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¿QUIÉN OS FASCINÓ?

 O

LA RELACIÓN DEL CREYENTE CON LA LEY

 

Gálatas 3:1

 

La gran cuestión de la salvación del alma siendo  establecida, se levanta muy pronto para turbar a muchos  bebés recién nacidos en Cristo, la pregunta. ¿Cuál es la relación del cristiano con la ley?  Admitimos que promulgaciones y ordenanzas hechas por el hombre no tienen lugar en el Cristianismo, pero ¿puede decirse lo mismo de esa "ley de fuego" que el Nuevo Testamento declara que es "santa, justa, y buena"? mientras más sincera es el alma, más esta cuestión la turbará y perplejará.

 

Por respuesta, volvámonos a los  cap.3 y 4 de la epístola a los  Gálatas.

 

Estas asambleas de Galacia consistían, en gran medida, de almas honestas de entre los paganos, que  recientemente se habían convertido al Señor.  Pablo había sido para ellos el mensajero con hermosos pies  sobre las montañas, que les había llevado las buenas  nuevas de  paz con Dios a  través de  la sangre de Su Hijo. Ellos lo habían recibido como  un ángel de Dios, y se habrían sacado sus propios  ojos y dado a Pablo, si tal cosa hubiese sido posible. Amando al Salvador, ellos amaban a aquel que  había sido el portador de Su evangelio.

 

Habiendo cumplido su ministerio entre ellos por un tiempo,  él había ido a  trabajar a otras partes. Allí noticias de  una  extraña reacción lo habían alcanzado.  Sus amados convertidos gálatas le habían producido confusión y tribulación de alma. Su propio apostolado  estaba siendo cuestionado, porque se rumoreaba  que su evangelio era parcial, que no llegaba a la plena verdad del Cristianismo. (Ver primeros dos capítulos)

 

Hombres descontentos de Judea habían subido a  Galacia, y estaban ocupados extendiendo entre estos convertidos en Galacia la perniciosa  doctrina que, mientras fe en Cristo era buena como medio para obtener salvación, ¡obediencia a la ley de Moisés era el método divinamente señalado de retenerla! ¡Mucho parecido a esto uno escucha en la cristiandad hoy!

 

Conmovido en su alma por los estragos que  estaban siendo producidos entre estos simples santos, el apóstol se sienta y con su propia  mano escribe una carta como muchos suponen,  con grandes  letras designadas para libertarlos de la trampa en la que estaban cayendo.

 

Después de  declarar la realidad de su apostolado, él exclama, en el cap.3, "Oh gálatas insensatos, ¿quién os  fascinó, para no obedecer a la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo ha sido evidentemente presentado, crucificado entre  vosotros?" su jactada más clara luz y nueva enseñanza  no era sino la obra del enemigo de las almas, cegando sus  ojos al verdadero significado de la cruz de  Cristo,  y encerrándolos en la oscuridad y esclavitud del Judaísmo.

 

Ahora, esta primera cuestión, justamente comprendida, establece toda la materia. ¡Jesucristo ha sido crucificado! Este  simple y solemne  hecho lleva consigo una tremenda relación a todo el sujeto del lugar del cristiano con relación, no solo a la ley, sino también el pecado, el mundo, y toda religión carnal.

 

¿Por qué fue Cristo crucificado?_ todos han pecado. De la multitud de la humanidad Dios seleccionó a una  nación.  A ellos les dio una santa ley. Esa ley decretó juicio sobre el que la violara. "todos los que son de las obras de la ley están bajo  maldición: porque está  escrito, maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas  que están escritas en el libro de la ley para  hacerlas" (v.10). Ninguno "permaneció". Por tanto todos están bajo sentencia de maldición.  A tal escena vino Cristo para tomar sobre Sí mismo la maldición, y llevar el juicio del pecador. Él fue crucificado. Sobre un madero, Dios trató con Él como si Él hubiese sido el culpable. Él enfrentó todas las demandas de una ley rota. "Cristo nos redimió de la maldición de la ley, siendo hecho maldición por  nosotros; porque escrito está, maldito todo aquel que es colgado sobre  un madero" (v.13). Él,  entonces,  ha libertado de la ley a  cada  judío creyente; ningún gentil jamás  estuvo bajo la ley en el pleno sentido. Su obra, ¿no tiene entonces alcance sobre su estado? La tiene.  Él llevó la ira, y fue hecho maldición, no solo  para redimir al judío, sino "para que la bendición de Abraham viniese sobre los gentiles a  través de  Jesucristo; para que ellos pudiesen recibir la promesa del Espíritu a  través de la fe"  (v.14)

