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EL PROFETA MIQUEAS

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Arno C. Gaebelein
1861-1942

INTRODUCCIÓN

 

Cuando el profeta Jeremías Estaba en peligro de ser muerto debido a su fiel testimonio, algunos de los ancianos se levantaron y dijeron, “Miqueas de Moreset profetizó en tiempo de Ezequías rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque” (Jer. 26:18).Este es el testimonio del libro de Jeremías a Miqueas, quien profetizó bajo el reino de Ezequías, como también de Jotam y Acaz. El primer verso del libro de Miqueas nos da esta información. Él vino de Moreset-Gat, que lo distingue de otro profeta del mismo nombre, Micaía el hijo de Imla (1 Rey. 22:8; Micaía es el mismo Micah). El nombre Micah significa “¿Quién es como Jehová?”

 

Profetizando principalmente en Jerusalén durante los reinos de Jotam, Acaz y Ezequías, él fue contemporáneo de Isaías. Aunque su nombre no es mencionado en la profecía de Isaías, su mensaje es el mismo que el de Isaías, describiendo la corrupción moral de sus tiempos, y las profecías Mesiánicas. Los siguientes pasajes confirmarán esto:

 

 

 

 

Miq. 1:9-16 e Isaías 10:28-32;

Miq. 2:1-2 e Isaías 5:8;

Miq. 2:6, 11 e Isaías 30:10,11;

Miq. 2:12 e Isaías 10:20-23;

Miq. 3:5-7 e Isaías 29:9-12;

Miq. 3:12 e Isaías 32:14;

Miq. 4:1 e Isaías 2:2;

Miq. 4:4 e Isaías 50:19;

Miq. 4:7 e Isaías 9:7;

Miq. 4:10 e Isaías 39:6;

Miq. 5:2-4 e Isaías 7:14;

Miq. 5:6 e Isaías 14:25;

Miq. 6:6-8 e Isaías 58:6-7;

Miq. 7:7 e Isaías 8:17;

Miq. 7:12 e Isaías 11:11.

 

De este modo Dios dio el mismo testimonio a través de boca de dos. Por supuesto que Isaías fue la figura principal. Pero Miqueas no lo copia, sino que, como el Espíritu Santo vino sobre él, expresó sus profecías dando testimonio a las mismas verdades delas cuales se había referido Isaías. “Esto puede explicarse por la vivacidad de su propia individualidad, y el excitado estado de su mente, pasando como lo hace, rápidamente de la amenaza a la promesa, de un tema a otro, y de un número y género a otro.” Pero sus palabras nunca son deficientes en claridad, mientras en otros respectos él se acerca al estilo de Isaías.

 

El horizonte profético de Miqueas es muy restringido. La magnífica extensión de Isaías, mirando hacia adelante a la gran y gloriosa consumación en el reino, está faltando en Miqueas. La cuestión del tiempo exacto en el cual Miqueas expresó sus profecías, lo que fue expresado bajo el reino de Jotam, durante el reino de Acaz o Ezequías, no es esencial, y no seguimos esto en esta introducción.

 

SU MENSAJE

 

El libro consiste de tres grandes discursos proféticos y todos comienzan en la misma forma, con el mandato a escuchar. “Oíd pueblos todos,” Cap.1:2, el primer discurso. El segundo discurso, Cap.3:1, “Oíd ahora.” El tercer discurso, cap.6:1, “Oíd ahora lo que dice Jehová.” En el primer mensaje profético él predice la destrucción de Samaria, del reino de las diez tribus, y la cautividad de Judá. El segundo mensaje es de reprensión de los líderes de la nación, los cabezas de Jacob y los príncipes de la casa de Israel, seguido por una denuncia de los falsos profetas. Esto es seguido por la visión de la gloria venidera en los últimos días y la restauración de Israel. En este segundo discurso el futuro gobernador de Israel y el lugar de Su nacimiento es anunciado; quien es Él y el reino que establecerá en medio de Su pueblo. Aquí está el mensaje de esperanza y gloria.

 

El tercer discurso contiene un muy solemne pleito con Su pueblo. Jehová nuevamente les habla de Toda Su amante bondad. Les dice que tiene una controversia con ellos; ´les habla de Sus justas demandas. Este es muy elocuente. La última parte contiene una seguridad de que Jehová ciertamente tendrá compasión de Su pueblo, mientras sus enemigos serán vencidos hasta lamer el polvo. Una de las más grandes palabras de alabanza en las Escrituras se encuentra en los últimos tres versos. Estos contienen la esperanza de Israel y es una profecía del tiempo cuando el redentor retorne y aparte de Jacob la impiedad y no recuerde más sus pecados.

