Pin It

LOS DOS PARÉNTESIS

 

I. EL PARÉNTESIS GENTIL DE JUICIO

 

INTRODUCCIÓN

 

Este capítulo mostrará, confío, la enseñanza de JND, como la comprendo, sin citaciones extensivas, de manera a acortar la extensión  de este  artículo.       Un paréntesis ( ) interrumpe una secuencia (como lo hace este mismo paréntesis) sin afectar lo otro. La palabra "paréntesis" fue usada a principios de 1800 en conexión con el despliegue de la verdad dispensacional, para indicar algo que Dios ha traído en conexión con una secuencia de sus tratos. Hay dos de estos paréntesis. Uno trata con la esfera celestial de la gloria de Cristo; y el otro está conectado con la esfera terrenal de la gloria de Cristo. Recuerde que Dios tiene un propósito: glorificarse El mismo en Cristo, y esta gloria será desplegada y manifestada en dos esferas, la terrenal y la celestial (Efesios 1: 10).

 

Los tiempos de los Gentiles constituyen un paréntesis de juicio sobre Israel.  El gobierno fue quitado de Israel y transferido a Nabucodonosor. Gobierno se encontrará otra vez en Israel durante el milenio. De este modo, esta interrupción de gobierno en Israel fue llamado un paréntesis.

 

 EL PARÉNTESIS GENERAL DE JUICIO GENTIL

 

Aquí consideraremos el más amplio de estos paréntesis, es decir, el terrenal, el paréntesis Gentil de juicio sobre Israel. Israel estará en el centro del despliegue de la gloria de Dios en Cristo en la tierra, para hablar así, durante el milenio. La puesta a un lado de Israel y la remoción del trono de Dios desde Jerusalén es un paréntesis  en el desarrollo de los tratos de Dios en gobierno en la tierra. De momento, esta interrupción es parte de los tratos de Dios con el hombre para Su propia gloria.

 

Este periodo, los tiempos de los Gentiles, ha sido llamado un "paréntesis" porque es un periodo de tiempo durante el cual el "reino de Dios" en Israel es interrumpido. La administración del gobierno real en la tierra, de acuerdo a la elección de Dios, que comenzó con David, el gran tipo de Cristo, Saúl representa  al hombre conforme a la carne. El reino de Saúl fue provisional. Lo que quiere decir esto es que,  fue algo provisto por Dios, en respuesta a la petición del pueblo por un rey, de manera a manifestar el estado del pueblo. Dios escogió a Sión y a David (Salmo 78: 65-72). El trono de David (a.C.1011) y Salomón (a.C.971) fue llamado el trono de Jehová (1 Cron.29: 23). Este fue el asiento del poder real en la tierra. David y Salomón juntos son un tipo del Señor Jesús como viniendo desde el cielo (Apoc.19) para conducir la guerra del gran día del Dios Todopoderoso (Apoc. 16:14) y entonces reinar como Príncipe de paz.

 

Pero Salomón, quien se sentó sobre el trono de Jehová (1Cron.29: 23) fue infiel (1 Reyes 11). Así Dios castigó a la nación a través de la división del reino bajo Jeroboam (a.C. 931) y el reino fue dividido en dos (1 Reyes 12). Pero, el trono de Jehová aún permanecía en Judá. Después de un tiempo las diez tribus del norte (a menudo llamadas "la casa de Israel" y a veces Efraín son llevadas cautivas por el Asirio (722 a.C.). Y finalmente la rebelde Judá cautiva por Nabucodonosor (604-605 a.C.). Una cautividad de 70 años de Judá comenzó entonces (Jer.25: 1-14 y  29: 10), un año por cada sábado no guardado por 490 años (2 Cron.36: 21). Al fin de este periodo, no se restauró el reino a la casa de David en Jerusalén.

 

La captura de Jerusalén por Nabucodonosor fue usada por Dios para poner fin al gobierno real en la tierra a través de Israel por más que setenta años. La remoción de este gobierno es reflejado en las Escrituras en varias formas:

 

1. Tenga en cuenta que en el libro de Daniel Dios es designado como "el Dios de los cielos" tenga en cuenta también la declaración, "los cielos gobiernan" (Daniel 4:26)

 

2. En una visión, Ezequiel vio que la Shekinah se marchaba (Ezeq.10:18 y 11:22). Pero vendrá el tiempo cuando esta retornará (Ezeq.43:1-7 y 44:1). Durante el intervalo de su ausencia, los cielos gobiernan más que Dios ejerciendo el gobierno en la tierra en Israel.

