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LA ESPADA DE DIOS

 

"Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida" (Gén. 3:24)

"Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos." (Zac. 13:7)

"de su boca salía una espada aguda de dos filos" (Apoc.1:15)

Hay un lado  tierno, y uno severo, del  carácter divino, porque Dios es  luz y amor Rom.11, "he  aquí por tanto la  bondad y la  severidad de  Dios."  ¿Pero quién es competente para declarar lo uno o lo otro? ¿Quién es  capaz de  sondear las profundidades de la incomparable  declaración que "Dios amó de tal manera al mundo que dio a Su Hijo Unigénito"? (Jn.3:16).O ¿quién  puede  adecuadamente  medir el significado de la solemne declaración, "el humo de su tormento sube por los  siglos de los siglos"? (Apoc. 14:11)

Los hombres son inclinados a pensar de  Dios con parcialidad en sus pensamientos. Algunos  perciben el lado tierno de Su carácter e imaginan que porque Dios es amor  no puede ser posible que haya un infierno eterno; otros  fallan en ver el lado tierno, y piensan  que Dios es como el  hombre en Mt.25:24,  que dijo: "Señor, te conocía que eres hombre  duro, que siegas donde  no sembraste." El uno ni el otro realmente  conocen a Dios en sus corazones.

Nuestro tema es justo  ahora la  espada de Dios. La primera mención de ésta en las  Escrituras está en Gén.3.24.El Señor puso en la puerta de  Edén, un querubín y una  espada encendida.  Esto marcaba el final del primer capítulo en la  historia del hombre_ un lamentable final ciertamente.  El Creador hizo al hombre para Su propio placer. Él lo dotó ricamente, y lo puso en la más agradable esfera, y le concedió la manifestación de Él mismo. Fue necesario que alguna prueba  fuese  impuesta, en vista  a que pudiese  verse  si este ser responsable continuaría en fidelidad o no;  la prueba  tomó la forma  de  una prohibición divina de un árbol.  Contra  esto,  el hombre,  guiado por la mujer, que fue engañada por Satanás, se rebeló, y de este modo cayó de su primer  estado.  No se podía admitir ahora que él  permaneciera en el huerto, y de acuerdo a  esto fue  expulsado, aunque no  hasta que palabras  de  esperanza  sonaran  en sus oídos  en la maldición de la serpiente. ¡El querubín! y la espada  fueron entonces puestos para guardar el camino al árbol de la vida. El hombre de este modo perdió toda  demanda a la  vida, vida eterna, ahora solo puede  obtenerse  como don de la  gracia soberana.  ¡Qué momento para el corazón de  Dios cuando Él se encontró obligado a  sacar Su espada  contra  Su favorecida  criatura, el hombre, y a poner  a la entrada del huerto a los  administradores de Su juicio!

Pero pasemos a Zac. 13:7. "Despiértate, oh espada, contra Mi pastor." ¿Quién es el que habla? Jehová de los ejércitos, el Dios de la  espada  encendida. ¿De quién está Él hablando? De Su amado Hijo, nuestro Señor y  Salvador Jesucristo.  De este modo tenemos la  espada de Dios dirigida  contra el pecador en Gén.3 y contra  Cristo en  Zac.13.  Note como este pasaje habla de la persona y sufrimientos del Señor Jesús. Jehová lo llama "Mi compañero."  Él es de este modo  divino. En ningún sentido y en ningún tiempo Él fue inferior a Él. "Yo y el Padre uno  somos,"  dijo Él en los  días de  Su carne_ uno en  majestad, poder  sabiduría  y gloria.  Pero Jehová de  los ejércitos los llama  "el hombre". Él vino a ser esto en  Su gracia._ la simiente de la  mujer, para que Él  pudiese  quebrantar la cabeza de la  serpiente.

De este modo pensamos del Salvador como uniendo a la  Deidad y humanidad en Su  única persona sagrada. Pero  Él necesariamente debe  sufrir;  porque la encarnación en sí misma no podía bastar para procurar nuestra salvación. De este  modo escuchamos las terribles  palabras, "despiértate, os espada, contra  Mi pastor, y contra el hombre  que es  Mi compañero, dice Jehová de los  ejércitos; hiere al pastor." Esto tuvo lugar en el Calvario. Allí el buen  Pastor no solamente  arriesgó Su vida  por las ovejas, como  David cuando persiguió al león y al oso, sino que  puso Su vida por ellas.  Sabiendo  bien  todo lo que le sucedería en este mundo, Él vino desde la gloria del cielo, y no se detuvo en el curso de humillación hasta que cerró Sus ojos en muerte sobre el  Calvario. ¡Qué momento cuando Dios se sintió obligado a clavar Su espada  en el corazón de  Su amado  Hijo! Pero en la hora que Él era de este modo herido de Dios Él obró una  plena y eficaz expiación por nuestros pecados y culpabilidad.

En Apoc. 1:15 tenemos  una  espada que sale de la boca de  Cristo. Este es el tiempo cuando la  espada  es  dirigida contra los enemigos de Dios y de Su Hijo. El lenguaje es  necesariamente simbólico, como ocurriendo en el libro de Apocalipsis, pero  su significado es  bastante claro.  Este juicio es ejecutado a Su mandato. ¿Cuándo será esto? Cuando  Él se levante del trono sobre el cual está sentado ahora, y salga en  Su majestad y poder. Apoc. 1:11-21nos presenta una  descripción grafica anticipada de ese terrible día.

Esta es la forma de actuar de  Dios antes de  sacar Su espada hacer sonar Su trompeta. Vuélvase, por favor, a  Ezeq. 33:4,5, y verá  esto claramente. "cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza.

33:5 El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida."

 

De este modo antes de que Dios destruyese  la tierra por  agua, Él hizo sonar  la trompeta  de  advertencia por  medio de  Noé: y en nuestros tiempos, antes  de que caiga el último  golpe, Su trompeta resuena en el llamado del evangelio. ¿No dará atención usted a éste,  y buscará  la salvación mientras puede? "¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no temerá el pueblo?" (Amós 3:6). ¿No temerá usted, y huirá de la ira venidera? ¿Suena la trompeta del evangelio en sus  oídos en vano? Término citando Prov.2:1. "El que siendo a menudo reprobado, endureciere su cuello súbitamente será destruido, y eso sin remedio."  ¡Conceda Dios que este no sea su destino!

                                                                                              W.W. Fereday