 

Los tres discursos proféticos de Miqueas el moresita nos presentan un mensaje progresivo. El libro comienza con la amenaza de juicio; esto guía hacia la salvación y gloria Mesiánica, y finalmente la exhortación y reprensión, a retornar a Él, a arrepentirse, y la seguridad de Su compasión y perdón.

 

Análisis y anotaciones

 

EL PRIMER MENSAJE PROFETICO

 

CAPITULO 1

 

  1. La introducción (1:1)
  2. Juicio anunciado (1:2-5)
  3. La destrucción de Samaria (1:6-7)
  4. La lamentación del profeta sobre el juicio venidero (1:8-16)

 

V.1. Esta introducción nos dice dos cosas. En primer lugar, aprendemos que este libro contiene la palabra de Dios que vino a Miqueas; en segundo lugar, se nos dice cuando Miqueas ejerció su oficio. Como se ha declarado en la introducción, él fue contemporáneo con Isaías, probablemente alrededor de 29 años. El criticismo ha atacado la autoría de este libro también. Desde que comenzó el criticismo, con Ewald, se cuestiona la unidad de este pequeño libro, éste ataque ha arreciado y aumentado en violencia, hasta que el profesor Cheyne, avanzando en lo que ha dicho Robertson Smith en la Enciclopedia Británica, concluye. “En ninguna de los cap. 4-7 podemos atrevernos a detectar la mano de Miqueas.” No hay necesidad de responder tales declaraciones. La unidad del libro de Miqueas es plenamente demostrada por el mensaje que contiene. Si los cap. 4-7 no fueron escritos por Miqueas, ¿los críticos nos darán luz sobre quién es el autor de éste libro?

 

Los vv. 2-5. El comienzo del mensaje es sublime, este es un llamado a todas las naciones, a toda la tierra y todo lo que está en ella, a escuchar el testimonio de Jehová Dios contra ellos, el testimonio que viene de Su santo templo. El otro Miqueas (Micaía) el hijo de Imla, expresó palabras similares (1 Rey. 22:28). Él describe al Señor saliendo de su lugar, del lugar donde Él mora en misericordia, descendiendo y hollando los lugares altos de la tierra, Él está viniendo para juzgar; Él está viniendo en ira. Las naciones deben escuchar esto, que el juicio es por la trasgresión de Jacob y por los pecados de la casa de Israel. Sobre el verso 4 vemos el Sal. 18:7-10; 68:8; Juec. 5:4. El cercano cumplimiento fue el doble juicio que vino sobre los dos reinos, el reino de las diez tribus, Samaria, y el reino de Judá. Pero la descripción de la venida del Señor en juicio también se relaciona con ese gran evento futuro, el día del Señor.

 

Vv. 6-7. El pecado de Israel era Samaria, éste se originó allí y consistía en la adoración idolatra; los pecados de Judá eran los lugares altos en Jerusalén. (Ver Jer. 32:35). Completa destrucción de Samaria vendría con este anunciado juicio y todas sus imágenes grabadas serían hechas pedazos (Joel 2:3; Oseas2:7)

 

Vv.8-16. Aquí está la lamentación de Miqueas como dirigida por el Espíritu De Dios, no solo sobre el destino de Samaria, sino también sobre Judá.” Por esto lamentaré y aullaré, y andaré despojado y desnudo; haré aullido como de chacales, y lamento como de avestruces.” Esto muestra como estos hombres de Dios entraron completamente y de corazón en las revelaciones divinas que recibieron. Esto creó profundos ejercicios de alma. Este debe ser el resultado de la fe en la palabra profética con todo Su pueblo en todo tiempo. En el v.9 el profeta habla de uno que viene para ejecutar el juicio amenazado. “él ha venido a la puerta de Jerusalén, a Jerusalén.” Este enemigo es el asirio a quien Miqueas ve avanzando y quien llegó a las mismas puertas de Jerusalén. (Ver Isa.10). El asirio fue usado para poner fin al reino de Israel; Babilonia bajo Nabucodonosor fue el instrumento usado contra Judá y Jerusalén. Senaquerib vino contra Jerusalén, pero fue Salmanasar, rey de Asiria, quien se llevó cautivo a Israel. La profecía de Isaías entra más plenamente en esto. Él describe a los poderes asirio y babilonio. Y ambos aparecerán nuevamente al final de los tiempos de los gentiles. El cuerno pequeño de la profecía de Daniel en el cap.7, el cabeza de las naciones confederadas, el reavivado imperio romano, corresponde con el rey final de babilonia, mientras el asirio es el otro cuerno pequeño de Dn.8. (Ver anotaciones sobre Dn.7 y 8)

