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EL LIBRO DE  ESDRAS

 

 

INTRODUCCIÓN

 

En la Biblia   hebrea los  libros de  Esdras y   Nehemías son puestos al  final de la  tercera   división del  canon judío, que es llamado "Ketubim." En el  Talmud,la Massorah, la Septuaguinta , y en los  escritos de  Josefo,  Esdras   y  Nehemías son  tratados  como un  solo libro. Se  demanda  que  originalmente  Crónicas   con  Esdras  y  Nehemías formaban  un  solo  libro. Los últimos dos  versos con que  termina 2  Crónicas se  repiten  al comienzo de  Esdras.

 

(El orden de los libros  en la  Biblia  hebrea  es: I. La Tora (la  ley)  Génesis- 2 Reyes,  excepto  Rut;  II.  Nevijin (Los profetas) Isaías-Malaquías,  excepto Lamentaciones   y  Daniel;  III.  Ketubim (los  escritos)  Salmos, Proverbios,  Job, Cantar de los   Cantares,  Rut,  lamentaciones,  Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras,  Nehemías   y  Crónicas.)

 

                      

ESDRAS, EL AUTOR  DEL  LIBRO

 

Ninguna  prueba  válida  puede darse  de que  la  vista primitiva ,  ya  sea  judía  y  cristiana,  es  incorrecta, que Esdras   es  el autor del  libro  que lleva   su  nombre. Él fue  un  hombre  piadoso y  profundamente   espiritual. Su  genealogía  se  encuentra  en el  cap.7:1-6. Aprendemos que  él  desciende  de la  línea  genealógica de  Finees, hijo de  Eleazar, hijo de  Aarón;  por  tanto  Esdras  era  un  sacerdote.  (Ver  cap. 7:11; 10:10,16.)  Él  también  era   un  "escriba  versado en la ley de  Moisés,  que  Jehová  Dios  de Israel había  dado"  (7:11.)  Lo encontramos  primeramente  mencionado en el  cap.7.  El  registro  dice que  él estaba  en  Babilonia, "y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras."  Él  recibió permiso del rey  Artajerjes I (Longimanus) en el año séptimo de su  reino (458 A.D.C.)  Para  guiar a   un  número del pueblo para  volver a   Jerusalén.  Su bello  y  piadoso   carácter puede verse   en  los  tres  últimos   capítulos del libro,  en el  cual el es el  actor principal.   Él  fue  un  gran  hombre de  oración  y  adoración,  con  una  confianza  como la de  un  niño en Jehová,  con  gran celo por  Dios y  un  intenso  interés por  el bienestar de  Su   pueblo. Mucho se dice  de  Esdras   en la  literatura   talmúdica,  donde  su  grandeza y dignidad es  celebrada.  De   acuerdo a  estas   tradiciones  él fue  humilde  y  manso como Moisés. Se dice  que  fue  él quien  primeramente  introdujo el  alfabeto  hebreo en  caracteres cuadrados, y que   hizo  la Massorah y la  puntuación de las Escrituras.  Él es   también  considerado como  siendo el  autor del  canon  judío,  y como  habiendo  reescrito  todo el  A.  Testamento de memoria, que al parecer  también  escribió Crónicas  con el  registro que  éste  libro  contiene.  De  igual manera  es muy probable  que  él  haya  coleccionado los  Salmos en  un  libro  y  arreglado este   libro  bajo la   guía  del  Espíritu de  Dios  en  el orden que  ahora lo poseemos.  Su  gran  obra de   reforma la  señalaremos en nuestras  anotaciones.

 

                          

LA  HISTORIA DEL  LIBRO.

 

El libro de  Esdras   registra cronológicamente  el   retorno  del  remanente a  Jerusalén y los  eventos  que  tuvieron lugar  después de  este  retorno.  La  reedificación  del  templo y su  dedicación  son plenamente  descritas, mientras  Nehemías   registra  la  reedificación de los  muros y de la  ciudad.  El  edicto de  Ciro permitiendo a los  judíos retornar  y su urgirlos a reedificar el  templo es  seguido por la lista de   nombres  de  aquellos que  retornaron  bajo   Zorobabel,  un  hijo de   David, a   Jerusalén.  El  número  dado es  de 42.360. después de  su  restablecimiento  ellos  procedieron con la  reedificación y  dedicación del  altar,  después  de lo que  fue  puesto el fundamento  del  templo.  Entonces la raza  mezclada, los samaritanos, ofrecieron su ayuda  para  reedificar  el  templo;  su  cooperación  fue  claramente rechazada.  Entonces los  adversarios los  turbaron, alquilaron  consejeros  contra  ellos,  y  por   un  número de años la obra  de  reedificación fue   detenida.  Una   carta   dirigida  al  rey de  Persia es insertada  en el  cap.4 y  está  escrita  en  arameo (Caldeo). (Las  porciones  arameas de  Esdras  son los  cap. 4:8-6:18; 7:12-26) Entonces   aparecieron  en  medio del desalentado  remanente,  cuando  la obra  hubo  cesado,  los dos  grandes profetas  post-exilio,  Hageo  y  Zacarías.  Como   resultado de las  vehementes  exhortaciones  de   Hageo   y  las   gloriosas visiones  de  Zacarías,  tuvo lugar  un  avivamiento  y  bajo  Zorobabel con  Jesúa el sumo  sacerdote, los profetas  ayudándoles ,  comenzó la  reedificación de  la  casa.  Después  apareció el  gobernador  Tatnai, intentando detener la obra; pero  no  tuvo éxito. Él  apeló al  rey en  una   carta  que  también es  dada en pleno en  arameo; él  estaba  confiado que tendría  éxito en  detener la obra del  remanente. Esdras  tuvo  acceso a  estos  documentos y los  reporta en lenguaje  caldeo en  el  cual estaban  escritos. Pero  cuando  el  rey  Darío mandó  que  se  hiciese   una  investigación se encontró  en  Achmetha, en el palacio de  Media, un  rollo  con  el  registro de  Ciro,  que  el  gobernador  Tatnai había  insinuado  como  siendo   una  falsedad, que  fue usado por  el  remanente  para  continuar  la  obra.   Entonces  Darío  publicó un decreto por el cual  Tatnai  y  sus  compañeros  eran ordenados  a  no  interferir  más  con la  obra de la  casa de  Dios,  sino que  se  dejase  a los  judíos  edificar la  casa.  El  decreto  también  señalaba   una   generosa   contribución día  tras  día de los   bienes del  rey para los  judíos.  El hostil  gobernador  fue  forzado a cumplir  el  decreto  del  rey.  Después de  eso  el templo fue   completado  y dedicado. Ellos  celebraron la fiesta de la  Pascua   y los  Panes  sin levadura. Con esto  concluye la primera  sección del  libro. 

 

Muchos  años  después de que estos  eventos   tuvieron lugar,  Esdras aparece  en la  escena.  La  obra de  Esdras  es  descrita,  y  cómo,  autorizado por  el decreto  de  Artajerjes, él  encabezó  una  expedición  de  exilados , que  retornaron a  Jerusalén,  La  carta de  Artajerjes es  dada  en su  plenitud en el lenguaje  usado por los  caldeos (arameo).  El  estallido de alabanza  en  Esdras sigue  al  decreto  del  rey. Una  lista de   todos  aquellos que  se   agregaron a  Esdras en  el  retorno se encuentra  al  comienzo del  cap.8.  Ellos  se  reunieron  junto al  río  Ahava,  donde  acamparon por  tres  días.  Esdras  entonces  descubrió que  entre  ellos  no  había  ninguno de los   hijos de  Leví.  Un número de  estos  fue pronto añadido a los  que  entonces  retornaban del  exilio.  Antes de que la  jornada   comenzase  hubo  ayuno  y  humillación  ante  Dios; ellos  miraban a  Él para que les  diese  un  camino  recto  y  protección. Ellos partieron del  río  Ahava el  día doce del  mes  primero y  llegaron a  Jerusalén el primer  día  del mes  quinto,  Jehová  habiéndolos  protegido   fielmente de  ladrones.  Después de  eso  sigue la  gran  obra de  reforma en la  cual  Esdras  trata  con las  deplorables   condiciones  morales en las cuales el pueblo  había  caído.

 

              

APLICACIÓN  ESPIRITUAL  Y  DISPENSACIONAL

 

Este   interesante  relato  histórico de  un  remanente  que  retorna de  Babilonia contiene  un  mensaje  para  nosotros. Los principios   divinos  que  se  revelan en este  libro, que  encuentran su  aplicación en  el  pueblo de  Dios  en  todos los  tiempos. Estas  lecciones  espirituales  y  dispensacionales  serán señaladas en las anotaciones.

 

                    

DIVISIÓN DEL  LIBRO DE  ESDRAS

 

El  libro se  divide  en dos  secciones. Después  del  edicto de  Ciro hay  un retorno  a  Jerusalén bajo   Zorobabel, la  reedificación  del templo  y  su dedicación. Después de sesenta  años tiene lugar  el  retorno  bajo  Esdras.  



     I. EL RETORNO BAJO  ZOROBABEL Y LA REEDIFICACIÓN DEL  TEMPLO  (1-6)

     II. EL RETORNO BAJO ESDRAS Y SU  REFORMA (7-10)

                        ANALISIS Y ANOTACIONES

I. EL RETORNO BAJO  ZOROBABEL Y LA REEDIFICACIÓN DEL  TEMPLO.

CAPITULO  1

 

     1. La proclamación de  Ciro  (1:1-4)

     2. La respuesta de los principales  de Judá  y  Benjamín  (1:5-6)

     3. Los  utensilios de la casa de  Dios restaurados  (1:7-11)

 

Vv. 1.4. Ciro  (significa "el Sol")  el  rey de  Persia fue,  de  acuerdo a antiguos  historiadores, el   hijo de  Cambyses,  príncipe de Persia,  y  Mandam ,  hija  de  Astyages,  rey  del   imperio  Medo. La teoría  que  sostiene que  él fue  prole de  Asuero   y  Ester,  y  que   fue  entrenado por  Mardoqueo  y   Nehemías ,  falta de  todo  fundamento   histórico. El  corazón de   Ciro al  comienzo de  su  reino fue  movido por   Jehová,  porque   había  llegado el  tiempo  para que la palabra de  Dios dicha  por la  boca  del  profeta   Jeremías pudiese  cumplirse.  Y esta  fue  la  palabra  dicha  por  Jeremías. "Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar." (Jer. 29:10)   Los  setenta  años  terminaban y  Dios  estaba a  punto de  actuar en  favor de  Su  pueblo Israel.  Daniel estaba  orando en  Babilonia  después de  haber   leído las  palabras de  Jeremías (Dn.9:1-2).  Ciro  fue  el  instrumento  escogido por   Jehová para producir  el  retorno  de los  judíos para  reedificar  el  templo.  Casi  doscientos  años  antes  de su nacimiento  Dios  había  revelado  su  nombre y obra  a  través del  profeta   Isaías.  Dos  veces  Isaías  menciona  el   nombre de este  rey  Persa: "que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado" (Isa.  44:28) "Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán" (Isa. 45:1.) "Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos; él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehová de los ejércitos" (Isa. 45:13).  Esto  fue escrito  por  este  profeta de  Dios más de  un  siglo  antes  que  el  templo   fuese  destruido por  Nabucodonosor .  Anteriormente en  Isaías   Jehová había  desafiado a los  dioses  ídolos a  mostrar  su  poder: "Traigan, anúnciennos lo que ha de venir; dígannos lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro corazón en ello; sepamos también su postrimería, y hacednos entender lo que ha de venir. 
41:23 Dadnos nuevas de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses; o a lo menos haced bien, o mal, para que tengamos qué contar, y juntamente nos maravillemos. "(Isa. 41:22-23.)  Nombrando al  rey  Ciro,  y la  gran  obra  que  él  haría por los  exilados  y  Jerusalén,  Dios  demuestra  Su  poder para  declarar  las  cosas que  vendrán y hacer el  futuro conocido.  ¿Y  quién  dudaría  que  un Dios  omnisciente , que   conoce   todas las  cosas, el  fin desde el  comienzo,  podría  hacer  esto? Solo los  infieles  y  críticos.  Los   últimos  han  inventado  un Deutero-Isaías que,  se  sostiene, escribió las profecías  citadas  anteriormente concerniente a  Ciro  después  que él  hubo  venido  a la  existencia  y  hecho  su  obra.

