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LAS CUATRO MUJERES DEL APOCALIPSIS

 

I.- JEZABEL EN TIATIRA

 

De las cuatro mujeres mencionadas en el libro de Apocalipsis, dos simbolizan agentes que han propagado la corrupción, mientras las otras dos simbolizan las dos grandes comunidades que Dios ha formado para dar testimonio para Él, y para actuar como Sus instrumentos de gobierno en las edades que han de venir. La primera mujer es descrita en la carta a la iglesia en Tiatira. Ella es aquella que corrompe a los siervos del Señor allí, y el Señor reconviene a esa iglesia por permitir la presencia e influencia de Jezabel en medio de ellos. Él dice, "Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos" (Apoc.2:20).

 

 

 

TIATIRA ASOCIACIÓN COMERCIAL

 

Tiatira estaba situada al noreste de Esmirna, en un valle fértil en la provincia de Asia. Sus habitantes poseían considerables ventajas comerciales, y al mismo tiempo ellos eran muy inmorales. Los ciudadanos estaban agrupados en varias asociaciones comerciales. Membresía en éstas era esencial para él éxito. Fiestas de estas asociaciones eran tenidas en tiempos señalados, y la forma de proceder en estas ocasiones se caracterizaba por absoluto libertinaje, «el lazo que mantenía estas asociaciones juntas estaba siempre en la religión común en la cual todos estaban unidos, y en las comidas de sacrificios comunes de las cuales todos compartían; los miembros comían y bebían de esta  comunión y fraternidad en virtud de la deidad pagana a la cual ellos servían. En el existente estado de la sociedad era imposible desafiliarse de tales asociaciones y de la idolatría. Y la idolatría era de una forma que por su simbolismo y eficacia, ejercía una gran influencia sobre sus adherentes, haciéndolos a ellos miembros de una unidad que era esencialmente no-Cristiana y anti-Cristiana. En segundo lugar, los banquetes comunes eran celebrados en medio de circunstancias de orgías y placeres que estaban lejos de conducir a una estricta  moralidad».

 

«Mantenerse aparte de estos clubes era ponerse uno mismo como siendo hostil a la sociedad existente, y como estando vacío de impulsos generosos y de sentimientos fraternales, y como siendo un enemigo de la humanidad».

 

Esto muestra el peligro al cual los convertidos en Tiatira estaban expuestos. La mujer descrita como Jezabel, que se imponía como profetiza, como la abogada de un pensamiento amplio, seduciría fácilmente al creyente descuidado para guiarlo a formar parte de estas asociaciones, o para retornar a ésta si había sido abandonada después de la conversión. Las ventajas serían grandes. El ridículo y la persecución serían así evitados.  Prosperidad en el negocio sería prácticamente asegurada. Prestigio personal en la ciudad sería aumentado.  ¿Y por qué no introducir una sana influencia en la sociedad por unirse a ella? Estos y otros argumentos, con los cuales los cristianos eran tentados por el mundo son también familiares hoy, y son usados para apartar a los creyentes de su fidelidad a  Cristo.

 

Sea que Jezabel haya sido un nombre de una mujer o no, podemos tomar éste como diciéndonos que había una mujer allí en Tiatira, que inculcaba doctrinas en la iglesia por medio de las cuales seducía exitosamente a algunos creyentes a participar en las practicas licenciosas e idólatras referidas. Aquí, entonces, en los primeros días de la historia de la iglesia el antinomianismo vino a ser maduro, y la inmoralidad era practicada bajo el garbo de la fe Cristiana; allí había una forma de piedad, pero una  negación de su poder.

 

 

 

JEZABEL Y ACAB

 

No podemos desligar el nombre de esta mujer de la Jezabel de 1ª Reyes. Ella fue la hija de Ethbaal, una sidonia. Su padre fue sacerdote de Astarte, la vil deidad de los sirios, la religión que se derivó directamente de Babilonia. Jezabel, cuyo nombre significa "montón de estiércol", entró en medio de Israel como la esposa de Acab, y fue la influencia dominante entre el pueblo de Dios. Su marido fue prácticamente su subordinado. La historia de su contaminación de la nación, su matanza de los profetas de Dios, y la sustitución de ellos por los profetas de Baal, es bien conocida. Por medio de ella Acab "hizo más para provocar al Dios de Israel, a ira que todos los reyes de Israel antes que él".  El suntuoso ritual de la adoración de Astarte reemplazó la adoración de Jehová. La dañina influencia de Jezabel continuó durante los reinos de sus dos hijos, Ocozías y Joram, y por medio del matrimonio de su hija Atalía con Joram, el hijo de Josafat, rey de Judá, esta mala influencia  se extendió hasta Judá. Atalía tuvo una casa levantada para Baal en Jerusalén, "Porque la impía Atalía y sus hijos habían destruido la casa de Dios, y además habían gastado en los ídolos todas las cosas consagradas de la casa de Jehová" (2ª Cron.24:7).

