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UNAS POCAS PALABRAS DE JUAN 8

 

La enseñanza del Señor fue interrumpida por los Escribas y Fariseos, cuyo objetivo era atacar la gracia con el antinomianismo. Ellos trataron de probar en Él mismo si había alguna inconsistencia con Su propia gracia, o si hacía caso omiso a la ley de Moisés. Si ellos podían mostrarlo a Él haciendo esto nulo y vacío, ellos podrían probar que Él no era de Dios; porque la ley de Moisés era de Dios. Nuevamente, si Él se adhería a la ley, ellos pensaron que podían derribar Su doctrina de gracia. Pero Él no toma nada de la ley, da a esta su plena fuerza, y prueba que ellos eran culpables bajo esta. Todos ellos estaban convictos por sus propias conciencias, y salieron uno a uno, comenzando por “los mayores”. Los mayores tenían una apariencia que mantener; y así ellos toman cuidado de escapar primero. Esta historia no es tanto una ilustración de la gracia (aunque esta es gracia por su puesto); sino que muestra a Cristo como la luz; y la luz trayendo convicción a la conciencia. No encontramos al Señor diciéndole a la mujer (como en Lucas 7) “Ve en paz”, “tus pecados son perdonados”, “tu fe te ha salvado””; pero Él trae a ella a la luz, porque ella estaba en Su presencia, y solo dice, “Ni yo te condeno: ve, y no peques más”. En el verso 12 Él dice”, Yo soy la luz del mundo”-de los Gentiles, y no de los Judíos solamente. Todos tenemos conciencia, y la luz tiene que ver con Dios y la conciencia: “El que me sigue no caminara en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Él es la vida, como también la luz. Antes de que un hombre reciba el perdón de sus pecados, él debe tener el titulo soberano de Dios en el alma, y esto para juicio. Luz debe dar evidencia de sí misma. Como testimonio Divino, este debe dar testimonio de sí mismo, ningún hombre puede dar testimonio de Él. ¿Cómo puede el hombre decirme acerca de lo que es divino?  Si yo intento mostrar luz, es una prueba de que no es luz. No viendo la gloria de Su Persona, ellos no podían hablar acerca de esto. Ellos se pelean con El cómo un hombre; El replica como Dios. (Ver. 14).

Al pasar a través de este Evangelio, lo encontramos en el capítulo 8, dando Sus palabras como un testigo, y en el capítulo 9 Sus obras; pero ambas son rechazadas. Entonces en el capítulo 10, Él dice Yo tengo Mis ovejas de todos modos. En este capítulo Su palabra y lenguaje son frecuentemente mencionados. Se ve también su dependencia como hombre (versos 28, 47,55) por la palabra. Es una cosa asombrosa decir que “Mi” palabra es. Esta es la palabra de Cristo verdaderamente. “Si vosotros permanecéis en Mi palabra”. Se habla mucho acerca de permanecer en la Escritura por Cristo y para el creyente. Pero Satanás no se mantuvo en la verdad-este fue su carácter. Nada sino lo que es verdadero permanece. Cristo es la verdad, y lo que es de Él es seguro. “La verdad os hará libres”. Es dicho también, “El Hijo os hará libres”. Cristo en estos dos caracteres--el Hijo y la Verdad--es el recurso de la libertad. Como la ley y el pecado van juntos, así el Hijo y la Verdad van juntos. Cristo es la verdad. Gracia y verdad vinieron por Jesucristo. Él es el Único quien prueba todo por Su propia presencia. Él es el Único quien trae afuera todo, y El también una Persona viva y divina también, el Hijo. Ahora conocemos a Cristo como el humillado y, glorificado: dos distintos pensamientos son conectados con El así. Cuando deseamos ser avivados, o energizados para una acción (como en Fil 3), tenemos a Cristo glorificado presentándonos con el fin de darnos poder para seguir hacia delante. Cuando queremos que nuestras afecciones sean suavizadas y moldeadas (como en Fil 2), este es Cristo en humillación.

La diferencia entre  lenguaje y palabras es esta: palabra es el sentido de las cosas divinas, y lenguaje es la expresión de esto. Es lo contrario de las cosas naturales o humanas; porque Jesús siempre habla, dirigiéndose a las conciencias, pero por sobre un entendimiento natural.

En las cosas naturales tienes el significado de las palabras, y así aprendes las cosas. En las cosas espirituales debes entender de hecho apoderarse de la cosa, y entonces tú entenderás las palabras.

Desde el verso 41 hasta el final, es grandioso ver a estos hombres malvados contender con Jesús. Ellos lo conducen hacia una esquina, por así decirlo, y lo obligan a decirles lo que Él es, o como Él les dice, El seria “un mentiroso como ellos”. Él les hace saber que “El que es de Dios oye las palabras de Dios”. ¡Palabras de Dios! ¡Qué infinita Gracia! ¡Una persona hablando las palabras de Dios en medio de los hombres!

Pero la gracia de Dios trae fuera la enemistad del hombre. ¡Sin embargo con que gracia sigue hablando! En El, el Hijo, Dios hablándonos es en sí mismo infinitamente bendito. “¡Antes de que Abraham fuese, Yo soy!” Él es el Eterno. El Mesías es Jehová, Verdadero Dios, y Vida Eterna. Él es la luz del mundo (no solamente de los Judíos), la luz de la vida para muertos pecadores en tinieblas, la Palabra conocida por el mundo, Él es el Hijo, si, Dios Mismo, El Eterno, un despreciado y rechazado hombre, aun así Dios Salvador en la tierra.