 

Se verá  que  el  espíritu de  Dios   a través de  Isaías habló de  Ciro  como  el pastor, ungido,  el  hombre de  mi  consejo (Isa. 46:11); a  quien   Jehová ama (48:14); cuya  diestra  Jehová sostiene (45:1); y  quien  cumplirá el placer  de   Jehová (44:28);  y  aun  así él es llamado "un ave  rapaz  desde  oriente" (46:11).  Ciro es,  un  instrumento  escogido,  un  tipo de  Cristo  el  Mesías. Una   comparación de   Ciro  con  Cristo, la obra que  Ciro hizo por  Israel y la obra que  Cristo hará a  Su  segunda   venida, es  interesante.

 

La  proclamación que  publica   Ciro y que es  enviada en  forma  escrita a  través  de   todo su reino habla de  Dios como "Jehová el Dios de los cielos," y en su  edicto   Ciro  declara, "me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá." ¿Cómo  recibió  Ciro este   conocimiento?  Más  allá de  duda  él conoció a   Daniel,  y  puede  haber  escuchado de sus   labios  la   historia  de  Nabucodonosor como   también  de las  grandes  profecías.   Este profeta puede   también  haber  dado a  conocer a  Ciro las profecías de  Isaías. De  acuerdo a   Josefo, el  gran  historiador  judío, Ciro mismo leyó la  profecía de  Isaías.  Cuando él  vino  al lugar en el  cual Isaías lo menciona  por nombre ,  un  ardiente  deseo  y  ambición vino  sobre  él para  cumplir lo que  estaba  escrito en  estas  profecías.  Del  registro  aquí  aprendemos  que  fue   Jehová  quien movió a  Ciro  para que  publicase el  edicto. En éste  se les  concedía permiso a los   exilados  judíos a  través de  todo el reino para que   retornasen a  Jerusalén a  reedificar  la   casa de  Dios; y  aquellos que  quedaban debían ayudarlos  con plata y  oro, con  bienes  y  bestias,  además de  ofrendas    voluntarias para la   casa de Dios.  De este modo  fue  expresada  la palabra más de  doscientos  años  antes que  fuese  cumplida  en esta  proclamación de   Ciro: "Él dejará ir  a  mis  cautivos;"  "diciendo  a  Jerusalén,  tú  serás  edificada; y  al   templo,  tu  fundamento será puesto;" estas  eran las dos  grandes  declaraciones  proféticas  de la  obra  que  él  tenía que  hacer.  Y  así  sucedió   literalmente. Todas las  predicciones de   una   futura  restauración de  Israel  a  su  tierra, no  a  través de   un  rey   gentil, sino a  través de la   venida del  Rey  del cielo, el Pastor de las ovejas, pronto  tendrá de igual manera,  su  cumplimiento  literal.

 

Vv. 5-6. Enseguida hubo  una  respuesta de los  cabezas de  casas  paternas de  Judá y  Benjamín,  y de los  sacerdotes   y  levitas. Qué gozo debe haber llenado sus  corazones   cuando  escucharon la proclamación de   Ciro.  Lo que ellos  habían deseado  y por lo  cual  deben  haber orado al  final  había  llegado.  Dios  estaba  actuando en  su  favor y  Sus promesas  estaban a  punto de cumplirse.  Era  Dios quien los movía  a la acción y  a  volver  sus  rostros  hacia   Jerusalén. Pero  no todos estaban  preparados para   volver; solo  un pequeño  remanente estaba dispuesto.  La gran  mayoría   prefirió  quedarse en  Babilonia.  No  había  nada en Jerusalén  que los atrajese, la  ciudad de  ruinas,  con el templo una  vez magnífico,  en  ruinas. Aquellos que   volvieron, amaban  Jerusalén ,el lugar que  Jehová  había  escogido, donde  solo  podían  llevarse  las  ofrendas  y sacrificios señalados.  Ellos pertenecían a  aquellos que  se sentaban  junto a los  ríos de Babilonia  y lloraban cuando recordaban  Sión y  decían, "Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, Pierda mi diestra su destreza. Mi lengua se pegue a mi paladar, Si de ti no me acordare;" (Sal. 137:5-6) Y los judíos que se  quedaron les  ayudaron  generosamente  en  cada   forma.

 

Vv. 7-11.  Ciro restauró los  vasos de la  casa de  Dios, que   Nabucodonosor se había  llevado de  Jerusalén y  había  puesto  en la   casa de sus  dioses (Dn. 1:2.) Su  nieto,  Belsasar, los  había  contaminado en su licenciosa   fiesta (Dn.5:2.)  En esa noche  Belsasar  fue  muerto y  Babilonia   cayó.  Sin  duda  que  Ciro tenía  estos vasos  cuidadosamente  guardados.  Mitridates, el  tesorero los depositó en  manos  de  Sesbasar príncipe de  Judá. Este  príncipe era  Zorobabel: Sesbasar era  el nombre  que los  babilonios le  habían  puesto. Él había  nacido  en  Babilonia;  su  nombre   significa "extranjero  en Babilonia."  Él  vino a ser el principal  líder de los  exilados  que  retornaban. Además de ser  mencionado en  Esdras  encontramos  también  su   nombre en el libro de   Zacarías.  En  todo habían 5.400  utensilios de oro  y   plata que  fueron encomendados  a  Zorobabel para que  llevase  a  Jerusalén. Como   todo  esto muestra que  Dios no  había olvidado a Su  pueblo,   y  cuando el  tiempo señalado llegó Él manifestó  su  poder en  favor de ello.  Tampoco Él ha olvidado  su promesa de traer  un  remanente de la   gran dispersión entre las  naciones del mundo.  Cuando ese retorno llegue, Uno más grande que  Zorobabel, el príncipe de  Judá,  será  el  líder. El Señor Jesús, el Hijo de  David,  será  su   Libertador.

                                                                                                                                                                                            

 

                                

CAPITULO  2

 

     1. Los líderes  (2:1-2)

     2. Los nombres  de  los  exilados que  retornaron  (2:3-35)

     3. Los  sacerdotes  (2:36-39)

     4. Los  levitas  y  cantores  (2:40)

     5. Los  porteros y los  netineos  (2:42-54)

     6. Los  siervos de  Salomón  (2:55-58)

     7. Aquellos de  dudosa descendencia  (2:59-63)

     8. El  número de toda la  compañía  (2:64-67)

     9. La ofrenda de la  casa de  Dios  (2:68-70)

 

Vv.1-2. Este  capitulo contiene  los  nombres de aquellos que  formaron parte del remanente que  retornó. Esta  es una  forma de página que  Dios se   guarda,  y de la cual  podemos  aprender que Dios se  recuerda de  Su  pueblo, al  cual conoce por  nombre y  cuyas  obras  no  son olvidadas  por Él.  En el libro de  Nehemías  esta  lista es  repetida  (cap.7) con  un  registro adicional de aquellos que   habían  ayudado a  edificar los  muros. Él tiene   un libro de memoria (Mal. 3:16); y  el apóstol recuerda a los creyentes   hebreos de este  hecho cuando  él  escribió: "Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún." (Heb.6:10).  Había  doce  líderes. Solo once  fueron  presentados por Esdras;  en el  registro de  Nehemías  encontramos el nombre  adicional (Nahamani), haciendo en todo doce.  Zorobabel  fue el líder  de los cautivos  retornados. Su  nombre  significa "simiente de Babilonia."  Él es llamado hijo de  Salatiel, el hijo o nieto de  Jeconías,  y  por  tanto  era  un  descendiente de  David.  Su   nombre   aparece  en  las dos  genealogías  de Mateo (1:12)  y  Lucas (3:27).en  1 Crón. 3:19 él es llamado hijo  de  Pedaías, quien  era   hermano de  Salatiel.  Esta  doble imputación  de  parentela puede  probablemente ser  explicada  porque  Pedaías  contrajo  un matrimonio  con la viuda de  Salatiel. El segundo  líder fue Joshua.  Él  era  hijo de Josadac y  nieto del  sumo  sacerdote Seraiah. Zorobabel , el líder príncipe,  hijo  de   David ,  y  Joshua,  también llamado Jesúa,  el  sumo  sacerdote, son  tipos de  Cristo.  (Ver Zac. 4 y 6). Nehemías  no  es el Nehemías  que  guió  otra  expedición  años  después,  tampoco  es Mardoqueo el  tío de  Ester, quien era  un  anciano y  evidentemente  había  permanecido en  Susa (Ester 10:3). Los   nombres de   Nehemías  y  Mardoqueo son  comunes  entre los  judíos. Los nombres  de  algunos  otros  aparecen en  una  forma  levemente  cambiados en  Nehemías ;  era  una   costumbre judía llamar a   una  persona  con  diferentes   nombres.

 

Vv. 3-35. Los  descendientes de las diferentes   personas  son ahora  presentados. En  todo  encontramos 24.144 descendientes. Sus  nombres  individuales son  ahora  registrados, Dios los conoce a todos,  y se preocupaba  por   cada  miembro y los sustentaba en la  jornada  hacia el hogar.  Aun  así  Él  conoce a  todas  Sus  ovejas y  guarda a  cada miembro de  su cuerpo,  guiándolos al hogar de   gloria.  Si  alguno de los  números  no concuerdan con el  registro de  Nehemías, sin duda  hay  una  buena   razón para  esto. Por  ejemplo, los  descendientes de  Arah  son  aquí 775 y en  Nehemías  encontramos solo 652 registrados.  Probablemente  775 han  sido enrolados pero solo  652  fueron.  Todos los  nombres  registrados pueden ser  trazados en otras  porciones de las Escrituras.

 

Vv. 36-39. Los  diferentes oficiales  del templo son  después   registrados.  Estos  son sacerdotes,  levitas,  cantores, porteros  y netineos. Los sacerdotes  son primeramente  mencionados.  En  1  Crón. 24 se mencionan  24  cursos. Jedaiah,  Immer  y Harim se  encuentran en el  registro de las   Crónicas. En  todo  había 4.289 sacerdotes que retornaron.  Y estos  constituían  solo  cuatro cursos.

