiles errores que emanan de Naas, la serpiente! Pero él hace sus condiciones, sus ojos derechos deben ser arrancados. Hablamos del ojo de la fe, y típicamente podemos aplicarlo de esta forma. Todos los errores y falsas doctrinas ciegan los ojos de la fe y privan al pueblo de Dios de su verdadera visión.

 

Entonces Saúl actúa por primera vez. No obstante, sus acciones son características de su condición espiritual. No leemos nada de oración; él no busca la presencia de Dios. Es verdad, el Espíritu de Dios vino sobre él, pero eso no significa que él era justo para con Dios. El Espíritu de Dios vino también sobre Balaam para profetizar. Aun así, el Espíritu vino sobre el rey Saúl con poder externo en el mismo sentido que vino sobre los Jueces. La ira que él manifestó, los métodos que empleo para mover al pueblo, las amenazas que hizo y su apoyarse sobre la autoridad de Samuel (v.7) todo muestra nuevamente la falta de verdadera fe. Él no es sino el hombre en la carne que no conoce a Dios.

 

En Gilgal el reino es renovado. El pueblo se une y sugiere matar a los hijos de Belial mencionados en el primer capítulo. Saúl prohíbe esto y reconoce que Jehová ha obrado salvación ese día. Pero no hay verdadero estallido de alabanza. Ellos estaban en Gilgal, el lugar que tipifica la muerte a la carne. Aquí Saúl es hecho rey ante Jehová. Pero mientras Saúl y el pueblo se regocijan nada se dice del gozo de Samuel. El hombre de Dios miraba más profundo, porque él sabía que todo era solo piel y que Jehová, a quien ellos habían rechazado para que no reinase sobre ellos, no podía alegrarse con su gozo exterior.

 

   5. TESTIMONIO Y ADVERTENCIA DE SAMUEL.

 

    CAPITULO 12.

 

 1. Testimonio a su propia integridad. (12:1-5)

 2. Su advertencia. (12:6-15)

 3. Respuesta del cielo. (12:16-19)

 4. Sus palabras de confort. (12:20-25)

 

¡Qué escena! El hombre de Dios, el hombre de oración, ahora avanzado en años, está ante ellos. “Yo he andado ante vosotros desde mi niñez hasta este día.” Aquí no había un nazareo que había fallado como Sansón, sino uno que ha vivido su nazareato en el más pleno sentido de la palabra. ¡Qué abnegado servicio él ha ofrecido y como ha amado a su pueblo! En todo esto él es un tipo de ese siervo más grande que vino en la plenitud del tiempo, que no vino para ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos. Su testimonio a Su propia integridad también nos recuerda las palabras de Pablo en la epístola a Corintios (2 Cor. 11:6-9; 12:14-17). Toda la nación reconoce la integridad de Samuel. Un breve retrospectivo histórico sigue en el cual Samuel señala a su pecado de olvidar a Jehová. (“Bedan” en el v.11 sería “Barac”). Su condición presente fue como esa de sus padres, incredulidad y desobediencia.

 

Este fue el tiempo de la siega del trigo. Samuel oró por un testimonio del cielo sobre sus palabras. Entonces tronó el cielo y hubo lluvia. Nunca había truenos ni llovía en ese tiempo del año (mayo y junio). Un temor culpable cayó sobre ellos y pidieron intercesión. Esto nos recuerda de esa siega futura, al fin de la edad (Mt. 13:39). Entonces Jehová tronará en juicio y el arrepentimiento del pueblo de Israel seguirá. Sin embargo, verdadero arrepentimiento no tendrá lugar aquí cuando Samuel oró. Bellas son sus palabras de confort. ¡Como él manifiesta la obra y carácter de un verdadero profeta! Aquí está también la seguridad para Israel. “Porque Jehová por su gran nombre no abandonará a su pueblo, porque ha agradado a Jehová haceros su pueblo.” Sus dones y llamamiento son irrevocables, es decir, sin arrepentimiento.

 

 

  6. EL PRIMER FRACASO DE SAÚL Y SUS RESULTADOS.

 

    CAPITULO 13.

 

 1. Fracaso de Saúl. (13:1-9)

 2. Sentencia de Samuel. (13:10-14)

 3. Deplorable condición de Israel. (13:15-23)

 

 Omita el primer verso de este capítulo ya que no pertenece al texto. En confianza propia Saúl ha despedido a la mayor parte del pueblo; solo 2000 quedaron con él y 1000 con su hijo Jonatán. Saúl está ahora pasando a través de una prueba. ¿Tenía él una verdadera fe que cuenta y depende de Dios? ¿Es él obediente a Su palabra como dada por el profeta? Jonatán parece aquí por primera vez. Su nombre significa “Jehová ha dado”. Él es lo opuesto de su pobre padre; el hijo es un hombre de verdadera fe y celo por Dios. Al atacar a la guarnición de los filisteos él manifestó fe. Él contó con Dios y en dependencia de Él actuó. ¿Y qué hizo Saúl? “Y Saúl tocó la trompeta a través de toda la tierra, diciendo, escuchen los hebreos.” Esta no fue la acción de la fe sino el resultado de su propio orgulloso corazón. Es significativo que él evita la palabra Israel. Dios nunca habla de mi pueblo “los hebreos,” su nombre original y nacional; siempre es “mi pueblo Israel”. Saúl deja fuera al Dios de Israel. Todo esto revela el carácter de Saúl. Entonces Saúl se adjudica para sí mismo el mérito de haber atacado a los filisteos, pero cuando aquellos se habían reunido con todo su poder el pueblo estaba paralizado por el temor, y en lugar de avanzar en el nombre de Jehová, ellos más bien buscan cuevas, cavernas, lugares altos y pozos. Y aun algunos de los hebreos cruzaron el Jordán. Saúl estaba en estas desmoralizadas condiciones en Gilgal, seguido por algunos del pueblo que temblaban. Todo esto es incredulidad; como el rey, así era el pueblo. ¡Ellos temían a los filisteos y desconfiaban de Jehová! ¡Y estaban en Gilgal! Él podría haber recordado al capitán de Jehová de los ejércitos y buscado Su presencia y ayuda. Todo muestra que el rey escogido no conocía a Jehová. La palabra de Samuel para él (10:8) no fue olvidada por Saúl. Él espera, pero no lo suficiente. La prueba sigue su curso. El pueblo permanece algunos días y entonces comienza a dispersarse. Ellos no tienen fe; tampoco la tiene el rey. La verdadera fe espera en Dios y confía en Él. La fe sabe que la extremidad del hombre es la oportunidad para Dios. Saúl hace un esfuerzo exterior para ser obediente, mientras en su alma no conoce sujeción a Dios y Sus caminos. Al final es el alcanzado el punto de rotura. Él se inmiscuye en el oficio sacerdotal. El holocausto, sin ningún significado bajo estas circunstancias, es presentado por Saúl e inmediatamente después, quizás antes que los siete días hayan plenamente expirado, aparece Samuel.

 

Las propias palabras del rey revelan una vez más su carácter y son su propia condenación. Él fue probado y la prueba reveló un corazón que no temía a Dios, ni tenía confianza en Él y que era desobediente a Su palabra. Y Samuel entrega su mensaje. La sentencia es pronunciada. Otro, un hombre conforme al corazón de Dios, debe tomar su lugar. Y la deplorable condición de Israel es manifiesta. Los filisteos hablan de ellos como hebreos. En lugar de ser dependientes de Jehová para todo, ellos son esclavos de sus opresores, dependientes de ellos. Este es el lugar al cual la incredulidad puede poner al pueblo de Dios.

 

   7. HEROICO HECHO DE FE DE JONATÁN.

 

    CAPITULO 14.