 

3. Dios pronunció sobre Israel Lo-Ammi, "no mi pueblo" (Oseas 1:9). Ellos no son exteriormente reconocidos como su pueblo desde entonces hasta el día cuando sean llamados Ammi (mi pueblo) (Oseas 2:1).

 

4. Nabucodonosor tuvo un sueño (Daniel 2) en el cual una imagen describe a los cuatro imperios Gentiles. Esta imagen describe el gobierno Gentil desde Nabucodonosor hasta que la piedra cortada sin manos cae sobre los pies de la imagen y la despedaza. Cristo es esta piedra y cuando El venga desde el cielo (Apoc.19) para conducir la guerra del gran día del Dios Todopoderoso (Apoc. 16:14), El pondrá fin al imperio Gentil y reinará ante sus ancianos en gloria (Isaías 24:23).

 

5. Daniel tuvo un sueño (Daniel 7) en donde estos cuatro imperios son descritos en su carácter de bestias.

 

6. Nuestro Señor llamó a este periodo el tiempo de los Gentiles (naciones; Lucas 21:24).

 

Estas condiciones existen durante el tiempo designado por "el paréntesis Gentil de juicio". Este es un tiempo de poder Gentil traído como un castigo, un juicio, sobre Israel, pero este terminará cuando Dios establezca a Su Rey sobre Su santa montaña (Salmo 2). Esto pondrá fin al periodo cuando Dios no está directamente  ejerciendo el gobierno en la tierra a través de Israel.

 

FRACASO MANIFESTADO POR LA VENIDA DE CRISTO

 

El fracaso de la realeza en Israel guió a este paréntesis gentil descrito por la imagen en Daniel 2. Detrás de este fracaso estaba el propósito de Dios de tener al pueblo de Israel representativamente en la tierra (aunque bajo el dominio Gentil) cuando Cristo vino la primera vez, de manera a que Cristo pudiese ser universalmente rechazado por Judíos y Gentiles. De este modo, al final de la cautividad de setenta años, un remanente volvió a la tierra (Esdras). Aunque no exteriormente reconocido como antes, cuando el trono estuvo en Jerusalén, Dios continuó obrando con este pueblo (vea Esdras, Nehemías, Hageo, Zacarías, y Malaquías) en vista a la gran prueba que debía ser efectuada en conexión con el Hijo venido en carne, en santa humanidad. Esta prueba, debía manifestar el estado del pueblo y del poder Gentil, y declarar el estado del primer hombre (1 Cor. 15:47). El rechazo y crucifixión de Cristo guió a la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. (Mateo 22:7 y Daniel 9:26). Entretanto, hay ahora "un remanente (de Judíos) de acuerdo a la elección de gracia" Rom.11:5. Estos son parte del cuerpo de Cristo, viéndolos en una relación, son también llamados "el Israel de Dios" cuando son distinguidos de los creyentes Gentiles (Gál.6:16). Estos son los "verdaderos Judíos" de Rom. 2:28, 29. Notará que en este pasaje Pablo se está dirigiendo a  los judíos. Vea vers.17.

 

Todo esto se será realizado para la gloria de Dios en el segundo Hombre.  A pesar del fracaso de la realeza; porque Cristo reinará, perfectamente, durante el milenio, y entregará el reino a Dios (1 Cor.15:24). A todos los otros les han tenido que quitar el reino. Él, el Hijo y Siervo, glorificará a Dios en  el gobierno de la tierra, perfectamente, y después entregará el reino a Dios. ¡Qué sorprendente Persona es El!

 

Así el  paréntesis terrenal Gentil de juicio sobre Israel, que es a la vez el "tiempo de los Gentiles", comenzó con la toma de Jerusalén  por Nabucodonosor y terminará con la libertad de Jerusalén cuando nuestro amado, Señor Jesús, venga para establecer el gobierno directo de Dios en la tierra en Israel. La piedra que viene desde el cielo y desmenuza la imagen llenará la tierra. Entonces el conocimiento de Jehová cubrirá la tierra como las aguas cubren el mar (Isaías 11:9).

 

"Cuando Cristo quien es vuestra vida sea manifestado, entonces ustedes  también serán manifestados con El en gloria" (Col. 3:4).

