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EL PROFETA OSEAS

 

Arno Clement Gaebelein

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1861-1942

 

 

       

INTRODUCCIÓN

 

Los profetas menores comienzan con el libro de Oseas. Hay doce de estos libros que son llamados por el nombre de “profetas menores” no a causa de sus contenidos son de menos autoridad que los anteriores libros proféticos, sino debido a su medida. Los judíos los consideraron como un libro y el Talmud dice de ellos, “nuestros padres los hicieron un libro, para que ellos no pudiesen perecer a causa de su pequeñez”. El término “profetas menores” fue usado por la iglesia en días primitivos. Agustín declara: “El profeta Isaías no está entre los doce profetas que son llamados profetas menores, porque sus discursos son breves en comparación con aquellos que son llamados los ‘más grandes profetas’ porque aquellos componen considerables volúmenes.” La tradición judía señala que el arreglo actual fue hecho por la gran sinagoga formada por Esdras. Este ordenamiento no es cronológico. Joel precede a Oseas, mientras Oseas, Amós y Jonás fueron casi contemporáneos; Abdías es difícil de ubicarlo. La introducción del libro entra en la cuestión de la fecha. Miqueas, el morastita, ministró entre los años 757 y 699 ADC. Nahum, el complemento y contraparte del libro de Jonás, también profetizó durante el período de Isaías. Habacuc es posterior a los profetas anteriores. Él habla de la invasión de la tierra por parte de los Caldeos como inminente; su oficio profético fue probablemente ejercido durante la segunda mitad del reino de Manasés. Sofonías profetizó bajo el reino de Josías, entre los años 642 y 611 ADC. Hageo, Zacarías y Malaquías son post-exilio.

 

 

      

OSEAS Y SUS TIEMPOS

 

El primer verso del libro determina el periodo de Oseas. Él profetizó mientras Uzías estaba reinando en Judá y Jeroboam II en Israel, como también durante el tiempo cuando Jotam, Acaz y Ezequías eran reyes sobre Judá. Todo su ministerio profético cubre probablemente sobre setenta años, de modo que él debe haber alcanzado una muy anciana edad. Su profecía está dirigida casi exclusivamente a la casa de Israel, que se había degenerado en un breve tiempo y Oseas vivió durante estos terribles años. Jeroboam II fue casi el último rey que gobernó por designación de Jehová. Después de él reyes hicieron su camino al tambaleante trono de Israel por asesinar a sus predecesores. Salum mató a Zacarías; Menahem mató a Salum; Peka mató al hijo de Menahem; Oseas mató a Peka. Todo era anarquía en Israel.

 

Las condiciones religiosas eran aún peores. Casi todos estos usurpadores han hecho alianzas con poderes extranjeros que resultaron en la introducción de lo inmoral, corrupta idolatría fenicia y siria. El primer Jeroboam había establecido una adoración rival para que el pueblo no subiese a Jerusalén para adorar en la forma divinamente señalada. Jeroboam había estado en Egipto (1 rey. 11:40; 12:2) donde él había visto la naturaleza adorada en la forma de un becerro. Esta adoración él la introdujo en las idénticas palabras que sus padres habían usado cuando ellos adoraron el becerro de oro en el desierto. (Ver Ex. 32:4 y 1 Rey. 12:28). Exteriormente las diferentes ceremonias de la ley, las fiestas de Jehová, lunas nuevas y días sábados, los sacrificios y ofrendas fueron mantenidas, pero todo era una adoración corrupta. El becerro fue el objeto inmediato de esa adoración idólatra. Ellos sacrificaban al becerro (1 Rey. 12:32); ellos besaban al becerro (Oseas 13:2) y juraban por estos becerros ídolos (Amós 8:14). Como lo declara Pusey: “la adoración del becerro pavimentó el camino para la más grosera y cruel adoración de la naturaleza, bajo los nombres de Baal y Astoret, con todas sus abominaciones consagraban sacrificios de niños, y una horrible sensualidad.” Esto guió a los más terribles pecados y degradación. Aquí hay una descripción de las condiciones morales que prevalecían en días de Oseas, una condición introducida por la falsa adoración y el alejamiento de Dios. Oseas y Amós nos informan de esto. Todo era falsedad (Oseas 4:1; 7:1,3); adulterio (Oseas 4:11; 7:4; 9:10); derramamiento de sangre (Oseas 5:2; 6:8); exceso y lujuria eran suplidas por secretos o público robo (Oseas 4:2; 10:13; 11:12; 4:11; 7:5; 6::4-6; Amós 4:1); opresión (Oseas 12:7; Amós 3:9,10); tratos falsos (Oseas 12:7; Amós 8:5); perversión de la justicia (Oseas 10:4; Amós 2:6,7); opresión de los pobres (Amós 2:7; 8:6). El adulterio era consagrado como un acto de adoración y religión (Oseas 4:14). El pueblo, los reyes y sacerdotes todos estaban llenos de orgías. La corrupción se había extendido por todo lugar; aun en los lugares sagrados a causa de la revelación de Dios, Betel, Gilgal, Galaad, MIzpa, Siquem, era escenas especiales de la vileza y la maldad. La reprensión era inútil porque el conocimiento de Jehová era obstinadamente rechazado; ellos odiaban la reprensión. Para comprender el mensaje de Oseas y Amós, estas condiciones, religiosa y moral, deben ser plenamente comprendidas.

 

 

      

MENSAJE DE OSEAS

 

Como el mensaje de otros profetas, el mensaje de Oseas es de juicio y de misericordia futuro. Él anuncio la venida del juicio como cierto e irreversible. Ellos debían ser llevados en cautividad. Sus hijos e hijas que le habían nacido por Gomer, la hija de Diblaim, expresó este juicio futuro en sus nombres que les fueron dados por dirección divina. “LO-ruhamah”, “no tendré misericordia; y “Lo-ammi”, “no mi pueblo.” Después él anuncia en el nombre de Jehová, “haré cesar el reino de la casa de Israel;” “no tendré misericordia de la casa de Israel;” “ellos serán vagabundos entre las naciones;”, “no morarán en la tierra de Jehová;”, “Israel será tragado; será entre las naciones como un vaso en el cual no se tiene placer.” En la mayor porción de su mensaje hay una exposición de la condición moral del pueblo y de su estado impenitente.

 

Pero allí está también el mensaje de misericordia, que se encuentra en el mismo comienzo del libro. Aquí hay unas pocas de estas confortadoras palabras, que aun esperan su cumplimiento en el día cuando ellos “busquen a Jehová su Dios, y a David su rey (el Mesías); y temerán a Jehová y su bondad en los últimos días” (3:5); “te desposaré conmigo para siempre;” “temerán a Jehová y su bondad;” Él nos levantará y viviremos a su vista;” “ hasta que él venga y lluvia de justicia sobre vosotros;” “os rescataré del poder del sepulcro, os redimiré de la muerte,” “sanaré vuestros descarríos;” “seré como el rocío para Israel, y él crecerá como el lirio, y echará sus raíces como el Líbano.”

 

“Pertenece a la lastimera solemnidad de la profecía de Oseas que él difícilmente habla al pueblo en su propia persona. Los diez capítulos, que forman el centro de la profecía, son casi completamente un largo canto fúnebre de dolor, en el cual el profeta repasa la culpabilidad y el castigo de su pueblo. Si el pueblo es dirigido, es con muy pocas excepciones, Dios mismo, no el profeta, quien les habla; y Él les habla como su juez. Solo una vez el profeta usa la forma común en otros profetas “así dice Jehová.” Como en los primeros tres capítulos, el profeta, con relación a su esposa, representa la relación de Dios con su pueblo, del mismo modo en estos diez capítulos, después de las primeras palabras de los capítulos 4 y 5; “escuchad la palabra de Jehová, porque Jehová tiene controversia con los habitantes de la tierra;” “escuchad esto, oh sacerdotes;” dondequiera que el profeta usa la primera persona, no la usa de sí mismo, sino de Dios. “Yo”, “Mi”, no es Oseas, y sus cosas, sino Dios y lo que le pertenece a Él. Dios se dirige al profeta en segunda persona. Solo en cuatro versos de este capítulo el mismo profeta aparentemente se dirige a su propio pueblo Israel, es dos de ellos está discutiendo con ellos (9:1,5); en dos llamándolos al arrepentimiento (10:12; 12:6). En los otros dos versos se dirige a Judá, y predice su juicio mezclado con misericordia (4:13). Solo el último capítulo es uno casi de pura brillantez; el profeta llama al arrepentimiento, y Dios en Su propia persona acepta esto, y promete gran provisión de gracia” (Pusey)

 

Entonces aprendemos del mensaje de este libro, lo que está largamente escrito en todos los profetas, que hay un glorioso futuro reservado para todo Israel. Judá e Israel recibirán la bendición y gloria prometida en el día cuando el rey venga, cuando Efraín clamará de gozo “yo le he visto” (14:8)

 

Las condiciones en Israel también encuentran su contraparte en nuestros propios tiempos. La cristiandad ha vuelto sus espaldas en gran parte a la verdadera adoración, rechaza la verdad, si lo más elevado y lo mejor que Dios ha dado, el evangelio de Cristo, de allí el declinamiento y apostasía moral, por lo cual le espera un juicio más grande que aquel que cayó sobre Israel.

