EL LIBRO DE ESTER

 

BY
Arno Clement Gaebelein
1861-1942

 

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INTRODUCCIÓN

 

El libro de Ester es uno de los cinco libros que los judíos llaman Megilloth (rollos). Estos aparecen en la Biblia hebrea en el siguiente orden:

 

1.     Cantares, es decir, el Cantar de Salomón, lea en conexión con la Pascua;

2.     Rut, lea la fiesta de las semanas (Pentecostés)

3.     Lamentaciones, usadas en el día 9 de Abib, conmemorando la destrucción del templo, que ocurrió dos veces en el mismo día, primero por Nabucodonosor y después por los romanos;

4.     Eclesiastés, que es leído durante la celebración de la fiesta de los tabernáculos;

5.     El libro de Ester, leído en la fiesta de Purim.

 

Los judíos han tenido este pequeño libro en la más alta estima; ellos lo llaman “el Megillah” y por ello dan a este el lugar de preeminencia entre los otros megilloth. Los antiguos rabís dan a este un lugar próximo a la Torah, la ley. Maimonides enseñó que cuando el Mesías venga todo otro libro de las escrituras judías pasará, pero la ley y el libro de Ester permanecerán para siempre…, aun así, muchas objeciones se han hecho contra este libro. Su justo lugar en el canon del N. Testamento ha sido acaloradamente contendido por judíos y cristianos.

 

Mencionamos dos principales objeciones. La primera objeción es que el nombre de Dios no aparece en este libro. Algunos antiguos maestros han tratado de vencer esta objeción por medio de la teoría de que el nombre de Jehová se encuentra un número de veces en las primeras letras de ciertas sentencias, cuyas letras componen el nombre sagrado. Jehring, Bullinger y otros han adoptado este intento de vindicar este libro. Pero esto es a los más solo un fantasioso esfuerzo para poner a un lado esta objeción. Creemos que el Espíritu Santo es el autor del libro de Ester y ha dado en éste un correcto reporte de este notable episodio de la historia judía. Él no oculta cosas y usar primeras letras de ciertas palabras para producir otra palabra es un método muy inseguro de estudio bíblico. El Espíritu de Dios tiene una razón válida por la cual ha omitido el nombre de Dios, que declararemos después.

 

Algunos han sugerido que considerando que el libro de Ester era usado en conexión con la fiesta de Purim (una fiesta de alegría) el nombre de Jehová era omitido a propósito para evitar un uso irreverente en medio de escenas de fiesta y bebida. el profesor Cassel en su extenso comentario sobre Ester declara que la omisión del nombre de Dios fue un acto de prudencia y precaución por parte de la persona que escribió este relato. Otros demandan que el reporte fue tomado principalmente de registros persas, que explicarían la ausencia del nombre de Dios.

 

Es verdad que el nombre de Dios está ausente, pero sin embargo Dios está presente en este pequeño libro. Lo encontramos revelado en cada página, en Su providencia, en Su poder gobernando para la preservación y libertad del pueblo de Su pacto. Dios se preocupa por Su pueblo y vela sobre ellos, aunque ellos han sido infieles para con Él. Él frustró el plan del enemigo. Es verdad que ellos no lo invocan, pero sin embargo Su soberanía en gracia es desplegada hacia ellos. El gobierno de Dios es por tanto revelado en este libro, aunque Su nombre no sea mencionado.

 

La segunda objeción es que la canonicidad del libro debiese ser rechazada porque este libro no es citado en el N. Testamento. Pero esta objeción cae por si misma cuando recordamos que otros siete libros del A. Testamento no son citados en el N. Testamento. El criticismo destructivo ha hecho otras objeciones de un carácter menor; no necesitamos mencionar estos. Entre aquellos que no encuentran uso de este libro se encuentra Martin Lutero, quien fue tan lejos que llegó a decir que deseaba que el libro no hubiese existido. La evidencia del libro es verdadera, con su notable historia de la gran libertad de una parte del pueblo de Dios, se encuentra por la celebración de la fiesta de Purim por parte de los judíos. Si tal cosa como la que registra el libro de Ester no hubiese ocurrido entonces la fiesta de Purim no podría ser explicada.

El autor del libro de Ester es desconocido. Algunos piensan que puede haber sido Mardoqueo, otros mencionan a Esdras y Nehemías como posibles autores; pero estas son solo conjeturas. Es verdad que una persona escribió todo el relato con excepción del cap. 9:20-32, que probablemente fue añadida por otra mano. El estilo es extremadamente simple; el hebreo usado es muy semejante a ese de Esdras y Nehemías. Este contiene algunas palabras persas.

 

El propósito del libro de Ester ha sido admirablemente declarado por el profesor Cassel: “Esta es una memoria escrita por un judío a todo su pueblo que estaba disperso en las provincias de Persia, en que se registran las maravillosas intervenciones de la providencia de Dios al libertarlos de su destrucción, que parecía cierta. Este no tiene otro propósito que narrar esto; este no es llamado a dar información acerca de otras materias; aunque nos presenta un cuadro de la vida de la corte persa, como no se encuentra en ninguna otra parte.”

 

Este manifiesta el gran hecho de que el pueblo judío estando fuera de su tierra, y no más en alguna relación exterior con Dios, sin embargo, es objeto de Su misericordioso cuidado. Estas relaciones rotas parecen ser la causa por la cual el nombre de Dios es evitado en este libro. A pesar de su infidelidad ellos aún son Su pueblo, porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. El los cubre con Su mano protectora y vela por ellos y en Su propia forma y tiempo actúa en su favor, libertándolos de sus enemigos.

 

Es significativo que la historia de Ester concluye los libros históricos del A. Testamento. Las condiciones descritas en el continúan durante el tiempo de los gentiles hasta que la final gran libertad venga para Israel. Los expositores judíos han comparado a Ester al amanecer de la mañana, que es semejante al amanecer que anuncia el final de la noche.

 

Este es una predicción de su historia y es especialmente típico de la futura tribulación de Jacob cuando él será libertado.

 

La aplicación dispensacional es de mucho interés, porque ilustra algunas de las profecías en una forma práctica. Vasti, la esposa gentil, puede ser vista como la cristiandad, que es puesta a un lado por su desobediencia, y Ester, la judía toma su lugar. Esto nos recuerda la parábola de los dos olivos de Rom. 11 y la ejecución final de la amenaza divina sobre las ramas injertadas, la cristiandad gentil, que ha de ser cortada y las ramas naturales, que un día fueron cortadas, Israel, fue puesta sobre su propio olivo.

 

Hamán, el malo enemigo de los judíos, un descendiente de Agag, el primer enemigo que Israel encontró en el desierto, es una ilustración del futuro enemigo que Israel deberá enfrentar. Él es llamado “Hamán el malo” (cap.7:6). El valor numérico de las letras hebreas que componen las palabras “Hamán el malo” es exactamente 666.

 

Mardoqueo es un tipo del Señor Jesucristo en su futura y gloriosa exaltación. El completo triunfo de los judíos sobre sus enemigos, el gozo y paz, registrado al final del libro, son típicos del tiempo cuando Cristo reinará sobre la tierra. Daremos al final de cada capítulo indicios sobre la aplicación dispensacional que puede hacerse de esta historia.

 

 

 

  ANÁLISIS Y ANOTACIONES.

 

EL BANQUETE Y VASTI RECHAZADA

 

CAP.1

 

1.    La primera fiesta del rey (1:1-4)

2.    La fiesta del rey para todo el pueblo (1:5-8)

3.    La fiesta de la reina para las mujeres (1:9)

4.    La negación de la reina a aparecer en la fiesta del rey (1:10-12)

5.    La reina puesta a un lado (1:13-22)

 

Vv. 1-4. El rey Asuero, uno de los caracteres prominentes de este libro, es conocido en la historia como Jerjes I. el nombre de Asuero es un apelativo, que significa principal rey, o el rey de todos los reyes. Este título también le es dado en las inscripciones cuneiformes. Una de estas lee así: “Yo, el poderoso rey, rey de reyes, rey de populosos países, rey de esta grande y poderosa tierra, cerca y lejos.” Su dominio se extendía desde oriente a occidente, aun desde India a Etiopía. Él tuvo un reino universal. La capital de su imperio fue Susa, que tenía una bella situación rodeada por montañas, atravesada por ríos y abundante y lujuriosa vegetación. Desde el tiempo del rey Darío esta vino a ser la residencia de los reyes persas. La palabra “palacio” es mejor traducida por fortaleza o castillo. Y en el tercer año de su reino él hizo una gran fiesta a todos sus príncipes, y siervos, y a todos los nobles de Persia y Media estaban ante él. Él entonces mostró las riquezas de su glorioso reino y mantuvo a los nobles y príncipes por seis meses.

 

Vv. 5-8. Esta suntuosa fiesta fue seguida por un segundo banquete al cual fueron invitados todos los habitantes de la capital. Esta fue tenida en el jardín del palacio y duró siete días. Las decoraciones eran de color blanco, verde, azul, afirmadas con cuerdas de lino fino y púrpura a anillos de plata y pilares de mármol. Sobre el piso un mármol rojo, blanco, azul y negro (un piso mosaico) se encontraban camas de oro y plata. El vino real era servido en vasos de oro y dos de ellos no eran iguales. El rey desplegaba sus enormes riquezas y abundantes posesiones. “Y el vino del reino era en abundancia, de acuerdo al mandato del rey.” El rey había instruido a sus oficiales “que hicieran conforme al placer de cada uno.”

 

V.9. La reina Vasti (significa “hermosa mujer”) es ahora introducida. Ella hizo una fiesta separada para las mujeres en la casa real que pertenecía a su marido, el rey. Tales fiestas son frecuentemente dadas por mujeres reales en oriente. Nada se dice de cuanto duró su fiesta.