 

Vv. 10-13. Corresponde a Isa. 10:28-34; esta es una descripción del avance del asirio. El futuro desastre no debe ser publicado en Gat, es decir, que los filisteos no deben escuchar esto. (Ver 2 Sam.1:20). Hay un notable juego de palabras en estas declaraciones. Esto puede traducirse literalmente como sigue: “no lloréis en la ciudad del lloro; en la ciudad del polvo (el significado de Ofra) rueda tu misma en el polvo”; después tenemos un contraste, “en la ciudad belleza (Safir significa belleza) sea en desnudez y vergüenza; y en ciudad Marchar (o salir, que es el significado de Zaanan” no sale.”

 

El habitante de Marot espera ansiosamente el bien, pero el mal viene del Señor hasta la puerta de Jerusalén (Marot significa amargura). En el cilindro Asirio, conocido como el Taylor cilindro, Senaquerib menciona la gran puerta de Jerusalén.

 

Después sigue un llamado a Laquis para escapar. “Ata del carro a una bestia rápida.” Laquis era una ciudad fortificada, como lo han mostrado las excavaciones, y fue tomada por Senaquerib. Aquí tenemos otro juego de palabras en el original. Laquis significa “ciudad de caballos,” de manera que puede traducirse “atad el carro al caballo, o habitante de la ciudad Caballo.” Se ha sugerido que el pecado mencionado en conexión con Laquis fue que “los caballos del sol” en conexión con la idolatría que tenía lugar allí (2 Rey. 23:11)

En el v.14 el profeta menciona su hogar Moreset-gat; allí habrá un don de partición o separación, porque ella irá en cautividad. Y Aczib no detendrá al invasor significa, “mentira”, será una mentira a los reyes de Israel, una falsa esperanza.

 

El heredero que ha de poseer Moreset es el asirio, y “la gloria de Israel vendrá aún a Adulam” los nobles de Israel se reunirán en la caverna de Adulam, como expatriados (ver 1 Sam. 22:1)

 

Ellos ahora deben lamentarse, lo que se expresa en su raparse a sí mismo (Job 1:20, Isa. 15:2; 22:12; Jer. 16:6), porque ellos se han ido en cautividad.

 

 

CAPITULO 2

 

  1. La culpabilidad y castigo de Israel (2:1-11)
  2. La restauración futura (2:12-13)

 

Vv. 1-11. En los primeros dos versos los pecados especiales de Israel son mencionados, lo mismo como en Amós_ idolatría, codicia y opresión. Por tanto, el castigo debe caer sobre todos ellos. Allí debiese haber una lastimera lamentación: “Somos completamente despojados: él cambia la porción de mi pueblo; ¡cómo Él quita esto de mí!” Sus campos serían repartidos. Tampoco ellos escucharían a los verdaderos profetas; sino que más bien darían oído a los falsos profetas que los lisonjeaban. Es interesante notar que la sentencia, “no profeticéis, de este modo ellos profetizan,” literalmente s, “no chisporroteen, de este modo ellos chisporrotean.” Ellos no daban el verdadero mensaje, sino que expresaban sus propias palabras. Estos falsos profetas trataban de impedir que los verdaderos profetas anunciasen el juicio de Dios.

 

Después viene una apasionada suplica: “Tú que te dices casa de Jacob, ¿se ha acortado el Espíritu de Jehová? ¿Son estas sus obras? ¿No hacen mis palabras bien al que camina rectamente?” Él todavía apela a sus conciencias. El Espíritu de Dios no cambia, tampoco estos eran Sus hechos, cuando la nación se sumergía en idolatría y el juicio era inminente. Aun así, si ellos andaban rectamente Sus palabras ciertamente les harían bien. Pero ellos se habían levantado como un enemigo contra Él; y todavía el Señor, a pesar de todo, los llama “Mi pueblo.”