 

 1. Victoria de Jonatán. (14:1-23)

 2. Abjuración de Saúl y hecho de Jonatán. (14:24-32)

 3. Primer altar de Saúl y pregunta no respondida. (14:33-37)

 4. Jonatán condenado y salvado. (14:38-45)

 5. batalla y éxito de Saúl. (14:46-48)

 6. Familia de Saúl. (14:49-52)

 

Jonatán, uno de los más bellos caracteres de la Biblia, con un espíritu parecido, su escudero, va adelante y ataca una vez más a los filisteos. Saúl no sabía nada de esto. El rey estaba rodeado por una pequeña compañía, entre ellos los familiares de Eli. Ellos tenían un efod, necesario para preguntar a Jehová, pero ellos no ven su utilidad. Jonatán y su escudero y su conversación son benditas ilustraciones de la verdadera fe. ¡Qué simplicidad revela esto! Jonatán conocía a Jehová y sabía que Él ama a Su pueblo y por tanto puede derrotar a sus enemigos. Él dice a su escudero, “puede ser que Jehová obre por nosotros, porque no hay restricción para Jehová de salvar con muchos o con pocos.” Y el escudero, cuyo nombre desconocemos, pero conocemos a Dios, le responde: “haz todo lo que esté en tu corazón; he aquí yo estoy contigo de acuerdo a todo tu corazón.” Ellos estaban en una bendita unidad. Ellos se arrojan a sí mismos sobre Jehová y dejan que Él decida lo que ellos deben hacer. Y Jehová, como siempre, responde a su fe. A pesar de las dificultades, de las agudas rocas, por las cuales ellos tienen que ascender, dificultades que están siempre conectadas con la verdadera fe, ellos vencen al enemigo. Jehová estaba allí, porque esta era Su batalla y la tierra tembló. Y veinte hombres son muertos por dos. A esto sigue una gran confusión: la multitud desmaya y destruyen unos a otros, y los hebreos que habían estado con los filisteos se volvieron contra ellos. Fue Jehová quien salvó a Israel ese día. (v.23)

 

Entonces Jonatán y su escudero se pierden de vista. Saúl hace un intento de consultar a Dios, lo que no tuvo éxito. La conjuración de Saúl fue innecesaria y hecha en voluntad propia. Su juramento no es sino la obra del hombre natural. En su ceguedad él piensa que puede ayudar a la completa derrota del enemigo por medio de su mandato legal. A causa de este loco juramento el pueblo está en angustia; el legalismo siempre pone cargas y angustias sobre el pueblo de Dios. Su propio hijo Jonatán, ignorante del mandato de su padre, toma un poco de miel con la punta de su vara y recibe refrigerio. La miel es el tipo de las cosas naturales y su dulzura. Su uso en la forma justa no es prohibido. Como Jonatán debemos tocar estas cosas solo con la punta de la vara y tomar un poco. Si Jonatán se hubiese inclinado y tomado toda la miel que podía comer, no habría sido refrigerado, sino sido incapacitado para el conflicto. Jonatán fue reavivado por el poco de miel que tomó, mientras el pueblo desmayaba. Pero aun debemos ver uno de los resultados del mandato de Saúl. El pueblo hambriento come carne con su sangre. De este modo la restricción de Saúl de una cosa lícita guía a quebrantar un mandamiento divino.

 

Saúl levanta su primer altar, porque siente la necesidad; quizás menos que eso, solo teme el juicio de Dios. No hay respuesta de Dios cuando él pregunta “¿descenderé tras los filisteos?” Lo que sigue nos muestra nuevamente la impetuosidad y obstinación del corazón de Saúl. Justicia propia y obstinación lo preparan para matar a su propio hijo; el pueblo lo rescata de sus propias manos. ¡Qué humillación para el rey Saúl!

 

  8. GUERRA CONTRA AMALEC: DESOBEDIENCIA Y RECHAZO DE SAÚL.

 

    CAPITULO 15.

 

 1. La comisión para destruir a Amalec. (15:1-9)

 2. Desobediencia y rechazo de Saúl. (15:10-23)

 3. Confesión de Saúl. (15:24-31)

 4. Condenación de Agag. (15:32-35)

 

Desde el v.48 en el capítulo anterior hemos aprendido que Saúl derrotó a los amalecitas, Samuel es enviado por Jehová con un nuevo mensaje para decir a Saúl que hiera nuevamente a Amalec y destruya todo lo que tiene. Esto envuelve otra tarea para Saúl. Él anteriormente había sido establecido como rey y por tanto ahora es llamado a cumplir sus responsabilidades y probar que es adecuado para la posición que ocupaba. Amalec es el gran enemigo del pueblo de Dios y tipifica, como lo hemos visto en nuestras anotaciones sobre Éxodo (cap. 17), a la carne con sus codicias. Israel tendría guerra con Amalec de generación en generación, y el recuerdo de Amalec sería completamente borrado. Aun así, la carne es siempre el enemigo de los hijos de Dios. “La carne codicia contra el Espíritu y el Espíritu contra la carne.” Esta es enemistad contra Dios. Contra este enemigo debía pelear Saúl y debía destruirlo completamente. Pero Saúl en su corazón no era sino un amalecita. Él reúne su ejército para hacer lo que Jehová le demandaba. Jehová entregaba a Amalec en sus manos. entonces viene el significativo “pero”, “pero Saúl y su pueblo perdonaron a Agag, y lo mejor de las ovejas, y de los bueyes…, pero todo lo que era vil, lo destruyeron completamente.”

 

“La lección es profundamente solemne, y una aplicación más amplia que la que quizás podríamos fácilmente admitir. Si Amalec representa aquí las codicias de la carne, ¿no es verdad que midamos nuestro juicio de estas a menudo más por nuestros propios gustos que por la simple letra de la palabra de Dios? ¡Cuán fácilmente es juzgar la multitud de cosas, y perdonar lo peor de todo, a Agag! Y las cosas que ministran a las codicias de la carne son indudablemente admitidas, si solo ellas no son aquello que a la estimación común sería considerado vil. ¡Nuestros juicios, cuan semejantes son a los del mundo antes que de los de Dios, en la luz de la naturaleza más bien que del santuario! (Numerical Bible)

 

Entonces Jehová, que había sido un testigo silencioso de todo esto, habla a Samuel acerca de esto. Una noche de aflicción y oración sigue para el hombre de Dios. ¡Cómo él debe haber abogado ante Jehová por el infeliz Saúl! Samuel y Saúl se encuentran. Extrañas palabras salen de labios del desobediente Saúl: “¡bendito seas tú de Jehová! He cumplido todo lo que el Señor me mandó.” Esto era falsedad. Entonces escucha la sentencia. “Cuando eras pequeño a tus ojos viniste a ser cabeza de las tribus de Israel, y el Señor te ungió como rey sobre Israel” Y ahora él había venido a ser grande a su propia vista y pequeño a la vista de Dios. Solemnes son las palabras del profeta para él. “He aquí obedecer es mejor que los sacrificios, y escuchar que la grasa de los carneros. Porque la rebelión es como pecado de adivinación, y la obstinación como iniquidad de idolatría. Por cuanto has rechazado la palabra del Señor, Él también te ha rechazado para que seas rey.” Esta era una sentencia irrevocable de Jehová. ¡Ay! La confesión de Saúl no hace sino revelar su verdadero carácter una vez más. Él pecó y trasgredió contra la voz del Señor, porque temía al pueblo y escuchó su voz. Tal persona era indigna de ser rey sobre el pueblo de Dios. Este es un triste espectáculo, el incansable Samuel y el depuesto rey. Y Samuel trata con Agag en juicio como ello merecía.

 

La declaración “y Samuel no vio más a Saúl hasta los días de su muerte” es tomada en conexión con el cap.19:24 como una indicación de la diversidad de fuentes de las cuales los libros de Samuel han sido derivados. Pero esto es incorrecto. Samuel no vino a ver a Saúl nuevamente, aunque Saúl profetizó ante Samuel. Sin embargo, el cap. 28:11-19 debe conectarse con la palabra final de Samuel a Saúl en este capítulo.

 

 

 III. DAVID, EL REY CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS, SU EXILIO Y SUFRIMIENTOS.

 

 1. DAVID UNGIDO REY Y EL ALEJAMIENTO DEL ESPÍRITU DE SAÚL.

 

    CAPITULO 16.

 

 1. David ungido rey. (16:1-13)

 2. El Espíritu se aleja de Saúl y David con Saúl. (16:14-23)

 

El rey conforme al corazón del pueblo ha fallado y sido puesto a un lado, y ahora Jehová introduce al rey conforme a Su propio corazón. Ese rey, como Jonatán, es un hombre de fe, consagrado a Jehová y en perfecta sujeción a Él. Además, de la tribu de Judá (Judá significa “alabanza”) él es un adorador a través de quien el Espíritu de Dios derrama las más dulces melodías de alabanza y adoración. Él prospera hasta llegar a ser un gran reino y Jehová hace pacto con él (2 Sam.7). Ese pacto nos señala al verdadero Rey, quien conforme a la carne es de la simiente de David. Saúl no podía prefigurar a ese Rey. No hay absolutamente nada en Saúl que pudiese recordarnos al Rey que debe gobernar sobre esta tierra en justicia. Es diferente con la vida y reino de David. Donde miremos podemos descubrir muy benditos tipos de nuestro Señor Jesucristo, el hijo de David. Porque este rey conforme al corazón de Dios nos presenta una visión típica de la venida del verdadero Rey, David debe pasar a través de sufrimientos primero antes de recibir el reino y su gloria. Desde ahora en este libro seguiremos los sufrimientos del rey conforme al corazón de Dios.