 

 

 

LAS SIETE CARTAS

 

En las cartas a las siete iglesias tenemos cada indicación de un alcance mucho más amplio de enseñanza que fue inmediatamente aplicable a estas iglesias. Claramente hay una gran parte que decir por la vista que sostiene que las iglesias han sido, en estos dos capítulos que contienen las cartas dirigidas a ellas, a propósito designadas en un orden que representa anticipativamente todo el curso de lo que se llama la Cristiandad durante la era presente. Podemos notar, por ejemplo, en conexión con el sujeto que estamos considerando, la inmediata secuencia de Tiatira después de Pérgamo. Había falsos maestros presentes en Pérgamo, y Tiatira los soportaba. Pérgamo era indiferente hacia el mal; Tiatira se asoció con aquel. Estas dos sucedieron a Esmirna, que fue señalada para soportar la persecución. Correspondientemente en la historia de la iglesia, después de las persecuciones que tuvieron lugar en el período desde el emperador Domiciano hasta Constantino, desde alrededor de los años 170 d.C., hasta el comienzo del siglo cuarto, las iglesias experimentaron un tiempo de inmunidad de la oposición y crueldad, y rápidamente vinieron a poseer una influencia y autoridad mundana. Alejándose del camino de simple obediencia a Cristo, la iglesia buscó un poder e influencia a la cual su Fundador no la había destinado, y eventualmente se puso a sí misma bajo el patrocinio del emperador. El debilitamiento del paganismo, y el engrandecimiento propio de las iglesias, proveyó a Constantino una oportunidad para adquirir el poder político supremo que su habilidad y energía fueron rápidos en coger.

 

 

 

UN PARALELO

 

Bajo este prestigio la unión de la iglesia con el mundo tuvo lugar rápidamente. Las condiciones representadas por las cartas a Pérgamo y Tiatira rápidamente tomaron forma. Como en los días de Israel bajo Acab y Jezabel, los fieles ministros de la palabra de Dios, los verdaderos profetas del Señor en las iglesias, fueron expulsados, y sacerdotes paganos, abogados de la religión de la deidad egipcia Isis, fueron introducidos en la casa de Dios para actuar como guías espirituales de Su pueblo. Esta amalgamación diabólica de Cristianismo con paganismo fue completada por el papa Damasus al fin del siglo cuarto. La iglesia apostata fue paganizada. Damasus no sólo fue hecho el líder eclesiástico en la iglesia; él fue también elegido Pontífice Máximo, del mundo pagano.  Nada puede ser más sorprendente que la comparación entre la decadencia idólatra de Israel bajo Jezabel y aquella de la iglesia bajo el prelado Romano. Las corrupciones que se estaban extendiendo por la Jezabel simbólica en medio de las iglesias fueron de la misma clase que aquellas con las cuales la reina pagana envenenó la vida del pueblo terrenal de Dios, Israel. Damasus jactanciosamente actuó sobre el principio de que el fin justifica los medios. No importa la enormidad de los hechos injustos, todo fue justificado mientras la causa de la iglesia religiosa y el poder político avanzaran. Las abominaciones fueron admitidas dentro de las iglesias bajo la capa de fe Cristiana.

 

 

 

SU CONDENACIÓN PRONUNCIADA

 

De este modo lo que tuvo lugar en la esfera más estrecha de Tiatira ocurrió posteriormente en la amplia esfera de la cristiandad. Sea que aquellos que eran culpables  de ceder a las seducciones de Jezabel se hayan arrepentido de sus hechos, o si la amenaza del Señor fue cumplida, eso no lo podemos decir claramente. Podemos pensar que fue así,  sin embargo, por el hecho que el Señor dice, "He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. 23Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras" (Apoc.2:22-23). Probablemente lo que tuvo lugar en la matanza de los hijos de Acab y Jezabel en Israel (2ª Rey.10:11) tuvo su contraparte en el caso de los hijos de Jezabel en la iglesia de Tiatira. Así será, nuevamente, en la vista más amplia del sujeto, cuando el sistema eclesiástico babilónico de la cristiandad en su forma final sea después destruido por la confederación anti- cristiana de naciones (Apoc.17:16), entonces esta amenaza contra el mal en Tiatira tendrá su cumplimiento en la más amplia esfera de la cristiandad. Esto es lo que debemos considerar más plenamente en nuestro próximo capítulo.

