Pin It

Cautiva la cautividad

 

 

 

"Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo".

 

Efesios 4:7-12

 

¿Qué quieren expresar estos versículos?

 

Vers.7: Habiendo puesto, en estos versículos de introducción, la base para una marcha digna del llamado, el apóstol habla entonces de los recursos de los cuales el creyente dispone para andar fielmente en relación con el sólo cuerpo, y crecer en el parecido a Cristo, la Cabeza.

 

El apóstol habla primeramente del don de gracia: "A cada uno ha sido dada gracia de acuerdo a la medida del don de Cristo". En contraste con lo que es común a todos, y de lo cual el apóstol nos ha hablado, existe allí lo que es dado a "cada uno". El sólo Espíritu del versículo 4 y el sólo Señor del versículo 5 excluyen la independencia; el "cada uno" del versículo 7 mantiene nuestra individualidad. Mientras que cada miembro tiene su función especial todos obran para la unidad y el bien de todo el cuerpo. En el cuerpo físico, las funciones del ojo y de la mano son diferentes, por tanto ambos actúan en común para el bien y la unidad del cuerpo. La "gracia" es el servicio especial que cada uno ha recibido. No es necesariamente un don distinto, sino a cada uno una medida de gracia es dada para que cada uno pueda servir a los otros en amor.

 

Vers.8: En segundo lugar, para promover el progreso espiritual el apóstol evoca los distintos dones. Introduce el sujeto presentando a Cristo subiendo a lo alto, porque estos dones vienen de Cristo triunfante y exaltado. Una alusión aparece en la historia de Barac para ilustrar el poder soberano de Cristo al conceder los dones. (Jueces 5:12). Cuando Barac liberó a Israel de su cautividad, él llevo cautivo a aquellos que los habían mantenido en cautividad. Así Cristo ha triunfado contra todo el poder de Satanás y habiendo libertado a los suyos del poder del enemigo, Él es exaltado en lo alto y da dones a los suyos.

 

Cristo se ha hecho hombre, y empezó por ir como hombre, llevado por el Espíritu, a encontrarse con Satanás. Él lo superó. En cuanto a Su poder personal, pudo echarlo fuera por todas partes, y librar al hombre. Pero el hombre era un esclavo en cuerpo y alma del enemigo y no quería a Dios consigo; ni era posible para los hombres, en su condición pecadora, estar unidos a Cristo sin la redención. El Señor sin embargo, llevando a cabo Su obra perfecta de amor, sufrió la muerte, y superó a Satanás en ella, su última fortaleza, que el justo juicio de Dios mantenía vigente contra el hombre pecaminoso, justo juicio que ha sido padecido y satisfecho. Es por esto, que moralmente, Él ha llevado cautivo todo el poder del adversario, poder que tenía el dominio sobre el hombre.

 

Ahora, antes de manifestar personalmente el poder que había ganado como hombre atando a Satanás, antes de exhibirlo en la bendición del hombre en la tierra, Él lo exhibe en la asamblea, Su cuerpo, al impartir, como había prometido, a los hombres librados del dominio del enemigo, los dones que son la prueba de ese poder.

 

Tres  cosas aquí lo caracterizan -un Hombre ascendido a las alturas - un Hombre que ha llevado cautivo a quién mantenía al hombre en cautividad - un Hombre que ha recibido para los hombres librados de ese enemigo, los dones de Dios, los cuales dan testimonio a esta exaltación del hombre en Cristo, y sirven como medio para la liberación de otros.

 

 Vers.9-10: Un paréntesis de dos versículos es introducido para presentar la grandeza de la victoria de Cristo. En la cruz, Él ha descendido al más profundo abismo donde el pecado puede poner a un hombre; de este abismo donde, como nuestro sustituto, Él ha sido hecho pecado; así también Él ha subido a la gloria más alta donde el hombre puede ser exaltado -la diestra de Dios.

 

Vers.11: Habiendo llevado cautiva la cautividad y quebrando el poder del enemigo que nos mantenía esclavos, Cristo actúa en poder y se sirve de hombres como instrumentos de Su poder. No es simplemente que Él da estos dones, y nos deja repartirnos estos entre nosotros, sino que Él da ciertos hombres para ejercer estos dones. No es que Él da el apostolado, sino que Él da apóstoles, y lo mismo con todos los dones. Aquí entonces, no es más la gracia dada a "cada uno"; sino "a los unos y a otros"; dados para ejercer estos dones. Primeramente, Él ha dado apóstoles y profetas. El fundamento ha sido puesto y ellos han pasado, aunque tengamos todavía el beneficio de estos dones en los escritos del Nuevo Testamento.

 

Los otros dones, evangelistas, pastores y maestros, son para la edificación de la asamblea después que el fundamento ha sido puesto. Estos dones subsisten mientras dure el período de la historia de la iglesia sobre la tierra. El evangelista viene en primer lugar como el don por medio del cual las almas son traídas al círculo de la bendición. Siendo introducidos en la asamblea, los creyentes son beneficiados por los dones de pastores y maestros. El evangelista pone a Cristo ante el mundo. El pastor y el maestro ponen a Cristo ante el creyente. El pastor se ocupa de las ovejas, una por una, el maestro expone las Escrituras. Alguien ha dicho: "Uno puede enseñar sin ser un pastor, pero uno no puede ser un pastor sin enseñar. Ambas cosa están estrechamente ligadas, pero no podéis decir que ambas cosas son una sola. El pastor no da solamente alimento como el maestro, él apacienta las ovejas, las conduce aquí y allí, y cuida de ellas".

 

Se destacará que el don de milagros no es mencionado aquí. Esto no podría tener lugar en un pasaje que habla de los recursos del Señor para la asamblea. Los milagros y señales han sido dados al comienzo para atraer la atención de los judíos sobre la gloria y la exaltación de Cristo y sobre el poder de su Nombre. Los judíos han rechazado este testimonio; y sus señales y milagros han cesado. Pero el amor del Señor por su asamblea continúa.

 

Vers.12: Después de haber hablado de los dones, el apóstol pone ante nosotros los objetos por los cuales los dones han sido dados. Primeramente en vista del perfeccionamiento de los santos, es decir, del establecimiento de cada creyente en la verdad. Segundo, para la obra del servicio, que comprende toda forma de servicio. Tercero, para "la edificación del cuerpo de Cristo". La bendición y la obra del servicio tienen en vista esto. Todo don, sea éste de evangelista, pastor o maestro, no es ejercido como conviene si no se usa para este objeto.

 

Él nos da derecho, bajo Su jurisdicción, de actuar en Su guerra santa, movidos por los mismos principios de amor de Él mismo. Tal es nuestra liberación que somos los instrumentos de Su poder contra el enemigo - Sus colaboradores en amor a través de Su poder. De ahí la relación entre la piedad práctica, la subyugación completa de la carne, y la capacidad de servir a Cristo como los instrumentos en manos del Espíritu Santo, y los vasos de Su poder.

 

Este poder espiritual no se ejerce de una manera simplemente divina. Es Cristo ascendido, quien, como hombre ha recibido estos dones de poder. Es así que habla el Salmo 68 y también Hechos 2:33. Este último pasaje habla también de los dones concedidos a sus miembros. Sin embargo, estos dones no se presentan aquí como dones concedidos por el Espíritu Santo venido a la Tierra y distribuyendo a cada uno según Su voluntad: ni se habla aquí de esos dones que son muestras de poder espiritual convenientes para actuar como señales para los que están afuera.

 

 

H.Smith y J.N. Darby