 

Samuel es interrumpido en su lamento por Saúl por un nuevo mandato a llenar su cuerno con aceite para ungir a otro rey. Ese rey debe ser escogido de entre los hijos de Isaí de Belén. Una fiesta sacrificial es señalada en conexión con el ungimiento del hijo de Isaí, y Samuel es obediente y va a Belén. Entonces llama a Isaí y sus hijos de a la fiesta. Entonces los siete hijos de Isaí pasan delante de Samuel, pero ninguno de ellos es escogido. Solo uno quedaba, el más joven que cuidaba las ovejas. Él es traído. “Él era rojo (quizás refiriéndose al color de su cabello) y de hermoso rostro; y Jehová dijo, levántate, úngelo, porque es él” David el hijo de Isaí fue ungido y el Espíritu de Dios vino sobre él. Y de este modo David vino a ser el ungido del Señor. David significa “amado”; él es un pastor, tipificando a Aquel Amado, el buen, y gran Pastor de las ovejas. ¡Qué contraste con Saúl!

 

Un espíritu malo de parte del Señor comenzó a turbar a Saúl después que el Espíritu del Señor se alejó de él. ¡Qué triste espectáculo nos presenta él ahora! Cuando él fue ungido, también el Espíritu vino sobre él y vino a ser otro hombre. Su orgullo, obstinación, y desobediencia la hemos seguido, y ahora el Espíritu se aleja de él y en juicio sobre el depuesto rey se permite a un espíritu malo venir sobre Saúl. “El mal como también el bien tiene su comisión de Dios, no su existencia, sino su libertad para actuar, y los límites de su acción.” Este fue sin duda un caso de posesión demoniaca. Él había rechazado la palabra de Dios y ahora era entregado en manos de un demonio. Tal es también el caso en días de apostasía que están ahora sobre la cristiandad. Ellos se alejan de la fe y siguen a espíritus engañadores y doctrinas de demonios. Dios permite como un acto de juicio que los demonios posean a aquellos desobedientes y que se rebelan contra Él. Entonces David es llamado a cantar ante el afligido rey para apaciguarlo. Y él lo amó grandemente y David vino a ser su escudero. “Y sucedió, que cuando el mal espíritu de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa, y tocaba con sus manos; y de este modo Saúl era aliviado, y el mal espíritu se alejaba de él.” Aquí tenemos un hermoso tipo del Señor Jesucristo. Sus dulces palabras, las ministraciones de Su Espíritu refrescan el alma y expulsan el espíritu malo. Cuando el infeliz rey no ha sido aquietado y el ministerio del joven pastor-rey no es más necesitado, él retorna a su hogar y a su vida de pastor, apacentar las ovejas de su padre (17:15.)

 

No hay discrepancia entre 1 Sam. 16:19-23 y la cuestión que posteriormente pregunta Saúl: “¿de quién es hijo este joven?” (17:55-58). El rey no había estado antes ansioso de conocer el origen y las conexiones familiares de uno que solamente llevaba sus armas y que le servía tocando el arpa, pero cuando éste está a punto de llegar a ser su yerno, esta naturalmente es una materia de interés para él, saber algo más exacto de la historia personal de David.

 

 

    2. DAVID Y GOLIAT.

 

    CAPITULO 17.

 

 1. Goliat de Gat, el filisteo. (17:1-11)

 2. Andanzas de David y su pregunta. (17:12-30)

 3. Ofrecimiento de David para pelear contra Goliat. (1 7:31-40)

 4. Victoria de David. (17:41-54)

 5. Pregunta de Saúl. (17:55-58)

 

Los críticos modernos están prácticamente unánimes con relación a la historia de este capítulo y sostienen que no es histórica. Uno de los principales argumentos que ellos presentan es la declaración que se encuentra en 2 Sam. 21.19 que quien mató a Goliat fue Elhanan el hijo de Jair-oregim, un hombre de Belén. Pero si consultamos aun otro pasaje encontramos que Elhanan mató al hermano de Goliat. “Y Elhanan, hijo de Jair mató a Lahmi hermano de Goliat el geteo” (1 Crón. 20:5). Por tanto, esta no es ninguna discrepancia. Un examen más detallado de esta materia no podemos hacer aquí. Si el relato de 1 Sam.17 no fuese histórico, el celo de Saúl contra David sería inexplicable.

 

David, el ungido del Señor, en su gran hecho, es constituido el libertador del Israel. El acto del joven pastor es uno de los más grandes registrados en la Biblia. Fue simple confianza en Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, quien destruyó la jactancia del filisteo. En la aplicación típica la historia de David y Goliat es especialmente rica; solo podemos ahora decir poco de ella. Un estudio diligente y con oración revelará mucho más. Goliat, el gigante, es un tipo de Satanás, el príncipe de este mundo, que tiene el poder de la muerte. Él también tipifica aquello que está conectado con el enemigo de Dios, que está bajo el liderazgo de Satanás. Esto es sugerido por el número “seis”. Este número en el significado bíblico es el número del hombre en oposición a Dios. Su altura era de seis codos. También tenía seis piezas en la armadura (vv. 5-7). El número seis es también prominente en otro gigante, que fue muerto por Jonatán, hijo de Shimeah. Él tenía seis dedos en cada mano y pies (2 Sam. 21:20) La imagen de Nabucodonosor también tenía el número seis conectado con ella (Dn. 3:1). En Apocalipsis encontramos el número de la bestia, el futuro hombre de pecado, y su número es 666; éste representa el absoluto desafío a Dios, la más plena manifestación del pecado. El atrevido y desafiante lenguaje que usó, el terror que inspiró entre el pueblo de Dios, encuentra fácilmente una aplicación en Satanás y su poder.

 

David es un tipo de nuestro Señor Jesucristo. Su padre envió a David en una misión hacia sus hermanos. Esto nos recuerda a José quien fue enviado a buscar a sus hermanos perdidos. Ambos son tipos de Aquel a quien el Padre envió al mundo “(Jessé o Isaí significa “Jehová está viviendo.”) Él vino al campamento en humildad y entonces fue mal comprendido y erradamente acusado por sus propios hermanos. Y de este modo nuestro Señor fue tratado por los suyos. No debemos pasar por alto la prominencia dada a la recompensa que debía recibir quien matase a Goliat. “El rey lo enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y hará libre la casa de su padre en Israel.” Bien podemos ver aquí un tipo de la recompensa de Aquel que por nuestra causa se hizo pobre. Y David tomó piedras del arroyo, del agua, tipo de la muerte. Después hirió al gigante con la piedra, y tomó la espada de éste y lo mató cortándole la cabeza. Como nuestro Señor Jesucristo por medio de la muerte destruyó a aquel que tenía el imperio de la muerte, es decir, al diablo (Heb.2:14). Y ahora Israel y Judá, los tipos del verdadero pueblo de Dios, pueden levantarse y aclamar de gozo y obtener una completa victoria sobre el derrotado enemigo (v.52). Y esto tuvo lugar en Ephesdamminn (límite de sangre) y el valle de Elah (el poderoso). Esto nos habla de la sangre y poder, muerte y resurrección. ¡Qué evidencias tenemos aquí, en estos eventos históricos y su aplicación típica, de la inspiración de la Biblia! Y David dijo a Goliat que la victoria que Jehová le daría era “para que toda la tierra pudiese saber que hay un Dios en Israel” Y toda la tierra verá y conocerá Su salvación.

 

La alegada dificultad de los vv. 55-58 ya la hemos explicado al final del capítulo anterior. Note las objeciones hechas por los críticos en cuanto al verso 54. Ellos dicen que “es curioso anacronismo, ya que la futura capital de David aún estaba en manos de los jebuseos.” Sin embargo, Jerusalén, la parte occidental de Moriah, había sido tomada por Judá. Los jebuseos solo tenían Jebus, o Sión, el sur de Moriah. Ver Juec. 1:7-8. El alta critica, así llamada, abunda con malas declaraciones de las escrituras.

