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La Apostasía Sucesiva de las Dispensaciones

 Escrito por John Nelson Darby

 

            Comunión con Dios,  comunión con Dios en una nueva naturaleza, siendo hecha, como nos enseña el apóstol, participantes de una naturaleza divina,  es aquello en que la eterna bendición debe tener su manantial, y la fuente de todo verdadero conocimiento. Aquí Dios, a través de la gracia, puede comunicarnos la inteligencia de las mismas delicias e intereses. La última provisión hecha para esto es la encarnación; y el Señor nos instruye en gracia (renovados en conocimiento conforme a la imagen de Aquel que nos creó) en todos estos elementos del conocimiento del bien y del mal, por medio de los cuales  el valor y excelencia de la provisión divina del Señor Jesús son comprendidos y estimados adecuadamente, al menos en principio y deseo. Aprendemos esto humildemente por la necesidad que produce el mal en nosotros: pero la aprendemos santamente, porque conocemos la extensión del mal solo por lo infinito del bien: solo así puede en verdad ser conocida. De esta forma quienes son hechos participantes de la naturaleza divina conocen esto en su medida. Esto, sin embargo,  tenemos que aprenderlo en sus detalles, en las varias dispensaciones que guían a , o han seguido la revelación del Hijo encarnado en quien toda la plenitud de la deidad quiso morar corporalmente,  el hombre obediente, Dios manifestado, el sufriente Salvador, el Justo exaltado; muchos, muchos principios manifestados en la exhibición de debilidad y aparentes exhibiciones  del poder divino, no teniendo una regla establecida, pero todos encontrando su solución en los sufrimientos y revelación de Dios en el Señor Jesucristo.

            El detalle de la historia conectada con estas dispensaciones muestra muchos interesantes despliegues, de principios y d la paciencia de los tratos de Dios con el mal y el fracaso del hombre; y de las acciones por medio de las cuales Él formó fe sobre los Suyos. Pero las dispensaciones mismas todas declaran algún principal principio o interferencia de Dios, alguna condición en la cual Él ha puesto al hombre, principios que en sí mismos son eternamente aprobados por Dios, pero en el curso de estas dispensaciones puestos responsablemente  en las manos del hombre para el despliegue y descubrimiento de lo que este era, y la manifestación en su infalible establecimiento en Él  aquel a  quien la gloria de esto pertenece justamente. No es mi intención entrar en gran detalle  en esto, sino mostrar simplemente cómo, en cada ejemplo, hay un total e inmediato fracaso en lo que concierne al hombre, aunque la paciencia de Dios puede tolerar y soportar por gracia la dispensación en la cual el hombre ha de este modo fracasado desde su mismo comienzo; además, que no hay ejemplo  de restauración de una dispensación, aunque pueden haber parciales avivamientos  a través de la fe.

            El estado del paraíso no puede propiamente ser llamado una dispensación en este sentido de la palabra; pero en relación al fracaso universal del hombre, este es un muy importante ejemplo. Es demasiado claro, y tristemente conocido, para requerir mucha prueba en detalle. Cuando este fue inocente y sin mancha, rodeado de cada misericordia, y a la cabeza de toda bendición, él cayó inmediatamente. El hombre no fue engañado, extraviado sino seducido, la mujer fue engañada en transgresión, y aunque esto tiene sin duda  una más alta referencia, aun así, describe el hecho y el doble carácter del error. Como este debía aquí ser mostrado en principio, que el hombre en  naturaleza no podía permanecer, perdurar la primera cosa que leemos de él es su caída, el primer acto consecuente con su responsabilidad en la cual fue puesto, después de haber sido establecido como cabeza de la creación, y su esposa dada a él; en una palabra, después que las responsabilidades fueron establecidas, y su bendición y gloria han sido plenas. Corrupción, desorden, violencia, fueron la consecuencia de esto, hasta que el Señor destruyó al primer mundo creado (durante  el tiempo de Su paciencia una simiente elegida es preservada en testimonio y paciencia).