 

Vv. 10-12. El corazón del rey estaba alegre debido al vino, y mandó a siete de sus chambelanes que trajesen a Vasti en sus adornos reales para que viniese a su fiesta, de modo que los pueblo y príncipes pudiesen admirar su gran belleza. Los siete chambelanes eran eunucos que tenían importantes oficios. Mehuman era el principal oficial; Biztha, de acuerdo al significado de su nombre, era el tesorero; Harbona, el jefe de guardaespaldas; Bigath, quien tenía el cargo sobre los apartamentos de las mujeres; Abagtha, el principal panadero; Zethar, el principal carnicero; y Carcas, el comandante en jefe del castillo. Estos dignatarios fueron enviados para acompañar a la reina a la fiesta de Asuero. Pero ella se negó a obedecer el mandato del rey. Su negación ha sido interpretada de varias maneras. De acuerdo a la costumbre persa el rey tenía a todos por esclavos excepto a su esposa legitima. ¿Fue desafiando la orden del rey o de respeto por si misma? Ella puede haberse negado a mostrar lo que le pedía un marido borracho y ella no estaba dispuesta a mostrarse en medio de una orgía. Quizás ella no se preocupó por venir porque tenía su propia fiesta. Entonces el rey se enojó en gran manera.

 

Vv. 13-22. Enseguida fueron llamados los sabios, los astrólogos, magos y hechiceros (Dn.2:2). Su concilio privado consistía de siete príncipes, los príncipes de Persia y Media, que estaban cerca del rey, y que se sentaban con él y los hombres sabios para enfrentar esta seria materia. La cuestión es, “¿Qué haremos a la reina Vasti conforme a la ley, porque ella no ha hecho el mandato del rey Asuro y de los chambelanes?” El caso de este modo fue puesto por el rey en manos de los sabios y de los siete príncipes. Estos deciden que Vasti ha deshonrado al rey y que además por su negación ha establecido un peligroso ejemplo a todos los súbditos del rey. Mucho menosprecio e irá seguirían a través de todo el imperio. Ellos aconsejan que Vasti pierda su posición Real, y que sea puesta a un lado. El rey aprueba esto y publica a la vez un decreto para que se publique a través de todo su reino de que todas las esposas deben honrar a sus maridos. Los reyes persas eran grandes autócratas y gobernaban con mano de hierro. Sus leyes eran irrevocables. “Se dice que ciertamente no es fácula de que Jerjes, cuando tuvo lugar la inundación de Hellespont que destruyó todos los puentes, dio la orden de que aquel fuese golpeado con varas debido a su desobediencia (Herodoto 7:35). Pero era más fácil para él golpear el mar que obtener aquello que demandaba su edicto y que había producido la caída de reina; y ella desaparece completamente. La tradición judía da varias razones de porque el memucan era hostil a Vasti. Una es que su propia esposa no había sido invitada a la fiesta de Vasti; y otra, que él deseaba que su propia hija fuese promovida y llegase a ser reina.

 

APLICACIÓN TIPICA

 

El rey Persa demandaba para si el título de Rey de reyes, que solo pertenece a Dios mismo. La gran fiesta que él hizo nos recuerda de otra fiesta que el Señor extendió. La fiesta de Asuero tuvo lugar el tercer año de su reino y tenía el propósito de mostrar las riquezas de su reino y el honor de su excelente majestad. La fiesta del evangelio a la cual invita Dios, es preparada en Su Hijo, quien murió y fue resucitado al tercer día, y esta fiesta muestra las insondables riquezas de Su gracia en bondad hacia nosotros. Y aquellos que aceptan la invitación vienen a ser participantes del llamamiento celestial, nobles y príncipes, que reinarán con Él en Su reino futuro. La invitación es “venid porque todas las cosas están preparadas”. Hay suficiente para todos; bastante para hacer que sobre. El vino es el símbolo de gozo; este alegra a Dios y al hombre (Juec. 9:13). Como el rey tenía su gozo con sus súbditos en esta fiesta terrenal, del mismo modo Dios se regocija en aquellos que vienen a la mesa de Su amor, y quienes aceptan Su invitación se regocijan en Él. Los lechos de oro y plata en la fiesta del rey eran para descanso. Oro y plata son simbólicos de justicia y redención, y estos son los lechos, los lugares de descanso para el creyente. Y como Asuero invitó a todos a venir a su fiesta, sin otras condiciones, sino solo venir, del mismo modo Dios desea que todos los hombres sean salvos y ofrece las riquezas de Su gracia sin dinero y sin precio. Mientras el rey persa desplegaba las glorias de su gran reino, Dios despliega la gloria de Su gracia.

 

En Vasti tenemos un tipo del rechazo de la invitación. Ella había sido invitada a venir y dar gracia a la fiesta con su presencia; pero ella no quiso venir. Esto nos recuerda la parábola del Señor, en la cual Él habla de la gran cena, un símbolo del evangelio, y en ella vemos a los invitados que no quisieron venir. Ella tenía su propia fiesta, que seguramente no dejaría. Cuantos hay que rechazan la invitación del evangelio porque aman más sus propias cosas. Y Vasti fue desterrada. Ella fue puesta a un lado. Y este es el destino del pecador que se niega a obedecer el evangelio del Señor Jesucristo.

 

Vasti también puede ser tomada como un tipo de la cristiandad profesante, aquellos que tienen la forma de piedad, pero niegan el poder y eficacia de ella, cuyo dios es su vientre y que son enemigos de la cruz, y desobedientes a Dios.

 

Un día la cristiandad será desconocida por el Señor; Él vomitará a Laodicea de Su boca. Entonces el Rey de reyes llamará a otra a tomar el lugar de la cristiandad apostata.

 

ESTER ESCOGIDA REINA Y EL DESCUBRIMIENTO DE MARDOQUEO

 

CAPÍTULO 2

 

1.     La sugestión (2:1-4)

2.     Mardoqueo y Ester introducidos (2:5-7))

3.     Ester llevada a la casa del rey (8-11)

4.     Ester escogida como reina (2:12-18)

5.     El descubrimiento de Mardoqueo y la exposición del complot (2:19-23)

 

Vv. 1-4. Esto probablemente no ocurrió inmediatamente después de la fiesta. Aprendemos esto por el v.16 de este capítulo. Él tomó a Ester en el lugar de Vasti en el séptimo año de su reinado, sino que la fiesta descrita en el primer capítulo ocurrió en el tercer año. Alrededor de cuatro años pasaron. Durante estos, nos dice la historia profana, Asuero (Jerjes I), emprendió una campaña contra Grecia con la cual muchas desgracias están conectadas. Él debe haber retornado agotado e infeliz. Entonces habló su conciencia. Él probablemente extrañó la compañía de Vasti y se recordó de ella y de su decreto contra ella. ¿Pero por qué el monarca no volvió a tomar a Vasti y la perdonó, si los remordimientos lo turbaban? Como nada más se dice de Vasti es muy probable que ella haya sido muerta. Quizás la desafortunada guerra, las grandes pérdidas que él ha sufrido, eran vistas por el rey como siendo el castigo por su borrachera e ira contra la reina. Entonces los hombres de la corte hicieron sugestiones para que en pleno acuerdo con las costumbres de Persia y que aún son practicadas por los sultanes y shas orientales. Hermosas jóvenes vírgenes fuesen llevadas al harem, la casa de las mujeres, bajo la custodia de Hegai chambelán del rey y custodiador de las mujeres. Y al rey le agradó esta sugestión.

 

“Uno no puede sino admirar el simple y quieto estilo de nuestra narración. Poniendo a un lado todos los reportes que solo prolongarían nuestro camino a llegar a la parte esencial de los contenidos del libro, no se omite nada que contribuiría a la introducción histórica y sicológica. ¡Cuántas cosas deben necesariamente ocurrir antes de que Israel pueda tener la ayuda en tiempo necesario! ¡Qué grandes cosas, de acuerdo a las apariencias externas, deben preceder, en vista a hacer posible que una joven judía por medio de la influencia de sus encantos ascienda al trono del imperio Persa! La gran conferencia de todos los oficiales de estado, la terrible guerra contra Grecia, y sus desastrosos resultados, ¿no estaban en manos de la Providencia de Dios como escalones en el camino de ascendencia de Ester? ¡En vista a reemplazar a Vasti, una mujer de igual dotes debe buscarse para el rey, dondequiera y como quiera que esto sea! ¡cuántas cosas deben servir a la frustración del plan del malo de Amán! La ira de Jerjes contra Grecia, y su ira contra su esposa. Las intrigas de la corte contra las poderosas influencias de una esposa, y la vana vanidad de un soberano ofendido. Primero borrachera, después pasión homicida, posteriormente excitada sensualidad, fueron los tristes instrumentos que precedieron la redención de Israel.

 

“Cuando el pueblo fue libertado, bien podían ellos ser penitentes cuando consideraban la forma en la cual Vasti, aunque ella misma no sin culpabilidad, fue una de las principales causas de su libertad. Y si profunda penitencia debe haber sido el resultado al reflexionar en una mujer como Vasti tuvo que morir de una muerte violenta en vista a que el pueblo de Dios pudiese vivir, qué forma de penitencia debe ser el pensamiento cuando recordamos que Cristo dio su vida en vista a que Israel y los gentiles pudiesen vivir” (P. Cassel.)

 

Vv. 5-7. Estos versos ahora nos introducen a los principales actores en este libro. Mardoqueo, el judío, era hijo de Jair, el hijo de Shimei, el hijo de Cis, un benjaminita; que había sido llevado cautivo desde Jerusalén que habían sido transportados con Jeconías rey de Judá, a quien Nabucodonosor, el rey de Babilonia llevó cautivo.