 

Vv.12-13. En esta profecía Cristo es anunciado como el Abridor, como Aquel que va delante de ellos, limpiando el camino, y removiendo todo obstáculo. En el v.10 leemos, “Levantaos y andad, porque no es este el lugar de reposo. “El verdadero reposo para Su pueblo Israel llegará cuando el Rey venga y traiga consigo la prometida bendición y gloria. Entonces será reunido el remanente de Israel, “y su rey pasará delante de ellos, y a la cabeza de ellos Jehová. “Esta es una gran profecía de la nación judía desde la babilonia terrenal por medio de Ciro; al mismo tiempo, este es solo en su significado típico que esto viene en consideración, es decir, como una etapa preliminar y una promesa de redención efectuada por Cristo”

 

 

 

El SEGUNDOMENSAJE PROFETICO

 

CAPITULO 3

 

  1. Discurso a los príncipes y jueces impíos (3:1-4)
  2. Discurso a los falsos profetas (3:5-8)
  3. El veredicto de juicio (3:9-12)

 

Vv.1-4. El Segundo mensaje profético de Miqueas contiene grandes profecías Mesiánicas, pero el profeta primero describe la degradación de la nación, la corrupción moral de sus líderes y jueces, como también de los falsos profetas. Todo es resumido en una sola sentencia, “que odian el bien, y aman el mal.” Los príncipes y jueces robaban al pueblo de Dios, los trataban como ganado (v.3). Por estos injustos hechos Dios no los escucharía cuando ellos clamaran en la hora de su necesidad, y ocultaría de ellos Su rostro.

 

Vv.5-8. Los falsos profetas eran los más responsables por estas abominaciones, justo como hoy los falsos en la cristiandad, los negadores de la fe, los críticos destructivos y otros, son responsables por las condiciones de la iglesia profesante. Ellos hacen errar al pueblo. Mientras ellos muerden con sus dientes, es decir, se alimentándose, claman “paz” a sus benefactores; y aquellos que no los apoyan, poniendo alimento en sus bocas, ellos los combaten y denuncian. Para ellos habría una noche sin visión; oscuridad vendría sobre ellos. Los tales serían avergonzados y confundidos; el cubrir los labios era una señal y emblema de lamento y silencio. Este será el destino de todos los falsos profetas y maestros.

 

El verso 8 es una magnífica explosión del verdadero profeta, la confesión de Miqueas. Como el verdadero profeta él estaba lleno de poder por el Espíritu del Señor, y de esta manera lleno él declaraba a Jacob su trasgresión y a Israel su pecado.

 

Vv.9-12. Lo que Miqueas había anunciado en el verso anterior él lo hace ahora. Él dice a los líderes y gobernadores que ellos edificaban Sión con sangre y a Jerusalén con iniquidad. Él habla de la influencia del dinero. Los jueces actuaban por recompensa, los sacerdotes enseñaban por dinero, y los profetas profetizaban por dinero. El veredicto de juicio es mencionado en Jer. 26:18. Esta profecía fue cumplida cuando Babilonia conquistó Jerusalén. Y cuando finalmente el remanente rechazó al Señor de gloria, su Rey, Sión y Jerusalén vinieron a ser una vez más montones, como ello había anunciado, “Jerusalén será hollada por los gentiles hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.”

 

 

 

 

CAPITULO 4

 

  1. La Gloria futuro (4:1-5)
  2. La restauración y la Victoria final (4:6-13)

 

Vv.1-5. El ultimo verso predijo la larga desolación y ruina de Sión. Esto es seguido enseguida por una gran profecía de la gloria futura reservada para Sión. Isaías también expresó esta gran predicción. No es que Miqueas haya copiado a Isaías, ni Isaías a Miqueas, sino que el mismo Espíritu dio a los hombres la misma profecía. Esta concierne a los últimos días, que significa la venida del reino del Mesías sobre la tierra. Estos días aún no han llegado. Aplicar estas palabras, aun en una forma spiritual, a la edad presente, o a la iglesia, es un serio error. La casa de Jehová no es la iglesia, sino la casa en Jerusalén, a la cual en el reino las naciones vendrán para adorar a Jehová de los ejércitos. La nación será juzgada y reprendida por Aquel c8uyo glorioso trono será establecido en Jerusalén. Después, y solo entonces, vendrá el tiempo de paz universal. ¡Cuán ciega está la cristiandad al no ver el contexto y conexión en el cual se encuentra el favorecido texto concerniente a la paz sobre la tierra! Esto será “en ese día” cuando “y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces;” La predicción de nuestro Señor que dice que, a través de toda esta edad, hasta su fin, nación levantará su espada contra nación, entonces habrá terminado, y otro orden de cosas comenzará; porque entonces “no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra” ¡Qué paz y prosperidad seguirá! Esta es descrita en el v.4, “Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.”