 

Mucho antes del dar de la ley se había declarado a  Abraham, "en ti serán benditas todas las naciones." "De manera que, los que son de la fe son bendecidos con el creyente Abraham" (vv.8, 9). Y de este modo "Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes" (v.22)

 

Estos gálatas habían creído (al menos,  así lo esperaba el apóstol, aunque su rapidez para  alejarse de Cristo a la ley hacía que  él temiese por la realidad de su fe, cap.4:11), y por esta fe en Cristo, ellos  venían a ser "hijos de Dios" (cap.3:26). Como tales,  ellos nunca  habían estado, tampoco lo estaban ahora, bajo la ley.

 

Antes de que la fe viniese, los judíos estaban "Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada." (v.23). Esa fe, la preciosa verdad del evangelio, había ahora venido; por tanto los que  habían creído entre la nación judía eran sacados del lugar de niñez y tutelaje, que por largo tiempo  habían ocupado, y les  había sido dado el lugar de hijos. "cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a su hijo,  hecho de mujer, nacido bajo la ley, para redimir a los que estaban  bajo la ley, para que nosotros (los convertidos israelitas) pudiésemos recibir la adopción de  hijos" (cap.4:1-5)

 

¿Qué entonces de los gentiles que habían creído? Tomados  del paganismo, ellos  habían estado un tiempo sujetos al juicio de Dios contra sus multiformes  iniquidades; ¡pero ellos  nunca habían estado bajo la ley de Moisés! Salvados a  través de la gracia, ellos se encontraban enseguida en la misma posición que el judío redimido. "Porque vosotros (los gentiles que se habían convertido) sois hijos, por lo cual Dios ha enviado a vuestros corazones  el Espíritu de Su Hijo, clamando, Abba, Padre" (v.6)

 

¿Por qué entonces, volver al lugar del cual Dios había libertado a los creyentes  judíos? Tal paso era abandonar el Cristianismo, y "caer de la gracia" (Cap.4.).Esto sería considerar la gracia como  nada, y volver al yugo de esclavitud. Contra esto él les advierte con todo el fervor de su alma.

 

Aun así ¡esto es exactamente lo que la multitud de la cristiandad ha hecho!  Reconociendo con más o menos claridad que la justificación en alguna medida depende de la sangre de  Cristo, aquel que ha confiado en esa preciosa sangre es incitado a ponerse  bajo la ley como regla de  vida. Esto bien ha sido llamado "la herejía gálata". Aquel que  fascinaba a los santos en días apostólicos, ha tenido éxito  en  enredar a miles  en el mismo yugo de  esclavitud. ¡Y esto frente a  la clara enseñanza  de esta  mordaz carta a los gálatas y la igualmente clara instrucción de la segunda  gran sección de la epístola a los Romanos! (Ver cap.5:12 hasta el fin del cap.8)

 

La enseñanza  uniforme del inspirado apóstol de las naciones es, que "a través de la ley estoy muerto a la ley, para poder  vivir para Dios" (Gál.2:19) Esa ley que  mató a nuestro Sustituto,  no tiene ninguna demanda  sobre nosotros que hemos muerto a la ley.

