Pin It

¿Por qué Dios creó al diablo?

 

¿De dónde nace el mal?

 

Dios no creó al diablo él no llevó ese nombre originalmente. El diablo no es obra de Dios. Entonces ¿De dónde vino él y por qué es llamado así?

 

Cuando Dios, en Su perfecta sabiduría, crea un ser para llenar un oficio, necesariamente la consecuencia es que éste es adecuado para ese oficio por cada cualidad con que éste es dotado. Nuestra primera introducción al diablo sobre las páginas de las Santas Escrituras es para verlo como él es ahora, produciendo la muerte a nuestra raza por medio de su sutilidad, de manera que debemos concluir, sin mucho pensamiento, que éste ha sido su carácter desde el comienzo de su existencia; pero una pequeña consideración mostrará que esto es imposible e inescritural.

 

Sólo Dios es absoluto y bueno. Nada sino algo bueno puede venir de tal fuente. ¿Puede una fuente dulce dar veneno; el sol producir oscuridad? Dios no ha podido por tanto producir el mal. Él por tanto no creó al diablo como tal, tampoco Él ha creado al hombre malo como éste es ahora (Ecles.7:29). Ningún "mentiroso", ni "asesino" jamás ha salido de Su mano creadora.

 

Bien, tenemos exactamente su nombre original en Isaías 14: "¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!" (Isa.14:12). El profeta aparentemente está hablando del rey de Babilonia; aún así, como en el caso del rey de Tiro en Ezequiel, el lenguaje es de tal carácter de manera a hacer esto casi, si no completamente imposible para nosotros, el no ver a uno más grande que un mero transgresor humano, en este Lucifer.

 

Sabemos muy bien que no es una cosa poco común en estos escritos proféticos comenzar con un mero hombre; y ya sea gradualmente, o súbitamente, pasar detrás y más allá del hombre a uno que está más lejos. Cuán a menudo hemos estado observando a David, y de pronto David desaparece, y detrás de David nos encontramos ocupados con Uno más grande que David.

 

Así es aquí, esto ciertamente debe estar más allá de una mera hipérbole decir de algún rey humano: "Has dicho en tu corazón, subiré al cielo, y pondré mi trono sobre las estrellas de Dios. Me sentaré sobre el monte de la congregación a los lados del norte, sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo". Tal lenguaje sería absurdo y pueril en la boca de un mero rey humano de Babilonia, aunque íntimamente éste haya andado en un similar camino de orgullo; pero como aplicado a uno que realmente había "caído del cielo".

 

El lenguaje es simple y calmadamente razonable.

 

De este modo Lucifer fue creado, y no hubo allí, como en el caso de Adán, alguna influencia externa, presión o tentación para afectarlo; él era la perfección de la criatura, absolutamente equipado, sin una naturaleza depravada.

 

Esto lo encontramos en Ezequiel 28:11-17; estemos completamente seguros que este rey representa a otro, examinemos estos pocos versículos. Note cuán sorprendentemente comienza la referencia a él:

 

"Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú que eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado de hermosura" Ciertamente que debemos reconocer la completa imposibilidad de aplicar tales términos a cualquier rey pagano de un muy pequeño y poco importante lugar. Esto no sería mera hipérbole (exageración), sino una insana hipérbole.

 

Recordemos que ésta es la estimación Divina y por tanto una sobria declaración, sin un sólo ingrediente de hipérbole o ironía. Esto se dice de la más alta de todas las criaturas; realmente, la clara perfección de la criatura, de la cual nada más puede decirse ni hacerse. El más alto ejemplo de lo que la Omnipotencia podía crear. "De toda piedra preciosa era tu vestidura". Dios había puesto sobre él cada forma de Su propia belleza. Cada belleza que está en un sólo rayo de luz (Dios es luz), es expresado por estas piedras puestas sobre él.

 

"...los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación" (v.13). Desde el principio, su compleja existencia evidenciaba la bondadosa intención del Creador, ésta era que él fuese lleno de gozo y que encontrase en sí mismo cada facilidad para expresar ese gozo para la alabanza de su Creador.

 

La única pregunta es, ¿Mantuvo él esta posición y condición?

 

La respuesta la tenemos en los nombres que él lleva hoy. El mismo profeta que nos habla de su nombre original, nos habla de su posterior caída, cuando se lamenta "¡Cómo has caído del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!" Como diablo él se ha hecho a sí mismo.

 

"Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor" Aquí tenemos una clara expresión en cuanto a la iniquidad que se encontró en él: éste fue el orgullo, lo que es confirmado plenamente por 1ª Tim.3:6, "para que no caiga en la falta del diablo". Aquí tenemos el primer pecado, el comienzo del mal, que rompió la calma de la eternidad, y ha provocado esa tormenta que no ha cesado hasta el día de hoy. Pero note, las mismas dotes que Dios le ha dado han venido a ser la base de su propia exaltación; y su sabiduría no existe más, ésta ha sido corrompida.

 

 

Más vemos en estos versículos el sentir del Señor, que lloró también por Jerusalén. En Isaías el profeta se lamenta y en Ezequiel no se dice simplemente "habla", sino que "endecha", un cántico fúnebre sobre el rey de Tiro, como si Dios mismo estuviese triste a causa de la ruina y caída de aquel que una vez fue su más hermosa criatura. Ni siquiera el rey de Tiro, tampoco aquel al cual él representa, pasaran a su destino sin una "lamentación" de su Creador.