 

 

 

DIVISIÓN DE OSEAS

 

Oseas (significa “salvación”) en su estilo es abrupto y sentencioso. Como ya se ha declarado en la introducción, él es el profeta de las diez tribus, aunque Judá es también mencionado por él. El libro comienza con dos acciones simbólicas mandadas por Jehová, para ilustrar la condición adultera y el permanente amor por Su pueblo a pesar de su infidelidad. Esto es seguido por una concisa profecía en cuanto a la condición del pueblo por muchos días y su retorno en los últimos días (Cap. 1-3)

 

La principal porción del libro comienza con el cap.4.esta parte comienza con “Escuchad la palabra de Jehová.” En esta sección su degradación religiosa y moral a través de los sacerdotes y su ruina futura es anunciada. Después sigue una descripción del juicio que ha de venir sobre Efraín (la casa de Israel) y también sobre Judá. Esto es visto por el profeta en una solemne visión (5:8-15), seguida por una breve profecía en cuanto a lo que tendrá lugar cuando el remanente de Israel se vuelva a Jehová (6:1-3). Después Jehová los reprende por su inconstancia, e inmoralidad, por sus libertinos sacerdotes. Desde el capítulo 7 al 13 tenemos reprensiones similares, con renovados anuncios de los juicios a causa de su maldad, idolatrías, asociaciones con naciones paganas; el juicio es el exilio. Lo que ha de ser su porción es predicha. Este castigo no debe ser retrasado; este, sin embargo, no los destruirá, sino que los limpiará, dejando un remanente. El último capítulo es de una promesa de gracia de lo que tendrá lugar en el día de su retorno. La división de este libro por tanto es doble.

 

  I. RECHAZO DE ISRAEL COMO UNA ESPOSA ADULTERA Y SU FUTURA RECEPCIÓN Y RESTAURACIÓN (1-3)

 

  II. LOS MENSAJES DE RECONVENCIÓN, JUICIO, Y MISERICORDIA (4-12)

 

Hay diferentes subdivisiones que se señalarán y seguirán en los análisis y anotaciones.

 

El libro de Oseas es citado un número de veces en el N. Testamento. Ver Mt.2:15; 9:13; 12:7; Rom.9:25,26; 1Cor. 15:55; 1 Ped. 2:5,10 

 

 

       Análisis y Anotaciones

 

    I RECHAZO DE ISRAEL COMO UNA ESPOSA ADULTERA Y SU FUTURA RECEPCIÓN Y RESTAURACIÓN

 

         CAPÍTULO 1

 

     El pecado de Israel y la promesa de restauración

 

  1. Introducción (1:1)

  2. El matrimonio del profeta y nacimiento de Jezreel (1:2-5)

  3. El nacimiento de Lo-ruhamah (1:6-7)

  4. El nacimiento de Lo-ammi (1:8-9)

  5. La restauración futura (1:10-11)

 

Este verso nos da el periodo del ministerio de Oseas. Primero tenemos la declaración que la palabra de Jehová vino a él. Oseas significa salvación; el nombre de su padre, Beeri, significa “mi pozo”. Ambos son nombres típicos. Los críticos han señalado que Oseas fue indudablemente un residente del reino norte de Israel, aun así él solo menciona a un rey de Israel, Jeroboam, mientras cuatro reyes de Judá son presentados en esta introducción. Considerando que Oseas sobrevivió largamente a Jeroboam, rey de Israel, y los reyes de Judá se extendieron más allá del tiempo del rey israelita, se ha alegado que la segunda parte de la inscripción no armoniza con la primera. Pero este no es el caso. Esta inscripción es hecha de esta manera con algún propósito. Oseas señala su profecía por los nombres de los reyes de Judá, porque en Judá la teocracia aún permanecía. Él menciona a Jeroboam (el segundo), cuyo reinó terminó en el año decimocuarto de Uzías, porque fue el último rey de Israel a través del cual Dios actuó y concedió ayuda al reino rival. Todos los otros reyes de Israel que vinieron después de jeroboam, por quienes Dios envió libertad a las diez tribus (2 Rey. 14:27) fueron por tanto reconocidos por los profetas de Dios; los reyes que siguieron fueron ladrones y asesinos, cuyos nombres el Espíritu de Dios encuentra inadecuado mencionar en el ministerio profético de Oseas.

 

Vv. 2-5. En el comienzo de su ministerio, cuando Oseas era joven, Jehová le mandó que tomase una mujer ramera por esposa y tuviese hijos de ella, y por esa razón, a causa de que la tierra cometía gran fornicación, alejándose de Jehová. Este mandato fue enseguida ejecutado por el profeta; él tomó por esposa a Gomer, la hija de Diblaim.

 

Ahora somos enfrentados con una interesante pregunta. ¿Cuál es la naturaleza de estas transacciones? ¿fueron eventos reales, y Oseas literalmente tomó esta mujer y tuvo hijos con ella, o esto no fue nada sino ilustraciones en visión del adulterio espiritual e infidelidad de Israel? ¿entró el profeta literalmente en una relación impura, o esto es solo una alegoría? Lutero supuso que el profeta llamó a su mujer lícita e hijos con estos nombres en cierto tiempo para cumplir una forma de drama ante el pueblo y de este modo les recordó su apostasía. Los objetores a la literalidad de este incidente, y defensores de la explicación alegórica, han señalado que sería indigno de Dios mandar y aprobar tal unión impura. El significado alegórico es completamente excluido por el texto, que habla de una transacción literal. Todo es relatado como una historia real, el matrimonio y el nacimiento de los hijos. Citamos las palabras de Pusey en apoyo del significado literal de este mandato de Jehová.

 

“No debemos imaginar cosas como siendo indignas de Dios, porque no se encomiendan ante nosotros. Dios no exime o dispensa con la ley moral, porque la ley moral tiene su fuente en el mismo pensamiento de Dios. Dispensar de ella significaría contradecirse a Sí mismo. Pero Dios, que es absoluto Señor de todas las cosas que ha hecho, puede, en Su soberana voluntad, disponer de las vidas o cosas que ha creado. De este modo, como Juez soberano, manda que las vidas de los cananeos les sean tomadas por Israel, como, en Su ordinaria providencia, ha ordenado que el magistrado no lleve en vano la espada, sino que lo ha hecho Su ministro, un vengador para ejecutar ira sobre el que hace lo malo. Del mismo modo, nuevamente, Aquel, de quien son todas las cosas, quiso pagar a los israelitas su dura e injusta esclavitud mandando que ellos despojasen a los egipcios. Aquel que creó el matrimonio, mandó a Oseas con quien debía desposar. El profeta no fue contaminado por tomar como su esposa lícita, al mandato de Dios, a una manchada, aunque esta fue una cosa muy dura y difícil.”

 

Esta es la más fuerte defensa de la interpretación literal de este incidente. Pero existe otra explicación posible, que creemos es la correcta. Como lo muestra el contexto, el significado simbólico del matrimonio de Oseas es para ilustrar la infidelidad de Israel. Pero Israel no fue siempre infiel; esta nación no siempre jugó a la ramera. Necesariamente esto ha tenido que ser simbolizado en el caso del matrimonio del profeta. La pregunta entonces se levanta, ¿fue Gomer, la hija de Diblaim una mujer impura cuando Oseas la desposó, o ella vino a ser impura después de su matrimonio con el profeta? Creemos que este es el caso. El hebreo no requiere el significado que ella era impura en el tiempo del matrimonio; de hecho, como ya se ha indicado, la suposición de que Gomer vivía la vida de una ramera antes del matrimonio con el piadoso profeta, destruye el paralelismo, que encarna el mensaje del profeta, con la relación de Dios con Israel. La expresión “prostituta e hijos de prostitución” simplemente indican a Oseas lo que iba a ser la mujer con la cual se había desposado. Sino tomado en este sentido significaría que Gomer ya había tenido hijos cuando Oseas la desposó.

 

Gomer fue llamada “prostituta” por el omnisciente Jehová, en anticipación de su futura conducta. Ella cayó y vino a ser inmoral después de su unión con Oseas, y no antes. De esta forma ella vino a ser un símbolo de Israel, desposada con Jehová, pero después venido a ser una esposa infiel. Con esto en vista, todo el mensaje profético de Oseas armoniza en el comienzo de este libro. El nombre de la mujer de igual modo es sugestivo. Gomer, la hija de Diblaim, significa “Completa, doble pan de higos.” La maldad de Israel es simbolizada como completa y el doble pan de higos simboliza sus placeres sensuales. Y el profeta a pesar de su infidelidad aun la amaba y no la abandonaría. Esto ilustra el amor de Jehová por Israel.

 

Después ella le dio un hijo. Los expositores han declarado, “los hijos no eran del propio profeta, sino nacidos de adulterio y presentados a él como suyos.” Pero ese no puede ser el significado en vista de la clara declaración “ella concibió y dio a luz un hijo.”