 

Vv. 40-41.  Solo 74 levitas   retornaron.  Este era  un muy  pequeño  número.  (Hodavías debiese  leerse  Judá;  cap.3:9) Había  más   cantores que  levitas. Los hijos de  Asaf, ese dulce  y  bendecido  cantor en  Israel, eran  128. Sin  duda ellos  estimularon   a los  exilados en el  canto, por  el  espíritu de alabanza   y  adoración.  La experiencia babiloniana,  bellamente  expresada en el Sal.137, ya había  pasado.  "Junto a los  ríos de  Babilonia,  nos sentábamos, y llorábamos,  cuando  recordábamos a  Sión.  Colgamos  nuestras  arpas  sobre los sauces,  y  ellos  nos pedían que cantásemos  cánticos de  Sión, ¿cómo  cantaremos  cantico a  Jehová en  tierra  extraña?"  Todo  estaba  ahora  cambiado.  Dios  estaba  obrando.  L libertad  había  venido y el  cántico  sin  duda  era  nuevamente  escuchado entre   los  retornados.  Pero  ¿por  qué  había  tan pocos levitas  dispuestos a  volver? De   acuerdo a  la   instrucción  divina  en la ley ellos   no debían  tener  herencia  salvo en  Jehová.  Esta  era  una prueba de   fe volver  bajo  estas  circunstancias ,  y por esta  razón  muchos  levitas  deben  haber   permanecido en  Babilonia,  donde  las  cosas  abundaban. Los  que  retornaron  fueron probados (Neh. 13:10)

Vv. 42-54. Los   nombres de los  porteros  y netineos.  Había  139  porteros. Los  netineos  eran los  sirvientes del   templo. La palabra  significa "dados" o  "dedicados",  a  Dios. Encontramos  este   nombre solo  en  otro pasaje (1  Crón. 9:2).  De  acuerdo a  Esd. 8:20 este orden se originó  con el  rey  David.  La  tradición  judía los identifica con los   gabaonitas, a quienes  Josué  señaló como ayudadores de los  levitas (Jos. 9:3-27). Cual sea su origen, ellos eran  consagrados  siervos de Dios   asignados a ciertos deberes  del   templo.

 

Vv. 55-58.  Después  viene  el  registro de los  hijos de los  siervos de  Salomón. Estos  con los  netineos eran 392. Nada  cierto se  sabe de estos  siervos  adicionales,  cuyo  deber parece   haber  sido  similar  a  aquel de los netineos. Algunos los consideran como  descendientes  de los  extranjeros  a quienes  Salomón  enlistó en la edificación  del  templo  (1  Rey. 5:13)

Vv. 59-63.  Estos  versos  nos  hablan de la  gran precaución  ejercitada por  el  pueblo de  no  tolerar en su  medio a aquellos  cuyo origen en alguna  forma era  dudoso. Ellos  estaban determinados a que  Israel no  fuese   un Israel mezclado.  Por   tanto ellos  eran muy  cuidadosos  al examinar las  genealogías para  excluir a todos  aquellos que  no  fuesen reconocidos  como  verdaderos israelitas, para que   ninguno de los   tales estuviese  comprometido en la obra.  La  verdadera  familia de  Dios estaba  ahora  marcada y  todos aquellos que  no podían probar esto  claramente  eran puestos  a   un lado. Había 652 que se  habían agregado a la compañía de los lugares  babilonios de  Tel-melah,  Tel-harsa,  Cherub,  Addan e  Immer. Ellos  eran los  hijos de  Delaia,  Tobías,  y   Nekoda.  Estos no pudieron mostrar su  descendencia.  A ellos se  les  permitió retornar  con el  resto, pero  sus  nombres  no se encuentran en  Esd. 10:25-43 o en Neh. 10:15-28.  Y  también los   hijos de los  sacerdotes  buscaron su   registro entre  aquellos  que  fueron  contados por   genealogía , pero  no fueron  encontrados; ellos  por  tanto  fueron  contados  como  contaminados  y puesto aparte del  sacerdocio. Tirshatha es el  gobernador (un  título persa que  significa su  severidad"); su  nombre era  Sesbasar, el  título  oficial de Zorobabel, el príncipe (cap.1:8.)   También  Nehemías  tuvo  ese  título (Neh. 8:9.) Zorobabel,  el gobernador, mandó  que estos sacerdotes  no  confirmados  no  comiesen de las  cosas  santas, hasta que  hubiese  sacerdote  con  Urim  y  Tumim.  Y  cuántos  hay  hoy en la  iglesia profesante que están  en  la misma  incertidumbre.  Mientras   haciendo   una  profesión  exterior,  no  tienen  seguridad,  no  tienen  un  claro  título o  derecho y  no saben que   pertenecen al  santo  sacerdocio dentro  del  cual la  gracia  introduce a  aquellos que  han nacido  de  nuevo.  La  iglesia  ha  venido a ser  una  casa   grande (2  Tim. 2:20-21) en la  cual  encontramos a los  verdaderos  hijos de  Dios y  a aquellos que  solo  lo  son de  profesión. Si ha de  haber un  retorno de la Babilonia que es la  cristiandad  hoy,  el mismo  principio de  separación debe ser  mantenido. Solo  aquellos  que  han  nacido de  nuevo, quienes  pueden "mostrar la  casa de  su  padre,"  constituyen los  miembros del  cuerpo de Cristo.

 

Vv. 64-67. El  número de  toda la  congregación era  de  42.360.  había  también 7.337 siervos  y  doncellas, entre ellos  200  cantores; los últimos deben  distinguirse  de aquellos  mencionados  en los  vv. 41 y 70. Cantar  fue  evidentemente una  ocupación  prominente en la  jornada  hacia el  hogar.  Sus  gemidos  habían  terminado.  La  cautividad  estaba  detrás y la libertad  delante.  ¡Cuán  bello  el  canto de  su  gran salmo debe  haber sido cuando ellos  andaban!  Pero  más  grande  aun  será el  tiempo   cuando  el  remanente,  por tanto  tiempo  disperso entre las  naciones,  vuelva al hogar;  cuando a  través de la  venida de su  Rey  sus  gemidos  terminarán para  siempre,  y  cuando ellos  canten el coro de  Aleluya en el reino de  justicia  y  paz.

 

Había de igual manera 736  caballos, 245  mulas, 435  camellos  y  6.720  asnas.

 

Vv. 68-70.  Estos  últimos  versos nos  hablan de lo que  ocurrió cuando ellos  vinieron a  Jerusalén.  Ellos deben  haber   buscado enseguida las ruinas del templo  anterior, porque ese  es el lugar que  ellos amaban.  Es  significativo que aunque este  fue  arrasado hasta  la  tierra,  aun existía en el pensamiento de Dios,  y   también en los pensamientos del pueblo.  Pero  no se dice  que  "cuando  ellos llegaron a las ruinas,"  sino  "cuando  llegaron  a la  casa de  Dios."  Y entonces los corazones  de los padres  fueron  tocados,  y  dieron de  acuerdo a  su  capacidad al  tesorero de la obra 61.000 dracmas de oro y  5.000 libras  de  plata  y  cien  vestiduras   sacerdotales. Ellos  eran  fieles al  dar ,  no conforme a la  ley, la  décima  parte,  sino  conforme a su capacidad.  Y  en  el  N.  Testamento la  regla para la  iglesia en  cuanto a  dar se declara  en  1  Cor. 16:2, "en el primer  día de la semana, cada uno de  vosotros ponga  aparte como Dios le  haya  prosperado."

 

CAPITULO  3

 

     1. El altar  levantado  (3:1-3)

     2. La fiesta de los  Tabernáculos  celebrada  (3:4)

     3. Los  sacrificios llevados  (3:5-7)

     4. El fundamento  del  templo colocado  (3:8-13)

 

Vv. 1-3.  No se declara  cuan larga  ha  sido  la   jornada.  El  capitulo   anterior al  final declara  que  todos  moraron en  sus  ciudades, "todo  Israel  en  sus  ciudades."  El  significativo mes  de (Tishri)  con  su  santa  convocación (fiesta de las  Trompetas,  día de Expiación y  fiesta de  Tabernáculos)  habiendo llegado, y el remanente   reunido como "un solo  hombre  en Jerusalén." Este  era  el tiempo  para  una   reunión  general, porque la  fiesta  de las  trompetas  es  típica de la   restauración de Israel,  una  restauración que  no  fue  cumplida   en el retorno de este  remanente;  solo la prefigura.  Esta  reunión "como un solo  hombre en Jerusalén"  nos  recuerda de  otra  reunión en  Jerusalén  siglos  después  "cuando  estaban  todos  unánimes en un  lugar"  (Hech. 2:1) y el  Espíritu  Santo  descendió desde el  cielo y  todos  fueron  bautizados  en  un  cuerpo, la  iglesia.  Hay  un  cuerpo,  y  todos los  verdaderos  creyentes  son puestos en ese  cuerpo por  un  mismo  Espíritu. Esta   unidad fue  manifestada  al  comienzo de la  historia de la  iglesia  sobre la  tierra. (Hech. 2:41-47; 4:23,32.)  Mientras su  expresión exterior  se ha perdido,  aun  así la unidad  del  Espíritu en el lazo de  paz puede ser guardada. (Sectarismo es  una  negación de  esa unidad.) Dondequiera que  el  Espíritu de Dios se le permite  manifestar Su poder entre el pueblo de Dios, siempre el  resultado es  juntarlos. El  Espíritu de  Dios  nunca  divide,  sino  que  une.   

 

Entonces  Jesúa el sumo  sacerdote  con sus  hermanos  sacerdotes, también  Zorobabel y sus  hermanos,  edificaron  el  altar del Dios  de  Israel, para ser  capacitados para  llevar los  holocaustos   mandados  por  la  ley.  Obediencia  a la  palabra de  Dios era  su principal  interés. El  temor estaba también sobre ellos  a  causa del  pueblo de la  tierra,  por  tanto  ellos sentían la  necesidad de  protección.  Ellos  sabían que  Jehová es el escudo  y  refugio de quienes   confían en él. Primero ellos fueron  obedientes  a Su  palabra al  levantar el altar de  adoración  y al  acercarse  a  Dios  en la  forma señalada,  y entonces   confiaron en que   Él los  guardaría  en  medio de sus  enemigos.  El altar  y los  holocaustos por la mañana y  tarde  son  típicos de  Cristo, que es el altar y el  holocausto.   Dondequiera que  el  Espíritu  de  Dios envía  un  verdadero avivamiento hará que el  Señor  Jesucristo   y  Su  bendita obra  consumada  sean la principal  cosa.  Él  une a Su  pueblo, y  en  verdadera  adoración  alrededor de la persona del Señor. Esta  adoración se  centra para la verdadera   iglesia  en la   Cena del Señor, esa preciosa fiesta de memorial.

 

V. 4. Después ellos  celebran la  fiesta de los  Tabernáculos, como  está escrito (Lv. 23:33-36.) Ellos manifestaron  un   santo  celo  al prestar una  completa  obediencia a la  ley de sus  padres.  La  fiesta de los  tabernáculos tipifica la consumación,  cuando  el  reino haya  venido y la plena  siega.  Otro  remanente  de  Israel  retornará en el futuro,  bajo  diferentes  circunstancias ,  y  entonces  cuando  el  Mesías, el  Rey, esté en medio de su  pueblo, la  fiesta tendrá  su   cumplimiento.  De esto  aprendemos   cuan  exactos eran los  retornados  en su  obediencia a la palabra de  Dios.  Sin  tener  la  casa  para  adorar,  destituidos  casi de  todo, ellos  trataban fervientemente  de  agradar a  Dios al  dejar los   caminos de  Babilonia  y someterse a la  palabra de  Dios. Esta es  otra  señal del poder   y energía del Espíritu de  Dios en  Su obra de  gracia  y  restauración.  Él  guía a la palabra de  Dios   y  da poder para  andar  en obediencia.

 

Vv. 5-7.  Este   fue  un  completo  retorno a la  ley de  Dios. Holocaustos  continuos  fueron ofrecidos,  lunas  nuevas y  el  grupo de  fiestas de  Jehová fueron  guardadas.  Entonces el  espíritu de  sacrificio también fue   manifestado, ellos  ofrecieron  ofrendas   voluntarias a  Jehová. Y aunque el fundamento del  templo  aun no era puesto, ellos dieron  dinero a los  carpinteros y  albañiles  en  anticipación  de la puesta del   fundamento y  edificación  del   templo. Comida, bebida y  aceite y  dado a los de  Sidón y  Tiro, para  que  trajesen  cedros del Líbano por  mar hasta  Jope. Permiso  había  sido   dado para  hacer  esto por el rey  Ciro.