 

Vv.6-13. La reunión de todo Israel entonces tendrá lugar. No de la jactanciosa, orgullosa, infiel porción de la nación como es hoy. El judaísmo reformado y los otros apostatas en la nación sufrirán el juicio en el futuro como ha sido también en el pasado: pero habrá un débil, y temeroso remanente y a ese remanente pertenecen las promesas. “En aquel día, dice Jehová, juntaré la que cojea, y recogeré la descarriada, y a la que afligí.” En Su gracia Él hará del remanente una nación fuerte y reinará sobre ellos en el reino entonces establecido. A Sión retornará “el primer dominio,” es decir, el reino y poder y gloria que fue manifestado en la monarquía bajo David y Salomón; solo que será más grande que el reino de David y Salomón.

 

Todo esto es precedido por su aflicción y cautividad. Esto debe tenerse en cuenta que el v.10 va más allá de la cautividad babiloniana, porque no podría decirse que el Señor redimió en la cautividad pasada a Israel de manos de sus enemigos. Tampoco esto fue verdadero entonces que muchas naciones se reunieron contra ella. La cautividad babiloniana es un tipo de la más grande dispersión a través de toda esta edad actual. Cuando esta termine como terminará, el Señor redimirá a Su pueblo y tratará en juicio con las naciones oponentes que finalmente se reunirán contra Jerusalén. (Ver las anotaciones sobre Zacarías). Él reúne a las naciones para el tiempo de la siega, cuando las gavillas sean trilladas. La hija de Sión deberá hollarlas, y el grabo, las riquezas de los gentiles, será consagrado a Jehová. En conexión con los vv. 11-13 las siguientes escrituras debiesen leerse y estudiarse con las anotaciones: Joel 3; Ezeq. 38; Zac.12.

 

CAPITULO 5

 

  1. El sitio y el Juez herido (5:1)
  2. El Juez herido: ¿quién es él? (5:2)
  3. Los eventos del futuro (5:3)
  4. El rechazado, el Pastor de Israel l (5:4-6)
  5. El remante de Jacob y el reino (5:7-15)

 

V.1. Este interesante capitulo presenta dificultades, pero todas desaparecen si vemos todo a la luz del futuro como éste es revelado en la palabra profética. Aquí es necesario dividir justamente la palabra de verdad, o nunca encontraremos nuestro camino a través de este gran capitulo Mesiánico. La hija de tropas se reúne en tropas para sitiar a Jerusalén. Este es el ejército asirio reuniéndose ante la ciudad. Pero este no es el asirio del pasado, cuya invasión describen proféticamente Isaías y Miqueas, sino que es el asirio del futuro, el gran turbador que invade la tierra de Israel en el tiempo del fin, el tiempo de la angustia de Jacob, el gran tiempo de parto y libertad. Este último invasor, el rey del norte (ver Joel 2), sitia Jerusalén. Y la razón de todo esto, su larga historia de tribulación, que culminará con la gran tribulación, es el rechazo del Juez de Israel. Este es el Mesías, nuestro Señor. Ellos lo despreciaron, insultaron, hirieron con vara en la mejilla, Él es llamado el Juez de Israel, porque el juez tenía la más elevada posición oficial en Israel; el rey de Israel tenía este oficio. El herir la mejilla era considerado como la más grande desgracia; de esta manera Sedequias hirió al profeta Micaía en la mejilla y le preguntó, “¿por qué camino el Espíritu de Jehová se alejó de mi para hablarte a ti?” (Ver 1 Rey. 22:24 y Mt. 26:67,68). En Job 16:10 leemos el lamento de Job, “Abrieron contra mí su boca; Hirieron mis mejillas con afrenta; Contra mí se juntaron todos.”

 

V.2. este gran verso es una declaración en forma de paréntesis, presentando una descripción del Juez de Israel. Esta muestra a Aquel que debe ser el Gobernador y Juez, el Redentor y Rey. Este es el pasaje que los principales sacerdotes y los escribas citaron a Herodes, cuando él pidió saber dónde nacería el Cristo (Mt. 2:4-6). Esta gran profecía fue por tanto conocida cuando nuestro Señor nació, de hecho, los judíos siempre han creído esto. Pero después que Él nació y vivió entre ellos y fue rechazado, ellos intentaron deliberadamente ponerla a un lado, e inventaron fáculas para lograr esto. Fue Tertuliano, y otros maestros prominentes de la iglesia primitiva, que razonaban con los judíos, que, si Jesús no era el Mesías prometido, la profecía dada por Miqueas no podría ser cumplida, porque ninguno de los descendientes de David fue dejado en Belén.