 

Jehová le mandó que lo llamara “Jezreel.” Jezreel de igual modo tiene un significado simbólico. Este significa “Dios dispersará” (Jer. 31:10); pero también significa “Dios sembrará” (Zac. 10:9). De esta forma Israel debía ser dispersado y sembrado entre las naciones. Jezreel fue el valle en que Jehú ejecutó su sangriento hecho. A causa de su celo hipócrita, la sangre de Jezreel debe ser vengada ahora, y el reino de la casa de Israel cesaría. De este modo el nombre Jezreel (parecido en sonido y forma a “Israel”) indica el rápido fin de Israel, disperso y sembrado entre las naciones, a causa de sus prostituciones.” (Ver Ezeq. 23)

 

Vv. 6-7. Después nace una hija. Aquí “concibió” como se encuentra en el v. 3 se omite. El profeta recibe un nombre para ella, Lo-ruhama, que significa “no teniendo misericordia”. Interesantes son las dos interpretaciones del Espíritu Santo de este pasaje en el N. Testamento. En Rom.9:25 este es interpretado “no amado” y en 1 Ped. 2:10, “no han obtenido misericordia.” Amor y misericordia han sido ahora retirados de Israel y ellos deben ser puestos a un lado completamente.

 

Después es mencionada la casa de Judá. Ellos serán salvados por Jehová su Dios, porque Él tiene misericordia de ellos. Su salvación no fue por arco, espada, batalla, caballos, jinetes. Solo fue un poco después que el asirio, que era el instrumento de Dios para ejecutar el juicio sobre Israel, llegó a las puertas de Jerusalén, pero Jerusalén fue salvada en la manera predicha aquí, no por arco ni espada, sino que el ángel de Jehová hirió del ejército a 185.000 hombres en una noche. Y después Judá fue salvado y un remanente traído de babilonia. Entonces hay una salvación futura para Judá al fin de la edad.

 

Vv.8-9. Nace ahora otro hijo y “Dios dijo, llamadlo Lo-ammi, porque no sois mi pueblo y yo no soy vuestro Dios.” Lo-ammi significa “no mi pueblo.” Lo-ruhamah y Lo-ammi son simbólicos del rechazo de Israel y de la retirada de la misericordia de Dios. Que esto no ha de ser permanente los dos próximos versos lo hacen claro.

 

Vv. 10-11. Abruptamente somos transportados desde el presente al distante futuro, y una expresión profética de gran profundidad sigue. El v.10 es citado por el Espíritu Santo en Rom. 9 y da plena luz sobre el significado del pasaje aquí. La soberanía de Dios es el tema de Rom. 9: “Y para hacer conocidas las riquezas de su gloria, hacia nosotros, a quienes Él ha llamado, no solo de los judíos, sino también de los gentiles. Como dijo también en Oseas, los llamaré mi pueblo, al que no era mi pueblo; y su amado, que no era amado. Y sucederá que en el lugar donde se les dijo, vosotros no sois mi pueblo, allí ellos serán llamados hijos del Dios viviente” (Rom. 9:23-26). Aquí tenemos el comentario sobre Oseas 1:10. Este significa primeramente que Israel será reinstalado; pero también muestra el llamado y salvación de los gentiles, y los gentiles llamados en gracia soberana habían de ser constituidos “hijos del Dios viviente.” Este es una indicación profética de la bendición que vendría a los gentiles, y esa bendición es mayor que la de Israel.

 

El v.11 es una gran profecía y aún permanece sin cumplimiento. Algunos expositores demandan que esta fue cumplida al retorno del remanente de judíos bajo el liderazgo de Zorobabel. Pero la cautividad en Babilonia no está en vista aquí. El gran día de Jezreel, cuando el Rey-Mesías, nuestro Señor retorne. Entonces Judá e Israel serán reunidos bajo una sola cabeza, y para reunirse una vez más a su fiesta nacional en la tierra.

 

         CAPÍTULO 2

 

    LLAMADO Y CASTIGO DEBIDO A LA INFIDELIDAD. LAS RELACIONES REASUMIDAS

 

  1. La súplica y el lamento (2:1-5)

  2. El castigo por la infidelidad (2:6-13)

  3. Las relaciones reasumidas y su gran bendición (2:14-23)

 

Vv. 1-5. ¿Quién es dirigido en el primer verso de este capítulo? Algunos piensan que los hijos del profeta. Los piadosos en Israel, aquellos que han obtenido misericordia, son dirigidos, porque Jehová reconoce a los tales todavía como “Ammi”, mi pueblo. Los piadosos deben pleitear con el resto de Israel, su madre, pero quien es desconocida por Jehová como esposa, a causa de su conducta adultera. Después Jehová la amenaza con severo castigo a causa de su infidelidad. Ella debe ser despojada y dejada desnuda como en el día que nació (ver Ezeq. 16:4). Tampoco habría misericordia para sus hijos a causa de la madre, Israel, continuaría tras sus amantes.

 

Vv. 6-13. Su camino es cercado con espinas; un muro de separación es levantado y la mantiene lejos de sus amantes. Y si ella va tras ellos y hace una pecaminosa alianza con ellos (simbólico de la adoración idólatra de los paganos que Israel practicaba entonces) ella no los encontraría. De esta forma ella podría retornar a su primer marido, a Jehová. Israel había recibido de Jehová el grano, la vid, aceite, plata y oro. Entonces ella atribuye todo esto a Baal y lo usa para su adoración idólatra. En los vv. 9-13 el castigo es plenamente dado a conocer. Ella será dejada sola; los dones y las bendiciones serán retiradas; su lujuria será descubierta, todo regocijo terminará y los días de Baalim, pasados en licenciosa adoración, serán visitados sobre ella en juicio.

 

Vv. 14-23. Inmediatamente después del anuncio de su juicio sigue la seguridad de futura misericordia. Se promete la conversión de Israel (vv.18-23). El amor de Jehová no abandonará para siempre a Su pueblo y aunque Israel ha jugado a la ramera largo tiempo, sin ninguna deposición a volverse a Jehová, Él mismo en su infinito amor va a restaurarla. Él la seducirá, la llevará al desierto, y allí le hablará “a su corazón” (el significado hebreo). Eso será en el día cuando Jehová recuerde al remanente de Su pueblo durante la tribulación y angustia de Jacob y lo salvará aquel día. Entonces ella tendrá sus viñas, su lugar de bendición, prometido a Israel como Su pueblo terrenal. El valle de Acor será una puerta de esperanza. En ese valle murió Acán, a causa de quien todo Israel había caído bajo maldición (Jos.7). Allí había sido ejecutado el juicio y después la bendición fue restaurada a Israel y la maldición fue quitada. Acor significa “turbación”. Cuando Israel esté en aquella gran tribulación, el valle de turbación o tribulación vendrá a ser una puerta de esperanza, porque Entonces Dios perdonará sus pecados, los cubrirá con Su gracia y los redimirá por medio de Su poder. Entonces los tiempos de cántico comenzaran nuevamente para Israel. “Ella cantará como en los días de su juventud, y como en el día cuando salió de la tierra de Egipto.” Cánticos de alabanza a causa de una redención cumplida por el poder de Jehová entonces se escuchará (Ex.15; Isa. 12.) Ella será plenamente restaurada a su relación anterior, tipificada por el matrimonio. “En ese día, dice Jehová, tú me llamarás Ishi (mi marido), y no me llamarás más Baali (mi maestro).” Ella volverá a estar desposada con Jehová, mientras la virgen desposada, la iglesia, en gloria vendrá a ser la esposa del Cordero (Apoc. 19:6-8)

 

Pero mayor bendición estará conectada con ese futuro día de bendición, cuando Israel sea nuevamente recibido al favor de Dios (Rom. 11:15). El v.18 nos dice que la creación entonces será bendecida; el tiempo de su libertad habrá entonces llegado. Aquí se indica lo mismo que en Isa. 11:6-7 y Rom.8:21. Entonces llegará el fin de las guerras y la paz universal bendecirá toda la tierra. Este es siempre el orden en las predicciones divinas. Primero, Israel restaurado, y posteriormente las bendiciones para la tierra y las naciones, incluyendo esa paz, que el cegado mundo y la iglesia tratan de obtener sin el Señor Jesucristo. Todas estas promesas en cuanto al futuro de Israel, su restauración y bendiciones espirituales, son irrealizables. “Es locura pensar que todo esto fue plenamente cumplido en el retorno de un remanente de la cautividad. El resultado es que aun los cristianos, mal guiados por este miserable error, son arrastrados a la racionalista impiedad de contar aquí la palabra de Dios como mera hipérbole para aumentar el efecto, como si el Espíritu Santo quisiese ser un verbal embaucador, o un profeta fuese vano como un literato. No; este es un más brillante día, cuando el poder de Dios apartará del mundo todo desorden, mal gobierno, violencia y corrupción humana, como también reducirá a un estado de inofensividad y sujeción a todo el reino animal.

 

En ese día todos los grandes pactos de bendición retornarán a Israel. Desposada nuevamente con Jehová en justicia, juicio, fidelidad y misericordia., Israel conocerá a Jehová. Entonces habrá una ininterrumpida línea de bendición desde los cielos hacia abajo a cada bendición terrenal. Los cielos y la tierra serán gloriosamente unidos, y en respuesta al llamado de Su pueblo los cielos escucharán y cubrirán todo con bendición, porque el poder de Satanás entonces habrá desaparecido. Israel no será más Lo-ammi, sino que ellos serán “Ammi” mi pueblo y Él será “su Dios,” mientras la nación redimida será una bendición en la tierra.