 

 

   3. JONATÁN Y DAVID _ CELOS DE SAÚL.

 

    CAPITULO 18.

 

 1. Amor de Jonatán por David. (18:1-4)

 2. Comienzos de los celos de Saúl. (18:5-16)

 3. Matrimonio de David. (18:17-30)

 

Una bella escena se abre con este capítulo. Jonatán, el hombre de fe, ama a David. Él debe haber tenido alrededor de 40 años y David unos 17. Jonatán hizo un pacto con David y lo amó como a su propia alma. También él le mostró su gran devoción dando a David, su manto, vestiduras, espada, arco y cinto. De este modo se despojó a si mismo de todo por causa de David. Tal devoción y amor debiésemos manifestar hacia Aquel que es más grande que David. Sin duda la devoción de Jonatán fue alentada por el hecho de que el joven David había matado a Goliat. Y cuando pensamos de lo que nuestro Señor ha hecho por nosotros la devoción debiese acrecentarse.

 

Y David ungido es el siervo obediente y se conduce a si mismo sabiamente. Los días de sufrimiento y exilio están ahora rápidamente. El cántico de las mujeres, “Saúl mató a sus miles, y David a sus diez miles,” enciende la ira del rey. Nuevamente el demonio lo posee porque él da lugar a su temperamento. Él alimenta el sentimiento de odio contra David. “Él miraba con malos ojos desde ese día a David.” Cuando el espíritu malo vino sobre él, profetizaba. Esto ha sido difícil de comprender para algunos. Varios traductores han traducido “deliraba”; pero eso no puede hacerse, porque la palabra profetizar es la misma en el cap.5.5. profetizar significa hablar por inspiración; esto no siempre significa la predicción de eventos futuros: ahora además hay una inspiración divina, también una inspiración satánica, que a menudo ha sido trazada a las influencias de demonios. Saúl expresó palabras que fueron el resultado de un espíritu malo que estaba morando en él. Entonces intentó matar dos veces a David con una jabalina. Este sin duda fue un intento de parte de Satanás de matar a aquel de cuyos lomos la Simiente prometida, el Redentor, debía venir. el Señor escudó a David y Saúl tenía temor de David, porque Dios estaba con él.

 

Y ahora David también ha obtenido el amor de todo Israel y Judá. Saúl entonces ofrece hacer a David su yerno. Bajo todo esto estaba el mal complot del rey para librarse de David y hacer que los filisteos lo mataran. ¡Cuán cegado estaba ahora Saúl! El ungido del Señor estaba en las propias manos de Dios y su vida era preciosa a Sus ojos. Esto tiene sus preciosas lecciones para nosotros también.

 

Merab le es prometida para venir a ser su esposa, pero Achiel la recibe. (Ver 2 Sam. 21:8 y lea “Merab” en lugar de “Mical”.) Entonces él recibió a Mical, quien amaba a David. Nos encontraremos con ellas nuevamente después cuando ella fue restaurada al rey por Abner y posteriormente se burló del rey de Israel. Y Saúl, después que su esquema hubo fracasado, vino a ser continuamente el enemigo de David.

 

 

  4. RENOVADO INTENTO DE SAÚL Y ESCAPE DE DAVID.

 

    CAPITULO 19.

 

 1. Saúl y Jonatán. (19:1-7)

 2. Nuevo intento de Saúl por matar a David. (19:8-10)

 3. Escape de David. (19:11-18)

 4. Persecución de Saúl y su desesperanza. (19:19-24)

 

El perdido rey va de mal en peor. Primero trata de matar a David; después intenta quitarle su vida tratándolo de matar por medio de los filisteos, y ahora habla públicamente a su propio hijo y a todos sus siervos y les dice que David tiene que morir. Por tanto, Jonatán advierte a David y él se oculta. Después Jonatán persuade a su padre que desista y Saúl expresa un juramento sin significado “vive Jehová, que no morirá. “Y Jonatán trajo a David nuevamente a Saúl. Jonatán es visto como un hacedor de paz.

 

Pero la gran victoria (v.8) enciende nuevamente la ira del rey y la jabalina una vez más vuela, pero solo para impactar la pared. Entonces David huye y cuando llega a su casa su fiel esposa le habla de un mayor peligro y lo descuelga por la ventana. Ellos vigilan la casa para matarlo. El Sal. 59 arroja interesante luz sobre esta parte de la historia de David y tiene por supuesto una aplicación profética más amplia.

 

Y Mical practicó un engaño. Como Raquel ella poseía un terafin, la imagen de un ídolo muy en uso entre los caldeos y otras naciones. Estas fueron prohibidas por Jehová y aun así eran usadas secretamente (Juec.17:5; 18:14) La imagen de Mical tenía una considerable medida; ella la ordenó en la cama y dijo “él está enfermo.” Cuando el engaño es descubierto ella nuevamente miente y dice que David la había amenazado. Las escrituras que registran estos malos hechos no es sino una evidencia de su veracidad, aunque las santas escrituras jamás aprueban estas cosas. En todos estos intentos sobre David vemos una prefiguración también de los intentos que fueron hechos contra la vida de nuestro Señor.

 

 

 Y David huyó a Samuel, quien tenía una forma de escuela para profetas en Naioth en Ramah. Saúl persigue en vano y no tiene esperanzas de tocar al ungido del Señor. El poder divino está comprometido en favor de David, y Saúl, despojado y desnudo, acostado toda la noche y el día da testimonio de esto.

 

“La escuela de los profetas, que estaba bajo la dirección de experimentados y aprobados profetas, presentaba a los jóvenes una oportunidad de venir a estar calificados para cumplir los deberes del llamamiento profético. La selección y admisión de individuos que eran adecuados para el oficio profético por su carácter personal, y quien tenía un llamamiento divino, indudablemente dependía del juicio profético de aquellos que presidían sobre estas instituciones. Como la profecía era un don y no un arte, las instrucciones que eran impartidas probablemente se referían solamente al estudio de la ley, y estaban designados para despertar y cultivar los sentimientos teocráticos, como también promover el crecimiento de la vida espiritual, y por medio de ello una conveniente preparación para el oficio profético. Hay también indicaciones que nos autorizan para concluir que el avivamiento de la poesía sagrada como un arte, y también como una composición teocrática-histórica, han de atribuirse a estas comunidades religiosas como su fuente. Tales escuelas existieron en Ramah, Jericó, Betel, y Gilgal (1 Sam. 19:18; 2 Rey. 2:3, 5; 4:38” (J.H. Kurtz)

 

 

 

  5. JONATÁN PROTEJE A DAVID Y SU SEPARACIÓN.

 

    CAPITULO 20.

 

 1. David con Jonatán. (20:1-10)

 2. Los lazos fortalecidos y la señal. (20:11-23)

 3. Intento de Saúl por matar a Jonatán. (20:24-34)

 4. David separado de Jonatán. (20:35-42)

 

No necesitamos alargarnos sobre esta bella historia de la nueva devoción de Jonatán hacia David. ¡Qué amistad y afección tenemos aquí! Realmente el capítulo contiene uno de los incidentes más encantadores en este libro. Cuando David habló a Jonatán de su gran peligro, Jonatán se negó a creer. Pero David sabía que había un paso entre él y la muerte. La conversación que tuvo lugar en el campo fue patética. Ambos eran hombres de fe poniendo su confianza en Jehová, de allí su gran afección. Jonatán también estaba consciente del destino de David como ungido del Señor. Los vv. 14-15 dan testimonio de esto. “y tú no solo mientras yo viva me mostrarás bondad del Señor, para que no muera. Sino que también no cortarás tu bondad de mi casa para siempre, no, ni cuando Jehová halla cortado a los enemigos de David de la faz de la tierra.” Entonces Jonatán hizo que David hiciese un pacto con él, porque le amaba como a su propia alma. Y Jonatán tuvo que probar la ira de su padre. Malignas son las palabras de Saúl hacia su propio hijo, y en ira él arroja la jabalina ahora contra él. Cómo esto ilustra el odio de Satanás, contra Cristo y aquellos que son uno con Él. David y Jonatán son uno.