 

II. EL PARÉNTESIS CELESTIAL

 

LA DESIGNACIÓN "PARÉNTESIS CELESTIAL"

 

Quienes sostienen la verdad dispensacional son a menudo acusados de enseñar que Dios tiene dos propósitos. Quizás algunos han dicho esto, pero el hecho es que Dios tiene un sólo propósito: glorificarse El mismo en Cristo. Pero el despliegue  de Su gloria en Cristo envuelve dos esferas: la terrenal y la celestial. Israel está especialmente conectado con la manifestación de la gloria de Dios en Cristo en "la tierra", mientras el cuerpo de Cristo lo es en "los cielos". El Salmo 8 habla del Hijo del Hombre teniendo dominio en la esfera terrenal. De este modo este no es un misterio del Nuevo Testamento. Pero Efesios 1:10 nos dice que Cristo encabezará todas las cosas, las que están en la tierra y en los cielos. Que Cristo encabezaría la esfera celestial no fue revelado en el Antiguo Testamento.

 

El llamamiento de los santos ahora no es parte del desarrollo de los tratos de Dios en gobierno en la tierra, Israel fue, y estará conectado con ese gobierno de una manera especial. El cuerpo de Cristo no ha reemplazado a Israel, tampoco es este (el continuador espiritual de Israel. El cuerpo de Cristo no es un pueblo terrenal como lo fue Israel, y como lo será, sino más bien un pueblo celestial, sentado en lugares celestiales, en Cristo Jesús (Efesios 2:6), con una esperanza celestial (Juan 14:1 y  Fil.3:20, 21).

 

El Señor fue un "ministro de la circuncisión por la verdad de Dios, para confirmar la promesas de los padres; y para que las naciones glorifiquen a Dios por Su misericordia..." (Rom.15:9). Así Israel y las naciones serán bendecidos. Note bien, aunque, ese Israel, la nación como tal, será bendecido.  Porque la Escritura claramente expresa esto, y lo hace después de que Cristo ha sido exaltado, que los pactos pertenecen a Israel. ¡Los parientes de Pablo de acuerdo a la carne! (Rom.9:4, 5). Aun así, aunque justamente contrario a la clara Palabra de Dios, los anti- dispensacionalistas afirman que el nuevo pacto es para la Iglesia.  La muerte de Cristo específicamente provee para el futuro de Israel como una nación salvada (Juan 11:51, 52). Los rebeldes habiendo sido cortados (Ezeq.20), todo Israel será salvo (Rom.11: 26).

 

Y así, bajo el Mesías el milenio será un gran paso y avance en relación a los tratos de Dios  en la tierra. Concerniente a la salvación, Israel estará bajo el nuevo pacto, con el conocimiento del perdón de sus pecados (Jer.31:31-34 y Heb.8:10-13). Concerniente al gobierno, Aquel cuya preciosa sangre es la base de Su bendición bajo el nuevo pacto, reinará. Dios será glorificado en Él, en Su directo gobierno en la tierra en Israel. Cristo reinará ante sus ancianos en gloria (Isaías 24:23) y de este modo Israel será cabeza de las naciones y no cola (Deut.28:13, 44).

 

Visto, entonces, desde el punto de vista  del desarrollo de los tratos de Dios en gobierno en la tierra  y del conocimiento de la salvación de Israel (Heb.8:10-13) cuando todo Israel sea salvo (Rom.11:26), y estar ante Dios en una adopción nacional (Rom.9:4), cuando el conocimiento del Señor cubra la tierra, como las aguas el mar (Isaías 11:9), cuando sólo el Señor será exaltado (Isaías 2:11), etc., etc., el reino milenial de Cristo es un inmenso avance, un gran paso hacia arriba, comparado a las posiciones de Israel y los Gentiles en los tiempos del Antiguo Testamento. Esto es fácilmente comprendido por quienes no se entregan a la alquimia espiritual que se hace de los profetas. Deje fuera el paréntesis celestial y el inmenso paso hacia arriba en la tierra se hacen completamente claro.

 

Amileanistas (los que no creen en el milenio) piensan de este lo que es comprendido por los  pre-milenialistas como un retroceso, un paso hacia judaizar,  porque, esto es menor que los privilegios cristianos (que ellos propiamente no comprenden tampoco). Pero este argumento está basado sobre el rechazo de la verdad que el cuerpo de Cristo está conectado con un paréntesis celestial en el desarrollo de los tratos de Dios en gobierno en la esfera terrenal. Estos piensan de la Iglesia como el "Israel espiritual" de manera que no hay nada después de la Iglesia. Pero este concepto de la Iglesia como un nuevo Israel es lo que judaíza,  no la verdad dispensacional.