 

         CAPITULO 3

 

     PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE ISRAEL

 

  1. El pasado (3:1-3)

  2. El presente (3:4)

  3. El futuro (3:5)

 

Vv. 1-3. El mandato aquí no es que el profeta entre en relación con otra mujer, sino que concierne a la misma Gomer, la esposa infiel. Parece que ella dejó al profeta y vivía en adulterio con otro hombre. “Y Jehová me dijo, ve, ama a una esposa, que es amada de su amigo y que es adultera; justo como Jehová ama a los hijos de Israel, que se han vuelto a otros dioses, y aman panes de pasas” (traducción correcta; usados en la adoración idólatra) Ella no es llamada “tu esposa”, sino simplemente “una esposa”; aun así, se dice al profeta que ame a una esposa adultera. Esta mujer, a quien Jehová manda a Oseas a amar, ella había amado antes de su caída; ahora debía amarla después de su caída, y mientras estaba en esa condición, en vista a salvarla de permanecer en aquello. Era para que ella pudiese ser vuelta atrás. Tal es el amor de Jehová por Israel.

 

Él compró a la adultera por la mitad del precio de un esclavo común (Ex. 21:32); esto denota su indignidad. La medida de cebada mencionada nos recuerda la ofrenda de una mujer acusada de adulterio, y siendo el alimento de los animales, muestra su degradación de igual manera. Él de este modo debía comprarla nuevamente, no para que viviese como su esposa, sino para poder sentarse como una viuda, no yendo tras otros, sino por esperar por él durante un tiempo indefinido., un largo tiempo, hasta que él viniese y la tomase nuevamente. Mientras ella no pertenecía a otro hombre, él, su legítimo esposo, sería su guardián. El adulterio espiritual de Israel en visto en todo esto.

 

 V.4. aquí tenemos una profecía directa, una muy notable profecía, en cuanto a la condición actual de Israel. Este debe ser su estado “por muchos días.” Estos “muchos días,” que no son contados, son los días de la edad actual, en que Israel se encuentra en esta condición predicha, mientras Dios visita a los gentiles, para reunir a través de la predicación del evangelio un pueblo para Su nombre, es decir, la iglesia. Su condición es triple. sin una política civil, sin un príncipe; sin la señalada adoración levítica, sin sacrificio; sin la práctica de la idolatría, a la cual ellos se habían entregado, sin imagen, efod, ni terafín, la ropa sacerdotal, el efod; el terafín, las divinidades tutelares, que ellos usaban antes de la cautividad. Antes de la cautividad ellos tenían reyes; ahora no, y no tendrían ninguno; después de la cautividad Judá tuvo príncipes; no príncipes durante “muchos días.” El verdadero acercamiento a J<Jehová conforme al servicio levítico debía cesar, porque durante “muchos días” no habría sacrificio. Esta ha sido la condición de Israel por casi dos mil años. ¡Qué sorprendente predicción del presente de Israel tenemos aquí! Claramente entonces, esto describe la condición actual de Israel, el más anómalo espectáculo que el mundo haya visto, un pueblo que sigue generación tras generación sin ninguna de estas cosas que se supone son esenciales para mantener la existencia del pueblo. Ellos han perdido su rey, su príncipe; tampoco tienen la verdadera adoración ni los ídolos. Ellos son incapaces de presentar un sacrificio, porque no tienen templo ni sacerdocio. Aquí tenemos una evidencia de lo sobrenatural de la Biblia, una evidencia que ningún judío o crítico puede negar.

 

V.5. Después, en los últimos días. Estas dos declaraciones abren y terminan la profecía concerniente a su futuro. El “después” aún no ha llegado; los últimos días aún son futuros. Su futura vuelta y búsqueda de Jehová, su Dios y de David su rey. Este es Cristo. Casi todos los escritores rabínicos explican esto de esta forma. El mismo David no puede ser. Es Aquel que es Hijo y Señor de David, nuestro Señor (Ezeq. 37:23,24). Aquí tenemos la predicción de la futura conversión de Israel a Dios, en los últimos días, los días de Su segunda venida.

 

El Targum de Jonatán dice de Oseas 3:5: “Este es el Rey Mesías; ya sea entre los vivos o los muertos. Su nombre es Mesías. La misma explicación es dada por los libros místicos Zohar, Midrash Shemuel y Tanchuma. Las más grandes autoridades entre los judíos son uno al declarar que los ‘últimos días’ significan los días del Mesías; tenemos referencia en cuanto a Kimchi, Abarbanel, Moses Ben Nacham y muchos otros.)

 

   II. MENSAJE DE RECONVENSIÓN, JUICIO, Y MISERICORDIA

 

         CAPÍTULO 4

 

     CONTROVERSIA DE JEHOVÁ CON SU PUEBLO

 

  1. La condición del pueblo (4:1-5)

  2. La pérdida de su relación sacerdotal (4:6-11)

  3. Idolatría de Israel (4:12-19)

 

Vv.1-5. Este capítulo comienza con una concisa descripción de la condición del profesante pueblo de Dios. Primero, tenemos el lado negativo, no verdad, misericordia, ni conocimiento de Dios. Y allí no había verdad, porque ellos habían rechazado la palabra de Dios. Así es todavía dondequiera que la palabra de Dios es puesta a un lado. Después tenemos el mal que era prominente en medio de ellos: jurar, matar, robar, cometer adulterio, y abundante derramamiento de sangre. Tal era la permanente condición moral de la casa de Israel, las diez tribus. Todo esto era el resultado de haber rechazado la palabra de Dios y haberse alejado de Él. El resultado de la incredulidad, destructivo criticismo y negación de la verdad hoy, como fue entonces, jurar, mentir, robar, matar y las inmoralidades de nuestros tiempos. Por tanto, el juicio debía caer, aun sobre la misma tierra. 

 

Vv. 6-11. El pueblo era destruido por falta de conocimiento, el conocimiento de Dios y su verdad. Ellos habían perdido su lugar de cercanía con Jehová, su carácter sacerdotal al cual Dios había llamado a la nación. (Ex.19). Por tanto, ellos serían rechazados para no estar más en relaciones sacerdotales con Jehová. Y la clase sacerdotal era tan corrupta como el pueblo, “como el pueblo así los sacerdotes”. Ellos debían ser castigados por sus caminos y hechos.

 

Vv. 12-19. Habiendo dejado a Jehová ellos se habían vuelto a los ídolos, pedido consejo a un pedazo de madera y practicado la adivinación. Esta abominable adoración idólatra era practicada en las cimas de las montañas. Allí, bajo árboles, ellos se entregaban a los ritos viles de Baal-peor y Astoret, mujeres y hombres se entregaban a los más groseros pecados de la carne. Y Jehová los amenaza de dejarlos solos en su vileza y no corregirlos, para que ellos sean vueltos atrás. El primer capítulo de Romanos es ilustrado por el v.14; ellos no glorificaron a Dios, se hicieron idólatras y entonces Dios los entregó a viles afecciones.

 

Después tenemos una advertencia a la casa de Judá, v.15. Los lugares más sagrados, como Gilgal, han venido a ser la escena de la idolatría de las diez tribus. Betel, la casa de Dios, ha venido a ser Bet-aven, casa de vanidad. Si Judá ofendía y cometía los mismos pecados y prostitución, no escaparía al juicio. La advertencia no fue oída.

 

“Efraín (las diez tribus) se ha unido a los ídolos; déjenlo solo.” Efraín había ido demasiado lejos; nuevas reprensiones no serían de ninguna utilidad, y de este modo el mal es permitido seguir sin estorbos, para llegar a su colmo.

 

 

 

        CAPITULO 5:1-6:3

 

    MENSAJE A LOS SACERDOTES, PUEBLO, Y CASA REAL. JUICIO,

 

AFLICCIÓN, Y EL RETORNO FUTURO

 

  1. El mensaje de reprensión (5:1-7)

  2. El juicio anunciado (5:8-15)

  3. El retorno y la bendición futura (6:1-3)

 

Vv. 1_7. El primer verso muestra a quien es dirigido: sacerdotes, la casa de Israel y la casa del rey. El juicio estaba reservado para ellos, para Mizpa y Tabor lugares de santos recuerdos, habían sido transformados por su adoración idólatra en trampas. Una antigua e interesante tradición entre los judíos declara que en Mizpa los apostatas esperaban por aquellos israelitas que subían a adorar a Jerusalén, para matarlos. El próximo verso parece indicar algo semejante a esta tradición.

 

“Y los apostatas harán profunda matanza; pero yo soy un castigo a todos ellos” (Ver también 6:9) Y Jehová vio todo. “Yo conozco a Efraín e Israel no está oculto de mí.” El conocía las prostituciones de Efraín y la contaminación de Israel. Sus malos hechos les impedían retornar a su Dios, porque el demonio de prostitución había tomado completa posesión de ellos y los mantenía en pecado y rebelión. El orgullo era el pecado principal de Efraín, y debía testificar contra ellos e Israel y Efraín tropezarían a causa de su culpabilidad y Judá compartiría el mismo destino. Y aunque ellos fuesen con sus ovejas y rebaños, preparados para sacrificar, ellos no serían capaces de encontrarlo a Él, porque se había apartado de ellos.