 

Pero aquí es más que un anuncio del lugar de nacimiento de Cristo. Tenemos también una maravillosa descripción de Su persona. Él debía ser el Hijo de David, saliendo de la ciudad de David, destinado a ser el Gobernador en Israel. Pero Él es más que un descendiente de David, “sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.” Aun este claro anuncio no ha dejado de ser atacado por los críticos infieles. Horton en su comentario sobre este pasaje dice lo siguiente, “no somos llamados a explicar esta sorprendente y solemne anuncio, especialmente cuando hemos visto esto en el Bebé de belén, quien vino al mundo desde el seno del Padre. Miqueas no podía comprender su propio profundo dicho; pero cuan necio sería para nosotros desacreditar esto cuando la historia ha hecho su significado claro.”

 

Aquí tenemos Su deidad plenamente revelada como también Su humanidad; Él es Dios y Hombre. En este pasaje el testimonio de Miqueas armoniza con el de Isaías en el cap.9:6,7

 

V.3. El significado de este verso viene a ser claro si lo conectamos con el primer verso y tratar el v.2 como un paréntesis. Ellos hirieron al Juez de Israel en la mejilla, rechazaron al Señor de gloria, y como resultado Dios los abandonó. “Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel. “. Esto a menudo se aplica al nacimiento de Cristo y se conecta con Apoc.12, con el nacimiento del hijo varón. No puede haber duda que el hijo varón del capítulo de Apocalipsis es Cristo, y la mujer allí descrita, Israel; pero su significado exegético está en conexión con los últimos días, cuando Israel estará de parto, en dolores para dar nacimiento al remanente, mencionado prominentemente en la profecía. Desde que la nación rechazó al mesías ellos no han tenido nada sino sufrimientos, pero el gran dolor de parto vendrá en el futuro. “Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz.

30:6 Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros.

30:7 ¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado. “(Jer. 30:5-7). Ese remanente piadoso se volverá entonces al Señor, nacerá en ese futuro tiempo de parto, es llamado aquí, “Sus hermanos.” Ellos son los mismos de los cuales el Señor habló al describir el juicio de las naciones, que él ejecutará cuando se siente sobre el trono de Su gloria. (Ver Mt. 25:31). Ese remanente retomará su lugar como y con Israel, y no vendrá a ser parte de la iglesia verdadera, la que entonces no estará más sobre la tierra, sino que tendrá todas las esperanzas terrenales judías realizadas en el reino, de la cual ellos son el núcleo.

 

Vv.4-6. Esto se refiere a Su segunda venida. Él “Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.”

 

¡Cuán bello es el comienzo de la sentencia del v.5! “Y este será nuestra paz (o nuestra paz)” De Él habló Isaías, también, como el “Príncipe de paz,” y “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite.” David en su gran salmo profético (72:7) concerniente a estos días venideros habló de “la abundancia de la paz.” Zacarías de igual modo prediciendo el futuro dice, “Él hablará paz a las naciones” (Zac.9:10). Él hizo la paz en la sangre de Su cruz y para todos los que confían en Su nombre Él es paz, “porque Él es nuestra paz.”

 

Aquí esto concierne a la paz que Él ha hecho y dará a Su restaurado Israel. Él será la paz para ellos, cuando el asirio, el rey del norte, entre en su tierra, y por medio de Su poder destruirá al invasor. ¿Quiénes son los siete pastores y los ocho hombres principales? Ellos serán aquellos que serán usados en ese día para resistir a los ejércitos invasores. No sabemos quiénes serán ellos, esto se sabrá en el tiempo del cumplimiento de esta profecía. Entonces Asiria, la tierra de Nimrod, como también todos los poderes oponentes del mundo habrán llegado completamente a su fin.