 

Ahora llegamos a la materia de designar el tiempo durante el cual la compañía celestial está siendo formada. ¿Cómo designaremos a este periodo presente? Necesitamos hablar de esto de alguna manera; así como hablamos justamente de la Trinidad aunque la palabra no se encuentra en las Escrituras, aun así esta expresa la verdad.

 

Kelly muy bien llamó a esto "un paréntesis celestial". Esta designación  contrasta  esto con el más amplio paréntesis Gentil de juicio sobre Israel (los tiempos de los Gentiles) que tratan con la tierra y con Israel, él también llamó a este "el paréntesis Gentil de misericordia" y "paréntesis de la Iglesia", yo sugiero que el mejor es "el paréntesis celestial". Durante el milenio la misericordia  se mostrará también  a los Gentiles, de manera que "paréntesis celestial" distingue más claramente esto; además, "paréntesis de la Iglesia" no dice directamente que la Iglesia es celestial. Como sea, la descripción "paréntesis celestial" contrasta bien las esperanzas terrenales  de la nación de Israel, y denota que hay una especial, un pueblo celestial siendo ahora formado durante un nuevo desarrollo de los tratos de Dios,  para Su gloria en Cristo en lugares celestiales. Este es un paréntesis celestial porque los santos previamente a Pentecostés y posteriormente al  rapto pretribulacional no tendrán el lugar especial de estar sentados en lugares celestiales, en Cristo Jesús.

 

Hemos notado previamente que el periodo desde 605-604 a.C., cuando Nabucodonosor tomó Jerusalén hasta el tiempo de la aparición de Cristo para golpear a los Gentiles es el periodo que nuestro Señor llamó "los tiempos de los Gentiles" (Lucas 21:24). Este es descrito por la imagen en el sueño de Nabucodonosor  (Daniel 2). Este fue llamado el paréntesis Gentil de juicio sobre Israel porque este periodo interrumpe el reino de Dios en Israel. Notamos que después de 605-604 a.C., Dios continuó trabajando en Israel, aunque ellos no eran reconocidos  exteriormente como Su pueblo (habiendo sido declarado Lo-Ammi,  Oseas 1:9), hasta que esta obra cesó en conexión con el rechazo de Cristo. Esto trajo otro paréntesis, el celestial, desde Pentecostés hasta el rapto. Después de este rapto, Dios comenzará a tratar otra vez con Israel, aunque ellos no sean todavía reconocidos exteriormente, el paréntesis ha interrumpido estos tratos de Dios con Israel. De este modo hay un paréntesis dentro de otro paréntesis; un paréntesis  celestial dentro de un o más amplio paréntesis terrenal.

 

El paréntesis celestial no es el sujeto de las profecías del Antiguo Testamento. Las profecías del Antiguo Testamento acerca de la bendición Gentil encontrarán su cumplimiento en el milenio, los 1.000 años del reinado de Cristo. Excepto por las citaciones concernientes al nacimiento, vida, muerte, resurrección, exaltación a la diestra de Jehová, de Cristo (Salmo 110:1), los textos citados de los profetas del Nuevo Testamento son mileniales en su cumplimiento, pero son usados por los escritores del Nuevo Testamento como un principio o parcial aplicación concerniente a los tratos de Dios.

 

LAS PROFECÍAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO DAN LUGAR PARA EL PARÉNTESIS CELESTIAL

 

Salmo 110:1.  Aquí vemos que Jehová dijo a Adonai  (nuestro bendito Señor Jesús) que Él se sentara a Su diestra hasta que haga a sus enemigos estrado de sus pies.   Esto da lugar para que el paréntesis celestial ocurra. Durante este celestial paréntesis Adonai (Mateo 22:41-46)  no está sentado sobre Su propio trono, sino a la diestra de Jehová, como nos lo dice el Salmo 110:1. Apoc.3:21 declara: "al que venciere, le daré que se siente en mi trono, como Yo he vencido y me he sentado en el trono de mi Padre". El Señor Jesús no está todavía sobre su propio trono,  aunque aquellos que se oponen a la verdad dispensacional buscan convencernos de lo contrario. Pero viene el tiempo en el cual Él se sentará sobre este (una figura que nos habla de su reino). "Pero cuando el Hijo del hombre venga (o haya venido) en Su gloria, y todos sus ángeles con él, entonces se sentará en Su trono de gloria" (Mat.25:31). Si hubiese una Escritura que declarara que Cristo está sentado sobre Su propio trono de gloria ahora, ya se habría hace largo rato presentado. Las Escrituras son claras: Él no está sobre Su propio trono ahora.  Entretanto nosotros somos parte del paréntesis celestial,  esperando por, y con Él