            Aquí las dispensaciones, propiamente  hablando, comienzan. Sobre la primera, Noé, seré muy breve: restricción y santidad debiesen haberla caracterizado,  el gobierno que habría reprimido la corrupción y la violencia. Pero la primera cosa que encontramos aquí es que el salvado patriarca se emborrachó, y su hijo vergonzosamente se burló de él, por lo cual, justamente la maldición cayó sobre este. Este periodo terminó en idolatría; Josué 24.

            El primer relato después del llamado del fiel Abraham, que como una pequeña circunstancia, sobre la cual paso brevemente, es Gén. 12:13, “di, te ruego, que eres mi hermana, para que me vaya bien por tu causa, y mi alma viva a causa de ti”; y  plagas vienen sobre Faraón a causa de aquel en quien todas las familias de la tierra había de ser bendecidas. En relación al hombre, bajo el llamamiento de la gracia, encontramos un vergonzoso fracaso.

            La historia de los hijos de Israel es una escena de “un pueblo de dura cerviz y rebelde”. Pero pata tomar el punto de la dispensación,  obediencia bajo la ley por medio de la cual debía obtenerse la vida: ellos emprendieron esta obediencia; y Moisés retornó para recibir las variadas ordenes u ordenamiento divinamente señalados como estando bajo esta, y las dos tablas del testimonio. Pero esta dispensación, que encuentra el fracaso del mundo, que tiene muchos dioses y señores y que  en forma debía introducir la justicia en la carne, vino a nada en las manos del hombre, hasta que este orden fuese traído desde el monte,  o que ellos hubiesen recibido en detalle  el registro de aquello a lo cual se habían comprometido. Ellos hicieron, mientras Moisés estaba aún en el monte, un becerro de oro, y dijeron, “estos son tus dioses, oh Israel, que te sacaron de Egipto” La fuente y fundamento  de todos los mandamientos y ordenanzas se había ido. Ellos habían vuelto Su gloria en similitud de un becerro que come hierba. La ordenanza o dispensación del sacerdocio falló de igual manera. Antes que Aarón y sus hijos hayan salido de la puerta del tabernáculo de la congregación, porque el aceite de la santa unción estaba sobre ellos, Nadab y Abiú ya han ofrecido fuego extraño y han sido consumidos ante el Señor.  Los hijos no han comido la ofrenda por el pecado en el lugar santo. Y la sangre no ha sido llevada dentro del lugar santo, como había sido mandado. El Señor los libró, pero el servicio ha caído en su mismo comienzo. Y el Señor habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, cuando ellos habían ofrecido fuego extraño y muerto; el Señor dijo a Moisés, habla a los hijos de Aarón, tú hermano, que no en todo tiempo entre al lugar santísimo, detrás del velo. La consecuencia de esto fue, que los vestidos de gloria y hermosura nunca fueron llevados por el sumo sacerdote salvo en su consagración.  Porque él debía llevarlos solo al entrar al lugar santísimo, y esta entrada ahora se restringía únicamente al día de Expiación, y en aquel día entraba en otras y más adecuadas, y santas vestiduras. De este modo la ley falló,  fracasó el sacerdocio, como lo demás, aunque Dios podía aun tolerar y tener paciencia y misericordia por un tiempo, “Hasta que no hubo más remedio” [1]

 

|           La dispensación de la realeza fracasó en la misma forma como lo hizo la nación bajo el previo ordenamiento que dio lugar al rey (ver Jueces 2); el Señor no habiendo fallado en nada; Josué 23:14. David y Salomón habiendo exhibido la realeza en victoria y paz, Roboam y Jeroboam solo son los testigos de su completo fracaso, paciencia y misericordia aún siguen, hasta que las provocaciones de Manasés ponen a un lado toda esperanza de recuperación en esa dispensación. Lo mismo es verdad del gobierno universal transferido a los gentiles: Nabucodonosor, el cabeza de oro, levanta una imagen de oro, persigue a los fieles en su orgullo.