 

 

Vv. 8-15. A esto sigue una visión de juicio. El juicio es visto como ya habiendo caído sobre la nación culpable. El cuerno (Shofar) es tocado en Gabaa y trompeta en Ramá; la alarma suena. Gabaa y Ramá estaban situadas al límite norte de Benjamín. El enemigo estaba persiguiendo a Benjamín. No habría remedio ni escape (v.9). “los príncipes de Judá han venido a ser, como removedores de límites: yo derramaré sobre ellos mi ira como agua” (v.10) Una maldición es pronunciada en la ley sobre aquellos que remueven aquellos límites (Dt. 27:17). Judá en lugar de tomar advertencia del desastre que estaba viniendo sobre el reino del norte, las diez tribus, buscaba ganar por extender los límites y aumentar sus propiedades. Ira estaba reservada para Judá. A Efraín Jehová sería como polilla a la casa de Judá como carcoma. La polilla destruye. Ambos términos, polilla y carcoma, son símbolos de influencias destructoras obrando contra la casa de Israel y la de Judá (Isa. 50:9; 51:8; Sal. 39:11; Job 13:28). Entonces ellos se vuelven al asirio por ayuda y al rey Jareb. Pero no hay allí ayuda para ellos. Jareb no es un nombre propio, es un epíteto aplicado al rey de Asiria y significa “Él contenderá” o “Él abogará la causa.” Como un león sería Jehová a Israel, y como un joven león a Judá. El mismo lenguaje simbólico se usa en Isaías en conexión con el asirio, la vara de la ira de Dios (Isa.10). “Su rugido será como el del león, ellos rugirán como jóvenes cachorros; si, ellos rugirán, y tomarán la presa; y la llevarán seguros, y ninguno libertará” (Isa.5:29). De esta forma el juicio vendrá sobre ellos y serán llevados como presa. Y como el león después de su ataque se retira a su cueva, del mismo modo Jehová se apartará de ellos, los dejará y retornará a Su lugar, esperando hasta que su arrepentimiento llegue y ellos lo busquen tempranamente en su aflicción.

 

El ultimo verso de este capítulo tiene un significado más amplio que el juicio pasado que vino sobre la casa de Israel. El Señor de gloria vino a la tierra y visitó a Su pueblo. Él vino con el mensaje y oferta del reino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Él vino a los suyos, pero los suyos no le recibieron. Después que ellos lo hubieron rechazado, entregado en manos de los gentiles para ser crucificado, Él retornó a su lugar. Allí está ahora a la diestra de Dios, esperando ese día, cuando el remanente de Israel se arrepienta y busque Su rostro (Hech.3:19-20). Esto tendrá lugar en su futura aflicción, en el tiempo de angustia para Jacob.

 

  Cap. 6:1-3. La división del capítulo en este punto es desafortunada. Los tres versos del cap.6 no deben desligarse del capítulo anterior. Aquí tenemos el arrepentimiento futuro del remanente de Israel, que tiene lugar durante la gran tribulación. Creyendo ellos reconocerán Su justo juicio y expresarán su fe y esperanza en Su misericordia y las prometidas bendiciones y restauración. Ellos expresan lo que su gran profeta Moisés bellamente declaró en su canto profético, esa gran visión que le fue dada, antes de que subiese al monte para morir. “Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir y yo hago vivir, yo hiero y yo sano, y no hay quien se pueda librar de mis manos.” (Dt. 32:39)

 “Después de dos días nos dará vida; y al tercer día nos levantará, y viviremos a su vista (literalmente “ante su rostro.”) Ellos han estado espiritual y nacionalmente muertos, pero cuando los dos días de ceguedad y dispersión hayan pasado, habrá para ellos una venida al tercer día de vida y resurrección. Los expositores judíos han señalado el hecho que un día para el Señor es como mil años. Ellos declaran que estarán dispersos dos días, es decir, dos mil años, después de los cuales vendrá el tercer día de gloriosa restauración para Israel. Un comentador rabínico dice: “el primer día estamos sin vida en la cautividad babiloniana, y el segundo día, que también terminará, es la gran cautividad en la cual ahora estamos, y el y tercer día es el gran día de nuestra restauración.” Como Jonás fue entregado por el pez al tercer día, del mismo modo viene un tercer día de vida y gloria para Israel. Entonces la última y tardía lluvia caerá nuevamente sobre la tierra, y bendición de parte de Aquel, que es su Salvador y Rey, ellos vivirán a Su vista. Pero el pasaje, sin duda, también señala a la resurrección de nuestro Señor, el verdadero Israel en una forma oculta.

 

 

 

        CAPITULO 6:4-11

 

     LAMENTO DIVINO POR EFRAÍN Y JUDÁ

 

  1. ¿Qué te hare? (6:4-6)

  2. Su trasgresión (6:7-11)

 

Vv.4-6. Jehová se entristece y lamenta a causa de la condición del pueblo que ama. Después de un breve vistazo de su gran futura gloria somos llevados atrás a los días de Moisés. Jehová se entristece y lamenta por el pueblo que ama, y que aún hoy es amado por causa de los padres (Rom.9), pero mientras Él los amaba, su amor era como nube de mañana, como rocío, que pronto se desvanecía. La mañana sin nubes parece bella, con los rayos del sol al amanecer, pero todo esto desaparece rápidamente. Así fue el amor de Israel, fluctuante y cambiante. ¡Cuán a menudo es así el amor de Su pueblo celestial, como nube y rocío de mañana! Gracias a Dios ¡Su amor jamás cambia! Los profetas Él los envió, por tanto, con palabras de condenación, en lugar de palabras de consuelo y aliento. Ellos venían a cortar, como una piedra o madera es cortada, y el mensaje de juicio que ellos proclamaban los condenaba; este es el significado de la sentencia, “yo he muerto por las palabras de mi boca.”

 

Vv. 7-11. “aun ellos, como Adán ha trasgredido el pacto; ellos han tratado traicioneramente contra mí.” Como Dios hizo conocido Su pacto a Adán, le dio un mandamiento, del mismo modo hizo un pacto con ellos y les dio a conocer Su voluntad. Como Adán ellos transgredieron el pacto. Adán había sido llamado a relaciones con el Creador y un lugar de bendición y favor en Edén le había sido dado. Él transgredió, y después de su caída fue expulsado del huerto. Esto mismo ocurrió a Israel. Llamado por Dios, quien entró posteriormente con ellos en un pacto y les dio la tierra prometida, pero cuando ellos transgredieron, como Adán, también ellos fueron expulsados. Iniquidad y sangre estaban por todas partes. Aun los sacerdotes acechaban como una banda de ladrones y asesinaban a los que viajaban a Siquem, una de las ciudades de refugio. (Nota. Traducción correcta: “Sobre el camino ellos mataban (a aquellos que iban) a Siquem” v.9

 

(La atención ha sido llamada a la importante distinción. El hombre es llamado un pecador. Los gentiles como tales nunca son llamados transgresores. Leemos en el N. Testamento de pecadores de los gentiles, pero nunca de “trasgresores” de los gentiles. Adán estuvo bajo una ley, que él rompió y por esto vino a ser un transgresor. Israel estuvo bajo la ley, que ellos rompieron y vinieron a ser por ello trasgresores. Pero ningún pacto existió con los gentiles, tampoco ellos han tenido una ley; entonces mientras ellos eran pecadores perdidos, ellos no son llamados transgresores en el sentido en que el pueblo del pacto es llamado transgresores.)

 

La horrible cosa fue que Israel había jugado a la prostitución; ellos no solo eran espiritualmente adúlteros, sino que siguiendo la adoración idólatra ellos vivían en literal prostitución y lujuria. También Judá, tendría una siega. Pero la sentencia final de este capítulo, “Cuando Yo retorne la cautividad de mi pueblo,” es una profecía, no concerniente al retorno de Babilonia, sino esa otra gran restauración que es un futura, visto esto en esta luz todo el verso es profético. “Para ti, también, Judá espera una siega, cuando vuelva la cautividad de mi pueblo.” Cuando Dios restaure a Su pueblo en Su pacto de misericordia prometido entonces Judá será visitado con juicio como lo será al fin de la edad.

 

         CAPÍTULO 7

 

      DEPRAVACIÓN MORAL DE ISRAEL

 

  1. Su depravación moral (7:1-7)

  2. Mezclando con las naciones paganas (7:8-16)

 

Vv. 1-7. Todos los misericordiosos esfuerzos del Señor para sanar a Israel resultaron en una mayor manifestación de la iniquidad de Efraín. En lugar de volverse a Él en verdadero arrepentimiento y juicio propio su mal corazón se alejó de Jehová, y ellos continuaron en su curso de declinamiento. Ellos no consideraron que Jehová recordaría todos sus malos hechos y los castigaría por ello. El rey y los príncipes, los cabezas políticos e estaban corruptos como los sacerdotes, ellos se complacían con la impenitencia y maldad de sus súbditos. A esto sigue una descripción gráfica de su depravación moral. Ellos eran adúlteros, ardiendo con codicias, “Todos ellos son adúlteros; son como horno encendido, que el hornero cesa de avivar desde que se amasa la harina hasta que se ha fermentado.” Ellos se satisfacían en todo lo que era vil, practicas obscenas estaban conectadas con la adoración idólatra de los paganos que los rodeaban. Ellos eran también borrachos y encendidos por el vino como con las codicias. Ellos hacían su corazón como un horno; el hornero (significando su propia mala voluntad e imaginación) dormía toda la noche, pero, despertando en la mañana, sus codicias nuevamente se movían. Tampoco ninguno invocaba el nombre del Señor.