 

Isaías 61:1-2 y Lucas 4:16-20. Isaías 61:2 dice: "Para proclamar el año aceptable del Señor, y el día de venganza de nuestro Dios", nuestro bendito Señor  leyó de este pasaje y la segunda parte de este no lo leyó. No era el tiempo para Él  proclamar entonces "el día de venganza de nuestro Dios" (Lucas 4:19).  Pero lo hará en su debido tiempo cuando venga de la diestra de Jehová (Salmo 110:1) para conducir "la guerra del gran día del Dios Todopoderoso" (Apoc.16:14). Entre estas dos proclamaciones hay lugar para el paréntesis celestial.

 

Daniel 7.  Las cuatro bestias  de Daniel 7 son paralelas a las cuatro secciones del sueño de Nabucodonosor como se encuentra en Daniel 2. En su sueño, Daniel dijo: "he aquí tronos fueron  establecidos, y el Anciano de días se sentó" Cristo no se está sentando sobre Su trono ahora (Apoc.3:21). El tiempo visto en la visión  no ha llegado todavía .Pero hay lugar dejado para el paréntesis celestial. Después del cierre de este paréntesis estos tronos serán establecidos.

 

Daniel 8:22, 23.  Justo hemos visto que "en el tiempo del fin" (Daniel 11:40)  el rey (el Anticristo) será atacado por Egipto e invadido por el rey del norte (Asiria).  Daniel 8 nos muestra a un macho cabrío (Grecia) con un gran cuerno (Alejandro el grande) súbitamente quebrado y cuatro cuernos, representando los cuatro reinos (v. 22) reemplazando al cuerno. El imperio de Alejandro fue repartido entre sus cuatro generales. Uno de ellos obtuvo Egipto que es el rey del Sur. Otro a Asiria y es el rey del Norte. Las cuentas geográficas toman como referencia la localización de Israel. Hay un inmenso vacío de tiempo entre los versículos 22 y 23, la profecía habla del "último tiempo de su reino, cuando el transgresor  habrá llegado al colmo, cuando un rey... se levantará quien será quebrantado por el Príncipe de los príncipes. Este no es el Anticristo. Es el último rey del Norte. Por esto mismo, hay un vacío de tiempo entre los versículos 22 y 23 que deja lugar para el paréntesis celestial.

 

DANIEL 9:24-27. Esta Escritura ha sido considerada en detalle en Las Setenta Semanas de Daniel  y la resurrección del imperio Romano por R. Huebner. Esta es una señal clara de las Escrituras, para hablar así, que, propiamente comprendida, señala al lector a una comprensión premilenial de la profecía, que habrá un reino terrenal, precedido por la venida del Rey. En pocas palabras, 69 semanas de años (483 años) han pasado desde el decreto para restaurar y edificar Jerusalén (las murallas debían ser edificadas), dada en Nehemías 2, hasta el día en el cual el Rey entró sobre un asna en Jerusalén (Mateo 21:5). La última semana (siete años) es todavía futura y precederá el segundo advenimiento del Señor. El paréntesis celestial ocurre durante este intervalo entre las primeras 69 semanas y la última.

 

DANIEL 11:35-45.  Daniel 11:1-35 habla de las cosas históricamente cumplidas.  No así Daniel 11:36-45. El rey de Daniel 11:36 es uno contra quien el rey del Sur (Egipto) presionará (v.40), y contra el rey del Norte (Asiria) vendrá como un torbellino. Este rey obstinado, cuyo territorio está  entre Egipto y Siria, es el falso rey de Israel. El Señor ha advertido que otro vendría en su propio nombre y sería recibido. Este rey es el pastor insensato (Zac.11:15), el Inicuo (2 Tes.2:8), el Anticristo final (1 Juan 2:18). Entre Daniel 11:35 y 36 hay lugar para el paréntesis celestial.