 

Vv. 8-13. No  dudamos  también que   su fe  fue probada al  comienzo, porque pasaron nueve meses  antes que la  obra  comenzase. Fue en el  segundo  mes del  segundo  año después de su llegada a Jerusalén,  cuando  los levitas  de  20  años  arriba fueron  señalados  por  Zorobabel  y  Jesúa "  para que activasen la obra de la casa de Jehová."  Los   líderes estaban al  frente  en la obra,  y  asociaron  al pueblo  consigo en la  bendita   tarea. Ellos  estaban juntos.  Ellos tomaron la  obra  con fervor.  El orden en  este  capitulo  es la  edificación  del  altar-adoración;  obediencia  a  la  palabra de  Dios, y  después unión  en el servicio al Señor.  Este es  aún el  orden para  el   pueblo de Dios.  Y en esa obra  el orden de Dios  no fue  ignorado sino conscientemente seguido, porque  los levitas son mencionados  primero (Núm. 4:1; 1  Crón. 23:24.)  En todas  estas  cosas ellos se  adhirieron   estrictamente  a la palabra de  Dios.  Y  cuando la  obra  fue comenzada un santo  entusiasmo cayó  sobre  ellos, y  todo  el pueblo alababa  a Jehová con  gran  clamor. Esta era   una  gran  celebración,  guiada por los  sacerdotes en sus  vestiduras, con  trompetas. Después  vinieron los  hijos de Asaf con  címbalos.  Su alabanza  era  conforme a  la ordenanza  de   David,  rey de  Israel.  Ellos   cantaban juntos por curso, alabando  y  dando  gracias a  Jehová, "porque  él es bueno, y  su misericordia permanece para  siempre hacia  Israel."  Entonces   todo el  pueblo alababa  con  gran  clamor.  El  espíritu de  alabanza  dominaba sus  corazones.  Ellos  celebraban la bondad  y misericordia  de  Jehová hacia su  pueblo, que   son  interminables. Pero  allí  había  también  lágrimas. Los   ancianos,  sacerdotes   y levitas, y otros que  aún  recordaban el  templo de  Salomón en su  gran  belleza, lloraban  en  alta  voz; mientras   otros aclamaban  con  gozo. La voces de  júbilo y lloro  estaban mezcladas que  no podían  discernirse. Las lágrimas fueron  ocasionadas  por  recordar las glorias  de días  anteriores, glorias que  ya  habían pasado.

 

El goce  era  en  Su presencia   y era  aceptable. Las lágrimas  confesaban  la   verdad  y  daban  testimonio de lo que  Dios  había  sido para  Su pueblo,  y  de la  bendición  que ellos   habían   tenido bajo  Su  mano.  Las  lágrimas  reconocían, ¡Ay!  Lo que  el pueblo de  Dios había  sido para  Él; y estas  lágrimas eran aceptables para  Él.  El lloró  no podía  diferenciarse del  gozo;  este  era  un  verdadero  resultado,  natural  y   triste, aun  así  conveniente en la  presencia  de  Dios. Porque  Él se  regocija en el gozo de Su pueblo, y Él  comprende  sus  lágrimas. Esto fue,  realmente,  una  verdadera  expresión del estado de  cosas" (Synopsis of  the   Bible. (JND).

 

Y  cuando   recordamos las  cosas  anteriores   y las condiciones  presentes  en la  ruina  y  confusión a nuestro  alrededor en aquello  que  profesa  Su   nombre, también lloramos.  Y  aun  así  debiésemos  alabarlo  cuando   recordamos  Su  misericordia, que  permanece  para  siempre. 



CAPITULO  4

 

     1. La oferta de los  samaritanos  rechazada  (4:1-6)

     2. La carta  del rey  Artajerjes  (4:7-16)

     3. La respuesta  del  rey   (4:17-22)

     4. La obra  detenida  (4:23-24)

Vv. 1-6. Los adversarios  eran samaritanos.  (Hay una   interesante correspondencia  con el libro de  Hechos.  Después que el  Espíritu  de  Dios hubo  comenzado  esa  bendita obra. El enemigo desde  fuera y después  dentro partió su obra  para  estorbar.)  Ellos   habían estado vigilando  silenciosamente la   obra de  restauración y  entonces  aparecieron ante  Zorobabel y los principales padres y les  dijeron, "Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-hadón rey de Asiria, que nos hizo venir aquí."  Estas  palabras   revelan su  verdadero  origen.  Ellos  eran  una   raza  mezclada establecida  allí por  reyes  paganos en el  territorio  conquistado a la  casa de  Israel, las  diez   tribus.  Encontramos la   historia  relacionada  con ellos  en  2  Rey. 17:24. El  rey de  Asiria trajo a   hombres de  Babilonia,  Cuthah,  Ara, Hamath, y Sepharvaim y los  colonizó en Samaria.  Ellos  eran  una  mala  semilla,  y  Dios los castigó  enviando  leones  en  medio de ellos. Entonces  ellos  apelaron al rey de  Asiria  y  expresaron un  deseo  de conocer las costumbres "del  Dios de la   tierra."Sacerdotes de  Jeroboam, que  eran  cautivos, les  fueron  enviados. Uno de estos sacerdotes les enseñó en Betel la adoración  corrupta  que  había  sido la   causa de  la  caída de las  diez   tribus. El  resultado  fue  que  "ellos  temían a  Jehová, y se  hicieron para  si  de lo más bajo,  sacerdotes  de los  lugares  altos."  Ellos  servían a sus  propios ídolos  al mismo   tiempo.  El  registro  dice, " hasta este  día  ellos  hacen  de  acuerdo a  esta  manera, no  temen a Jehová, tampoco   hacen  conforme a sus  estatutos , o  conforme  a sus  ordenanzas, o  conforme a la ley y  mandamiento que   Jehová mandó  a los  hijos de  Jacob, a quien  Él llamó Israel." Estos  asirios se  unieron a mujeres israelitas que   habían  sido dejados en la   tierra. (En el museo  Británico hay  un  cilindro que  contiene los  anales de Esar-haddon, reportando la deportación de los  israelitas  y  el  establecimiento de colonos en su lugar.)  Estas   personas  corruptas con sus agradables  palabras  nos  recuerdan  a los   gabaonitas  en  días de  Josué.  Ellos  ilustran los   ardides  del  diablo. Los  líderes  del  remanente  les negaron  toda   participación en  la edificación de  la  casa de   Jehová.  Ellos   realizaban que  eran  un pueblo separado y permitir a  estos  samaritanos  entrar en la obra habría  sido desobediencia  a la palabra de  Dios,  y  traer  Su  desagrado  sobre  ellos.  Si  ellos  se hubiesen  enlazado  con  el  pueblo de Dios,  corrupción  y  desastre habría  sido el   resultado. Pero Zorobabel y  Jesúa dotados  con sabiduría  divina  sabían que  estos  eran  adversarios  y no  tenían llamado  ni  derecho  a  entrar  en la  obra de  Dios.  Su  respuesta  fue  decisiva. "No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia"  Y  enseguida  ellos   fueron desenmascarados.  Ellos se  volvieron  contra  ellos, los molestaban,  y  contrataron  consejeros  contra los  habitantes de  Judá y  Jerusalén.  La palabra   hebrea (usada solo en este  pasaje) es "sitnah", es  análoga al  nombre  "Satanás." Satanás era  el poder detrás de estos  samaritanos y sus  esfuerzos  por  estorbar  la obra.  Su método era el método de  Satanás.  Estos samaritanos  bien pueden  compararse  con las  grandes masas  en  la  Cristiandad que  tienen  forma de piedad y niegan  su poder.  Como los  samaritanos  multitudes  no  salvadas en la  cristiandad  profesante pretenden  servir  al Señor, pero son  enemigos de la  cruz de Cristo, y  su  dios es su   vientre,  ellos  piensan  en las  cosas  terrenales. El  N. Testamento  demanda separación de los  tales (2  Cor. 6:14-18;  2 Tim.3:5; 2  Jn.11) Comunión  con ellos  es  desastrosa, porque  ellos son  solo  hombres   naturales,  no  teniendo el  Espíritu y  son por  tanto  inadecuados para la   comunión  cristiana,  porque   están  sirviendo al mundo y su  dios.

 

Vv. 7-16.  Bislam, Mitrídates, Tabeel, persas,  y oficiales del  gobierno,  probablemente  íntimamente  identificados  con los samaritanos  y  residentes  de  Jerusalén,  escribieron   una   carta al rey  Artajerjes. (Asuero es  un  título  real, que   significa "rey  venerable;" Artajerjes también es  un  titulo, que   significa "gran  rey") Con el  v.8  comienza  una  sección en  arameo, que  se  extiende  hasta  el  cap. 6:18:la lengua  Siria  era el  arameo. La  carta es un  documento  muy  astutamente producido, lleno de  tergiversaciones  y   falsedades, inspirada  por  aquel  que es  "mentiroso,  y padre  de  mentira." porque  solo   la  casa  estaba siendo  edificada y no el muro ni la ciudad. Lo que  ellos  decían  acerca de la  ciudad,  su anterior  carácter de   rebelión, era   verdadero,  y el  acusador  hizo uso de los  pecados  pasados de  la  nación. Pero Dios  era nuevamente misericordioso hacia Su  pueblo y   cambiaba su  cautividad.  Recordando al rey  del posible  peligro  si la ciudad era  reedificada y  fortificada por  un muro; y la pérdida de ingresos,  ellos  inspiraron  temor en el corazón del rey. El mismo   acusador de los  hermanos,  mentiroso y  falsificador, estaba  detrás de los  escritores de  esta  carta,  y  está aún obrando y  continuará  haciendo  así hasta que sea  arrojado fuera  (Apoc.12.)

 

Vv. 17-22. El  rey   recibió  la   carta y mandó que  se  hiciese   una  investigación en la  historia pasada de Jerusalén,  que  verificó lo  que la   carta  demandaba,  y  él enseguida  mandó  que la ciudad  no fuese  edificada. La  falsedad de que ellos  estaban  edificando la  ciudad y sus  muros no  fue  descubierta.  El enemigo  fue  exitoso. Aun  así el  Dios  fiel velaba  sobre  todo.

Vv. 23-24.  Bien podemos  imaginar que  cuando la  carta  fue  leída   ante  Rehum  y Simsai y sus  compañeros, con que  febril  prisa  ellos  deben haberse dirigido a  Jerusalén, y hecho  cesar la  obra  por  fuerza  y  poder. "Entonces  cesó la obra de la   casa de  Dios que  está en  Jerusalén.  Así  cesó en el año  segundo del  reino de  Darío, rey de  Persia."  El  remanente  fue  severamente probado,  y  en ese  tiempo  hubo  un  declinamiento. La  energía anterior parece  haberlos dejado, como lo encontramos  cuando consideramos el  mensaje de  Hageo. Tampoco leemos  algo  al  final de  este  capitulo acerca de   volverse  a Dios  en  oración. 