            El rechazo de nuestro bendito Señor probó  que ninguna gracia o misericordia, o interferencia de Dios en bondad aquí,  podría enfrentar la perseverante enemistad del corazón humano, sino que mostró esto en su verdadera luz y carácter. Pero esto,  nunca siendo establecido como una dispensación, sino que solo la manifestación de su persona (a la fe), paso por esto y sigo adelante.  Lo último que tenemos que notar, en un humilde sentido de pecado en nosotros, es el presente, donde somos inclinados y aptos a sentirnos cómodos en el mundo, como necesariamente seguro, pero que,  y el pecado que, el Señor ve y reconoce, y que toma mucho en cuenta, aunque no abiertamente, como otros,  la dispensación del Espíritu. Mucho se ha dicho, con fuerte objeción a esto, en cuanto a la apostasía o fracaso de esta dispensación.

            Los resultados son demasiado claros.  Si creemos que la exhibición del poder y presencia del Espíritu, en los capítulos 2 y 4 de Hechos, son motivo de alegría para el Señor, si el bendito Espíritu fue justo en sus efectos, y ¿quién en las tinieblas de su propia alma se atrevería que esto no fue así?- entonces el presente estado de la cristiandad e lo opuesto a aquello. Ellos no han guardado su primer estado. La paciencia y la misericordia, y segura gracia de Dios han levantado aún testigos para Sí mismo a través de la mediación de Cristo, esto es verdad.  Así ha sido en cada dispensación; pero esto no altera, o anula el resultado de la apostasía. Y los hechos nos muestran que el fracaso fue siempre inmediato; y que fue en paciencia y gracia, que Él trató con esta, pero nunca deshizo el resultado del primer fracaso. Así, para nuestra vergüenza ha sido el Cristianismo. El estado de las siete iglesias, pienso, nos mostrará que este ha sido el caso, y la forma en la cual Juan fue dejado hasta el final, para proclamar las amenazas de juicio  sobre una iglesia en declinamiento. ¿Dónde estaba Pablo para sostener todo en vigor y belleza para la venida de Cristo, presentando a cada hombre perfecto en Cristo Jesús? Él tuvo que confesar al final de su carrera, “todos buscan los suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús”.

            Este fue el resultado de la labor apostólica; y la historia del libro de Apocalipsis, los testimonios de Pedro y Judas, como también las advertencias de Juan y Pablo, nos muestran que este sería el resultado del Cristianismo, conforme a la solemne sentencia del apóstol. “HE aquí la bondad y la severidad de Dios: sobre los que cayeron, severidad; sobre ti bondad, si continúas en su bondad; de otra manera tú también serás cortado”.  Pero podemos trazar lo inmediato del fracaso más actual y definitivamente en las circunstancias  a las cuales la atención de la iglesia parece menos dirigida. Cuando el Señor se estaba despidiendo de los discípulos, ÉL les dio a ellos un mandamiento, “id y hace discípulos en todas las naciones”. ¿Dónde está el cumplimiento de esto por los apóstoles que Él escogió? Esta fue su comisión especial de Él, como resucitado y teniendo todo poder en el cielo y en la tierra. El principio y el valor de la dispensación no podían ser alterados. ¿Pero dónde está el cumplimiento de esto por los doce apóstoles? La Escritura no nos muestra esto .No hay relato en las escrituras acerca de los doce yendo a todo el mundo y predicando el evangelio a toda criatura; nada que la Escritura reconozca como el cumplimiento de este mandato. Esto en sí mismo sería suficiente para mostrar que el mandamiento sobre el cual la dispensación dependía fue, en el revelado testimonio de Dios, no cumplido por aquellos a quienes fue encomendado.

            Pero además encuentro (contrario a la palabra, “cuando os persigan en una ciudad huid a la otra”)  y la persecución que  se levantó a causa de Esteban, ellos fueron dispersados excepto los apóstoles. Pero el testimonio no es solo negativo, porque encontramos, en extraordinaria gracia, un nuevo arreglo,  un apóstol de los Gentiles levantado, completamente distinto: “uno nacido fuera de tiempo (un abortivo); un apóstol “no por hombre ni de hombre”; quien no era apóstol juntamente con ellos, ni de ellos, que afirma, y probó, sus propias e independientes calificaciones. Y los Hechos de los Apóstoles , en cuanto al ministerio, son los hechos de Pedro, como uno en quien Dios obraba poderosamente para la circuncisión, y se acordó que Pedro fuese a la circuncisión y Pablo y Bernabé a los Gentiles; y así los hechos de Pablo, como uno en quien Dios hacía poderosas obras  hacia la incircuncisión. Es decir, que encontramos un claro oficio especial de apóstol para los Gentiles, y la obra que haya sido hecha de la comisión, “id a todas las naciones” (Gentiles) fue hecho, como se nos presenta en las Escrituras, actualmente por una persona especialmente levantada para ese propósito. De esta forma, cual sea la gracia y el poder de Aquel que fue glorificado podía efectuar, esta dispensación como las otras fracasó en su mismo comienzo; y de hecho el evangelio nunca ha sido presentado en todo el mundo, tampoco todas las naciones discipuladas hasta hoy, sino que la Iglesia que fue reunida se ha alejado de la fe del evangelio, e ido atrás, de manera a ser tan mala o peor que los paganos.