 

Aquí debemos hacer frente a una de las inconsistencias acusadas por la Alta Critica. Pero su error es completamente aparente. Ellos demandan que Mardoqueo pertenecía a los cautivos llevados por Nabucodonosor. Entonces ellos dicen, que, siendo así el caso, Mardoqueo debe haber tenido sobre 130 años de edad y Ester al menos 70. ¿Pero se dice que Mardoqueo fue llevado cautivo en el tiempo del rey Jeconías? No fue Mardoqueo quien fue llevado sino su abuelo Cis. “Las claras e instructivas intenciones del historiador en este pasaje genealógico son evidentes. El señala, a través de la enumeración de cuatro generaciones desde Cis a Mardoqueo, el tiempo que ha transcurrido desde el destierro de Jeconías, que tuvo lugar antes de la destrucción del templo. El período de alrededor de 120 o más años que desde entonces han transcurrido hasta el sexto años de Jerjes son exactamente expresados por las cuatro generaciones. También tenemos algunas indicaciones concernientes al período de la narración, que es asignada al reino de Jerjes I. Que Cis fue un benjaminita, solo se dice con el propósito de distinguirlo de otros hombres con el mismo nombre que han pertenecido a la tribu de Leví. Uno podría haber pensado imposible que expositores bíblicos cometiesen el error de hacer de la información concerniente al exilio de Jeconías para referirse al mismo Mardoqueo, una idea para la cual no hay fundamento histórico ni textual.” (P. Cassel) Mardoqueo había criado a Hadassah. Ella era huérfana, de hermosa apariencia y bello rostro, hija del hermano de Mardoqueo quien la había adoptado. Hadassah significa “mirto “y Ester, “estrella.” Los críticos han identificado el nombre de Ester con la diosa babilonia de Isthar (similar a Astoret), y ellos también demandan que Hadassah era el título babilonio para la misma deidad. Pero tales declaraciones son meras invenciones.

 

Vv. 8-11. Ester a causa de su gran belleza fue tomada con las muchas otras vírgenes en obediencia al mandato del rey. La tradición judía nos informa que Mardoqueo, su guardián y segundo padre, la había mantenido oculta, en vista a no ser obligado a entregarla a los agentes reales, pero que personas que sabían quién era ella, y que por un tiempo la habían visto llamaron la atención de los agentes a su ocultamiento. Ella con las otras fue puesta a cargo de Hegai el custodiador de las mujeres. En todo esto vemos la mano de Dios preparando paso a paso la ayuda necesaria para la preservación y libertad de Su pueblo durante la crisis que se acercaba. Y Ester agradó a Hegai; y él le mostró bondad. Esta bondad fue expresada al proveerle medios para mejorar su apariencia, tales como cosméticos y perfumes, de acuerdo a las costumbres orientales. Entonces ella recibió sin duda bellos vestidos y joyería para aumentar su persona aún más. Después el mejor lugar en la casa de las mujeres le fue dado y siete doncellas que la asistían. Muy interesante y curiosa es la tradición judía concerniente a estas siete doncellas. Esta tradición como es preservada por el targumim hace sus nombres corresponder con la obra de los seis días de la creación. De este modo el nombre de la cuarta sirvienta era “Estrella de luz” debido a que en el cuarto día los cuerpos celestiales vinieron a la vista. Notable es el nombre de la sirvienta que la asistía el sexto día; su nombre era “Cordero.” En el séptimo día, el sábado, el nombre de la sirvienta, era “descanso” ella recordaba a Ester del sábado. Y el siervo que la asistía el día después del sábado (nuestro día del Señor) llevaba el místico nombre de ave fénix, el símbolo de luz levantándose del fuego y de la muerte. Es ciertamente interesante para decir lo menos, encontrar tales declaraciones tradicionales.

 

Y Ester no ha declarado cuál era su pueblo y parentela. Esto fue hecho por el consejo de Mardoqueo. Esto ha sido caracterizado como engaño, extraordinaria destreza, y cobardía. Esto no fue ni lo uno ni lo otro. Fue la providencia divina la que lo ordenó de esta forma. Considerando que los padres de Ester estaban muertos, tal ocultamiento de su nacionalidad no fue difícil; si sus padres hubiesen vivido esto hubiese sido casi imposible. Se hubiese sabido que ella pertenecía a una raza extranjera, e intrigas para su destrucción pronto se habrían formado. Los malos esfuerzos de Amán deben haber estado en proceso de planeamiento. Mardoqueo andando diariamente ante el atrio de la casa de las mujeres, prueba su gran interés por su hija adoptada.

 

Vv. 12-18. La descripción de los vv. 12-14 es un cuadro perfecto de las costumbres persas y del libertinaje de los gobernadores persas y otros orientales. En debido tiempo Ester fue presentada al rey. “Ella no pidió nada.” Cassel en su exposición da la mejor exposición de esta declaración. Las otras mujeres no pudieron encontrar suficientes medios artificiales con que causar una impresión sobre el rey. Pero Ester no se preocupó por estas cosas. Ella no tenía tales ambiciosos deseos. Su corazón no ardía por ser ilustre. Ella debe haber estado temerosa de haber dejado el hogar y con temor debe haberse puesto los adornos. Se le ordenó que debía aparecer delante del rey, y por tanto ella obedeció a Hegai y admitió ser preparada para la ocasión. Ella fue obligada a estar allí, mientras sin duda su corazón detestaba todo el asunto.

 

Ella fue llevada al rey. Atraída por su belleza él puso la corona real sobre su cabeza y la doncella judía vino a ser reina en el lugar de Vasti. Esto tuvo lugar en el mes de Tebeth en el año séptimo del reino de Asuero.

 

Entonces se hizo una gran fiesta, la fiesta de Ester, una liberación fue otorgada, probablemente la liberación de prisioneros e impuestos y dones fueron concedidos.

Vv. 19-23. Este párrafo contiene otro importante evento providencial en la historia posterior que juega una parte predominante. Las palabras de apertura del v.19 ha sido considerada oscura por los críticos. “Y cuando las vírgenes fueron reunidas por segunda vez.” Los expositores judíos han explicado esto como significando una conspiración, que los enemigos de la nueva reina han juntado más vírgenes para que de alguna forma Ester pudiese ser eclipsada y puesta en segundo plano. Otros demandan que las palabras “una segunda vez” debiesen ser omitidas del texto ya que hay dudas acerca de ella. Si esto es hecho la declaración entonces se referiría a la reunión de las vírgenes mencionadas en el v. 8 del capítulo. Pero la sugestión de que la segunda reunión fue un acto de conspiración puede ser el verdadero significado; esto mostraría el propósito de un enemigo invisible y también la vigilancia por parte de Mardoqueo. Él se sentaba a la puerta del rey. Esto conforme a la costumbre oriental era un lugar de reunión pública, donde se escuchaban las noticias y conversaciones con amigos y otros se realizaban. La sugestión por algunos de que Mardoqueo se sentaba a la puerta del rey porque él era un oficial del gobierno debe ser abandonada como siendo incorrecta.

 

El v.20 nos informa acerca de dos hechos interesantes. Ester no revela su nacionalidad y continúa en humilde obediencia a su padre adoptivo como si ella aun estuviese bajo su techo y no como siendo la gran reina. La gloria y la dignidad real que la rodeaban por todas partes no la habían afectado en lo más mínimo. Ella no había olvidado que toda la realeza no era una materia de placer para ella, sino solo un acto de obediencia, el propósito providencial ella no lo conocía, pero que después comprendería. Su interés estaba con Mardoqueo afuera y no con el esplendor real adentro.

 

Notemos la prominencia providencial en todo esto. Si Ester hubiese revelado su conexión, si se hubiese sabido que Mardoqueo que se sentaba a la puerta era su tío y ella su hija adoptada, él no habrá permanecido en la oscura posición ante la puerta. Entonces los conspiradores habrían sido precavidos y no habrían hablado dentro del alcance de tal persona tan íntimamente relacionada con la reina. El conocimiento del planeado intento contra la vida del rey, Mardoqueo lo debía al hecho que nadie sabía quién era él y por tanto no le daban atención.

 

Los conspiradores eran Bigthan y Teresh. Ellos trataban de poner sus manos sobre el rey. De acuerdo a la tradición judía ellos intentaban poner un reptil venenoso en la copa del rey cuando él estaba a punto de beber. El complot fue escuchado por Mardoqueo y enseguida él lo comunicó a Ester y ella lo dijo al rey en el nombre de Mardoqueo. Ella fue guiada por la mano divina, como es evidente por esta notable historia. El complot una vez investigado y el reporte se encontró que era verdadero. Los conspiradores fueron colgados y el evento es históricamente registrado en el libro de las Crónicas. (El rey Asuero, Jerjes, perdió su vida y fue asesinado en el año 465 ADC, el comandante de su caballería, conspiró con Mithridates, su Chamberlain de confianza, quien lo admitió al cuarto del rey, y Artaban lo apuñaló de muerte mientras dormía.)

 

Ester había salvado la vida del rey dándole el reporte de Mardoqueo. Y Mardoqueo no recibió ninguna recompensa. Su fidelidad fue evidentemente olvidada; pero Dios ordenó todo esto.

 

 

APLICACIONES TIPICAS.

 

Dispensacionalmente, Ester tipifica al remanente judío, que será llamado por el rey de Israel, nuestro Señor, cuando la cristiandad gentil sea desconocida y puesta a un lado por su infidelidad, como fue puesta a un lado Vasti. La parábola del olivo natural y el silvestre, la cristiandad profesante en Rom.11 es de este modo ilustrada por Vasti y Ester. Las ramas del olivo silvestre, la cristiandad profesante (pero no la verdadera iglesia) que había sido injertada sobre la raíz del buen olivo (Israel y el pacto abrahamico) a causa de su fracaso será cortada y puesta a un lado. Las ramas cortadas (el remanente de Israel) será reinjertado en el buen olivo. (Ver anotaciones sobre Rom.11, o la más plena exposición en “La Cuestión Judía”, una exposición de Rom. 11 por A.C. Gaebelein.) Este remanente entonces será introducido en definitivas relaciones con el Señor, y pasará a través del período de la gran tribulación, prefigurada en el complot de Amán y después recibirá el reino, y será libertado y tendrá parte en este reino, como fue el caso con Ester, Mardoqueo y los judíos en Susa.

La aplicación del evangelio también es de interés. La humilde joven judía es levantada al lugar de reina, al lugar junto al rey. Ella no buscó ese lugar. Nunca entró en sus pensamientos recibir tal lugar. Ella fue buscada para eso. Todo esto ilustra el evangelio por el cual el mendigo sobre el muladar es levantado para sentarse entre príncipes y para heredar el trono de gloria (1 Sam.2). Ella, que era una extranjera, viene a ser la esposa del rey, para compartir su gloria, riquezas, y honores. Y así el pecador creyente viene a ser uno en espíritu con el Señor, un miembro de Su cuerpo “carne de Su carne y hueso de sus huesos,” para compartir Su eterna gloria y riquezas.