 

Tal era la depravación moral de un pueblo con quien Jehová había entrado en pacto, la nación favorecida. La fuente de esto era incredulidad y el rechazo de Su palabra. La triste historia de Israel se ha repetido hoy en la cristiandad profesante.

 

 

  Vv. 8-16. Jehová llamó a Israel para ser una nación separada, pero Efraín se mezcló con los paganos y ahora es comparado a una torta no vuelta. Ellos adoptaron los caminos paganos, costumbres y vicios paganos. Como un pan no vuelto, que está negro y quemado, por un lado, mientras arriba no está cocido, tal era la condición de Efraín. Tal pan no era adecuado para nada; debía ser arrojado a un lado. Los extranjeros con quienes ellos se habían mezclado devoraban su poder, tampoco ellos notaban las rápidas señales de su decaimiento nacional. Este es el significado de la declaración, “le salieron canas y él no lo supo.” Además, Efraín es asemejado a una paloma incauta o sin entendimiento. En lugar de volar atrás, a Jehová su ayuda y descanso, ellos revoloteaban alrededor de una llama, alrededor de Egipto y Asiria y de Asiria a Egipto, ellos no veían la red que estaba extendida para su destrucción, esa red era Asiria. En esta red Jehová los atrapó; su libertad terminaría y la cautividad comenzaría. A esto sigue el divino ay, “¡Ay de ellos! Porque se han alejado de mí. Destrucción sobre ellos, porque han trasgredido contra mí”. Este es el lamento divino, “yo los habría redimido, pero ellos hablaron mentiras contra mí.” Mientras ellos pueden haber clamado con su boca, su corazón no lo hizo. Ellos eran como un arco engañoso del cual el arquero no puede depender, así Jehová no podía depender de Israel. Dios había, para aplicar el símbolo, usado a Israel como Su propio arco contra el mal y la idolatría, pero ellos se habían vuelto contra Él.

 

 

        CAPITULO 8:1-9:9

 

     LA APOSTASÍA ES SEGUIDA POR JUICIO

 

  1. El juicio anunciado (8:1-7)

  2. La apostasía que resultó en juicio (8:8-14)

  3. Advertencia contra la propia seguridad (9:1-9)

 

Vv.1-7. El profeta es mandado a tocar alarma debido al inminente juicio. El mensaje es que el enemigo vendrá rápidamente como un águila sobre la casa de Jehová, que aquí no significa el templo (que estaba conectado con Judá), sino Israel como el pueblo escogido era la casa, la morada de Jehová. Toda su falsa profesión, y demanda, “Mi Dios, te conocemos, nosotros, Israel,” no valía de nada porque transgredían el pacto y la ley. La cosa ofensiva que ellos había se declara en el v.4. Ellos se habían separado de Judá y escogido sus propios reyes y príncipes en voluntad propia, poniéndose a sí mismos fuera de la teocracia, y la idolatría pronto siguió. En Betel ella había levantado la adoración del becerro, la gran abominación a vista de Jehová. Él rechaza su corrupta adoración, y el becerro de Samaria será hecho pedazos, como el becerro de oro que sus padres habían hecho en el desierto. Ellos habían sembrado el viento y debían segar torbellinos (cap.10:13; 12:2; Job 4:8; Prov. 22:8). Ellos habían sembrado la vanidad y el mal; la tempestad de destrucción sería lo que segarían. Lo que ellos habían sembrado no produciría fruto. El hebreo contiene un juego de palabras, “Tsemach lleva no Quernach,” que puede traducirse, “el vástago no lleva fruto.” 

 

Vv. 8-14. Israel ha sido tragado por las naciones, es decir, por mezclarse con ellas. Por sus hechos ellos han venido a ser un vaso despreciado. Si pecado era ir a Asiria, como una cabra salvaje, yendo hasta allí por amor y favor. Ellos eran como un becerro salvaje, al ir hasta allí. Efraín era peor que una asna terca. Ellos formaron alianzas innaturales con los gentiles. Allí dieron presentes, alquilaron amantes, literalmente traducido, “Efraín da presentes de amor” practica su prostitución. Ellos olvidaron a su Creador, Dios; sus sacrificios Jehová los despreciaba. De allí el juicio.

 

Cap. 9:1-9. Bajo el reino de Jeroboam II Israel había gozado de gran prosperidad. Parece que ellos habían tenido una muy buena siega, grano y vino había allí en abundancia. Ellos se habían entregado a fiesta y regocijo. Fue en tal ocasión cuando Jehová envió esta advertencia contra su propia seguridad. Su cautividad era anunciada, donde ellos comerían cosas inmundas y días de fiesta no serían más posibles. Entonces el profeta los contempla como ya en la cautividad en Asiria. Ellos huirán e irían hacia el sur para escapar a la segura destrucción. Pero “Egipto los reuniría, Menfis los sepultaría.” Sus cosas preciosas de plata darían lugar a espinas y cardos. El día de visitación estaba cerca; sus iniquidades serían recordadas y sus pecados serían visitados.

 

 

       CAPITULO 9:10-11:11

 

     RETROSPECTO, FRACASO Y RUINA DE ISRAEL

 

  1. Israel una vez amado, ahora vagabundo fugitivo (9:10-17)

  2. Su culpabilidad y castigo (10:1-11)

  3. Exhortación y reprensión (10:12-15)

  4. La misericordia de un Dios misericordioso (11:1-11)

 

Vv. 10-17. Como un hombre guerrero que encuentra uvas e higos en el desierto y se deleita en ellos, del mismo modo Jehová encontró a Israel en el desierto y ellos fueron Su placer cuando los sacó de Egipto. Pero ellos le pagaron Su amor yendo tras Baal-peor, uno de los más inmundos dioses del paganismo. A este baal se consagraron y practicaron sus viles abominaciones. Por tanto, la gloria que Él les había dado a Su pueblo huiría lejos como un ave y su licenciosa adoración de vicios innaturales se vengaría de manera que no habría preñez ni nacimiento, la prometida prosperidad se detendría. Parece que en los vv. 14-17 tenemos un estallido en el profeta. ¡Cuán literalmente la sentencia se ha cumplido! “Ellos serán vagabundos.”

 

Capítulo 10:1-11. Aquí tenemos otro prospecto, Israel una vez llamado a ser una vid próspera (no vacía), llamada a ser fructífera; pero ellos no produjeron el fruto esperado. Como la nación abundaba y prosperaba ellos aumentaron y multiplicaron sus altares idólatras; y en la medida que la tierra producía en la misma medida ellos hacían sus imágenes. Su corazón fue apaciguado, o engañoso, por ello ahora debían sufrir. “Su corazón está dividido; ahora ellos harán expiación.” Ellos no tendrán más rey. El corazón engañoso o dividido es descrito en el v.4, mientras en el verso que sigue el juicio sobre sus becerros es anunciado. Este, el becerro, sería llevado a Asiria para ser dado como presente al rey. Los lugares altos serían destruidos y espinos crecerían sobre sus altares. Entonces ellos dirían a los montes, “¡Cubridnos!” y a las montañas “¡caed sobre nosotros!” Bien, es en conexión con esta declaración profética que nuestro Señor habló acerca del juicio de Jerusalén en Lc. 23:30 y lo que está escrito en conexión con la apertura del sexto sello en Apoc. 6:16.

 

Gabaa es mencionada en el v.9.La corrupción de Gabaa es también notada en el cap.9:9. La horrible abominación de Gabaa es registrada en Juec.19 a causa de lo que la tribu de benjamín casi fue exterminada. Y el pueblo ha venido a ser tan malo y culpable como Benjamín en Gabaa. Las naciones son ahora usadas para castigar a Israel. “Y las naciones se reunirán contra ellos, cuando sean atados por su doble crimen” (v.10)

 

Vv. 12-15. Aquí tenemos una interrupción en el mensaje de juicio. Si ellos retornaran a Jehová y sembrasen en justicia, ellos segarían misericordia. Pero tal siembra es imposible excepto la tierra sea arada, es decir, haya allí un verdadero arrepentimiento y una vuelta de corazón a Dios. “Porque es tiempo de buscar a Jehová, hasta que él venga y haga llover justicia sobre vosotros.” ¡En qué infinita paciencia Él esperaba el arrepentimiento de Su pueblo! Pero mientras Él los salvaría, ¡ellos no querían! Aun así, los dones y llamamiento de Dios son irrevocables y vendrá el día cuando un remanente de Israel buscará a Jehová; entonces Él vendrá y lluvia de justicia sobre ellos.

 

  ¡Cuán diferente era su condición! Jehová los reprende, porque ellos habían arado maldad y segado iniquidad. El ruido de guerra ahora se escucha; Shalman (un nombre contraído de Salmanasar, rey de Asiria) está avanzando y destruirá toda su fortaleza como ya había destruido Bet-arbel. (No hay nuevo registro de Bet-arbel y de su destrucción). ¿Y quién fue responsable por todo este estrago e inminente calamidad? “De este modo Betel os ha hecho a vosotros, por el mal de su gran mal. Temprano por la mañana será del todo cortado el rey de Israel.” Betel era el asiento de la idolatría en Israel, y la ira de Dios finalmente pondría fin a la monarquía en Israel y a su existencia nacional.