             Pero el punto que es probado en esto no es solamente que  es un mal estado ahora, sino que como todas las demás esta ha caído desde el mismo comienzo,  tan pronto como fue establecida mostró su fracaso. Esto no afecta la fidelidad de Dios, sino que la exalta, como en el caso de los judíos, donde su mentira abundó para la gloria de Dios. El remanente ha sido preservado a través de todo, y de acuerdo a la medida de gracia y fe ha prosperado, o sido levantado de la depresión conforme a los consejos de Dios; pero la dispensación ha fracasado. Pertenecemos a una mejor gloria. Tampoco, esto siendo introducido como el objeto de deseo, puede el creyente otra cosa o antiguas y arreglos terrenales Y como no puede desear, tampoco la Escritura nos presenta la restauración de una dispensación; ni justifica su actual condición; y a través de la gracia y la fe puede, como he dicho, efectuar avivamientos durante la larga paciencia de Dios, la dispensación, como tal, ha fracasado, pero la gloria del principio contenido en esta brillará en las manos del Mesías. El intento de restaurar  esta dispensación sobre otro fundamento, en cuanto a su continuación, de estas dispensaciones que ya han fallado, no solo muestra ignorancia de los principios de los tratos de Dios, porque el llamamiento de Dios fue siempre por gracia verdadera, pero esto es actualmente negado  por la afirmación, que esta permanece sobre el mismo fundamento como aquella de los Judíos,  “Si continúas en Su bondad: de otra manera tú también serás cortado”.

             Cuando venga Aquel que puede atar a Satanás mismo, de manera que su poder en el mundo sea puesto a un lado, y no solamente el testimonio del poder del Señor mantenido allí, entonces habrá continuación, hasta entonces, para el cumplimiento de los propósitos de Dios, y la separación final del bien y del mal, después este será soltado por un poco de tiempo. Y al final de toda dispensación, y el fin de toda cuestión y título de autoridad vendrá, y todo siendo cumplido, Dios será todo en todos sin cuestión de fracaso. Como en la gloria de Dios y nuestra posterior bendición en estas cosas es aumentada puede ser muy claramente mostrado, como es realmente declarado por el apóstol; pero si el hecho es reconocido y su verdad establecida como ante el Señor, esto puede bastar por ahora.

             Referencia  al cap.2 de Gálatas confirmará y establecerá el punto históricamente en cuanto a la dispensación actual, no solo se declara el hecho de que Pablo tenía el ministerio a los Gentiles, como Pero el de la circuncisión;  pero se acordó, a causa de la gracia dada, que Pablo y Bernabé fuesen a la incircuncisión; y Santiago y Cefas Y Juan a la circuncisión en la medida que el pensamiento del apóstol estaba bajo una influencia judaizante , que requería una nueva y positiva revelación para inducirlo a ir en compañía con un gentil, y aún después de que él no comería con algunos que venía de parte de Jacobo. De hecho la dispensación gentil, como una cosa distinta, se levantó sobre la muerte de Esteban, el testigo que los judíos resistían y por ellos al espíritu Santo: como lo hicieron sus padres, así hicieron ellos.    

                                                                          J. N. DARBY

 

 

[1] La profecía fue de hecho la evidencia del fracaso de la dispensación como también de la paciencia de Dios bajo esta.  Bendecida aun remanente, esta recordó a Moisés y profetizó y anunció al Mesías (ver los últimos versículos de Malaquías)