 

Después viene la separación. Ellos se besan el uno al otro, y lloran, pero el lloró de David excede al de Jonatán. Jonatán entró en la ciudad y David al sufrimiento del exilio. Ellos se encontrarán una vez más (23:16-18)

 

   6. DAVID SUS VARIADAS EXPERIENCIAS.

 

    CAPITULO 21.

 

 1. David en Nob con Ahimelec. (21:1-9)

 2. Huida de David a Aquís, rey de Gat. (21:10-15)

 

Con este capítulo comienza el registro de viajes de David como exilado. Un número de Salmos fueron escritos por él durante el período del rechazo del ungido del Señor. Señalaremos algunos de ellos. Estos también son proféticos y prefiguran el rechazo y lo sufrimientos de Cristo como también las tribulaciones del remanente piadoso de Israel durante los últimos años de la edad, que preceden la venida y el entronamiento del Rey de Israel, nuestro Señor. Él llegó a Nob donde había sido establecido el tabernáculo y Ahimelec (mi hermano es rey) el hijo de Ahitub (22:9) y nieto de Eli, estaba ahora ejerciendo el sacerdocio. Nob no estaba lejos de Jerusalén, al norte de la ciudad (Isa.10:32)

 

Él apareció ante Ahimelc en una deplorable condición. Era sábado cuando el yerno del rey apareció desarmado y hambriento. Ahimelc se asustó y estaba sospechoso, pero David inventó una falsedad para acallar las sospechas del sumo sacerdote. La veracidad de la palabra de Dios se demuestra en este fiel reporte del fracaso de David. Él no estaba confiando plenamente en Dios y el resultado fue el ejercicio de un esfuerzo para protegerse a sí mismo lo que lo guio al engaño. ¡Cuán diferente las acciones de Aquel que era hijo de David conforme a la carne! “Quien no hizo pecado, ni se encontró engaño en su boca; quien cuando le maldecían no respondía” (1 Ped. 2:22-23). Entonces él y sus compañeros comieron el pan santificado. Nuestro Señor llamó la atención de los fariseos a esto cuando ellos murmuraban porque Sus discípulos habían arrancado espigas de grano en día sábado (Mt. 12:1-8;Mr. 2:23-28; Lc. 6:1-5). No hay discrepancias entre el relato de Samuel y las palabras de nuestro Señor. Nuestro Señor habla de David y de aquellos que estaban con él, mientras en el registro que tenemos aquí leemos que Ahimelec preguntó a David “¿Por qué estás solo, y ningún hombre contigo?” Los jóvenes que son mencionados después (vv.4,5) pueden haber estado al principio fuera de la vista. En Mr.2:26 nuestro Señor menciona a Abiatar como sumo sacerdote. Esta tampoco es una discrepancia, porque Abiatar era el hijo de Ahimelc y ejercía funciones sacerdotales y también era sumo sacerdote (1 Sam. 30:7). La historia de comer el pan santo, que no era lícito para él está llena de interés si lo comparamos con las palabras de nuestro Señor. Allí un inquirir de Dios y después Ahimelc le dio el pan. (Ver 22:10) A causa de la ruina en Israel todo había venido a ser común y David y sus compañeros no pecaron al comer ese pan; el “pan de la presencia” como es llamado. Y así estaba rechazado nuestro Señor, como el mismo David, y justifica la conducta de Sus discípulos por referir a los fariseos la acción de David. Podemos ver en David el tipo de uno más grande, que como tal ha abrogado las ordenanzas legales en vista a dar a Su pueblo la verdadera comunión con Él mismo de lo que nos habla el pan. De este modo el pan de la presencia tipifica al verdadero pan, que usamos para nuestro sustento, como David necesitó de éste para mantener su cuerpo físico.

 

Entonces Doeg (el terrible) es mencionado. Él era un edomita y un prominente siervo de Saúl. David sabía que con la presencia de Doeg que su secreto ahora estaba descubierto y Doeg después contó esto a Saúl (22:9). Él también recibió la espada de Goliat. Con ésta él había matado al gigante y, como lo hemos mostrado antes, David es el tipo de Aquel que por medio de la muerte destruyó al que tenía el imperio de la muerte. La victoria que nuestro Señor ha obtenido por la muerte es el arma contra todos nuestros enemigos.

 

Después encontramos a David en Gat entre los filisteos. ¡Extraño lugar él ha elegido para su protección! ¿por qué él ha ido a los más fuertes de los enemigos de Dios y su pueblo? Él ha actuado en incredulidad y la incredulidad lo ha estado sumergiendo más y más bajo. En lugar de huir a Dios, él se vuelve a Gat. Y entonces para preservarse a sí mismo, por haber sido descubierto, finge locura. El rey de Gat lo expulsa. Dios era mejor que sus temores. La misericordiosa libertad hace que las cuerdas de su corazón vibren con alabanza. Aquí pedimos al lector que se vuelva al Sal.34, que escribió David, de acuerdo a la inscripción, cuando Ahimelec lo expulsó y cuando él partió de aquel lugar. No hay discrepancia aquí. Los reyes filisteos eran llamados “Ahimelec” como los gobernadores de Rusia eran llamados “Zar”, y los gobernadores de Turquía, “Sultan.” Aquis era Abimelec de los filisteos.

 

 

    CAPITULO 22.

 

 1. En la cueva de Adulam. (22:1-2)

 2. En Moab y el mensaje de Gad. (22:3-5)

 3. Anuncio a Saúl de la visita de David a Nob. (22:6-10)

 4. Asesinato de los sacerdotes. (22:11-19)

 5. David y Abiatar. (22:20-23)

 

Después lo encontramos en la cueva de Adulam (un testigo). Aquí una extraña compañía se reúne alrededor del rey ésta consistía de 400 hombres. Y David vino a ser su capitán. Algunos de ellos estaban en angustia, otros endeudados, y descontentos. Tales eran atraídos por David. Esta es una bendita escena que prefigura a Aquel alrededor de quien pueden reunirse todos los angustiados, que sienten su deuda, aflicción y necesidad. Y uno más grande que David está aquí. Nuestro rechazado Señor, pero reconocido por aquellos que reconocen sus propias necesidades, y quien tiene poder para satisfacer todo en las riquezas de Su gracia. Ellos con su capitán, el Ungido Señor está “fuera del campamento.” Existe este lugar hoy para todos aquellos que saben que Él es rechazado por los hombres y muy deshonorado en aquello que lleva Su nombre. “Salgamos, por tanto, hacia él fuera de campamento, llevando su vituperio” (Heb. 13:13). Después tenemos a aquellos que se han reunido alrededor de David en la cueva, y han sufrido con él, son especialmente nombrados (2 Sam. 23:8-39). “Si sufrimos con él también reinaremos juntamente con él” (2 Tim.2:12). El Sal.57 fue escrito por David cuando él huía a la cueva. Y cuando estaba en la cueva él oró. Este ruego es encarnado en el Sal.142. Este también fue respondido cuando el Señor le envió 400 hombres. ¡Qué alimento hay para nuestra meditación aquí!

 

Después vino a Moab. Su padre y madre estaban con él. Él pensó hacer su nido allí, si, más que un nido, su fortaleza; pero esto no era conforme al pensamiento de Dios. Su ancestro de bendita memoria, Rut, la moabita, había dejado la tierra de Moab para morar en Israel; el bisnieto deja la tierra para ir a morar en Moab. Nuevamente esto era incredulidad. Él trataba de escapar a las tribulaciones que les estaban reservadas. Él tenía que aprender la paciencia. Por tanto, Dios le envió al profeta Gad con el mensaje que partiese de allí. A pesar de todos sus fracasos e incredulidad Dios no lo abandonaba, sino que Su fiel, y vigilante ojo seguía a Su rechazado siervo. Él se preocupaba y proveía para él. Ningún daño podía alcanzarlo. Él no estaba en las manos de Saúl sino en las de Jehová. Y esta es nuestra feliz porción. En un salmo él dice, “Tú cuentas todos mis extravíos.”

 

Una terrible escena sigue. Doeg el edomita cuenta a Saúl lo que había ocurrido en Nob. Saúl, bajo el poder del demonio, ordena matar a los sacerdotes y mientras los siervos de Saúl se rehusaban a cumplir esta sangrienta obra, el edomita ejecutó el mandato. Abiatar hijo del asesinado Ahimelec huyo y contó todo lo sucedido a David (Nota: Los discípulos de Juan van al Señor y cuentan lo sucedido con él). Él sabía que Doeg contaría todo a Saúl, es decir, acerca de la ayuda que le había prestado Ahimelec. En ese tiempo David escribió el Sal. 52. Proféticamente Doeg, el edomita, es el tipo del astuto hombre de pecado.