 

Pero, enseguida, se levanta la pregunta, ¿cuál, entonces, es  la regla  cristiana de  vida? ¿Está él sin ley porque no está bajo la ley?  ¡Ciertamente que no! Él tiene una  más elevada regla de vida que las tablas  Mosaicas, Cristo en gloria. "Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. 6:16 Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios." (Gál.6:15,16)

 

Aquí está toda la regla que es necesaria. El creyente es ahora una nueva creación. La ley fue el estándar de  justicia para el hombre en la carne, en la antigua creación. El Cabeza de la nueva creación es  Cristo mismo, resucitado y glorificado a la diestra de Dios. Allí está la regla de  vida para el hijo de Dios.  Y esto es algo infinitamente más elevado que los diez mandamientos de Sinaí, que después de todo,  nunca se dice que son poder para santidad, sino que se declara claramente que es el "poder del pecado" (1 Cor.15:56)

 

Ocupación con Cristo en la gloria de Dios es el poder para santidad. Vuelva su ojo, querido compañero creyente, no para volver a Sinaí, con sus nubes, fuego y humo, subiendo al cielo, donde el Señor Jesús ha ido. Que el corazón se establezca sobre Él, y el andar será justo. Él ha venido a ser el Mediador del Nuevo Testamento. Escudriñe, entonces Su palabra y busque  gracia para ordenar sus caminos en acuerdo con esto, lo que será  realmente un gozoso servicio, cuando el corazón late verdaderamente por él.

 

El lugar escritural de las buenas obras

 

Es un gran error suponer que debido a que la salvación no puede ser merecida por  obra, el cristiano instruido no crea en ellas. El mismo apóstol que escribió ", "Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero." (1 Tim.1:15), también  escribió otro, "Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras." (Tito 3:8).Nadie insiste más  fervientemente que él  sobre la  absoluta indignidad de las buenas obras como causa para procurar la justificación, por otra parte, él no está detrás de nadie en presionar y enfatizar la necesidad de las buenas obras sobre estos ya salvados. El cristiano, declara él, es "creado en Cristo Jesús para  buenas obras, que Dios ha ordenado de antemano para que anduviésemos en ellas" (Efes.2:10). Note la preposición_ "creados...para" (no por medio de) "buenas obras."  Una justa manera de vivir brota del nuevo nacimiento. Cuando uno ha nacido de Dios, una  vida le ha sido comunicada que es divina y eterna. Esta  vida es manifestada en obediencia.

 

"Yo no trabajaría para salvar mi alma;

Porque mi Señor ha hecho eso.

Pero trabajaría como cualquier esclavo,

Por amor al amado Hijo de Dios."

 

Si este no es el motivo, no puede haber allí sino  "obras muertas."  La únicas verdaderas obras  buenas  son el fruto de la nueva vida, que brotan de afección por Aquel que ha dicho, "si alguno me ama, Mis palabras  guardará."

 

¿El lector ha abandonado toda pretensión a  mérito humano? ¿Ha dejado de mirar por bendición sobre el fundamento de su justicia? Esto es arrepentimiento: reconocerse a uno mismo perdido y culpable, no mereciendo nada sino el juicio.  Si este es el fundamento que usted ha tomado, ¿confía ahora  en Aquel cuya preciosa  sangre fue derramada para  expiar todos sus  negros y terribles  pecados? Debe estar seguro, que si este es el caso, toda su culpabilidad ha sido quitada para siempre. "De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en Él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre." (Hech.10:43).  No puede  haber incertidumbre acerca de esto.  Cada creyente ha sido eternamente perdonado, debido a lo que el Señor ha cumplido, cuando murió para quitar el pecado por medio de Su propio sacrificio.

 

Si es de este modo capaz de  regocijarse en una  presente, y perfecta justificación por gracia, usted  está ahora libre para consagrar su vida  a las buenas obras, y de esta manera evidenciar la gratitud de su corazón hacia Aquel cuyo amor y bondad lo han introducido en tan maravillosa  bendición.  Pero sus obras serán la obediencia de  un hijo hacia  un Padre, no la labor de  un siervo buscando ganar y obtener el favor de un amo.  Debiendo todo a Aquel que lo ha redimido, su andar y caminos en este mundo testificará que su corazón es  verdadero  hacia Aquel que lo ha salvado.

 

¡Qué así sea con el lector y escritor  hasta ser llamados a Su propia bendita  presencia!

 

 

H.A. Ironside