 

AMÁN Y SU MAL COMPLOT

 

CAPÍTULO 3.

 

1.     La promoción de Amán y la fidelidad de Mardoqueo (3:1-6)

2.     La proposición de Amán y el consentimiento del rey (3:7-11)

3.     La proclamación de muerte (3:12-15)

 

Vv. 1-6. No se declara cuanto tiempo después vino a suceder la historia de este capítulo. Probablemente esto ocurrió después de un breve intervalo. Ahora somos introducidos a Amán, el hijo de Hammedatha el agageo. El rey promovió a éste y puso su asiento sobre todos los príncipes. El descubrimiento de su nombre es interesante. Su significado es “Uno magnífico”. Los filólogos derivan esto del Dios persa Haoma o Hom, quien se pensaba era un espíritu, que poseía el poder de dar vida. No puede haber duda que su nombre tiene un sentimiento religioso conectado con este y su actividad muestra celo en cosas religiosas. Lo que más nos interesa es que él era un descendiente de Agag, rey de Amalec (1 Sam. 15:8) quien descendía de Esaú, hermano y enemigo de Jacob. Amalec es siempre el amargo enemigo de Israel. Su destrucción final tendrá lugar a la segunda venida de Cristo. De este modo Balaam, el amalecita, es después llamado “el enemigo de los judíos” (v.10). Él prefigura a ese enemigo final, que se levantará para turbar a Israel y que intentará exterminarlos antes de que aparezca el rey de Israel. Las aplicaciones dispensacionales y típicas al final de este capítulo tratan más plenamente con este interesante carácter.

 

Y todos los siervos del rey se inclinaban ante Amán y le daban honores. Ellos le daban honor como a un dios. Casi todos estos gobernadores orientales demandaban para sí divinidad. Artaban dice a Themistodes, conforme a Plutarco “la cosa importante para nosotros los persas es que un rey es adorado y visto como la misma imagen de Dios.” Como representante del rey esta adoración fue extendida a Amán. Pero Mardoqueo no se inclinaba ante él debido a que tal reverencia implicaba el reconocimiento de un dios falso y esto estaba contra el mandamiento de Dios. Mardoqueo puede haber recordado la gran predicción de Isaías, “ante Mí toda rodilla se doblará y toda lengua jurará.” De acuerdo a la tradición judía Amán llevaba en sus vestiduras la imagen de un ídolo y esta era la razón por la cual Mardoqueo se negaba a inclinarse ante él. Los siervos del rey advirtieron a Mardoqueo y cuando este consejo no fue oído, ellos dijeron esto a Amán. ¡Qué noble figura! En medio de la adoración los siervos se inclinaban ante Amán, que Mardoqueo levanta un estandarte. El manifestaba de este modo su fe en Dios. El confió en Aquel que había libertado a los amigos de Daniel del horno de fuego, cuando ellos se negaron a adorar la imagen levantada por Nabucodonosor. Él confió en el mismo Dios que había cerrado la boca de los leones cuando Daniel no dio honores a Darío el rey persa.

 

Y cuando Amán descubre que Mardoqueo era judío y que su negación no era una desobediencia obstinada sino una inspirada por su fe en Dios, en obediencia a Su ley, el odio amalecita movió su mal corazón, y él se llenó de ira. Un ser invisible, aquel que es asesino desde el principio, le dijo que aprovechase esta ocasión para destruir a todos los judíos en el imperio persa.

 

Vv. 7-11. Y ahora Amán espera en su invisible amo, el diablo. Ellos arrojan las suertes ante Amán, día tras día, y mes tras mes, hasta el mes décimo segundo, que es el mes de Adar. El deseaba encontrar el mes que más convendría para ejecutar su mal complot. Adivinos, espíritus familiares, consultas a los muertos, adivinación por el vuelo de aves o por el hígado de un animal muerto, pronosticadores y astrólogos, florecían entre los egipcios, babilonios, persas y en otras naciones paganas. Detrás de todo esto estaba el diablo y sus ángeles caídos. Y estas cosas aún son practicadas, no solo en China e India, sino también en medio de la cristiandad profesante. El espiritismo, la peor forma de demonismo, está siempre en aumento. La astrología, consulta a los muertos, preguntar a demonios, arrojar la suerte, obtener mensajes de la así llamada “tabla ouija” (en uso en China, la tierra de las posesiones demoniacas, por sobre 2.000 años) se usa hoy por incontables miles entre los supuestas “naciones cristianas.” Vemos en ello la forma de progreso que ha hecho el mundo. Las mismas supersticiones, los mismos males moralmente y en materias religiosas, los mismos poderes demoniacos cuya comunión la mayor parte de las razas invitan, como hace 3.000 y más años atrás.

 

A través de la suerte él imagina que el mes décimo segundo, el mes judío de Adar, es el mes para ejecutar el complot. La tradición judía explica esto en la siguiente forma: “cuando el hizo observaciones en el mes de Adar, que viene bajo el signo zodiacal del pez, Amán exclamó, ‘ahora ellos serán atrapados por mi como los peces del mar’ Pero él no notó que los hijos de José son comparados en las Escrituras a los peces del mar, como está escrito: “y los multiplicaré como peces en medio de la tierra” (Gén. 48:16; nota al margen)

 

Y ahora él se acerca al rey que ignoraba los oscuros consejos de Amán. Él habla al rey de cierto pueblo que habita en su reino. Él evita mencionar su nombre, de otro modo el complot no habría tenido éxito porque Jerjes debe haber estado bien enterado con la ilustre historia de los judíos y conocido que aun desde Ciro la política del imperio persa ha sido de protección de los judíos. La acusación de Amán es doble. Primero: Sus leyes son distintas a los de todos los pueblos. Segundo: ellos no guardaban las leyes del rey. Y entonces el veredicto: no es de beneficio para el rey. Ellos eran un pueblo separado, que seguía la ley que Dios les había dado. Era este lado religioso el que movió el odio de Satanás, quien a través de Amán desea exterminar esa raza. Y Amán como su oscuro amo, Satanás, era bastante astuto para anticipar alguna objeción de parte del rey. ¿No sufriría su reino financieramente si todo un pueblo era destruido? Para remover esta consideración financiera él ofrece pagar 10.000 talentos de plata por la deseada matanza de los judíos. Con esto él tentaba la avarician del rey y al mismo tiempo halagaba su orgullo por implicar que esto debía ser una bagatela soltar a un pueblo que solo era digno de 10.000 talentos. Y Amán probablemente especuló que esta gran suma que él ofrecía, la más grande suma era más lisonjera que parecería a la imaginación del rey para que la pesase. Los monarcas orientales eran conocidos por hacer tales cosas en un espíritu jactancioso. Esto Amán lo sabía bien.

 

Entonces el rey le dio su anillo. Este fue un anillo para sellar un documento. Cada anillo tenía un sello. La transferencia del anillo real con el sello real denotaba la transferencia de la autoridad y poder real para el recipiente. Amán por tanto era investido con autoridad real. La altivez del rey aparece ahora. No solo él entrega su anillo, sino que también hace a Amán un presente de una enorme suma que él había ofrecido al rey. Con sangre fría Jerjes le entrega al desconocido pueblo en manos de este enemigo malo.

 

Vv. 12-15. Una gran actividad es aquí descrita. Una proclamación a través de todo el reino, una verdadera proclamación de muerte fue proclamada. Los escribas del rey fueron llamados en el día 13 del mes llamado por los persas Tir (cuyo significado es “suerte”). Todos los sátrapas del rey, los gobernadores de cada provincia, los príncipes de cada pueblo que se había identificado con el imperio persa fue notificado en diferentes lenguajes, de lo que sucedería en el día 13 del mes de Adar. La proclamación fue escrita en el nombre del rey y sellada con su anillo que estaba en posesión de Amán.

 

“Y cartas fueron enviadas por correos a todas las provincias del rey, para destruir, matar, y hacer perecer, a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un día, en el día décimo tercero del mes décimo segundo, que es el mes de Adar, y para tomar despojos de ellos.” Y este horrible decreto fue enviado apresuradamente a través de toda la tierra. El rey y Amán estaban sentados en un banquete, mientras la capital, Susa, estaba perpleja y profundamente conmovida.

 

APLICACIÓN TIPICA.

 

Amán ilustra la aparición del hombre de pecado, la bestia de Apoc.13. Como se ha notado en la introducción, su título “Amán el malo” (7:6) representa en el valor numérico de las letras hebreas que componen este título el número de 666. (ver Apoc. 13:18). Esta aparición futura será como Amán el enemigo de los judíos y una de las obras maestras de Satanás. Amán debía ser adorado y reverenciado. Y el hombre de pecado demandará adoración divina y con la ayuda de la primera bestia, el cuerno pequeño de Dn.7, él tratará de exterminar a los judíos. El manifestará una mayor astucia que Amán y usará el poder político para alcanzar sus propósitos. Mardoqueo es un tipo del remanente judío en su rechazo a adorar al hombre de pecado.

 

La proclamación de muerte pronunciada sobre toda una raza, cada uno destinado a la muerte, nadie exceptuado, tipifica la condición en la cual está espiritualmente toda la raza. La ley a causa del pecado es tal proclamación. “El alma que pecare morirá.” “La paga del pecado es muerte.” La desesperanzadora condición en que se encontraban los judíos es un cuadro de la desesperanzadora condición del hombre como pecador.

 

Nada podía salvar a los judíos; ni lloros ni promesas de cambiar las cosas. Todo esto puede ampliarse y aplicarlo útilmente a la condición del hombre como pecador.