  

 

CAPITULO 5

 

     1. El ministerio  profético de  Hageo  y  Zacarías  (5: 1)

     2. El resultado de su ministerio (5:2)

     3. La intervención de  Tatnai  (5:3-5)

     4. La carta de  Darío  (5:6-17)



V.1. En  ese  tiempo   crítico  cuando  el  enemigo parece  haber  vencido,  y ellos perdido su  interés,  Dios  intervino  en  gracia al enviarles a dos  mensajeros, a los profetas  Hageo  y   Zacarías.  Sus  grandes mensajes  proféticos  serán  tratados  más plenamente  en  nuestras   anotaciones   sobre los libros que  contienen  estas profecías.  La   voz de la profecía  es  siempre escuchada  cuando  el  pueblo de  Dios  está en  declinamiento.  Los más   grandes   profetas  aparecieron en el período  más  oscuro de  Israel,  Elías,  Eliseo, Isaías, Jeremías,  Ezequiel, y   Daniel.  Dos meses  antes  de que  Zacarías  comenzase  su ministerio profético Hageo levantó  su   voz  y se dirigió a Zorobabel y  Jesúa. Esta  fue la palabra de  Dios  que   él comunicó  a los  líderes  real y sacerdotal del pueblo. Este  primer  mensaje  nos  da interesante luz  sobre la  situación  del  remanente. (Lea  Hageo 1.).El pueblo  estaba  diciendo "no ha llegado el  tiempo, el  tiempo para que la  casa de  Dios sea  edificada."  Esto debe haberse  dicho a   causa  de sus  enemigos; ellos  estaban  esperando por  un  tiempo más  favorable providencialmente,  cuando  pudiesen proseguir  la  edificación de  la  casa de  Dios. Las próximas  palabras de  Hageo revelan la condición moral   del  pueblo: "¿es  tiempo para  vosotros de morar en  casas  artesonadas de  cedro,  y  esta  casa está desolada?" Después viene  la exhortación, "considerad  vuestros  caminos."  De estas palabras  aprendemos  que  ellos  se  habían  establecido en  confort y  estaban  más ocupados  con  edificar  casas  para  si mismos que  con  terminar  la casa de  Dios.  Y  Dios, por  este  descuido,  había   tratado  con  ellos.;  y estaban  sufriendo a  causa de ello  (Hageo 1:6-11.)

 

V.2.  Cuando  el  ferviente  mensaje de  Hageo fue entregado Dios  nuevamente los  reavivó.  Ellos se levantaron de su  estado de apatía y  comenzaron a  edificar la  casa de  Dios, y los profetas de  Dios les  ayudaban.  El libro de  Hageo nos dice que  todos  ellos obedecieron la  voz de Dios y  el pueblo  temió  ante  Él.  Tan pronto como ellos  hubieron  obedecido y  temido a Dios que  vino  otro mensaje  a  través  del  profeta: "Yo estoy, con  vosotros, dice   Jehová."  Ellos no  temían más a sus  enemigos,  ni al mandato del  rey, sino  que  temían a Jehová, y  enseguida la  obra  fue  vigorosamente  reasumida y la  casa   terminada (6:15) La palabra de   Jehová  fue  usada  para  reavivarlos.  Cada   verdadero  y  genuino avivamiento  siempre  comienza   con la palabra de  Dios,  escuchando  y  creyendo lo  que  Dios dice.

Vv. 3-5.  Esta   nueva  partida  atrajo  enseguida la atención de sus  enemigos.  Tatnai,   gobernador  de  este  lado del río  y  Setar-boznai con  sus  compañeros aparecieron  en  la escena. (En  tablas cuneiformes del primer  y  tercer  año de  Darío  Hystaspes, un  gobernador  Ustnai  es  mencionado. Él es  descrito en  asirio  como el gobernador de  la  provincia.) Ellos   preguntaron ,  "¿Quién  os  ha  mandado  edificar  esta  casa,  y  levantar sus  muros? ¿Cuáles  son los  nombres  de los  hombres que   hacen  este  edificio?" ("nosotros" en el  v.4 es "ellos," Tatnai y sus  compañeros,  ver   v.10). De  este modo el enemigo hace  otro esfuerzo por  estorbar la obra.  Él nunca  falla  en  atacar aquello que es  hecho para la   gloria de Dios. Pero  estos  enemigos no  contaban  con el que  guarda a  Israel,  que  no  duerme.  Poco  sabían  ellos  que  lo que estaban  haciendo  guiaría a la  victoria del  pueblo de Dios y  resultaría  en la terminación de la  casa de  Dios. El  ojo de  Dios  estaba sobre los  ancianos de los  judíos.  Él les dio  poder,  valentía, y seguridad, de modo que ellos pudieron perseverar en la  obra.  Dios  estaba  con ellos,  Y  ¿quién, entonces,  podía  estar  contra  ellos? Dios  restringió  a  Tatnai de  dar orden para  suspender la obra,  de manera que  ellos siguieron  trabajando.  Bienaventurados los  siervos  de Dios que trabajan en el  temor  del  Señor,  sabiendo  que  Su ojo está  sobre  ellos y que Él sustenta  a  todos los que  confían en  Él.

Vv.6-17. Entonces   Tatnai  y sus  asociados  enviaron  cartas  al  rey  Darío, que   daba los  no  reportados detalles de  su  visita  a  Jerusalén. La  carta dice  que la casa  era  edificada  con  grandes piedras y madera en los muros,  y que   todo prosperaba en sus  manos. Zorobabel  y sus  compañeros  habían  respondido a  las  preguntas de  Tatnai  de la  siguiente manera: " Somos siervos del Dios  del cielo y  de la  tierra."  De este modo ellos  daban  testimonio de  si mismos  y  relataban  lo que  había  tenido  lugar,  y  como  Ciro había proclamado  un  decreto para  edificar  la   casa de  Dios.  la  carta  también  declaraba  que  Sesbasar (Zorobabel) había puesto el fundamento y esa  casa  aún no  estaba  terminada.  Entonces  sigue la  petición:  "Y ahora, si al rey parece bien, búsquese en la casa de los tesoros del rey que está allí en Babilonia, si es así que por el rey Ciro había sido dada la orden para reedificar esta casa de Dios en Jerusalén, y se nos envíe a decir la voluntad del rey sobre esto." Los  edificadores  deben  haber  tenido  perfecta  paz  acerca de  esta  carta,  sabiendo que  Dios estaba  con  ellos.
 



CAPITULO  6

 

     1. La  investigación  del  rey y  su  resultado t (6:1-5)

     2. El mandato de Darío  (6:6-12)

     3. El mandato del  rey  obedecido  (6:13)

     4. La casa  terminada  (6:14-15)

     5. La dedicación de la  casa  (6:16-18)

     6. La fiesta de la Pascua  y los Panes  sin  levadura (6:19-22)

 

Vv.1-5. El  rey   Darío  hizo  una   investigación en el  lugar  donde   era guardado  el   registro del   imperio, "en la  casa de los rollos."  La palabra  "rollos"  es  "libros"  y estos consistían de  tablas  de  barro sobre  la que las inscripciones   cuneiformes  eran  preservadas.  El lenguaje  arameo  ni  el  hebreo tienen  una palabra  para  tablas de barro.  Todas  las librerías  de esta  clase se  encontraban en  Nínive y en otras   partes,   y  ahora  pueden verse  en  diferentes  museos. Los   investigadores  encontraron el  registro en  Acmeta (Ecbatana de los  escritores  griegos, la ciudad   capital de   Media, que es  la  moderna Hamadan).  La  providencia   divina   había  preservado este  interesante  mandato de  Ciro,  y la misma  providencia  guió a los  investigadores  al  lugar  donde estaba  guardado el  registro.  De  éste  aprendemos  interesantes  detalles.  Ciro   dio  instrucciones   concerniente a los fundamentos, altura,  y anchura del  edificio, las  expensas debían ser  tomadas  de la   casa  del  rey,  de la  casa del  tesoro  real. Los   reyes persas controlaban los  asuntos  religiosos de la   nación; pero   Ciro  actuó  bajo  la  guía  divina de  Dios"  (1:1)

 

Vv. 6-12. Darío  respondió a la comunicación de  Tatnai  y Setar-boznai enseguida. Él manda, "Alejaos de  allí,"  no  estorbéis  la  obra,  dejad  tranquila la obra   para la   casa de  Dios.  Y  además  él dirige que  los judíos sean  asistidos en la  edificación de la   casa pagándoles  los   gastos.  Darío  estaba  ansioso de que la  casa  fuese  edificada  y  rápidamente   terminada.  El material mencionado  era  para los  sacrificios  y  ofrendas. Toros   jóvenes, carneros  y  corderos eran para  los holocaustos.  Trigo, aceite y sal para  las ofrendas de  presente,  y  vino para las libaciones. Todas  estas  cosas  debían ser   dadas  a los sacerdotes sin  fallar  día   tras  día.  "para que ofrezcan sacrificios agradables al Dios del cielo, y oren por la vida del rey y por sus hijos" Dios  estaba  obrando  nuevamente,  y  usaba a  Darío  como  su   instrumento para  el cumplimiento de sus propios  propósitos.  Todo lo que  el  enemigo  estaba  haciendo  para  estorbar la  obra  era  vuelto para  el  progreso de esta.  ¡Cuán  a  menudo esta   ha  sido la  historia  de Israel  y  la  iglesia! El decreto de   Darío  demandaba la penalidad de  muerte para  todos  aquellos que  alteraran y  destruyesen el mandato que él  había   dado. "Y el Dios que hizo habitar allí su nombre, destruya a todo rey y pueblo que pusiere su mano para cambiar o destruir esa casa de Dios, la cual está en Jerusalén. Yo Darío he dado el decreto; sea cumplido prontamente."

 

       Estas  palabras  autorizan  una  creencia  que  Darío  tenía  conocimiento del  Dios  de cielo. Los  eventos  que  ocurrieron durante  el  reino de  Nabucodonosor en el reino de  Babilonia ,  cuando  Daniel  estaba  allí,  como   también las  cosas  que  ocurrieron  bajo el  reino del  otro  Darío (Dn.6) pueden haber  sido plenamente  conocidos por   Darío  Hystaspes que  dio  este  decreto. Y  sus  palabras   fueron  solemnes  de que  Dios  destruiría a  todos los  reyes  y  personas  que  alterasen o  destruyesen esta  casa de  Dios.  Como esto  sucedió  repetidamente , la  historia nos lo  dice (Antioco  Epifanes ,  Herodes  y los romanos contaminaron  y  destruyeron la  casa,  y la  ira de Dios  vino  sobre  ellos a  causa de  esto.)

 

V.13.  Lo que   Darío mandó  fue  hecho  rápidamente.  Toda oposición terminó y los enemigos fueron  completamente derrotados.  Dios   había  intervenido en   favor de Su pueblo que  confiaba en Él, cuya    fe  había  sido  reavivada a  través de los  mensajes de  Hageo  y   Zacarías.

 

Vv. 14-15.  Con  reavivado   celo los  ancianos  edificaron, y prosperaron,  a  través de las profecías  de   Hageo  el profeta  y  Zacarías  hijo  de Iddo. El ministerio de  Hageo  movió  la conciencia del  pueblo,  exhortándolo a  considerar sus   caminos,  lo que  debe haberlos llevado a  buscar  Su   rostro.   Zacarías es el profeta de   gloria. La  visión de  gloria,  la última  victoria del pueblo de  Dios, la  venida del  Rey y el  establecimiento de Su reino, la  destrucción futura de  todos sus   enemigos, esta   visión de la   gloria  futura vino a ser  una  inspiración para  ellos. La  necesidad  del  pueblo de  Dios de este  doble  ministerio que  es  abundantemente provisto en la palabra de  Dios.  Ellos edificaron  y  terminaron  la   casa  conforme al mandato del  Dios de Israel,  y  de  acuerdo  al  decreto del  gran rey  Ciro y  Darío. ("Y  Artajerjes, rey de  Persia,"  algunos  sostienen que  debiese  omitirse del  texto.) La  casa  fue  terminada  en el  tercer  día del  mes de  Adar, que fue el  sexto  año  del  reino de   Darío el  rey.