 

Bellas son las palabras de David a Abiatar (v.23). Estas sugieren la bendita seguridad de salvación y preservación de todos los que reciben y se vuelven con fe al Señor Jesucristo.

 

 

    CAPITULO 23.

 

 1. La Victoria sobre los filisteos en Keila. (23:1-13)

 2. En el desierto de Sif. (23:14-26)

 3. Retorno de Saúl. (23:27-29)

 

Keila estaba alrededor de seis millas al sureste de Adulam. David escuchó de la invasión de los filisteos, que ellos estaban peleando contra una ciudad amurallada. Y él preguntó a Dios, a través de Abiatar, que tenía el efod (v.6). La averiguación de David muestra lo que es el hombre de fe en sumisión a Dios. Él tenía sus lapsus, pero en su corazón reconocía a Dios y deseaba glorificarlo. Dos veces él preguntó a Jehová; la segunda vez evidentemente para aquietar sus temores de los 600 hombres que ahora estaban con él. Jehová le dio la victoria. El entonces y cegado Saúl pensó que David ahora estaba encerrado en Keila y no podría escapar. Él no conocía Jehová y su poder para proteger a los suyos. Mientras Saúl complotaba, David oraba y dependía de Jehová, quien le dijo que Saúl vendría contra Keila y que los hombres de esa ciudad lo traicionarían. En el desierto de Zif Saúl lo buscaba cada día, pero Dios no lo entregó en sus manos. Y David aprendía por experiencia lo que significa el nombre de Zif, “refinar”. En el proceso de refinamiento, el pastor-rey aprendió el sufrimiento y la paciencia que lo preparaban para su futura exaltación. En esto él no es un tipo de nuestro Señor, pero aquí podemos leer acerca de nuestra experiencia. Por última vez ahora se encuentran David y Jonatán. El vino a fortalecer las manos de David en Dios. Este es el propósito de la comunión de los santos. ¡Qué noble carácter fue Jonatán!

 

“Es difícil formarse una adecuada idea del valor, fe espiritual, y grandeza moral de este acto. Jamás un hombre se libró de toda complicidad en culpabilidad que Jonatán de aquella de su padre. Y aun así ninguna palabra indebida salió de los labios de este valiente hombre. ¿Cuán verdaderamente humana es su esperanza que, en días futuros, cuando David sería rey, que él sería segundo en el reino, cerca del trono, él era su consejero de confianza, como en días de aflicción había sido el verdadero y permanente amigo de uno proscrito! Y cuando pensamos en lo que debe haberle costado a Jonatán hablar de este modo, o nuevamente del triste destino que pronto iba a caer sobre él, hay un profundo patetismo acerca de esta breve entrevista, casi inigualable en las Santas escrituras, ante la cual las ambiciosas esperanzas de los hijos de Zebedeo no son un paralelo sino un contraste” (A. Edersheim)

 

Los zifeos después de la visita de Jonatán descubrieron el lugar donde David se escondía, pero Saúl no podía tocar al ungido de Jehová. Pero David en ese tiempo clamó fuertemente a Dios, “¡Sálvame oh Dios!,” “escucha mi ruego, oh Dios; está atento a las palabras de mi boca;” estas son algunas de sus expresiones registradas en el Sal.54, que fueron escritas en ese tiempo.

 

 

    CAPITULO 24.

 

 1. En el desierto de En-gedi. (24:1-8)

 2. Palabras de David a Saúl. (24:9-15)

 3. Respuesta de Saúl a David. (24:16-22)

 

Saúl continúa persiguiendo a David y con 3000 hombres escogidos busca a David en las rocas de las cabras salvajes. Fue en En-gadi, que significa “fuente de cabras jóvenes.” Allí había fuentes de aguas y en aquel lugar David encontró refugio y fortaleza. Dios lo entrenó en medio de las durezas y dificultades sugeridas por las rocas, mientras la fuente nos hace pensar en el refrigerio que también fue su bendita porción. Quizás en aquel desierto de pruebas él derramó su corazón en la forma registrada en el Sal.63... Es verdad que él desarrolló constantemente su fe y confianza en Dios. Y ahora se permite que una prueba llegue a él. Saúl había entrado en la cueva. Y David y sus hombres estaban justo en aquel lugar. ¡Solo había unos pasos entre él y el descuidado Saúl! Solo un golpe de espada y la carrera de Saúl terminaría. ¿Va a hacer David eso? ¿Quitará su caso de las manos de Jehová y vendrá a ser su propio vengador? Y sus hombres le recuerdan de una palabra no registrada, que Jehová había dicho a David (v.4) que David bien podría haber usado para justificar la muerte de Saúl. Pero la fe vence. Él considera a Saúl como siendo aún el ungido de Jehová, y solo corta una orilla del manto de Saúl. ¡Qué magnanimidad fue esta! Y aun su tierna conciencia fue herida. Entonces David entregó a Saúl unas elocuentes palabras. Él le dijo todo lo que había hecho y lo que estaba en su corazón, y de este modo mostró que el propósito de su alma era dejar todo en las manos de Jehová. Este es el lenguaje de la fe. El hombre de Dios que anda por fe puede esperar el propio tiempo de Dios. De este modo el caso no era Saúl luchando contra David, sino que Saúl estaba peleando contra el Dios de David. El resultado es obvio. ¿Y qué de Saúl? Su respuesta, dada con lloros, reconoce el mal que ha hecho y la justa causa como el futuro de David, que él recibiría el reino de Israel. Él también hizo jurar a David, que no cortaría a su simiente. Él está quebrantado y profundamente conmovido. Aun así, su corazón permanece inmutable.

 

 

    CAPITULO 25.

 

 1. Muerte de Samuel (25:1)

 2. Nabal y su rechazo (25:2-13)

 3. Hecho de Abigail y su oración. (25:14-31)

 4. Respuesta de David a Abigaíl (25:32-35)

 5. Muerte de Nabal. (25:36-38)

 6. Abigail viene a ser esposa de David. (25:39-44)

 

Después de la muerte de Saúl, brevemente mencionada al comienzo de este capítulo, David fue aún más al sur, al desierto de Parán. Una interesante historia, la historia de Nabal y Abigail, es narrada en este capítulo. David había obtenido una gran victoria sobre sí mismo y sobre Saúl. El próximo evento registrado es un gran fracaso. Él pierde el control propio completamente, y en lugar de manifestar magnanimidad que había mostrado hacia Saúl, prorrumpe en ira y en la violencia de su temperamento está dispuesto a matar a Nabal y a toda su casa. Solo Dios en su bondadosa intervención lo salvó de cometer un odioso crimen como el que cometió Saúl cuando mató a Ahimelec, y sus compañeros sacerdotes que habitaban en Nob. ¡Cómo falló él! ¡Cuán diferente fue nuestro Señor!, cuyo rechazo y sufrimientos prefiguraba David, ¡Qué contraste con Su humildad! David estaba fuera de tono con el Señor y no leemos nada aquí de David preguntando a Dios acerca de enviar a diez jóvenes a Carmel, ni preguntando a Jehová, cuando en el ardor de su espíritu él ordenaba que cuatrocientos hombres cumpliesen una terrible misión.