 

LA CONSTERNACIÓN DE LOS JUDÍOS, MARDOQUEO Y ESTER

 

CAPÍTULO 4

 

1.      Las grandes lamentaciones de los judíos (4:1-4)

2.     El descubrimiento de Ester (4:4-9)

3.     La desesperanza de Ester (4:10-12)

4.     La respuesta de Mardoqueo (4:13-14)

5.     La decisión de Ester (4:15-17)

 

Vv. 1-3. Cuando Mardoqueo escuchó lo que se había hecho y el plan de exterminar a su pueblo, él rompió sus vestiduras. Esto y el ponerse traje de cilicio son las expresiones exteriores de la más intensa tristeza. El saco de cilicio fue de color negro. Después tenemos su amargo clamor que se escuchó en medio de la ciudad. Porque el saco de cilicio, que también era usado como una señal de lamento por los muertos entre los persas, éste fue considerado como inmundo, considerando que el palacio del rey era visto como un lugar limpio y santo, Mardoqueo no podía entrar a la puerta del rey. Él debía estar fuera del muro. Y a través de todas las provincias a medida que la proclamación vino a ser conocida y leída por la raza condenada, vemos el mismo lloro y ayuno. La oración indudablemente estaba también conectada con esta tristeza.

 

Vv. 4-9. Ester recluida en la porción del palacio no sabía nada del gran edicto que había sido publicado. Sus doncellas y chambelanes, a quienes ella puede haber usado para mantenerse en contacto con su tío, le informaron que Mardoqueo estaba fuera de la puerta y sentado en una muy penosa condición, llorando y lamentándose. ¡Cómo este reporte debe haber tocado a Ester! Ella debe haber estado muy triste y envió vestiduras para Mardoqueo. Conforme a la costumbre persa en conexión con lamentarse por los muertos que las relaciones más cercanas enviaban a quienes se lamentaban vestiduras nuevas, para ponerse en lugar de aquellas de cilicio. Los judíos deben haberse conformado a estas costumbres. Ester pensó que uno de la familia de Mardoqueo había muerto. Pero Mardoqueo rechazó estas vestiduras porque no se estaba lamentando por los muertos. Esto debe haber mistificado a Ester aún más. Ella por tanto envió a Hatac, uno de los chambelanes del rey, su asistente personal, a Mardoqueo para enterarse de la causa de sus lamentos.

 

Y Hatac salió. Mardoqueo le habló del complot de Amán. Como él poseía una copia del decreto lo dio a Hatac para que lo entregase a Ester y después el mensaje de Mardoqueo a Ester. “Encárgale que ella vaya al rey, para suplicarle, y hacer petición ante él, por su pueblo.” Él no dice “por este pueblo” sino “por su pueblo.” Esto dio a conocer a Hatac el origen judío de Ester. Mardoqueo conocía el gran favor que Ester había encontrado ante el rey y esperaba que su súplica alejaría la condenación de la raza: nada se nos dice de que Mardoqueo haya invocado a Dios, ni tenemos registro de sus súplicas al Dios de Abraham. Indudablemente que él debe haberlo invocado: esto está en acuerdo con el carácter del pueblo; ellos son vistos fuera de la tierra y sin comunicaciones con Jehová. Aun así, Jehová en inmutable misericordia velaba sobre ellos. Y Hatac entregó el mensaje.

 

Vv. 10-12. Ester envía la respuesta. Mardoqueo escuchó las alarmantes noticias de que no se podía acercar al rey. La misma Ester no había visto su rostro por un mes. Entrar en la presencia del rey sin ser llamado significaba una muerte segura. Muerte a todos excepto a quien el rey extendiese el cetro de oro, para que éste viviese. Ester de este modo informó a Mardoqueo que ella estaba sujeta a la misma ley, y si la transgredía, ninguna excepción se haría con ella, aunque fuese la reina.

 

Vv. 13-14. La respuesta de Mardoqueo a Ester es sublime. Habría sido completamente natural para él decir “sino puedes salvar a todo el pueblo, al menos sálvame a mí, y a la casa de tu padre, porque tú perteneces a la inatacable casa del rey.” Él no piensa en su interés personal y en su seguridad; es la salvación de su pueblo la que está sobre su corazón. Él sabe que Ester está en una posición no solo de ser salva, sino también de salvar a su pueblo. Él le da a entender que si ella no actúa ahora y se queda en paz la libertad para los judíos será concedida de otra fuente. Ella perderá una gran oportunidad y juntamente con la casa de su padre, ella perecerá. En estas palabras Mardoqueo expresa su profunda convicción de que el pueblo judío no puede perecer. Él conocía la historia del pasado y confiaba que Dios encontraría una forma de salida a la crisis de este tiempo también. Y creía más que esto, que la providencia de Dios la había puesto a ella en el trono justo para efectuar tal libertad: “¿quién sabe si tú no has venido al reino para un tiempo como este?” (Nota historia de José)

 

La respuesta a Mardoqueo es una obra maestra de elocuencia. Aquel que amaba y valoraba a Ester como a una hija, busca ahora que ella arriesgue su propia vida por la libertad de Israel. Él quería esto, porque creía en su libertad; porque de la historia de Israel sacaba la seguridad que como raza ellos no podían ser extintos, y porque veía en la exaltación de Ester el propósito divino para usarla en la libertad. Él la estimula a actuar y arriesgar su propia vida y esto lo hizo estimulando su fe en una providencia que gobierna todo y por tanto ella no tenía nada que temer.

 

Vv. 15-17. Ella responde a este elocuente llamado; su corazón creyente había cogido la sugestión de su tío. Los judíos debían reunirse en Susa, pedía ella, por tres días y noches, y no comer ni beber. Ella haría lo mismo con sus sirvientas. “Y entonces iré al rey, lo que no es conforme a la ley, y si perezco, que perezca.”

 

El ayuno en el A. Testamento es siempre la forma simbólica de la oración y el ruego; este no puede desasociarse de la oración. Al dar este mandamiento ella expresaba su dependencia de Dios y lo ponía a Él primero antes de intentar ir al rey. De allí sus nobles palabras “si he de perecer, que perezca.” Su fe respondía a las expectativas de Mardoqueo. Ella estaba preparada para sacrificarse en vista a salvar a su pueblo. Todo esto nos recuerda a Aquel que hizo más que decir, “si he de perecer, que perezca,” quien se entregó y tomó sobre Sí mismo la maldición de la ley (Nota. Recordar a Moisés quebrando la ley). Y Mardoqueo hizo conforme a todo lo que Ester había mandado.

 

APLICACIÓN TÍPICA

 

En el lloro, y lamento de Mardoqueo y de los judíos, en las vestiduras rotas y el saco de cilicio, tenemos una prefiguración profética de una sincera vuelta a Dios de parte del remanente judío creyente al fin de esta edad. Cuán vívidamente Joel habla de esto en el nombre de Jehová. “Por tanto también Jehová ahora dice, volveos a mí con todo vuestro corazón, y con ayuno y lloros, y con lamento” (Joel 2:12). Y entonces viene para ellos la libertad final como se revela por Joel y lo que se prefigura en la libertad del libro de Ester. La fe de Mardoqueo y la noble decisión de Ester son igualmente típicas de la confianza de esa porción piadosa del pueblo judío que pasará a través de la angustia de Jacob (Jer. 30:4) y que será libertado de aquel tiempo.

 

Como hemos señalado en el capítulo anterior, la gran proclamación tipifica lo que Dios ha dicho en cuanto a la raza de pecadores, que la paga del pecado es muerte. “Maldito el que no permanece en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley para hacerlas.” Toda la raza por tanto está bajo condenación. Y los judíos leen esta terrible proclamación y creyendo lo que estaba escrito dieron expresión a su tristeza en ayuno y en una vuelta a Dios. ¡Ay! Esa proclamación de Dios habla al pecador de su terrible condición, de la muerte e ira que cuelga sobre ellos es menos creída que la proclamación del enemigo persa de los judíos. Conocemos y gozamos real salvación y libertad, la realización de nuestra verdadera condición como pecadores perdidos es eminentemente necesaria.

 

Como ya se ha declarado, Ester es un débil tipo de nuestro Señor en que ella estuvo dispuesta a sacrificarse en favor de su pueblo; mientras Él entregó Su bendita vida y murió por esa nación (Jn. 12:27)

 

ESTER, EL REY, Y EL ENGAÑO DE AMÁN

 

CAPÍTULO 5

 

1.     Ester ante el rey y su petición (5:1-8)

2.     El engaño de Amán (5:9-14)

 

Vv. 1-8. Al tercer día Ester se vistió de sus vestidos reales, un día significativo en las escrituras como lo hemos señalado en la aplicación típica de este capítulo. Los días de ayuno y agonía pasaron y ella es vista no más en traje de cilicio sino en vestiduras reales. Es de gran interés que la exposición rabínica (Midrash) nos presenta una tradición que en su gran ansiedad y angustia de alma ella expresó las primeras sentencias del Sal.22, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Ella hizo uso de las mismas palabras que los más antiguos exponentes judíos comprendieron se refieren al Mesías y que salieron de labios de nuestro Señor cuando llevó nuestros pecados sobre el madero.

 

Vestida con sus majestuosas vestiduras, probablemente llevando la corona que el rey había puesto sobre su cabeza, ella entró en el atrio interior, que estaba a la entrada al hall de pilares al lado opuesto al cual se sentaba el rey sobre su trono. El rey la vio y ella encontró favor, y gracia a su vista.