 

Cap. 11:1-11. Este capítulo comienza con una bella alusión a la juventud de Israel, cuando en soberano amor Él llamó a Israel, su primogénito de Egipto, redimiéndolo por medio de sangre y poder (ex. 4:22-23). Pero este pasaje es citado en Mateo. “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta, diciendo, de Egipto llamé a mi hijo.” (Mt. 2:15) La mezcla de Israel y Cristo es muy interesante, Cristo es el verdadero Israel y pasa a través de toda la historia de la nación, sin fracaso y en perfección divina. Él fue llevado como niño a la tierra donde Israel sufrió en el horno de fuego; y finalmente Él murió por esa nación y en un día futuro, a través de Él, el verdadero Israel (llamado tal en Isa.9), el gran futuro y gloria de Israel tendrá lugar.

 

Pero mientras el Hijo de Dios, el verdadero Israel, fue perfecto y santo en todos Sus caminos, Israel fue infiel. Este registro de la fidelidad de Jehová y su misericordia es aquí desplegado. Él les envió a los profetas que los llamaban, pero ellos se alejaron de Él y se entregaron a sí mismos a Baalim y a los dioses ídolos. ¡Cómo Él los había amado! Los había guiado, tomado en Sus brazos y sanado. Los atrajo con cuerdas de amor y fue hacia ellos “como aquellos que levantan yugo de sobre sus mandíbulas, y dado de comer” (V.4). Este es un bello cuadro de Su gran bondad hacia ellos. Quizás algunos de ellos estaban ansiosos de volver a Egipto y encontrar un hogar allí y escapar del cruel asirio. Pero Jehová declara que ellos no volverán a Egipto, sino que Asiria sería su rey, porque ellos se habían negado a volver a Él. La espada de juicio haría su obra completamente (vv.6-7) A esto sigue un muy sorprendente estallido de la más profunda tristeza sobre la obstinada y terca nación.”

 

¿Cómo podré abandonarte, Efraín?

¿Te entregaré yo, Israel?

¿Cómo podré hacerte como a Adma,

o dejarte igual que a Zeboim?

Mi corazón se conmueve dentro de mí,

se inflama toda mi compasión.

 

Es el mismo Jehová quien habla aquí, quien siglos después ha estado ante la ciudad y prorrumpido en lágrimas al ver esa ciudad: “¡Si hubieses conocido, al menos en este día las cosas que pertenecen a tu paz! Pero ahora estas están ocultas de tus ojos” (Lc. 19:42). “¡Oh Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados, cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos bajo sus alas, y no quisisteis! He aquí tu casa es dejada desierta: Porque os digo, que no veréis hasta que digáis bendito el que viene en el nombre del Señor” (Mt. 23:37). ¡Cómo Él ama a su pueblo” Y aunque Él los ha castigado, no los abandona; Él no estará enojado para siempre; ¡Él es un Dios que guarda el pacto, “Porque yo soy Dios y no hombre” (v.9)! “Porque yo soy Jehová, no cambio; por tanto, vosotros hijos de Jacob no habéis sido consumidos” (Mal.3:6). Y así aquí, este capítulo termina con la misericordia de Jehová y con la seguridad de su futura bendición y restauración. “Ellos seguirán a Jehová.” Eso será “cuando Él ruja como león.” Ese es el día cuando Él aparezca nuevamente como “León de la tribu de Judá.” Entonces, en ese día, como un ave de Egipto ellos volverán y como una paloma de Asiria. “Entonces yo haré que ellos moren en sus casas, dice Jehová. Aquí hay otra profecía de su restauración a su propia tierra y hogar dado por Dios.

 

 

 

       CAPITULOS 11:12-12:14

 

        LA ACUSACIÓN

 

  1. La acusación de Efraín (11:12-12:2)

  2. Recuerdo del pasado (12:3-6)

  3. Lo que ha venido de Israel (12:7-14)

 

Capitulo 11:12-12:2. Mentiras y engaños han sido el curso de Efraín hacia Jehová; en lugar de confiar en Él y seguirlo fielmente ellos se han apegado a los ídolos, mientras Judá aun exteriormente se aferraba a Jehová, aunque era en una forma vaga. La mejor traducción de la sentencia es “y Judá está también divagando hacia Dios y hacia el Santo.” Pero mientras exteriormente Judá parecía estar en una justa condición, Efraín se alimentaba del viento, estaba ocupado con lo vano, con cosas vacías, acrecentado en mentiras y desolación y se volvía a Asiria y Egipto por ayuda, enviando como un presente aceite de oliva a éste último y haciendo un pacto con el primero (ver 2 Rey. 17:4). Después la máscara es quitada de Judá. Jehová tenía controversia con ellos también y les pagaría de acuerdo a sus malos hechos.

 

 Vv. 3-6. Los hijos de Jacob son ahora recordados de la experiencia de Jacob. Aunque él era débil y pecaminoso aun así Jehová en maravillosa gracia lo encontró. La experiencia en Peniel es recordada. “Si, él tuvo poder con el ángel, y prevaleció; él lloró y le hizo súplicas.” Allí él aprendió la suficiencia de la gracia y su poder fue hecho perfecto en debilidad. El ángel que apareció esa noche no fue otro que el Hijo de Dios. ¡Qué recuerdo para ellos! “¡Él lo encontró en Betel!” En el mismo lugar donde Jehová encontró a Jacob, Jacob encontró a Jehová, ellos habían levantado su terrible, adoración idólatra. Donde Dios había mostrado tal misericordia, ellos practicaban ahora sus abominaciones. Jehová, el Dios de los ejércitos, era todavía el mismo. Él es Jehová que no cambia. El aún estaba esperando por su retorno. A tal Dios, que guarda Su pacto ellos son exhortados a volver y probar su retorno por guardar misericordia y justicia y por esperar en Jehová continuamente. Pero el llamado de gracia y misericordia no fue atendido.

 

Vv. 7-14. Jehová llama al Israel apostata un mercader, eso en hebrero significa “Canaán.” (Canaán significa “mercader”; ver Ezeq. 17:4). Ellos habían venido a ser cananeos con las balanzas de engaño, amando el oprimir. Ellos habían venido a ser mercaderes fraudulentos, engañando y oprimiendo. Su errada actitud hacia Jehová, habiéndolo abandonado, guía a una errada actitud hacia sus compañeros. En lugar de arrepentirse se jactaban, “Efraín dijo: "Ciertamente me he enriquecido, me he labrado una fortuna; nadie hallará iniquidad en mí, ni pecado en todos mis trabajos”. Ellos estaban quebrantando continuamente la ley (Lv. 19:36 y Dt. 25:13-16). Aun así, en todo su quebrantamiento de la ley ellos se enorgullecían de ser una nación justa. “En todas mis labores ellos no encontrarán iniquidad en mí que fuese pecado.” Como todo esto se adecúa en buena parte de los judíos de hoy es demasiado bien conocido para necesitar más comentario.

 

Algún día esto será diferente a través de la gracia y misericordia del inmutable Jehová. Él es el Jehová que los libertó de Egipto; toda su bendición y prosperidad la debían a Él; Él los ha guiado y preservado, y en todo su pecar no disminuirían Su fidelidad hacia ellos. Ellos estaban yendo a morar nuevamente algún día en tiendas, una referencia a la fiesta de los Tabernáculos, esa gran fiesta que tipifica la venida de la bendición milenial reservada para Israel. Tal ha sido el continuo testimonio de los profetas que Él había enviado, que anunciaron los juicios venideros y las bendiciones finales de un día futuro. Pero ahora todo estaba en ruina a causa de su idolatría. Gilgal era el asiento de una parte de su idolatría (cap. 4:15; 9:15). Entonces una vez más ellos son recordados de su progenitor Jacob. Él huyó ante Esaú su hermano, y aunque era débil sirvió fielmente por una esposa y Jehová lo guardó y bendijo. Del mismo modo se interesaba de ellos nuevamente. El cap.26 de Deuteronomio arroja luz sobre este pasaje. ¿Pero qué de la condición de Efraín? En lugar de reconocer todo lo que Jehová había hecho por Jacob y su linaje ellos lo provocaron a amarga ira, por tanto, Él los castigaría.

 

 

 

 

        CAPÍTULO 13

 

      RUINA Y JUICIO DE EFRAÍN

 

  1. Ruina y juicio (13:1-8)

  2. ¡Esta es tu destrucción, oh Israel! (13:9-11)

  3. Misericordia sigue a la ira (13:12-14)

  4. La desolación del inminente juicio (13:15-16)

 

Vv.1-8. Al comienzo Efraín era humilde, y conociendo su dependencia, él habló con temblor. Entonces él se infló, se exaltó a sí mismo en Israel, amando la preeminencia, esto lo guio a cisma de Judá y de la casa de David. El próximo paso después de su separación de Judá fue la idolatría, entonces comenzó el desfallecimiento de la nación. Esta triste historia de Efraín, revelando los pasos en el declinamiento, comenzando con la exaltación propia y terminado en ruina y muerte, a menudo se ha repetido en la historia individual de incontables multitudes entre el pueblo profesante de Dios.