 

Es verdad que la provocación fue grande. Él había enviado a aquellos jóvenes con un mensaje de paz para Nabal, pidiendo a aquel hombre rico un poco de ayuda. David había considerado la propiedad de Nabal y sus pastores y no los había molestado. El exilado rey tenía derecho a esperar la pequeña ayuda pedida. Y Nabal era un incrédulo. Él no creía en David como el ungido de Jehová, sino que lo consideraba como un esclavo que había huido de su amo. Él rechazó e insultó a los mensajeros del rey. Nabal significa “necio” “insensato”. Él es un tipo del hombre natural y especialmente de aquellos que rechazan al Señor y su mensaje de paz. Sus palabras “mi pan”, “mi agua”, “mi carne”, “mis esquiladores” y toda la historia nos recuerda a otro necio del cual habló nuestro Señor. Él también habló de “mis graneros”, “mis frutos”, “mis bienes” (Lc. 12:16-21)

 

David fue estorbado en su mal propósito por la intervención de la hermosa Abigail, la esposa de Nabal. Cuando ella escuchó lo que su marido había hecho enseguida preparó un magnífico presente para David y sus hombres. Este fue un don principesco, que incluía dos pieles llenas con vino. Todo esto ella lo hizo sin consultar a su marido. Y el lugar que ella toma ante David, sus súplicas, confesión, su humilde ruego por perdón, delicada referencia al pecaminoso apresuramiento del rey por derramar sangre, su fe en la futura exaltación de David y su petición final, “recuerda a tu sierva”, son materia rica y hermosa. Abigail la mujer con entendimiento y de bella apariencia tipifica al verdadero creyente y también puede ser tomada como un tipo de la iglesia. Nabal a quien ella está ligada como esposa tipifica a la vieja naturaleza, la carne. Pero Nabal murió y Abigail se casó con David; como el creyente está muerto al pecado, y la ley y es casado con otro, a Cristo (Rom.7:4). Dejamos al lector seguir estos pensamientos y su aplicación.

 

    CAPITULO 26.

 

 1. Los hombres de Sif y la persecución de Saúl. (26:1-4)

 2. David nuevamente libra a Saúl. (26:5-12)

 3. Palabras de David a Abner. (26:13-16)

 4. Palabras de David a Saúl (26:17-20)

 5. Confesión de Saúl y respuesta de David. (26:21-25)

 

Haquila, donde encontramos a David ahora, estaba a seis millas al oriente de Sif y a mitad de camino a En-gedi. Los zifeos una vez más revelan su escondite a Saúl. Y Saúl se apresura para ir hasta allí con sus tres mil hombres escogidos, para cazar a David. Los dos, el rey rechazado y el verdadero rey, están cerca una vez más el uno del otro y David encuentra a Saúl en una trinchera y con sus hombres alrededor. Con David estaban Ahimelec, el heteo y Abisaí, el hijo de Sarvia, hijo de la hermana de David. Ellos se deslizan hasta donde dormía Saúl. Una vez más su enemigo es entregado en sus manos y una vez más David no desea sacar su causa de las manos del Señor. Él es verdadero a sus propias palabras (24:15). Abisaí, sobrino de David, aconseja matar a Saúl. Pero David no desea tocar al ungido de Jehová. Él declara “Jehová lo herirá” o “llegará el día en que morirá.” Él lo deja en las manos del Señor para que traté como Él quiera. Él actúa en fe. ¡Quiera Dios que su pueblo actué así en todo tiempo y de la misma manera cuando sufren persecución! El sueño que cayó sobre la compañía venía de Dios. Él puede mantener despierto (Ester 6:1) y puede hacer dormir, como conviene a Su voluntad y propósito. Entonces David tomó la lanza de Saúl, quizás la misma que éste le había lanzado y su vasija de agua. ¡Ay! Pobre, y apóstata Saúl, ha sido privado antes de lo que estas dos cosas significan espiritualmente; él ha perdido su arma para pelear en fe y justicia, no conocía más el agua que refrigera el alma. ¡Como la lanza y la vasija de agua se han perdido hoy a la cristiandad nominal, desobediente y apóstata!

 

La compañía dormida se levanta. Él ridiculiza y reprende a Abner por su falta de vigilancia. Saúl reconoce la voz de David y el último discurso entre los dos reyes sigue. Llamamos la atención a dos declaraciones. David da testimonio de su fe y confianza en Dios. Él confía en Aquel que lo liberta de toda tribulación. Las últimas palabras de Saúl a David son proféticas. “Tú harás grandes cosas, y prevalecerás.” David, después de esta ocasión, no volvió a escuchar otra vez la voz de Saúl, tampoco Saúl volvería a ver a David. La triste historia del pobre y perdido Saúl pronto será consumada en su visita a la adivina de Endor y su miserable fin.

 

 

    CAPÍTULO 27.

 

 1. Incredulidad de David. (27:1-2)

 2. Con Aquís, rey de Gat. (27:3-7)

 3. Su muerte y decepción. (27:8-12)

 

David se desalentó. Después de todas las misericordiosas evidencias de que el Señor estaba con él, escudándolo y lo guardaba de sus mismos pasos, él vuelve a caer en incredulidad. ¡Tal es el corazón del hombre! Él teme por su vida y entonces toma una vez más su caso fuera de las manos de Dios y huye a Aquís el rey de Gat. Él ha estado allí antes y esa anterior visita fingió insanidad y el filisteo Ahimelec, Aquís de Gat lo había expulsado. Ahora él es bienvenido por Aquís, porque él lleva un pequeño ejército de 600 hombres jóvenes con él y recibe Siclag para morar con sus dos esposas y familia. Y Saúl después de esto no le volvió a ver más.

 

David moró un año y cuatro meses; un largo tiempo lejos de Dios. Y en ese tiempo hizo incursiones sobre los enemigos de Dios y de su pueblo. Él invadió a los gesuritas y amalecitas. Esta no fue una verdadera obra de Dios, sino el resultado de un corazón centrado en sí mismo y su propósito era egoísta. Esto muestra como una persona cuyo corazón está fuera de tono con Dios, puede exteriormente estar comprometido peleando con el mal por razones egoístas. David compartía sus despojos, aun así, él engañó al rey de los filisteos. Y la ruta guía hacia abajo. La incredulidad lo sumerge más y más. David, como lo aprendemos del comienzo del próximo capítulo, vino a ser del cuerpo de guardia de Aquís y con sus hombres estaba dispuesto a pelear contra Israel. Un triste registro es este. Cuán a menudo el pueblo de Dios ha seguido la misma ruta. 

 

 

   7. SAÚL Y LA ADIVINA DE ENDOR.

 

    CAPÍTULO 28.

 

 1. David plenamente unido a Aquís. (28:1-2)

 2. Saúl abandonado. (28:3-6)

 3. El mandato a buscar una adivina. (28:7)

 4. Visita de Saúl a Endor. (28:8-14)

 5. Solemne mensaje de Samuel. (28:15-20)

 6. Desesperanza y partida de Saúl. (28:21-23)

 

La precipitación final de Saúl que lo arroja a su terrible fin es el principal tema de este capítulo. Israel ha adoptado la necromancia, preguntando a los muertos, y otras prácticas ocultas y malas de las naciones cananeas. Ellos tenían a aquellos poseídos por demonios; los así llamados médiums del espiritismo y los síquicos del día moderno que se esfuerzan por seguir los mismos caminos. Saúl había limpiado la tierra de estas necromancias. Saúl se asustó por la cercanía de los filisteos. Pero cuando él preguntó a Dios no tuvo ninguna respuesta. Entonces en desesperanza buscó a la mujer con el espíritu familiar que vivía en Endor. Disfrazado él fue a la mujer. Y le juró en el nombre de Jehová de librarla de todo castigo al romper la ley. ¡Qué presunción! Él pide ver a Samuel. La mujer no dudo que tenía poder para comunicarse con los malos espíritus, que se representan a sí mismos como aquellos que han muerto. Es lo mismo en el espiritismo. Los mensajes que son transmitidos a través de mujeres médiums en ese culto no emanan de los muertos, sino de espíritus mentirosos, que representan a los muertos. Más de una vez esto ha sido prácticamente demostrado. Cuando esta mujer de Endor vio a Samuel, clamó con temor y al mismo tiempo reconoció al rey, quien le dijo que no tuviese temor. (Se ha sugerido que la palabra “Samuel” debiese ser Saúl en el v.12. la mujer, se dice, reconoció a Saúl, lo que explicaría la segunda mitad de ese verso. Sin embargo, no hay razón por la cual debiese hacerse tal cambio). Ella no esperaba el retorno de Samuel de la esfera de la muerte. ¿Fue realmente Samuel quién volvió o fue solo una aparición? No puede haber duda que era Samuel. Fue el propio poder y permiso de Dios por el cual apareció para pronunciar el destino final sobre Saúl. ¡Y qué mensaje fue este! “El Señor se ha alejado de ti y ha venido a ser tu enemigo”; “el Señor ha roto el reino de tus manos.” “El Señor te entregará en manos de los filisteos.” Entonces vino el anuncio de su muerte y la muerte de sus hijos. “Mañana tú y tus hijos estarán conmigo”. Esto significa que ellos van a morir. Quizás la traducción más correcta se da en la versión de los Setenta, que lee: “Mañana tú y tus hijos estarán caídos.”