 

Vv. 16-18. Entonces   tuvo lugar la  dedicación de la casa. Esta  fue  una   gran  fiesta de  gran  gozo. "La  fiesta de la  dedicación"  que  los judíos  celebraron (Chanukah) no  conmemora la  dedicación de  esta  casa,  sino la  limpieza  del   templo de la contaminación del  templo por  Antioco  Epifanes.

La tradición  demanda  que  los  Salmos 138, 146, y  148 fueron  compuestos por  Hageo  y   Zacarías, y  usados  en la ceremonia de  dedicación. ¡Pero  qué contraste con la   magnifica dedicación del   templo de  Salomón!  Aquí  ellos  ofrecieron  cien  toros,  doscientos   carneros,  cuatrocientos   corderos,  y  como  una ofrenda por el pecado doce machos  cabríos. En la  dedicación del  primer   templo de  Salomón ofrecieron 22.00  bueyes y  120.000  ovejas (2  Crón. 7:7).Y  el  más  grande   contraste con el  templo de Salomón, la  nube de  gloria; la señal visible de  la presencia de Jehová llenaba la   casa;  ésta  estaba ausente. Ninguna  gloria  vino para  manifestar el hecho que  Jehová moraba en medio de  Su pueblo.  En el futuro  otro  templo se levantará en   Jerusalén,  y en ese  templo entrará una   vez  más la gloria del  Señor (Ezeq. 43:1-3). Este  es el  templo milenial que  será levantado por el Israel convertido después que  el  Rey haya   vuelto.  De este  glorioso   evento  da  testimonio   Zacarías: "Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová. 2:11 Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti." (Zac.2:10-11.)  Estas  palabras  proféticas  ciertamente  que  no  fueron  cumplidas  en la dedicación del segundo   templo, tampoco lo han  sido  desde entonces.  Quizás  esta  profecía  fue  la profecía de  esperanza  y  confort para los piadosos de entonces , como  también la  predicción de  Hageo (Hag.2:7-9) Pero note   bien la  obediencia  a la palabra de  Dios manifestada en  el servicio de  dedicación, "como  está  escrito  en la ley de  Moisés."

 

Vv. 19-22.  La fiesta de la Pascua  y los panes  sin   levadura también  fueron  celebradas  por los   hijos de la  cautividad.  Aquellos que se  habían  separado de la inmundicia de los  paganos  no eran prosélitos,  gentiles  que  se  volvían a  Israel;  ellos  eran judíos que  se   habían  unido a  mujeres  paganas (10:11). Ellos eran  verdaderos a la  palabra  escrita.   En cuanto al  significado de esta   fiesta ver  nuestras  anotaciones  sobre  Ex. 12; Lv.23 y  1  Cor.5. 

 

La  conexión es   extremadamente   bella.  La  casa de  su Dios  estaba  terminada, y el pueblo   celebraba el memorial de su   redención de la tierra de  Egipto,  y de  este  modo  recordaban, para  la alabanza  de   Jehová,  el fundamento  sobre el cual estaban, y el  hecho de que el fundamento de toda su  bendición,  de todos los actos de Dios en  gracia  hacia  ellos era  la  sangre  derramada del cordero. Esto, de  acuerdo a las palabras de  Moisés,  era "noche de guardar para Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Jehová todos los hijos de Israel en sus generaciones" (Ex. 12:42) Nada podría mostrar  más  claramente  que  estos  hijos de la   cautividad estaban en este  momento  en  posesión  del pensamiento de Dios al  celebrar la Pascua.  Pasando por las glorias del reino,  ellos  iban  hacia alcanzar  todo lo que  poseían, ya  sea  en  título o  prospecto,  y  allí  confesaban a  Dios  como el Dios de su salvación.  De este modo  edificaban sobre lo que  Dios era por ellos sobre el  fundamento  de la sangre  del cordero pascual, y  encontraban que,   como  lo encuentran  siempre las  almas  individualmente,  una  roca  que  es inmutable e  inconmovible.  Sus  corazones  estaban en esta  fiesta;  "porque,"  como  leemos, "los  sacerdotes  y levitas  estaban purificados, todos  ellos estaban  puros." (Ver   Núm. 9:10-14).Ellos discernieron lo que  era debido a Él cuya  fiesta  celebraban (E.  Dennett) 

 

            

 

II. EL  RETORNO  BAJO ESDRAS  Y  SU  REFORMA

CAPITULO  7

 

     1. La jornada de  Esdras a  Jerusalén  (7:1-10)

     2. El decreto de Artajerjes  (7:11-26)

     3. La  acción de  gracias de  Esdras  (7:27-28)

 

Vv. 1-10.  El  registro del  retorno bajo   Zorobabel y la   reedificación  del  templo   termina   con el  capitulo   anterior.  Muchos años  han pasado después que el templo antes  que el piadoso  Esdras   y   sus  compañeros  retornan  a   Jerusalén. Ningún  registro existente  cubre  los  años que   intervinieron  entre la   expedición de Zorobabel  y la obra de  Esdras. Los  críticos  demandan que "fue en estos  años aparentemente  estériles  que  el código  sacerdotal fue  elaborado por los  sacerdotes  que   no  habían  dejado   Babilonia, y que  al menos la  segunda  mitad de  Isaías (cap. 40, etc.) fue  compuesto  y  juntado en  Babilonia" ¿Pero qué fundamento histórico   presentan  ellos para  su  teoría?  No  hay  nada  en  existencia  que   en alguna  forma  autorice tales  demandas.  La evidencia de que Moisés  escribió el  Pentateuco y que   Isaías  es el autor de todo el libro que lleva su  nombre es  abrumadora.  La  teoría del código  sacerdotal, que las  leyes  sacerdotales  de Levítico fueron  coleccionadas  en  Babilonia y  fueron  traídas por   Esdras,  es solo  una  invención.

 

Lo que   vino a  ser  de Zorobabel no se sabe.  Pero sabemos  que   un  triste  declinamiento entre  el  remanente  retornado tuvo lugar.  Su  condición moral y   religiosa sufrió  una  severa   recaída.  Quizás estas  mismas condiciones  movieron a  Esdras a dejar  Babilonia e ir  a  Jerusalén.

 

Fue  en el  séptimo   año de Artejerjes, rey de  Persia,  que  Esdras  subió.  Después se nos presenta  la  genealogía de  Esdras, lo que muestra que él era   un  descendiente   directo de  Aarón, el sumo  sacerdote.  Esdras  era  un  "escriba   erudito en la ley de  Moisés, que  Jehová Dios de Israel  había  dado."   Un  bendito   testimonio  de que la  ley de Moisés  fue  dada  por Dios, y no  compuesta , corregida,  revisada  y   añadida por  diferentes  manos.  Esdras,  ocupado con la ley y la palabra de  Dios,  deseaba  subir a  Jerusalén.  Dios puso  esto en  su  corazón, y el rey  gentil  concedió  todo lo que   él pidió.  En  todo  esto  la mano  de  Jehová su  Dios es  reconocida.  "De acuerdo a la mano de  Jehová  su Dios sobre él."  Esta   frase  la  encontramos  un  número de  veces (7:6,9,28; 8:18,22,31);  y  esto muestra  como  este   hombre de  Dios  confiaba  en Él para  su  guía. Él vio  Su  mano  al  tener  todas  sus  peticiones   concedidas por  Artajerjes.  Fue la  buena  mano de Dios la  que lo  llevó a   Jerusalén (7:9).Su   mano lo  fortaleció (7:28).La  buena  mano de Dios  nuevamente  es  reconocida al llevarles ministros (8:18)  y  en la  libertad (8:31). La misma mano que estaba para  bien  sobre  Esdras, que lo  guió,  guardó y protegió,  aún  está  sobre  aquellos que confían  en Él y son obedientes  a  Su palabra. (El  carácter de  nuestra obra impide que   intentemos  alargarnos  sobre la  identidad de los  diferentes  gobernadores  mencionados en  Esdras  y Nehemías,  que es  una materia  difícil, y que  envuelve  un  cuidadoso  examen  de la   cronología. Sugerimos un  buen libro sobre  cronología. "The Romance of Bible  Chronology,  por  M.  Anstey.)

 

Con  Esdras  subió a Jerusalén  una compañía de personas, 1.496 en  total.  Ellos partieron el  primer  día del mes primero, y  llegaron  el primer  día  del  mes quinto,  correspondiente a finales de  Julio o  comienzos de Agosto. La  distancia que  recorrieron  por el  camino de  Carchemish ha sido  alrededor  de 800 millas.

 

En el v.10 tenemos el  secreto de la  piedad de Esdras: "porque  Esdras   había  preparado su  corazón  para  buscar la ley de Jehová, y  hacerla,  y enseñar en Israel sus  estatutos   y juicios."  Por  medio de diligencia  y  oración  él  buscó  la  verdad   y  voluntad de  Dios en  las  Escrituras. La ley de  Jehová era su  gozo  y  delicia.  ¡Cómo  él debe  haber sondeado las  Escrituras con profundo ejercicio de alma! Este es el  fundamento  de  la piedad.  El corazón  debe  entrar en las   cosas de Dios como  están  reveladas en Su  palabra.  Y su propósito  era  "hacerla;" es  decir, vivir  conforme a la   verdad que  Dios  le  había   dado.   Finalmente, el  tercer  deseo de  Esdras fue  "enseñar en  Israel estatutos  y  juicios."  Preparación de corazón en la Palabra,  obediencia  a ella,  deben ser las señales  del  verdadero  siervo de  Dios. 

 

Vv. 11-26. La copia de la  carta que   Artajerjes  dio a Esdras es  ahora  registrada.  Esta sección nuevamente está  en  arameo. En los  saludos de la  carta  Artajerjes se llama a si mismo  "rey de  reyes "  y  se  dirige  a  Esdras  como  escriba en la ley del  Dios  del cielo. No puede haber  duda que  Artajerjes  fue  divinamente  movido en  todo lo que  hizo.  El decreto declara  que todos los israelitas,  sacerdotes y levitas de su  reino que  quisiesen  subir  a Jerusalén, pudiesen  ir  con  Esdras.  El nombre  de  Dios, la  ley de Dios, la  casa de  Dios son  expresiones  constantemente  usadas  en este  documento.  Después el rey y  sus siete  consejeros dieron voluntariamente plata  y oro "para el Dios de Israel, cuya  habitación  está en Jerusalén."  En  un   día   futuro,  cuando  todo  Israel sea salvo,  cuando  Cristo  vuelva  nuevamente,  los   gentiles  y sus  reyes  ofrecerán su plata  y oro (Isa. 60: Sal. 62:10-11..)  Además de la plata  y  oro que Artajerjes  y  sus  consejeros dieron,  hubo otras  ofrendas  de personas que  no  eran judías y de residentes  judíos de   Babilonia. El rey tenía perfecta  confianza en  Esdras.  Después de comprar bueyes,  carneros  y  corderos, etc.,  el  rey  escribió, " y lo que  te  parezca  bien, y  a  tus  hermanos, hacedlo con el  resto de la plata y  el oro,  haced  conforme a la voluntad de  vuestro  Dios."

Vv. 27-28.  Después  Esdras  prorrumpe  en  una   hermosa  doxología.  Él bendice a  Jehová  el Dios de  sus   padres. Él  había puesto  todo esto  en el corazón del rey. Y  Esdras fue  fortalecido ya que la  mano de  Jehová su Dios  estaba sobre   él.   