 

Entonces ellos fueron de pecado en pecado, de mal en peor, justo como es en nuestros días, los apóstatas de la cristiandad van de mal en peor cumpliendo 2 Tim. 3:13. “pero los malos hombres y seductores irán peor y peor, engañando y siendo engañados.” La idolatría florecía por todos lados. Ellos añadieron imágenes en Gilgal y Beerseba a los becerros de oro (Amós 8:14), Después es anunciado el juicio. Justo como el levantamiento del sol rápidamente dispersa las nubes y el rocío de la mañana, así que ellos pasarán (cap.6:4). Ellos serían como la paja impulsada como un torbellino fuera de la era (Sal. 1:4; 35:5; Isa. 17:13; 41:15-16); ellos serían como la rápida evaporación del humo, que sale de las ventanas de una casa sin una chimenea.

 

Después Jehová les recuerda sus anteriores relaciones y que Él es el verdadero Dios, “Y no hay Salvador aparte de mí.” En la tierra del desierto Él los conoció y se preocupó por ellos y proveyó a todas sus necesidades. Pero en lugar de reconocerlo, ellos se llenaron de exaltación propia y lo olvidaron. A través de toda la palabra de Dios la exaltación propia, el orgullo es siempre dado como el punto de partida del alejamiento de Dios y la posterior ruina.

 

Vv. 7-8. Son interesantes. Ellos serán desgarrados por bestias salvajes, que, simbólicamente, representan a los gentiles. Las diez tribus serían transportadas por el asirio, mientras después, cuando Judá encuentra su juicio, toda la tierra fue devastada por el imperio-león (Babilonia); por el oso (Medo-Persa); por el leopardo (Greco-Macedonio); y finalmente por la terrible bestia, “la bestia del campo los desgarrará,” el poder Romano.

 

Vv. 9-11. “Esta es tu destrucción, oh Israel, que tú estás contra mí, contra tu ayuda.” Lo que ellos habían hecho al levantarse contra y abandonar a Jehová fue un suicidio espiritual y nacional. Solo ellos eran responsables por su destrucción. ¿Dónde estaba su rey para salvarlos de tal ruina y destrucción? La casa de David con la cual el pacto había sido hecho ellos lo habían abandonado. Él les recuerda nuevamente un episodio en su historia pasada, cuando ellos, sus padres, eran rebeldes y pedían un rey. Tales reyes como Saúl han sido sus reyes que reinaban sobre las diez tribus.

 

Vv. 12-14. Efraín deliberadamente se aferraba a su pecado. Su iniquidad estaba atada. La referencia es a la costumbre oriental de atar dinero y otras cosas valiosas en un manojo y ocultado en alguna parte. Esto fue hecho por seguridad. Del mismo modo Jehová vería que sus pecados e iniquidad no sería olvidada; todos sus pecados serían preservados para castigo (ver Dt. 32:34). Aflicción y gran tribulación vendría sobre ellos, Esto ha sido así en el pasado, y lo será nuevamente en el futuro, en el tiempo de “angustia para Jacob” (Jer.30:7.) Cuando ese tiempo llegue, cuando todo su poder y fortaleza se haya ido (Dt. 32:36-43). Entonces Él libertará. Entonces todos los enemigos serán subyugados. Redención de la muerte y las plagas vendrán; ellos serán rescatados del poder del sheol (no infierno). Israel será levantado de su nacional sueño y muerte. Largamente ella ha estado sepultada entre las naciones, sin vida nacional y espiritual, como aquellos que están en el poder del Sheol. Pero Jehová libertará a la porción fiel de Israel y Judá, y ellos se levantarán del polvo de la tierra, el símbolo de su restauración nacional. Usar este pasaje, como se ha hecho, para enseñar la restitución del malo, es errado. Esto no tiene nada que hacer con los muertos malos y su futuro, sino que todo se aplica a la restauración de Israel (ver anotaciones de los cap. 16 y 37 del profeta Ezequiel.)

 

Vv. 15-16. Estos versos describen los horrores del juicio futuro por el asirio (2 Rey. 8:12; 15:16, y Amós 1:13)

 

 

 

 

 

        CAPÍTULO 14

 

     EL RETORNO Y LA GLORIOSA REDENCIÓN

 

  1. La exhortación a retornar (14:1-3)

  2. La gloriosa redención (14:4-9)

 

Vv. 1-3. Este capítulo es un maravilloso final a los mensajes de Oseas. ¡Qué tiernas súplicas! ¡Qué gloriosas promesas de una redención futura! Es Jehová suplicando a Su pueblo, aquellos que lo han abandonado, ultrajado Su carácter de santidad y que lo han despreciado. Primero tenemos el llamado a retornar. Las manos de Dios están atadas mientras Su pueblo esté lejos y no retorne a Él en verdadero arrepentimiento. Ninguna verdadera salvación y libertad para Su pueblo es posible sin un verdadero retorno de corazón a Él. Es esto lo que Él espera.

 

Después el mismo Jehová pone Su palabra y ruego en boca de ellos. Él ama proveer todo. “llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios.” ¿Podrían sus pobres, oscurecidos y desconfiados corazones aun imaginar pedirle de este modo? Sus conciencias estaban contaminadas; la carga de culpabilidad estaba sobre ellos. Pero Jehová no menciona sus pecados y culpabilidad, sino que les dice que oren por perdón y por una recepción en gracia. Y Aquel que habla a Su descarriado pueblo para que ore, para volverse a Él, a orar por perdón, les asegura que Él escucha, y asegura una misericordiosa recepción. ¡Cuán llena de consuelo son estas sentencias a Su pueblo en todo tiempo! Podemos imaginar que en el día de Oseas había israelitas individuales que tomaron estas palabras en su corazón. Después de ellos generaciones de judíos las han leído y vuelto individualmente a Dios, y han encontrado perdón y venido a ser objetos de Su gracia. Y nosotros también, como Su pueblo, cuando hemos vuelto atrás en nuestra vida espiritual, podemos encontrar consuelo aquí, y apropiarnos de todo esto en fe al actuar sobre esta palabra. En el futuro el remanente de Israel tomará estas misericordiosas exhortaciones en el corazón, y antes que la gloriosa redención les sea dada se volverán al Señor en oración.

 

“Y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios.” Literalmente traducido es “pagaremos con corderos nuestros labios.” Presentaremos las oraciones de nuestros labios como una ofrenda de gratitud, seremos adoradores. Este es el resultado de un verdadero retorno a Jehová con sus pecados perdonados y restaurados a Su comunión. Los días de cántico están viniendo para Israel en ese día cuando ellos retornen a Él y aparezca en Su gloria para ser entronizado como Rey. Este se expresará en los tiempos de canticos para todo el mundo, incluyendo a la gimiente creación, entonces libertada. A esto sigue la evidencia de su verdadero arrepentimiento. Este es expresado en palabras convenientes a la condición de Efraín en días de Oseas. Ellos repudian a Asiria; reconocen que no hay salvación allí, sino solo en Jehová. Ellos no confiarán más en su propio poder y en el poder de sus caballos; no se volverán más a los ídolos y los llamarán “nuestro Dios”, sino que lo reconocerán a Él como aquel en el cual encuentran misericordia los huérfanos. Israel, el hijo primogénito de Dios, ha sido el pródigo, huérfano, aunque el amor del Padre nunca los abandonará. Pero ahora el pródigo retorna y sabe que hay Uno en quien el huérfano encuentra abundante misericordia. Todo este verdadero arrepentimiento será manifestado al final de esta edad, cuando el remanente de Israel se vuelva a Dios.

 

Vv. 4-9. Su bondadosa respuesta a tal arrepentimiento sigue. Tres veces Jehová dice “Yo “: (1) Sanaré su rebelión; (2) los amaré libremente; (3) seré como el rocío para Israel. Estos son ordenados en un muy bendito orden. Misericordia, amor y benigno refrigerio que resulta en fructividad y belleza, este es el orden. El pasado es borrado, el presente es amor y el futuro gloria. Como el lirio, el Líbano y el olivo, será Israel. El lirio denota belleza; ellos serán vestidos en la belleza de la santidad. El Líbano nos habla de poder y estabilidad; ellos vendrán a serla nación de poder que nunca puede ser movida. Ellos una vez más serán el olivo; las ramas arrancadas serán reinjertadas (Rom. 11:16, etc.). Las bendiciones del restaurado Israel en el milenio son dadas en el v.7.

 

Bello es el v.8. “Efraín (dirá), ¿qué tengo que hacer con los ídolos? Yo lo oiré, y miraré; yo seré a él como el haya verde; de mi será hallado tu fruto.” Efraín, el pan no volteado, Efraín, de quien se dijo, se ha unido a los ídolos, dejadlo solo, ahora repudia a los ídolos. ¿Y por qué? Yo lo escucharé y miraré. La visión de Dios cambia el corazón obstinado. Y es así todavía.; el gran poder es escuchar a Dios. En ese día Israel mirará a Aquel que traspasaron, y ese será el gran punto de vuelta en su historia futura. Entonces la nación producirá fruto a través de su comunión con Él. Bendito fin de esta profecía. “Porque los caminos de Jehová son rectos, y el justo andará en ellos, más los rebeldes caerán en ellos.”