 

Solemne e s el registro de Saúl que se nos da en 1 Crón. 10:13. “así Saúl murió por sus trasgresiones que cometió contra el Señor, contra la palabra del Señor, que él no guardó, y también por pedir consejo de una que tenía un espíritu familiar.” Esta fue la condición y destino del pueblo del rey, antes de que el rey de Dios viniese al poder. Aquí tenemos un sorprendente y significativo tipo de las condiciones sobre la tierra ante el rey de Dios, nuestro Señor Jesucristo, el hijo de David y el rey de Israel es entronizado. Los reyes de la tierra y la cristiandad nominal son desobedientes a la palabra de Dios. Ellos como Saúl cometen trasgresiones contra el Señor y siguen a espíritus seductores y doctrinas de demonios (1 Tim. 4:1). Se dice que un número de gobernadores europeos tienen sus propios médiums. Pero los reyes de la tierra desafían a Dios y sus leyes. Los espíritus de demonios, realizando milagros, saldrán, durante los años finales de este presente siglo, y poseerán a los reyes de la tierra y todo el mundo, y los reunirán para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso, la batalla de Armagedón (Apoc. 16:13-16.) Esto es prefigurado en la apostasía y fin de Saúl.

 

 

  8. DAVID, AQUÍS Y SICLAG DESTRUIDA.

 

    CAPITULO 29.

 

 1. Las objeciones de los señores filisteos. (29:1-5)

 2. Aquís despide a David. (29:6-11)

 

Mientras el enemigo de David, Saúl, escuchó su destino futuro, David estaba todavía con los enemigos del pueblo de Dios. Los filisteos se reunieron contra Israel y David estuvo con Aquís preparado para luchar contra el pueblo de Dios. Los señores de los filisteos sin embargo objetaron su presencia. Ellos aún recuerdan el cántico de días pasados y temen una traición. A esto sigue la descripción de como Aquís y David se separaron. Las palabras de David expresan su gran disposición a permanecer con los enemigos de Dios muestran cuan profundo puede caer un creyente cuando se ha alejado de Dios. Él llama al malo de Aquís “mi señor el rey” y su propio pueblo Israel, cuyo rey ungido era él, “los enemigos”. La misericordia de Dios lo guardó de sumergirse más profundo que eso.

 

    CAPITULO 30.

 

 1. Los amalecitas destruyen Siclag. (30:1-5)

 2. Angustia y retorno de David a Jehová. (30:6-8)

 3. David persigue a los amalecitas. (30:9-10)

 4. El joven egipcio y la derrota del enemigo. (30:11-20)

 5. La amenaza de disensión y la decisión de David. (30:21-25)

 6. El botín enviado a Jehová. (30:26-31)

 

La mano castigadora de Dios ahora descansa pesadamente sobre el extraviado David. Los amalecitas han destruido a Siclag. Toda la ciudad fue quemada y las mujeres y niños fueron llevados cautivos. El pueblo se levantó contra David y ellos estaban preparados para apedrearlo. Él siega el fruto de su siembra. Él ha entrado en una alianza con los enemigos de Dios y de su pueblo, y ahora encuentra que el Señor permitió que el enemigo tocase sus posesiones. El Señor a través de la aflicción, pérdida y dolor habló al corazón de David. ¡Cuán humillante que sus seguidores estuviesen a punto de apedrearlo! Ellos comprendían que su conducta había provocado tal desastre, que él era otro Acán (Jos.7). Fue entonces que David se volvió a Dios, “David se estimuló en el Señor su Dios.” Aquí vemos la diferencia entre él y Saúl. Aflicción y tristeza, castigos de Dios, recuerdan al verdadero creyente a Dios y lo vuelven a Él. Él buscaba la presencia del Señor y una vez más a través de Abiatar, que tenía el efod, pregunta a Dios. ¡Y aquí en gracia Dios responde a Su siervo que había fallado! No hay una palabra de reprensión a causa de los 16 meses que David había estado lejos de Él, sino en lugar de eso Dios le asegura a David que recuperaría todo.

 

El incidente del joven egipcio es muy interesante. David aparece una vez más como un tipo de nuestro Señor. Él no prefiguró al Señor Jesús durante los meses que estuvo con los filisteos. El egipcio es un tipo del no salvado. Él es un egipcio (tipo del mundo); él fue encontrado en el campo (“el campo es el mundo” Mt. 13). Él era esclavo de un amalecita. Amalec como lo hemos visto en las anotaciones de Éxodo (cap.17) y en Jueces, es un tipo de la carne. Detrás de ella está Satanás. De esta forma los no salvados, aquel que no ha nacido de nuevo, es del mundo y un esclavo de Amalec, sirviendo a la carne bajo el dominio de Satanás. La condición física del joven egipcio también tipifica la condición espiritual de los no salvados. Y David mostrándole misericordia es un tipo de Cristo. La confesión del joven egipcio, el pan y el agua que se le dio, fácilmente pueden aplicarse al evangelio. La historia de este joven nos recuerda la parábola del buen samaritano en el evangelio de Lucas. El joven egipcio es asegurado de su salvación; el esclavo del amalecita viene a ser el siervo del rey. La compañía a la cual pertenecía está comiendo, bebiendo y danzando. Ellos descansan seguros pensando que no hay ningún peligro, cuando el grito de batalla del rey cae sobre ellos. Este es un cuadro del mundo. De este modo súbita destrucción vendrá sobre ellos. Y David recuperó todo.

Cuán diferente la disensión, que amenazó entre los hombres de David. Pero él ahora actúa en la dulzura de la gracia. El gran despojo o botín es distribuido entre las diferentes ciudades de Judá. Bien podemos pensar aquí en la victoria de nuestro Señor la cual compartirá a través de Su infinita gracia.

 

 

    9. MUERTE DE SAÚL.

 

    CAPITULO 31.

 

 1. Saúl herido en batalla. (31:1-3)

 2. Saúl un suicida. (31:4-6)

 3. El victorioso filisteo. (31:7-10)

 4. Los cuerpos recuperados y quemados. (31:11-13)

 

Un triste fin a una de las más tristes historias de la Biblia. Jonatán, Abinadab y Melchi-shua, hijos de Saúl, caen primero. Después es herido Saúl. Él pregunta a su escudero que ponga fin a sus sufrimientos. No hay ninguna evidencia de arrepentimiento suyo y de alguna vuelta a Dios. Él murió como había vivido, en rebelión contra Jehová. El escudero se niega a matar a Saúl; después él cae sobre su propia espada y comete suicidio. Él es el primer suicida mencionado en la Biblia. Ahitofel (2 Sam. 17:23); Zimri (1 Rey. 16:18) y Judas Iscariote (Mt. 27:5) son otros suicidas registrados en la palabra de Dios. El primer capítulo del segundo libro de Samuel nos dice que un amalecita mató a Saúl. Esta no es una contradicción como algunos han pensado. Primero Saúl pidió a su escudero que lo matase; pero éste se negó. Después él cayó sobre su espada, pero probablemente no tuvo éxito en alcanzar su fin. En angustia él se apoyó sobre su lanza y cuando el amalecita vino, él dijo que aún su vida estaba en él (2 Sam.19) y él lo mató. Su fin es triste y tiene sus solemnes lecciones. Su pecado fue librar a Amalec, otra vez decimos, el tipo de la carne. De este pecado le ha recordado en su mensaje de condenación (28:18). Su desobediencia terminó en destrucción propia. Tal es el pecado. Y un amalecita le puso fin a su vida. El pecado admitido y seguido hará su mortal obra al final, como este amalecita, librado por Saúl, pone fin a su vida.

 

El triunfo de los filisteos es completo. El cuerpo de Saúl es colgado con menosprecio en la casa del ídolo filisteo y después su cuerpo y los cuerpos de sus hijos fueron recuperados y sepultados por Jabes. El elegido del pueblo, el rey Saúl, ha descendido en ruina y vergüenza. Todo ahora parece desesperanzador. La esperanza de Israel ahora se centra en un rey futuro, uno conforme al corazón de Dios, David, el hijo de Isaí. ¡Cómo él prefigura al verdadero Rey y su reino futuro, ¡Aquel que es la esperanza de Israel, la esperanza del mundo, como también de la iglesia, esto es lo que encontraremos en el segundo libro de Samuel!