CAPITULO  8

 

     1. Los  que  retornaron  con Esdras  (8:1-14)

     2. La reunión  en  Ahava  (8:15-20)

     3. El  ayuno proclamado  (8:21-23)

     4. El establecimiento de  guardias  (8:24-30)

     5. La partida y llegada a  Jerusalén (8:31-36)

 

Vv. 1-14 Los  nombres  de  aquellos que se  reunieron  alrededor de Esdras  y  subieron  con él  son aquí   registrados.  En   vista del magnifico decreto  y la, liberalidad de  Artajerjes, la compañía era muy  pequeña. La mayoría prefirió quedarse  en  Babilonia. Los  fieles son  conocidos por Dios,  y  sus  nombres   son aquí para siempre  registrados en  Su palabra.  Aunque  el monarca  gentil dio  el  decreto,  y el pueblo era  abundantemente provisto con  todos los medios  necesarios, la  empresa era  de  fe.  Ellos salieron de  Babilonia  confiando en Dios;  ellos marcharon en  fe. Debe  notarse  especialmente que solo los varones   son  mencionados. Los   matrimonios mezclados de los que  leemos en el próximo   capitulo quizás son el  resultado del  hecho  que  mujeres  no se  unieron a la  expedición de  Esdras.   

 

Vv. 15-20. Esdras los  reunió  junto al río Ahava, que  era  probablemente  un brazo  del Eufrates,  cerca de  Babilonia.  Allí ellos moraron en  sus  tiendas  por   tres  días.  Ellos  eran peregrinos  y  extranjeros,  que  habían salido como   Abraham,  el padre de la  nación.  Esdras  vio al pueblo  y  descubrió la ausencia de los levitas.  Mientras   un pequeño  número de  levitas   había  subido con Zorobabel, ninguno  se   había  unido a  Esdras. Solo  dos  sacerdotes  estaban presentes. Gerson,  hijo de  Fineas,  y  Daniel, hijo de  Itamar. ¡Qué indiferencia  revela  esto! Ellos  se  habían  establecido en  tierra  enemiga  y  estaban satisfechos con quedar  allí.  Ellos  estaban pensando en las cosas  terrenales,  y  habían olvidado las  cosas de Dios.  Aun  así   eran levitas  en su  santo llamamiento.  Así es  hoy  con muchos que  sin  duda son salvos,  pero  piensan en las   cosas  terrenales,  y  tienen  pocos  deseos de  vivir en  la separación demandada por Dios para su pueblo.  Esdras no  estaba dispuesto a  dejar a los  levitas  atrás, sabiendo  cuan  absolutamente necesarios ellos  eran para la   casa de Dios.  ¡Cómo  Esdras debe  haber mirado a Dios! Después  él actuó,  y a  través de la  buena  mano de Dios, que  una  vez  más él  reconocía,  un  número de levitas   y netineos se  agregaron al  grupo.

Vv. 21-23.  Él proclamó  ayuno.  El hombre de  Dios  sintió la  necesidad de  buscar el  rostro de Dios  y  Su misericordiosa protección.  El ayuno era la  señal  exterior de profunda  humillación y  una  expresión de  su  dependencia,  "para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes." La necesidad  de  guía como   también de  protección fue plenamente   reconocida  por esta  compañía   reunida, y ellos  confiaron en Dios para ambas  cosas.  Este es aún el  bendito   camino  de  fe para los  siervos de Dios,  y para  sus  hijos. ¡Cuán  grande  sería  el éxito   y la  bendición si en todo tiempo y en todos los  servicios el  pueblo de Dios buscase primeramente  Su  rostro, y se humillase en  Su presencia  y  confiase en Él plenamente!.  Esdras   había   dicho  al rey que  confiaba en  Dios, y que  Su mano estaba para  bien sobre  todos aquellos que le buscan,  de manera que sentía  vergüenza  de  pedir   una  escolta  militar para  que los  protegiese  de los ladrones, que  quisiesen  despojarlos  de sus  posesiones.  Él  sabía  que  su  Dios era el mejor  escudo, y  Sus  ángeles, los ministros usados para  guardar a Su  pueblo de  todo  mal,  estos serían los compañeros  invisibles de la  caravana. "Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio" Sus  ruegos  fueron  respondidos. Y  Él aún   responde a la   fe.

 

Vv. 24-30.  La  fe  en Dios  no  hizo  descuidado  a  Esdras. Él sentía  su  gran  responsabilidad e  hizo  las  más cuidadosas  preparaciones.  Él puso aparte  de los principales  sacerdotes a Serebías  y  Hasabías, y a diez  de sus  hermanos  con ellos. Levitas   también  fueron seleccionados por él (8:30).  A  su  custodia encomendó los   utensilios  sagrados,  como   también la plata  y  el oro que  había sido  dado  voluntariamente. Entonces  les  entregó el  cargo, "Y les dije: Vosotros estáis consagrados a Jehová, y son santos los utensilios, y la plata y el oro, ofrenda voluntaria a Jehová Dios de nuestros padres.  Vigilad y guardadlos, hasta que los peséis delante de los príncipes de los sacerdotes y levitas, y de los jefes de las casas paternas de Israel en Jerusalén, en los aposentos de la casa de Jehová.  Los sacerdotes y los levitas recibieron el peso de la plata y del oro y de los utensilios, para traerlo a Jerusalén a la casa de nuestro Dios." Él pesó  en sus  manos 650 talentos de  plata y  100  talentos de  oro,  además de los costosos utensilios de oro  y  plata. Este  cuidadoso  pesar de  todo cuando  ellos hubieron  recibido los costosos  tesoros,  y  el pesar  cuando  ellos  entregaron  la  carga en  Jerusalén, no significa que  Esdras    tenía   dudas en  cuanto a la  honestidad de los  sacerdotes   y  levitas. Esto  fue   hecho para   evitar sospechas.  El  mismo principio  es  establecido  en  el N.  Testamento para  la   iglesia: "procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres" (2  Cor.  8:21)

 

Vv. 31-36. Entonces ellos  partieron el  décimo  segundo día del primer  mes. Con  fe  y  completa dependencia de Dios  salieron  hacia la  tierra de sus  padres. Y  Jehová honró  su  fe. "y la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libró de mano del enemigo y del acechador en el camino.  Y llegamos a Jerusalén, y reposamos allí tres días."  Ellos  deben  haber  tenido muy  estrechos  escapes, pero  como  constantemente  confiaron el  Dios,  en Su  buena y misericordiosa  mano y poder, Él los  libertó de todos  sus peligros.  El Dios  que  respondió a su  fe  y los  guardó a  través de todo  el  camino es el mismo hoy,  y jamás  defrauda a la  fe.  Su mano es la misma de entonces, y  también podemos   experimentar  Su  misericordiosa  libertad. La jornada  les  llevó  cuatro  meses. Los  tres  días al fin de la  jornada corresponden a los  tres  días  antes de que  comenzase la  jornada  junto al  río Ahava (8:15).  ¡Qué  alabanza  deben  haber  dado  ellos a Dios  durante  estos  tres  días en Jerusalén,  cuando sus ojos vieron  una   vez más  la amada  ciudad  y la  casa de  Dios!

 

Al  cuarto  día los  tesoros   fueron entregados  y  pesados en la   casa de  Dios.  Esto  fue  hecho por  Meremoth,  el  hijo de Urías,  el  sacerdote.  Él  es mencionado por Nehemías como  uno  de los  edificadores del muro (Neh.3:4,21) Con  él estaba  Eleazar, el  hijo de  Fineas. Asociado  con  ellos estaba Jozabad, hijo de  Jesúa (también mencionado en 10:23; y  Neh. 7:7) y Noadiah, hijo de  Binui. De este modo   en la  casa de  Dios  se  rindieron cuentas,  como  todo Su  pueblo  tendrá que   dar  cuenta ante el  tribunal de Cristo.

 

Holocaustos  entonces  fueron ofrecidos, doce  toros por   todo Israel, noventa y seis  carneros, setenta  y siete corderos  y  doce machos  cabríos como  ofrenda por el pecado.  Debe notarse  especialmente  que  el pequeño  remanente  que  había  retornado abarcaba en su  fe  a  todo  Israel. "Todo  Israel" un día será salvo y  traído a la  tierra,  a  través de Aquel  que  es el   verdadero  holocausto y ofrenda por el  pecado.  Y  como  su  fe  incluía a  todos  sus hermanos,  toda la  casa de Israel, aunque  ellos  no estaban allí,  del mismo modo  nuestra   fe debe  incluir a  todos los santos de Dios.

 

Después de  haber  descargado  sus solemnes obligaciones, dando a  Dios el primer lugar, ellos  "entregaron los despachos del rey a sus sátrapas y capitanes del otro lado del río, los cuales ayudaron al pueblo y a la casa de Dios"

 

    

CAPITULO  9

 

     1. Asombro  y  tristeza de  Esdras  (9:1-4)

     2. Confesión de Esdras (9:5-15)



Vv. 1-4. Cuando todas  estas   cosas   se hicieron (estas   son   relatadas en el  cap. 8:33-36)  Esdras  fue  confrontando por  una  muy  triste  condición del pueblo, y  aun de los  sacerdotes y levitas. Los  príncipes  (líderes   civiles) vinieron a  Esdras y  le dijeron que la demandada  separación conforme a la ley, entre  el  pueblo de Dios  y los  habitantes de la tierra de  Canaán,  no  había sido  obedecida. El pueblo  había  tomado de sus  hijas  para si mismos y de sus  hijos "y el linaje santo ha sido mezclado con los pueblos de las tierras; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en cometer este pecado." No solo  ellos se  habían mezclado,  sino  que  también  estaban haciendo  conforme a  sus  abominaciones. No  solo   habían  caído en las  malas  cosas  de los  anteriores  habitantes de la  tierra, los  cananeos, sino  que  estaban  también  contaminados  con  las malas cosas de los  amonitas,  moabitas,  egipcios  y  amorreos. Al  hacer esto  ellos  habían roto intencionalmente el mandato  de Dios  dado en  Ex. 34:12-16. El  pueblo de  Dios  debía ser  santo, un  pueblo separado. Israel estaba  unido  en matrimonio a   Jehová; su matrimonio con los paganos era  desobediencia a la ley e  infidelidad  hacia   Jehová.  Esta era  una  alianza con el mundo. Dios  demandaba  separación por  parte de Israel; Él demanda lo mismo de Su pueblo  en el  N. Testamento. "Pero como aquel que  os  ha llamado es  santo, sed  también  vosotros  santos en  toda  vuestra  manera de  vivir; porque  escrito  está: sed  santos, porque  Yo soy  santo"  (1  Ped. 1:15-16.) Como  Israel, los   creyentes  en el  N. Testamento se dice que  están  desposados  con  Cristo (Rom. 7:4;  2 Cor. 11:2).  Por  tanto  el  Espíritu de  Dios advierte  contra la aliarse  con  el mundo. "no  os  unáis  en  yugo  desigual con los incrédulos"  (2 Cor. 6:14).  "No améis el mundo, ni las  cosas que están en el mundo"  (1  Jn. 2:15). El remanente  retornado ,  después de  unos pocos  años de la  terminación  del  templo y de la misericordiosa  y notable libertad  de  Babilonia, podía  sumergirse  en  tal profundidad de  degradación,  muestra lo que es el corazón  humano.  Como se  ha  dicho,  cuando los  santos  caen   en pecado, éste es  a veces  peor y en  formas  más   groseras  de pecado que  las  cometidas por las personas del mundo.  Es igualmente  manifiesto que  la  infinita paciencia de Dios,  al  tratar  con Su  pueblo y al no tratar con ellos  enseguida en juicio.