 

Y el rey le extendió el cetro de oro que estaba en su mano. De este modo Ester se acercó, y tocó la punta del cetro. El significado típico de esto el lector lo encontrará al final de este capítulo. El cetro real, el emblema del poder real le fue extendido, la señal del favor del rey, y ella tocó el cetro. (La traducción latina, la Vulgata, traduce “ella besó el cetro”.) Al tocarlo ella expresó su necesidad de éste. Ella tocó el cetro del poder y autoridad real, a causa de esto ella busca y espera libertad. Este fue el toque de la fe (Nota. La mujer tocando la orilla del manto del Señor). Y enseguida el rey reconociendo su acción y lo que estaba detrás dijo, “¿Qué quieres, reina Ester? ¿Y cuál es tu petición? Y te será dado hasta la mitad del reino.” (Nota, comparar con la oferta que Dios hizo a Salomón) En lugar de pedir un gran don ella pide que el rey y Amán estén presentes en un banquete que ella ha preparado. Las iniciales en hebreo de la sentencia “que el rey y Amán vengan” deletrean la palabra Yahweh, que es Jehová. Esto los rabís han usado para probar que el nombre de Dios es mencionado en este libro. Esto es solamente fantasía, sabemos que Jehová es revelado en la manifestación de Su poder en favor de Su pueblo. Debe haber confundido al rey que tal petición proviniese de Ester. Pero ella hizo la petición porque deseaba que Amán estuviese presente cuando ella descubriese el complot al rey. Y el rey mandó que se trajese a prisa a Amán. Éste último se estaba apresurando a su condenación. En el banquete él repitió su oferta y deseaba saber cuál era su petición. Era costumbre entre los reyes orientales que peticiones fuesen presentadas y entonces fácilmente concedidas en banquetes. También él repitió su oferta, que podía darle hasta la mitad del reino. Esta benevolencia del rey probó a la reina que su afección por ella y entonces del éxito de su gran misión. Ella aun posterga hacer su petición. Posteriormente invita a otro banquete el próximo día cuando ella promete hacer conocida su petición. En esto manifestaba gran sabiduría. Ella tenía al rey curioso y expectante.

 

Vv. 9-14. El orgullo de Amán produce engaño. Él se congratula a sí mismo a causa del honor que la reina le ha concedido. Este era para él un día de gozo y alegría de corazón. Y él fue movido a indignación cuando vio nuevamente a Mardoqueo de pie y no dándole el honor que en su engaño él pensaba que le era debido ahora más que nunca. ¿Por qué él no lo mató enseguida? De acuerdo a la ley persa uno que estaba sentado a la puerta del rey estaba bajo la protección del rey. Mientras él estaba allí estaba seguro. Ahora, este siendo el caso, si Amán hubiese muerto a Mardoqueo, sus enemigos habrían reportado la materia al rey que había matado a uno que estaba bajo las alas protectoras del rey, y que había apelado por protección. Amán conocía las posibles consecuencias. Por tanto, fue a sus amigos y a su esposa Zeres. Él dio una revisión de sus riquezas y honores incluyendo el último se haber sido invitado por la reina. Después habla de su vejación. “Todo esto no me vale de nada, mientras veo a Mardoqueo el judío sentado a la puerta del rey.” Entonces bien el consejo de sus amigos y esposa. Ellos sugieren que sea hecha una horca para colgar a Mardoqueo y que Amán esperara, quizás impacientemente, por la mañana cuando él fuese alegremente al rey y pidiese la ejecución del judío. En su engaño y orgullo él no sabía que estaba construyendo la horca para sí mismo.

 

LA APLICACIÓN TÍPICA.

 

Este capítulo es especialmente rico en su significado simbólico, típico y dispensacional. Fue al tercer día que Ester salió para entrar a la presencia del rey. El tercer día a través de todas las escrituras es el día de resurrección y vida, el día de bendición y gloria. Al tercer día en el primer capítulo de Génesis la tierra sumergida salió de las aguas y produjo su bella vegetación. Esto nos habla de resurrección y es la primera vez que este tipo se encuentra en la palabra de Dios. En muchas ocasiones después el tercer día en la historia de Israel es mencionado, como también la tercera vez, y en cada ocasión éste lleva consigo la misma lección. (Ver 2 rey. 20: 5; Jonás y sus experiencias, etc.) Todos estos pasajes son benditos tipos de Aquel que fue levantado al tercer día después de haber cumplido la obra que el Padre le dio que hiciese. Y así Ester es un tipo. Ella pasó típicamente a través de una experiencia de muerte en su ayuno, con profunda angustia de alma. “Si he de perecer, que perezca.” Dijo ella; preparada para sacrificarse. Cuando ella está en sus vestiduras reales ante el rey al tercer día con su experiencia de muerte detrás de ella nos recuerda a Aquel que dejó el sepulcro detrás y ahora está vestido en gloria de resurrección. El cetro de oro nos habla de justicia, poder y gracia divina. Ese cetro de oro extendido a todos los que vienen a Dios en ese bendito y digno Nombre. Podemos acercarnos con libertad al trono de la gracia, para obtener misericordia y encontrar gracia y socorro en el tiempo de necesidad. Hay otras aplicaciones del evangelio que podemos hacer. Ester entrando ante la presencia del rey no era conforme a la ley. La ley la excluía de la presencia del rey. Del mismo modo nosotros estábamos excluidos de estar en la presencia de Dios, porque éramos pecadores. Pero el amor ha abierto un camino a través del Amado en quien somos aceptos. Y el banquete que Ester hizo al rey fue más que para dar refrigerio a aquel que la amaba (Nota. Le hicieron una cena Jn.11), como nosotros también podemos refrigerarlo a Él. Este fue un banquete para exponer al enemigo, para detener su acusación y quitarle su poder. Todo esto es en gracia alcanzado en una forma espiritual a través de la cruz y la resurrección de Cristo.

 

Si consideramos a Ester como un tipo del remanente judío la vemos ayunando y en agonía atravesando la tribulación que este remanente deberá atravesar. Pero llega un tercer día. Esta profecía declara. “después de dos días nos dará vida, al tercer día nos levantará, y viviremos ante Él” (Oseas 6:1). El tercer día ciertamente vendrá cuando Israel será levantado del polvo y cuando el cetro de oro le será extendido a Su pueblo terrenal.

 

En el espíritu altivo en Amán vemos el arrogante orgullo del enemigo de Dios y del final enemigo del pueblo judío. “El orgullo va delante de la destrucción, y un espíritu altivo delante de la caída” (Prov. 16:18), esto fue verdadero de Amán, y es verdadero de todos aquellos que andan en orgullo y finalmente será ejemplificado en la total derrota de aquel que se exalta sobre todo lo que es llamado Dios.

 

UNA NOCHE SIN SUEÑO Y LA EXALTACIÓN DE MARDOQUEO

 

CAPÍTULO 6

 

1.     La noche sin sueño (6:1-3)

2.     La exaltación de Mardoqueo (6:4-11)

3.     Amán anticipa su destino (6:12-14)

 

Vv. 1-3. Una noche sin sueño es el próximo evento. El rey deseaba dormir, pero el sueño huyó de él. ¿Cuál era la causa de este insomnio? Algunos dicen que demasiado excitamiento y ansiedad en conexión con su reino; otros que él estaba especulando sobre la petición que la reina le haría por la mañana. Los antiguos expositores judíos dicen que Dios hizo que el sueño se alejara de él. Y esta es la respuesta correcta. Su desvelo fue ordenado por Dios. Después Dios puso en su corazón traer el libro de las crónicas y que le fuesen leídas, no para producir sueño sino para pasar la noche sin sueño de una forma provechosa. Una vez más vemos la mano de Dios dirigiendo la lectura del registro del descubrimiento de Mardoqueo del complot contra la vida del rey y de cómo él había salvado al rey. El hecho de Mardoqueo no había sido recompensado a causa del sabio propósito de Dios; y ahora este es traído a la luz por la misma providencia. En esa memorable noche sin sueño las maquinaciones de venganza, finamente tejidas en las tinieblas, son súbitamente detenidas y su exposición viene a ser segura. Recordemos que la misma providencia obra aun, misteriosa y abiertamente en las vidas del pueblo de Dios.

El rey escucha que Mardoqueo no había sido recompensado. Su orgullo y dignidad son súbitamente movidos. Él sentía que no era justo que tal hecho quedase sin ser recompensado. También debe haber venido a su mente que este Mardoqueo no había recordado al rey su hecho, enviando una petición por una recompensa o pidiendo un favor, tan común a la vida oriental. Él se había mantenido silencioso.

 

Vv. 4-11. “El rey debe haber estado indignado de que tal materia haya sido pasada por alto y desea rectificar enseguida la materia. Él pregunta ¿quién está en el atrio?” Quienquiera que estuviese allí debería llevar adelante la comisión del rey. Él no esperaba que Amán estuviese esperando allí. Quizás él tampoco podía dormir esa noche, nerviosamente excitado al pensar que pronto Mardoqueo colgaría dela horca; y como él gozaría del banquete de Ester ese mismo día. Él estaba apresurado y deseaba la ejecución del despreciado judío tuviese lugar temprano en la mañana. ¡Todo esto estaba pasando juntamente y la majestuosa mano de Dios se ve a cada paso del camino! “Nunca se exhibió un más frívolo y atolondrado juicio que aquel mostrado por muchos de la alta critica en su superficial estimación del libro de Ester. Porque ciertamente no puede haber más bella descripción de la inminente catástrofe que aquella con que todo este libro está lleno. En el momento cuando el pensamiento del rey tenía un solo objetivo, recompensar a Mardoqueo con un muy merecido honor y dignidad, y mucho más debido a que aquello debiese haber sido hecho mucho tiempo atrás, en el mismo momento cuando él espera por una persona para que realice sus planes, justo entonces, aparece Amán en la escena” (P. Cassel)

 

Y el rey pregunta a Amán, “¿qué se hará al hombre al cual el rey se deleita en honrar?” En su ciego amor propio, su engañado orgullo, Amán pensó que él era el hombre al cual el rey deseaba honrar. Bien dice un escritor en el Talmud, “considerando que el escritor del libro de Ester sabía lo que estaba en el corazón de Amán, él debe haber sido inspirado al escribir este relato”

 

Y el orgullo llena sus labios con una extraordinaria demanda. Cuando sus malos labios expresaron las palabras, él debe haber imaginado a si mismo vestido con las vestiduras reales cabalgando sobre la cabalgadura del rey, llevando su corona, y de este modo llevado a través de la ciudad, anunciado por un heraldo de que él es el hombre a quien el rey se deleitaba en honrar.