 

OSEAS 3: 4-5. "Porque los hijos de Israel estarán muchos días sin rey, y sin príncipe, y sin sacrificio, y sin estatua y efod, ni serafín. Después los hijos de Israel volverán, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y volverán con temor de Jehová y hacia su bondad, al fin de los días". Ciertamente parece claro que Israel ha estado en esta condición por un largo tiempo. Nada se dice aquí de formar el un cuerpo, formado por el Espíritu Santo y unido a un Cabeza glorificada  en el cielo. Pero es claro que lugar es dejado para el paréntesis terrenal.

 

OSEAS 5:15. "Yo me iré y retornaré a mi lugar, hasta que ellos reconozcan su transgresión, y busquen mi rostro: en su aflicción  me buscarán tempranamente". Jehová viene, vino en santa humanidad. Jehová-Jesús vino para salvar a su pueblo de sus pecados (Mat.1:21), seguramente vendrá el día cuando por la obra soberana  Él quitará la impiedad de Jacob, y así todo Israel será salvo (Rom. 11:26). Mientras tanto el Hijo del Hombre ha ascendido adonde estaba antes (Jn. 6:62), hasta que el pueblo reconozca su más grande iniquidad y busque Su rostro, ese rostro  el cual la criatura se atrevió a escupir. Este es el único rostro sin pecado que este mundo caído ha jamás visto. Ellos se atrevieron a arrancar el pelo de su rostro. Pero vendrá el día cuando ellos conocerán que "sus mejillas son como  una era de especies aromáticas" (Cantares 5:13) "miraran al que traspasaron" (Zac.12:10-14). Es Dios que actuará soberanamente (Ezeq.20:37, 38) para producir arrepentimiento conveniente a Su propia gloria y tratos morales para bendecirlos bajo el nuevo pacto. Mientras tanto, hay lugar para el paréntesis celestial.

 

AMOS 9:9-11 Y  HECHOS 15: 13-18.  Amileanistas y Post- Mileanistas  enseñan que el "tabernáculo de David" ha sido establecido ahora  y que Cristo está sobre su trono ahora. Pero la restauración del tabernáculo de David se realizará en el milenio. En Hechos 15, Jacobo citó el pasaje contra los argumentos Judíos; para mostrar que Dios se había propuesto bendecir a las naciones. Y ciertamente, Él hará así de acuerdo a muchas profecías. Pero Jacobo vio que esta profecía tuvo un alcance entre tanto sobre los prejuicios Judíos contra la bendición de los Gentiles.  Lo que estaba ocurriendo en el día de Jacobo no era inconsistente con el propósito de Dios, que incluyó la bendición de los Gentiles. El citó el pasaje de manera a mostrar esto. No lo citó como si esto hubiese sido cumplido, o estaba cumpliéndose, en su día. Note que este es un carácter general de muchas citaciones de los profetas en los Hechos y en las Epístolas. Esto tendrá su cumplimiento en el milenio, pero tiene cierto alcance  por ahora. Antes de la restauración del tabernáculo de David  hay lugar para el paréntesis celestial.

 

ZACARÍAS 11:12-17.  Las 30 piezas de plata muestran el precio que sería pagado por el verdadero Pastor de Israel, Quien fue muerto por la nación, a través de la instrumentalidad del poder Gentil. Pero Dios les dará otro, "un pastor necio" en Inicuo que hará su propia voluntad. Este pastor necio o insensato es el Anticristo final de la profecía. Entre el asesinato del verdadero Pastor de Israel y la manifestación del "pastor insensato" se deja lugar por tanto para el paréntesis celestial.

 

OTRAS ESCRITURAS. El lector también encontrará, si está dispuesto a buscar, un vacío e intervalo en Luc.17:21, 22. También lo hallará en Mat.24 y Luc.21. Aún las fiestas de Jehová (Lev.23) dejando lugar para el paréntesis celestial. Las primeras cuatro fiestas han sido cumplidas pero las últimas tres lo serán en el futuro. Las primeras cuatro fiestas se cumplieron en el primer y segundo mes del año y las últimas tres en el séptimo mes. El séptimo mes es una sombra de la suma de los tratos de Dios. El periodo entre Pentecostés y el cumplimiento de los tratos de Dios deja lugar para el paréntesis celestial.

 

 

 

 

ROY HUEBNER