 

Vv. 7-15. El restaurado y bendecido remanente de Jacob poseerá un carácter doble. Ellos serán usados en bendición y refrigerio entre las naciones, “como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba.” Por otra parte, ellos serán en medio de muchos pueblos como un león y como un joven león, para vengar la injusticia y la oposición. Todos los adversarios y enemigos de Israel serán entonces cortados (Núm. 24:9; ver exposición de las parábolas de Balaam al final de las anotaciones sobre el libro de Números). Todos los instrumentos de guerra serán deshechos, como también las hechicerías y encantamientos. El espiritismo, la ciencia cristiana, y la teosofía y todos los otros cultos de demonios que florecen ahora, y que lo harán aún más cuando el tiempo del fin se acerque, encontrarán su vergonzoso fin. La idolatría, las imágenes grabadas serán abolidas. Antes de que el Señor venga el mal espíritu una vez más dominará a Israel, es decir, entre los apostatas. (Ver anotaciones sobre Mt.12:43-45.) Mientras todo esto se refiere a Israel también incluye al resto del mundo. Todas las cosas que ofenden serán arrancadas de Su reino. La mejor traducción del v.15 es, “y Yo ejecutaré venganza en ira y furor sobre las naciones que no han escuchado”. Es decir, durante el fin de la edad Dios enviará un testimonio a las naciones y aquellas que no escuchen caerán bajo la ira del León de la tribu de Jehová.

 

 

 

 

EL TERCER DISCURSO PROFETICO (6-7)

 

CAPITULO 6

 

  1. Las palabras de Jehová a Su pueblo (6:1-5)
  2. La respuesta de Israel (6:6-7)
  3. Las demandas morales de Jehová (6:8)
  4. El Señor debe juzgarlos. (6:9-16)

 

Vv. 1-5. Este capítulo es presentado en la forma de una controversia. La expresión por algunos ha sido llamada la más importante en la literatura profética. Esta es difícilmente esto, tampoco es, como lo demandan los críticos, el v.8 una definición de la religión, “el más grande dicho en el A. Testamento.”

 

El comienzo es sublime, “Oíd ahora lo que dice Jehová “. El profeta debe levantarse y contender ante las montañas de manera que ellas escuchen su voz. Las montañas y los fundamentos permanentes de la tierra deben escuchar la controversia que Jehová tiene con Su pueblo y como Él pleitea con Israel.

 

A esto sigue la bondadosa suplica de Jehová, que aun ama a Su pueblo, a pesar de su maldad, “Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado?” El Señor a quien han rechazado, de quien se han alejado, no los denuncia por sus pecados, ni los enumera, sino que les pregunta cuál ha sido Su falta. Les pregunta que mal les ha hecho a ellos, ¿ha cansado Él a Su pueblo? Él está preparado para que ellos puedan dar testimonio contra Él. ¿Ha hecho Él algo que haya podido cansarlos? Bien podemos imaginar una pausa aquí, como si Él estuviese esperando una respuesta. Pero no hay ninguna.

 

Él continúa hablando, Él los ha sacado de Egipto redimido de la casa de esclavitud; les ha dado a Moisés, Aarón, y maría, por medio de quienes los guió. Les recuerda también de Balac, rey de Moab, y Balaam, el hijo de Beor, quien quería maldecir a Israel. ¿Pero que ha sido forzado Balaam a decir? “¡Cómo maldeciré al cual Jehová no ha maldecido!” ¡Qué fiel y amante Dios ha sido Él hacia ellos!

 

Vv.6-7. Aquí habla el pueblo, pero es significativo ver que ellos no se dirigen a Dios, quien les ha hablado por medio del profeta. Ellos se sabían a sí mismos culpables y condenados. De esta manera ellos se dirigen al profeta y le preguntan qué hacer. “¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 6:7 ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? “Por generaciones ellos han llevado holocaustos, miles de carneros y ríos de aceite. Pero esto no era nada sino una adoración exterior; interiormente ellos permanecían los mismos. Pero estaban dispuestos a hacer más en este servicio exterior, aun sacrificar a los primogénitos. Isa. 1:10-18 es un interesante comentario a estas cuestiones, mostrando como el Señor despreciaba estas ceremonias de un pueblo que era malhechor y corrupto. (Ver también Sal. 50:7-23)

 

V.8. El profeta da la respuesta de Jehová. “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. “¿Dónde Dios ha hecho tal demanda? En la ley. No hay error más mortal que ver este verso como la esencia del evangelio y la verdadera religión salvadora. Aun así, escuchamos esto por todas partes. Pero los más fervientes abogados de esta “religión salvadora” practican lo que el Señor menos demanda. Y hay buena razón para esto. Israel no actuó en justicia, tampoco ellos amaron la misericordia, ni anduvieron humildemente en comunión con Jehová. ¿Por qué no? Porque eran incircuncisos en sus corazones. Para hacer lo justo, amar la misericordia, andar humildemente con Dios es imposible para el hombre natural; en vista a hacer esto debe haber un nuevo nacimiento, y este tiene lugar cuando el pecador cree y expresa su fe en verdadero arrepentimiento. Solo un líder ciego de ciegos puede decir que este es el evangelio, y que fe en la deidad de Cristo y en Su obra expiatoria, no es necesaria. Israel nunca ha sido algo semejante a esto que Jehová demanda. Se está acercando el día cuando Dios en Su gracia les dará un corazón nuevo y quitará su corazón de piedra, y los llenará con Su Espíritu. (Ver Ezeq. 36.)