 

El rey habla. “Apresúrate, y toma el las vestiduras y el caballo, como tú has dicho y has así con Mardoqueo el judío, que se sienta a la puerta del rey, y nada falle de lo que tú has dicho.” ¡Qué truenos deben haber sido estos para Amán! Mientras él soñaba en su propio honor y grandeza es súbitamente despertado por el inalterable mandato del rey, cuya palabra era lo que había dicho con el hombre que más odiaba y despreciaba, cuya muerte él deseaba que el rey autorizase. Él no podía permanecer en presencia del rey porque éste demandaba prisa. Él no podía parlamentar con el rey; eso habría sido un insulto. Todo lo que fue dejado a Amán era apresurarse y tomar las vestiduras y el caballo para Mardoqueo. Él lo adornó y lo guio a través de la ciudad y proclamó delante de él el mensaje del rey. ¿Y Mardoqueo? Su boca debe haber estado llena con risa y alabanzas para su Dios, cuando su enemigo mortal vino para honrarlo. ¡Cuán grande fue su triunfo en la maravillosa exaltación dada por Aquel que guarda a Israel, quien no duerme ni se adormece! Los judíos leen todo el libro de Ester en la fiesta de Purim. Cuando el lector llega hasta este pasaje lee el registro con voz alta y triunfante.

 

Vv. 12-14. Mardoqueo vuelve a la puerta; Amán en amarga desilusión, con malos presagios, con su cabeza cubierta, señal de tristeza, retorna a su esposa y amigos. Cuando ellos escuchan lo que había ocurrido le dicen que su caso no tiene esperanza. En el conflicto entre el judío y el linaje de Amalec, la victoria está de parte del judío (Ex. 17:16; Núm.24:20; Dt. 25:17-19) Y entonces los chambelanes del rey golpean a la puerta para llevar aprisa a Amán al banquete de Ester.

 

APLICACIÓN TÍPICA

 

La gran lección de este capítulo es el maravilloso obrar de la providencia divina. Ciertamente “Dios obra en una forma misteriosa, para cumplir Sus maravillas.” ¡Y como Él se preocupa por Su pueblo y vela por ellos! Él es aun el mismo, porque es el Dios que no cambia.

 

Mardoqueo en este capítulo es otro tipo de nuestro Señor. Todos los hombres de Dios en la historia del A. Testamento, en su humillación y exaltación, como José, Moisés, David, etc., son tipos de la humillación y exaltación de nuestro Señor. Lo que fue hecho con Mardoqueo también será en un día futuro la feliz porción de Israel cuando ellos sean libertados de manos de sus enemigos.

 

EL SEGUNDO BANQUETE Y EL MISERABLE FIN DE AMÁN

 

CAPÍTULO 7

 

1.     El segundo banquete y la petición de Ester (7:1-4)

2.     La exposición de Amán (7:5-6)

3.     El miserable fin de Amán (7:7-10)

 

Vv. 1-4. Ester en su segunda fiesta sabía que el Dios de sus padres estaba obrando y que todo el odio contra su raza no provenía del corazón del rey, sino que se centraba en Amán. En los eventos de la noche sin sueño y lo que siguió ella debe haber visto el despliegue de la mano de Dios. Y ahora ella expresa su postergada petición. Su petición es que su vida pueda ser librada como también la de su pueblo. Cuán asombrado debe haber estado el rey al observar a su hermosa esposa y saber de sus labios que su vida estaba en peligro. Y aún más grande debe haber sido su sorpresa cuando escuchó, “porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para ser destruidos, para ser muertos, y para perecer” ¡Qué escena! La hermosa y elegante reina, su maravillosa seriedad y elocuencia abogando por su vida y la de su pueblo; el oscurecido y asombrado rostro del rey, y el rostro blanco de Amán y los otros en el hall del banquete en gran excitamiento.

 

Y con su corazón roto abogando, quizás mezclado con lágrimas que corrían por sus mejillas, no fallaron en producir el efecto deseado.

 

Vv.5-6. El rey debe haber estado más que asombrado, él debe haber estado airado. ¿Quién se atrevía a complotar contra la vida de la hermosa reina y privarlo de ella? ¿Quién se atrevía a venderla y a su pueblo para la matanza? Aun antes de que él escuche de Ester el nombre del hombre, él debe haber realizado, que el hombre era Amán. “¿Quién es él, y dónde está aquel que en su corazón presume hacer así?” Su respuesta es breve pero elocuente. Con ojos encendidos y señalando con su dedo al invitado, ella dijo, “¡un adversario, y un enemigo, este malo de Amán! “La escena está más allá de comparación. Entonces Amán estaba aterrorizado ante el rey y la reina. El anticipaba la terrible tormenta que estallaría sobre su cabeza.

 

Vv. 7-10. El rey se levantó en ira. Cerca al hall del banquete estaba el jardín. Allí el rey salió en el ardor de su ira y el gran excitamiento que lo había cogido lo dejó sin habla. Cuando un rey oriental o sultán se levanta airado de su propia mesa, no hay misericordia para aquel que ha causado esto. (Ver Rosenmueller en Estudios Orientales sobre Ester). Mientras tanto Amán suplica cobardemente por su vida. Él debe haber caído a los pies de Ester llorando y clamando. Y Ester no habría sus labios. En ese momento el rey entró a la sala del banquete. Él había recobrado su habla y vio a Amán sobre el lecho y expresa una palabra de amargo sarcasmo, como si él hubiese tenido propósitos con el honor de la reina. Tan pronto como el rey hubo expresado la palabra, que los siervos asistentes cubrieron el rostro de Amán. Esta era la costumbre persa. El rostro de un criminal era cubierto para indicar que no era más digno de ver la luz y que la oscuridad de la muerte sería su porción.  

 

La horca que Amán había preparado para Mardoqueo es usada para su propia ejecución. Los críticos señalan la declaración de que la horca de 50 codos de alto estaba en la casa de Amán y ellos levantan la pregunta “¿cómo podría una horca de tal altura estar en la casa de uno?” Pero la palabra horca en hebreo significa “árbol”. Probablemente un árbol que estaba en el jardín de Amán fue preparado para colgar al judío. Es característico de los críticos tomar cosas menores para desacreditar la exactitud de las escrituras.

 

APLICACIÓN TIPICA

 

Amán ilustra la obra y el vergonzoso fin del final del anticristo que turbará a Israel. Amán casi tuvo éxito. Pero había llegado el momento para que Dios actuase en favor de Su pueblo y que Amán cayese para siempre. De modo que el hombre de pecado casi tendrá éxito, pero al final de la gran tribulación, al final de 1260 días o tres años y medio, con que se cierra esa edad, el poder de Dios será desplegado en la completa victoria sobre este enemigo de Dios y del hombre. El fin de Amán vino por decreto del rey y el anticristo será destruido por la venida del Rey de reyes y Señor de señores.

 

LA EXALTACIÓN DE MARDOQUEO Y LA SEGUNDA PROCLAMACIÓN.

 

CAPÍTULO 8

 

1.     La exaltación de Mardoqueo (8:1-2)

2.     La segunda petición de Ester (8:3-8)

3.     La segunda proclamación (8:9-14)

4.     El gozo de los judíos (8:15-17)

 

Vv. 1-2. La reina Ester recibe del rey las posesiones de Amán, el enemigo de los judíos. Entonces ella revela que Mardoqueo era para ella, su tío y padre adoptivo. El rey había tomado el anillo señal de autoridad de manos de Amán. Mardoqueo recibió ahora el mismo anillo. Ester honró a su tío al ponerlo sobre la casa de Amán.

 

Vv. 3-6. Pero mientras Mardoqueo había venido a ser el primer ministro de Persia, Amán el a gagueo era ejecutado, y toda su propiedad dada a la reina, pero el horrible decreto aún estaba en vigor. Algo tenía que hacerse para completar la libertad de su pueblo. Su vida y la de Mardoqueo habían sido libradas, pero ¿qué acerca de su amado pueblo? Es verdad que el fatídico día es futuro, pero el mal decretado debe ser enfrentado en una nueva forma. Una vez más ella entra a la presencia del rey. Y una vez más el rey le extiende el cetro de oro, por lo cual aprendemos que aquel decreto aún estaba en vigor y que, por tanto, Ester una vez más arriesgaba su vida. Pero ella sabía que el rey la amaba. Sabiendo esto ella se arroja a sus pies y le suplica con lágrimas que ponga fin al daño que provocó Amán, y a los planes que éste ideo contra los judíos. Sus ruegos y lágrimas no son en vano. Su petición es que las cartas de Amán, demandando la destrucción de su pueblo, sean alteradas o anuladas. “Porque ¿cómo podrá soportar la destrucción de mi parentela?” El rey le responde. Pero el decreto anterior no puede ser revocado; éste debe permanecer. Las leyes hechas por los reyes persas no podían ser alterados ni cambiados. (Ver Dn. 6:15). Una revocación del edicto es imposible y la proclamación anterior debe permanecer. Esta costumbre persa tenía como su fundamento la idea que un “Decreto” debía ser visto a la luz de una emanación del rey como una persona con autoridad divina. Pero considerando que Mardoqueo tenía ahora el anillo, que lo autorizaba a publicar decretos en el nombre del rey, él podía hacer lo que le agradase y escribir a los judíos en el nombre del rey y esta segunda proclamación también era irrevocable actividad.

 

Vv. 7-14. A esto sigue un gran número de escribas que fueron llamados y Mardoqueo dictó el mensaje. Este fue dirigido a los gobernadores y príncipes de todo el imperio desde la India a Etiopía y escrito en muchos lenguajes. Él escribió en nombre del rey y selló el edicto con su anillo. Las cartas fueron despachadas por correos a caballo, que estaban a servicio del rey. La proclamación contenía las siguientes buenas noticias: “el rey concede a los judíos en cada ciudad que se reúnan, y defiendan sus vidas, para destruir, matar, y hacer perecer, todo poder del pueblo y provincia que quisiese atacarlos, a sus pequeños y mujeres, y tomasen despojos de ellos por botín, en un día en todas las provincias del rey Asuero, es decir, el día décimo tercero del décimo segundo mes, que es el mes de Adar.” La proclamación de muerte permanecía, pero al lado de ésta fue dada una proclamación de vida. Ellos no necesitaban morir. Sus enemigos fueron entregados en sus manos. Actuando sobre esta segunda proclamación, creyendo en su contenido, ellos supieron que el primer decreto permanecía y no podía ser revocado, el segundo decreto los libertaba de la muerte y les daba libertad.