 

Escuchemos  las  palabras del  piadoso Esdras, lo que  él  dijo  después de  recibir este  triste   reporte." Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo.  Y se me juntaron todos los que temían las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricación de los del cautiverio; mas yo estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde." Él fue  cogido  con  horror. El romper sus  vestiduras era la  expresión  exterior de  su  indignación  y   tristeza (Gén. 37:29; Lv. 10:6; Juec. 11:35; Ester 4:1.) El  arrancar su  cabello es  también  una  señal de  aflicción (Job 1:20; Ezeq. 7:18.)  ¡Pero cómo  su  corazón debe haber  sentido el  deshonor  hecho al  santo   nombre de  Jehová!  ¡Cuán profundamente  afectado él estaba por los pecados del  pueblo! ¡que  tal  espíritu de profunda  tristeza   y  humillación fuese más manifestado  hoy a  causa de las  tristes   y  mundanas   condiciones  de aquellos que profesan ese  digno   nombre! Su  tristeza  y  aflicción llevó  a  otros,  que  también  temblaban ante la palabra de Dios,   a ponerse  junto a  él,  y él  se sentó en su presencia  apesadumbrado   hasta el  sacrificio de la tarde! 

 

Vv. 5-15. Cuando  llegó la  hora  del sacrificio de la  tarde él se  levantó de su profunda tristeza  y  aflicción,  con sus  vestiduras  rotas. Este es el sacrificio,  el holocausto, que  guía a la  presencia de Dios; él  confiaba en la  eficacia del  sacrificio como el fundamento sobre  el cual podía  presentarse  ante  Dios. Él  sabía  que  por este sacrificio podía  acercarse a  Dios y  recibir Su   respuesta. Todo esto prefigura de  manera  bendita el  sacrificio de  Cristo  y nuestro  acercamiento a  Dios a  través de  Su obra   consumada  sobre la  cruz.  La oración que  sigue  es  como la  gran  oración de  Daniel (Dn. 9:4-19)  Daniel   también  recibió su  respuesta en el  tiempo  del sacrificio de la tarde.  Esdras cayó  sobre sus  rodillas y extendió sus manos a Dios. ¡Qué confesión de pecados  y  profunda  humillación respiran las primeras  sentencias  de  esta notable oración!  Él está avergonzado y se  ruboriza  al levantar su  rostro ante  Dios.  Las  iniquidades  son  reconocidas  como  cubriendo la cabeza del  pueblo  y  " la  culpabilidad  ha  crecido  hasta los cielos."  No solo es  reconocida la  actual  culpabilidad, sino que  él  también  reconoce  la  culpabilidad de la  nación desde su misma partida. Además él  declara la  justicia  de Dios  y esa justicia al tratar  con ellos en  juicio. "y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día."  Él confiesa  los pecados del  pueblo y  reconoce todo  en Su  presencia. Tal humillación  y  confesión es siempre  agradable a Dios,  porque  "Dios  resiste al orgulloso, pero   da gracia a los  humildes" (Stgo. 4:6)

 

Entonces, después de   haber  confesado y  reconocido los pecados de sus hermanos   y justificado a Dios en Su  juicio sobre ellos,  él menciona  la  gracia que ha sido manifestada  hacia  el  pueblo al traer al  remanente de la  cautividad. El  remanente a   través de Su misericordia había  escapado,  y Dios  les había   dado "un  clavo en su  santo lugar" (Isa. 22:23.)  Como  un  clavo en la  pared es  fijado , del mismo modo  Dios  los había  establecido  en Jerusalén.  Y después del  relato de  todas  estas misericordias, él  trae  a la luz de Dios su pecado,  desobediencia e  ingratitud (9:10-12).

 

Debiese  también observarse  que  Esdras  ni  una sola   vez ora  por  perdón. No, con alguna   inteligencia del pensamiento de Dios, era  imposible que   hiciese  así. Cuando  hay mal  conocido en nuestros corazones o en la  asamblea, nuestra  primera responsabilidad es juzgarlo,  y  no orar por  perdón. De  esta  forma, cuando  Josué puso su rostro  delante de Dios,  después de la derrota  ante Hai, Dios le dijo,  "Levántate; ¿por  qué  te postras  de este modo  sobre tu rostro? Israel  ha pecado,"  etc.  ¡Y  cuan a menudo Satanás engaña  al  pueblo de  Dios, en  un  tiempo de  manifestado   mal,  por  sugerir a través de  uno  u  otro,  oremos  con  relación a  esto!. Ciertamente que  debemos confesar  nuestros  pecados, pero  aún  entonces   como  buscando  gracia y  poder  para  tratar  con  el mal, y separarnos de el; porque  si  Esdras  pone ante  Dios en este  capitulo la  culpabilidad de  su  pueblo,  en el próximo le  veremos  tratando  enérgicamente  con el  pecado que  él ha  confesado,  y no  descansando hasta ponerlo fuera (E. Dennett, Exposición de  Esdras)

 

                             

CAPITULO  10

 

     1. El  efecto de la  oración de Esdras  sobre  el  pueblo  (10:1-4)

     2. Esdras convoca  una  reunión  (10:5-8)

     3. La reunión, confesión, y el mal juzgado  (10:9-17)

     4. El registro de aquellos  que se  unieron a  mujeres  extranjeras  (10:18- 44)

 

Vv. 1-4. La oración, confesión  y  humillación de  Esdras fue ante la   casa de  Dios. El  pueblo  vio su   gran  aflicción y lágrimas, ellos  escucharon sus  palabras   confesando los pecados de la  nación. Esto  produjo  un sorprendente efecto entre  el  pueblo. "se juntó a él una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y niños; y lloraba el pueblo amargamente." ¿Fue este gran lloro un  real  arrepentimiento a  causa de su  desobediencia? ¿O lloraban en  anticipación de  la separación  de las  esposas que   habían  tomado? Sin  duda que  ellos pensaban de lo que  significaba para ellos  la separación demandada;  aun  así fue  una  conciencia   despertada  la que produjo  estas  lágrimas de  arrepentimiento.

 

La  voz de  Secanías se  escucha en  favor  del  pueblo.  Él era   hijo de  Jehiel. Su propio  padre es  mencionado entre  aquellos que  habían  tomado mujeres  extranjeras (10:26). Sus  palabras  entonces  deben haber  condenado a  su  propio padre.  Él   dijo, "hemos pecado  contra  nuestro Dios, y  hemos  tomado mujeres   extranjeras del pueblo de la  tierra."  Él  reconoce el pecado del  pueblo   violando el  directo mandamiento de  Dios.  Pero él  también  tenía  confianza  en la misericordia de  Dios,  que  no  todo  estaba perdido a   causa de su  desobediencia, "mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel" Aun  así esta  esperanza   y misericordia  solo podía ser  realizada  por  medio  del juicio propio  y por poner a  un lado  a todas las  esposas, y los que   habían nacido de ellos. Él por  tanto, dijo, "Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley."  La  ley  demandaba  la separación de estas  esposas  e  hijos, porque  eran inmundos,  y admisión a la  congregación de  Israel les  era negada. ¡Cuán  diferente es  bajo la  gracia!  En  1  Cor. 7:10, etc.,  leemos lo que  la  gracia  ha hecho  aun para un marido   incrédulo que es  santificado  por la mujer   creyente,  y la  esposa   incrédula que es  santificada  por el  marido  creyente, y sus  hijos  no  son  inmundos,  sino  santos.

 

Después Secanías  se  dirige  llorando a  Edras: "Levántate, porque esta es tu obligación, y nosotros estaremos contigo; esfuérzate, y pon mano a la obra."  Estas  palabras  deben haber  secado  las  lágrimas de  Esdras, porque  ellos evidencian la   respuesta a  su  humillación  y  ruego.  Confesión,   humillación, juicio propio,  y  poner fuera el  mal son siempre la condición de la  restauración  del  pueblo de  Dios.

 

Vv. 5-8. Esdras  enseguida se  levantó.  Los  sacerdotes, levitas   y  todo  Israel tuvieron que  jurar que  actuarían  conforme a  esta palabra.  Pero la   tristeza de  Esdras  no  había  terminado.  Él se  levantó y  fue  a las  cámaras de  Johanán, hijo de  Eliasib.  Él no comió   pan,  ni  bebió  agua. Él aún se lamentaba a  causa  de la  trasgresión  del  pueblo. La presencia de Dios  fue  buscada por  este  hombre de  Dios profundamente  espiritual,  y en  Su  santa  presencia  él sentía  nuevamente el pecado  del pueblo. ¡Qué  profundo ejercicio de alma  era  aquel por el  cual pasaba  Esdras!  Esto es  tristemente lo  que  está faltando  en nuestros  días.  Muchos  hacen poca  cosa del pecado y  de  la mundanalidad de  aquellos  que profesan el nombre de  Cristo, hay poca   verdadera  humillación  y  juicio propio. Este es el  espíritu  de  Laodicea.

 

Una  proclamación se hace  entonces.   El   tiempo para  actuar   había llegado. Todos los  cautivos  retornados debían reunirse  en  Jerusalén.  Esto debía ser dentro de tres días.  Descuido de  este  mandamiento  significaba  la  confiscación de sus  bienes y  separación  de  la   congregación de  Israel.

 

Vv. 9-17. La  gran  reunión  tuvo lugar. Todos  obedecieron la palabra.  Los  vemos a ellos sentados en el amplio  espacio ante la  casa de  Dios. Ellos  estaban  temblando, a  causa de la materia y  también debido a la   gran lluvia, porque el   tiempo de  frío  y lluvia  había  comenzado.  Esdras se  dirige a la multitud en palabras  simples pero  firmes. Una   vez  más él menciona su pecado  y la  culpabilidad  descansa sobre  ellos a  causa de  esto.  Él  demanda  confesión,   y  separación de los pueblos de la  tierra y  de las  mujeres  extranjeras.  Entonces  hubo  una   respuesta  inmediata: "Como tú  has  dicho  concerniente  a nosotros, así  haremos."   Entonces  se hace  un  plan para  realizar  la  separación  en  la manera  más  rápida posible.  ¡Qué  negación  propia y  aflicción debe   haber  causado  esto! En el  v.15 leemos de  aquellos que "se opusieron a   esto." Si  hubo  oposición no  fue  oposición al  decreto de  separación.  Ellos  probablemente se oponían   al  método que   se había  sugerido; ellos  pueden haber  demandado  una  acción  inmediata.

 

Vv. 18-44. El examen de   toda la materia, como se  acordó,  comenzó el primer día del  mes primero (Nisán,  Marzo-Abril),  el tiempo del  año  nuevo,  el  nuevo  comienzo de  acuerdo a  Ex.12:1. A esto sigue la lista de  hombres  que  se  habían  unido a  mujeres   extranjeras. El registro de Dios  está nuevamente  ante  nosotros en estos  nombres.  Los  nombres de los  sacerdotes  vienen  primero. Suya  era la mayor responsabilidad  y  culpabilidad. Los   hijos de  Jesúa  encabezan la lista.  ¡Qué  ilustración  de lo que es el hombre, que los  hijos  del  sumo  sacerdote, quien, con  Zorobabel ,   habían sido los  grandes  instrumentos  de  Dios  para  guiar atrás a los primeros  cautivos,  fuesen  quienes  se corrompiesen  con estas  mujeres!  Ellos dieron su mano de que  despedirían  a sus  mujeres, confesando ellos  mismos  su  culpabilidad,  trajeron un  carnero como  ofrenda. En  todo,  diecisiete  sacerdotes eran  culpables,  y  seis levitas. Los cantores  y porteros   culpables son  dados por   nombre en el  v.24.  A  esto siguen ochenta  y  seis  nombres que se habían contaminado  al tomar  mujeres   extranjeras.

 

La  gran  obra de  Esdras   ha  terminado.  En Nehemías  leeremos  como él aún   está  activo, ministrando  al  pueblo en las  cosas  espirituales, leyendo  y  exponiendo la palabra de  Dios (Neh.8:8)

 

                                                                                                 A. C. GAEBELEIN