 

Vv.9-16. El Señor habla nuevamente y pone ante ellos una vez más su degeneración moral. Balanzas engañosas, pesos falsos, hechos injustos. Ellos estaban destituidos de misericordia, porque estaban llenos de violencia, mentiras y engaño. Por tanto, el juicio ahora debe caer sobre ellos.

 

 

 

CAPITULO 7

 

  1. El lamento del profeta (7:1-6)
  2. Confesión, oración y acciones de gracias (7:7-20)

 

Vv. 1-6. Es la voz del profeta lamentándose a causa de las condiciones del pueblo. Pero él es también el representante típico del remanente durante el tiempo de parto o tribulación.  Debe notarse que nuestro señor cita de esta porción de Miqueas. (Ver Mt. 10:21, que dispensacionalmente se aplica al remanente futuro). En medio de estas condiciones que el profeta describe leemos que su refugio era la oración, mirar al Señor con la seguridad de que Él escuchará. “Más yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.” (v.7). Esta será la actitud de los israelitas piadosos durante el tiempo de tribulación.

 

Vv.7-20. Este es Israel hablando en el remanente, representado por el profeta. El enemigo es dirigido; en el tiempo Miqueas era el asirio, el tipo del asirio del fin; pero incluye a todos los poderes del mundo en su actitud anti-semítica. El verdadero Israel siempre ha tenido este confort, fundamentado sobre el hecho de que los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables, que ellos son la nación elegida, y que toda su caída debe ser seguida por una resurrección espiritual y nacional (Rom.11). Entonces ellos dicen, “Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque, aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.” Este será el caso cuando su mayor oscuridad venga al fin de la edad (Isa.60).

Esta es u8na sumisión voluntaria al castigo de Jehová expresada en el v.9; ellos reconocen sus pecados y una vez más declaran, “él me sacará a luz; veré su justicia” (v.9)

 

Esto es seguido por la declaración profética. El día se está acercando cuando sus muros nuevamente serán edificados, y en ese día el decreto será quitado. La última declaración puede significar lo mismo que revela el profeta Jeremías en el cap.31:31. El antiguo decreto o la ley, terminará, y habrá un nuevo pacto en el cual entraran Judá e Israel “en ese día.” Después las naciones se reunieran al Israel restaurado en el reino. (Compare v 12 con Isa. 60:3-10).

 

Mientras tanto la tierra será desolada, como lo está ahora, la consecuencia de sus malos hechos, hasta que llegue el día cuando el desierto será un campo fructífero (Isa.32:16) cuando el desierto se regocijará y florecerá como la rosa (Isa.35:1).

 

Una vez más se escucha la voz del profeta en suplica. La oración en el v.14 ha sido respondida por Jehová en los vv. 15-17. Jehová mostrará nuevamente en ese día cosas maravillosas como lo hizo en la redención pasada en Egipto. Las naciones, sus enemigos, serán testigos de esto; y humilladas en el polvo.

 

Los tres versos finales pertenecen a los más grandes en las escrituras del A. Testamento. Aquí escuchamos una gran alabanza y un estallido de adoración. “¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. 
7:19 El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. 
7:20 Cumplirás la verdad a Jacob, y a Abraham la misericordia, que juraste a nuestros padres desde tiempos antiguos.”

 

Este será la futura alabanza del remanente de Su heredad, cuando el Libertador venga de Sión y aparte de Jacob la impiedad, cuando el pacto con ellos será consumado y sus pecados quitados (Rom. 11:26,27). Una vez al año los judíos ortodoxos se dirigen a un río y dispersan en él, pedazos de papel y pequeños artículos, y repiten estos tres versos (la así llamada ceremonia Tashlik). Este es un acto exterior, que aun testifica de fe en Israel. Será un glorioso día cuando Dios les perdone sus pecados y no los recuerde más.