 

Vv. 15-17. ¡Cómo han cambiado las cosas bajo los misericordiosos tratos de Dios con Su pueblo! Cuando el primer decreto fue publicado Mardoqueo estaba sentado en saco de cilicio y todos los judíos lloraban y se lamentaban. Pero ahora cuando este segundo decreto era anunciado Mardoqueo salía de la presencia del rey vestido de azul, blanco y púrpura, los colores persas. (Estos ilustran la antigua vista persa acerca del mundo. Blanco es el color de la luz, azul, del cielo, y púrpura estaba conectado con el sol) Sobre su cabeza él tenía una gran corona de oro. Y entonces había gran gozo en la ciudad de Susa. Los judíos tenían luz, alegría, gozo, y gloria. A través de todo el vasto reino no había nada sino gozo. Además, muchas personas se hacían judíos.

 

APLICACIÓN TÍPICA.   

 

En la exaltación de Mardoqueo como presentada por este capítulo, en la posesión concedida a Ester y su tío, en la autoridad que ambos recibieron, tenemos una fina prefiguración de lo que tendrá lugar cuando al final Amán sea destruido. Eso será cuando los tiempos de los gentiles hayan pasado y el Rey, nuestro Señor, retorne. Entonces Israel tendrá sus mayores bendiciones, prometidas mucho tiempo atrás por un Dios que guarda el pacto.

 

Como en los días de Mardoqueo y Ester, las riquezas de los gentiles les serán dadas. “Entonces tú verás…, y tú corazón temerá y será ampliado; a causa de la abundancia del mar se volverá a ti, y las riquezas de los gentiles vendrán a ti.” (Isa. 60:5). Israel restaurado entonces será cabeza de las naciones y no más la cola. Como muchas personas se hicieron judías, como se registra en el último verso de este capítulo, así será en un día futuro, cuando diez hombres de todas las lenguas de las naciones se tomarán de las faldas de un judío y dirán, “iremos con vosotros, porque hemos escuchado que Dios está con vosotros” (Zac. 8:23). “Y muchas naciones se unirán al Señor en ese día” (Zac. 2:11). Toda esta bendición para los judíos en Persia fue traída por los heroicos hechos de Ester, quien pasó a través de una gran lucha, quien arriesgó su vida para que su pueblo pudiese ser salvado. Y las bendiciones y glorias prometidas solo pueden venir al pueblo de Israel a través de Aquel que dio Su vida, el verdadero Rey y Pastor de Israel, el Señor Jesucristo.

 

En la aplicación del evangelio el segundo decreto o proclamación es de mucho interés. Como vimos, el primero de los decretos ilustra la sentencia de muerte pasada sobre toda la raza a causa del pecado. El segundo decreto no cancela el primero, pero declara aquello que libera de la muerte, que liberta y da poder. Y esas son las buenas nuevas que se dan en la cruz de Cristo. La muerte es enfrentada con la muerte la muerte del hijo de Dios en lugar del pecador, llevando la maldición, liberta de la ley del pecado y de la muerte. De este modo el destino del pecador es plenamente enfrentado en la muerte de Cristo. Este segundo decreto ha sido colgado en la cruz de Cristo, revelado en Su muerte sacrificial, escrito con Su sangre, sellado por Su cabeza inclinada, y por la entrega de Su espíritu. Este tiene un doble efecto. Primero, el pecador que se avala de esto para sí mismo, que cree, es salvado. Éste ordena todas las fuerzas de la justicia de su lado y lo capacita para encontrar su más segura protección de aquello que si no fuese por la obra de Cristo lo habría condenado. Esto lo pone en una posición de levantarse contra sus enemigos que lo habían esclavizado y llevado cautiva su cautividad. De la condenación de la ley y del cruel dominio del pecado los pecadores creyentes son igualmente libertados por medio de la proclamación del evangelio en la cruz de Cristo, como los judíos tuvieron un justo poder concedido a ellos sobre sus enemigos.

 

Pero la fe era necesaria para los judíos. Ellos tuvieron que creer la segunda proclamación como habían creído la primera. Qué lamentable hubiese sido para los judíos cuando ese día décimo tercero del mes de Adar llegó y ellos no hubiesen actuado sobre el segundo decreto. Entonces el primer decreto habría sido realizado sobre sus cabezas y ellos habrían sufrido la muerte. De este modo el pecador debe creer primero el primer decreto, que la muerte es una sentencia contra él como pecador; después debe creer el segundo decreto, “Cristo murió por los pecados de los impíos”, hay vida en una mirada al crucificado. Y como los judíos tenían luz, alegría, gozo y gloria porque habían creído, del mismo modo aquel que cree las buenas nuevas de salvación, tiene paz, gozo, y gloria.

 

EL DÍA DÉCIMO TERCERO Y LA FIESTA DE PURIM.

 

CAPÍTULO 9.

 

1.     La resistencia y la victoria de los judíos (9:1-11)

2.     La petición de Ester (9:12-16)

3.     La institución de Purim (9:17-19)

4.     El mensaje de Mardoqueo y Ester (9:20-32)

 

Vv. 1-11. El funesto día, el décimo tercero de Adar, llegó, y éste la retribución para los enemigos de los judíos. En ese día ellos se reunieron para resistir a todos aquellos que los atacasen. Los príncipes y gobernadores y todos los otros oficiales del rey ayudaron a los judíos, porque conocían la posición de influencia que tenía Mardoqueo y él se hacía más y más grande. La suya fue una gran victoria. En Susa misma fueron muertos 500 y 300 más en otra parte de la ciudad; hubo 75.000 muertos en las provincias. Los diez hijos de Amán fueron también muertos; se nos dan sus nombres persas.

 

Vv. 12-16. El rey escuchó el reporte del número de sus súbditos muertos en Susa la fortaleza y después pidió a la reina que hiciese una petición. Ella pidió que un día adicional fuese dado para continuar la obra en Susa y para que los diez hijos de Amán fuesen colgados sobre horcas (Nota, Josué pidiendo que el sol se detuviese en Gabaón). Pero ¿no habían ellos matado a 500 en Susa? Los 500 fueron muertos en el palacio, o, como debiese traducirse esa palabra, ciudadela, fortaleza; el día extra fue pedido para continuar la obra retributiva en la misma ciudad. La petición fue concedida y los diez hijos de Amán fueron colgados. Sobre los despojos, los bienes y posesiones de aquellos muertos, ellos no las tocaron, probablemente para evitar falsas acusaciones, aunque el decreto les daba permiso para despojar a sus enemigos. Cuando los judíos leen en sinagogas ortodoxas el libro de Ester ellos leen los nombres de los diez hijos de Amán, tan rápidamente como es posible, indicando de este modo que ellos fueron exterminados en un solo y mismo tiempo.

 

Vv. 17-19. Con el día décimo cuarto de Adar ellos descansaron e hicieron una fiesta de regocijo. Los judíos en Susa celebraron los días 13 y 14 y descansaron el día 15. Este fue el origen de la tradicional fiesta de Purim que aún hoy se celebra por judíos ortodoxos en conmemoración de la gran libertad y la maravillosa historia de Mardoqueo y Ester. Esta es muy celebrada por la lectura pública de este libro y la distribución de dones.

 

Vv. 20-32. La sección final de este capítulo nos presenta el relato de un mensaje que Mardoqueo envió a los judíos en las provincias del reino persa que les mandaba observar estos días, la fiesta de Purim. La reina Ester también escribió con toda autoridad confirmando esta segunda carta de Purim.

 

APLICACIÓN TÍPICA

 

Lo que ocurrió a los enemigos de los judíos en Susa y en las provincias persas será la porción de todos aquellos que los odian. Esto a menudo es dado a conocer en la palabra profética. De este modo habló Balaam: “Su gran rey (el Rey de Israel) será más alto que Agag, y su reino será exaltado. Dios lo sacó de Egipto, él tiene el poder del unicornio, él comerá de las naciones de sus enemigos y romperá sus huesos, y los traspasará con sus flechas” (Núm. 24:7-8) El mismo Señor se levantará en favor de Su pueblo y juzgará a sus enemigos, porque está escrito, “me vengaré de mis enemigos y recompensaré a los que me odian” (Dt. 32:41). En este respecto este pequeño libro con su historia es una profecía de la última victoria del pueblo escogido de Dios sobre sus enemigos. En toda su historia esto ha sido verdadero, y será finalmente verdadero en el más pleno de la palabra que escribió Isaías: “ningún arma forjada prosperará contra ti; y cada lengua que se levante contra ti en juicio, tú la condenarás” (Isa. 54:17.)

 

Los diez hijos de Amán, plenamente identificados con su mal padre, no dejan de tener su significado. La forma final del gobierno gentil al final de la edad fue revelado a Daniel. Este consiste de diez reinos, vistos en la imagen del sueño de Nabucodonosor y en la bestia con diez cuernos vista por Daniel, formando una vez más el imperio romano. Esta bestia será dominada por el cuerno pequeño, quien obrará juntamente con el hombre de pecado. Los diez hijos de Amán y su miserable fin son otra ilustración de la verdad profética.

 

ASUERO Y MARDOQUEO: LA CONCLUSIÓN

 

CAPÍTULO 10

 

Los tres versos con los que termina este libro nos hablan de la grandeza del rey Asuero. Aquí también está el registro de la grandeza de Mardoqueo. Él fue próximo al rey Asuero, grande entre los judíos, aceptado por la multitud de sus hermanos, buscando el bienestar de su pueblo y hablando paz a toda su simiente. Un bendito tipo de Aquel que es más grande que Mardoqueo y que un día traerá paz a Su pueblo terrenal y que hablará paz a las naciones. Este precioso y pequeño libro termina con paz.

 

 

   

 

A.    C. Gaebelein