 

 

 

II.-   MISTERIO, BABILONIA LA GRANDE

 

La segunda de estas malas mujeres descritas en el Apocalipsis es el sujeto de la visión dada a Juan y registrada en Apoc.17. Allí vino a él uno de los siete ángeles que tenían las siete copas de la ira de Dios, y habló con él diciendo,

 

"Ven hasta aquí, y yo te mostraré el juicio de la gran ramera que se sienta sobre muchas aguas; con quienes los reyes de la tierra han cometido fornicación, y los que moran en la tierra se han emborrachado con el vino de su fornicación".

 

El apóstol fue llevado en espíritu al desierto, un lugar sugestivo de destitución y aparentemente simbolizando una condición despojada de todo lo que es fructífero para Dios, vacío de aquello en lo cual Sus ojos podían deleitarse; un sorprendente contraste, como veremos, con el lugar al cual el apóstol después fue llamado a contemplar la hermosa mujer celestial, la esposa del Cordero. Él ahora ve a una mujer "sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. 4Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; 5y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA".

 

 

 

¿POR QUÉ UN MISTERIO?

 

Que la mujer sea llamada "Babilonia la grande" indica su asociación como la antigua ciudad de oriente. La palabra "misterio" anexada al título implica que la apelación tiene  un significado espiritual, los hechos relacionados con la mujer tienen algo más que una mera conexión geográfica e histórica con aquella ciudad. Un misterio en las Escrituras no está calculado para comunicar al pensamiento del creyente la oscuridad ligada a lo que es misterioso. Esto comprende hechos que se propone que él entienda, verdades  relacionadas que han de formar su conducta de acuerdo a la voluntad de Dios, ya sea preventiva o formativamente, y de este modo dirigir su lealtad a Cristo. Un misterio es algo que está más allá del pensamiento natural, porque "el hombre natural no comprende las cosas del Espíritu...Y ellas han de ser discernidas espiritualmente".

 

La última frase del título de la mujer, "madre de las rameras y abominaciones de la tierra", indica que Babilonia es la fuente de las uniones impías del pueblo de Dios con el mundo, ya sea en la historia de Israel o de la cristiandad, porque tales asociaciones son descritas en las Escrituras como fornicación espiritual (Jer.3:6, 8-9 y Ezeq.16:32), y de toda la idolatría sistematizada en el mundo, porque lo que sea que es puesto ante los hombres como objeto de adoración que no sea Dios, en el lenguaje de la Escritura, es abominación. El lenguaje también es sugestivo de la inmoralidad e impureza que acompaña a la idolatría.

 

 

 

BABILONIA LA FUENTE DE IDOLATRÍA

 

La idolatría, en una forma organizada, se originó en Babilonia, bajo el gobierno de Nimrod, hijo de Cus. El nombre del antiguo dios, Bacus, denota "hijo de Cus" y debe por tanto ser identificado con Nimrod, quien fue deificado después de su muerte. Las más antiguas religiones paganas del mundo, aunque variando en detalles, tienen ciertas características en común que son claramente trazables a ese primitivo sistema de idolatría que se sabe fue establecido por Nimrod y su reina Semiramis en Caldea después que Nimrod hubo hecho Babel el comienzo de su reino (Gén.10:10). La adoración de Baal y Astarte a la cual nos hemos referido en conexión con Jezabel, han brotado del antiguo sistema Caldeo. Las naciones se han emborrachado con el vino de Babilonia y se han intoxicado (Jer.51:7). Fue en este original culto de Babilonia que la adoración de padre, madre, e hijo se inició, la madre es considerada como la reina del cielo. El lugar que ella retuvo entre las naciones bajos tales nombres como Astarte, entre los sirios; Diana, entre los efesios; Afrodita, entre los griegos; Venus entre los romanos; Isis, entre los egipcios. El mismo Israel fue corrompido por la adoración de la reina del cielo (Jer.7:18 y 44:17-25), y posteriormente la misma fuente oriental afectó al Cristianismo en el establecimiento de la adoración de María.

 

 

 

DESDE BABILONIA A ROMA

 

La religión Caldea fue transferida a Roma en la siguiente forma. Después de la captura de Babilonia por los Medo-Persas, bajo Ciro, en el año 539 A.C., los sacerdotes del culto Caldeo, inmutables todavía en su carácter desde el tiempo de su inserción en los días de Nimrod y Semiramis, fueron expulsados. Ellos huyeron a lo que ahora es Asia Menor, donde fueron bienvenidos por el rey Lydio y se establecieron allí con todo su ritual en su capital, Pérgamo. Satanás de este modo transfirió hasta allí el asiento de su poder ("el trono de Satanás", Apoc.2:13). En el año 133 a.C., a la muerte de Attalus III, los últimos de los reyes Lydios, su reino, y la jerarquía Caldea con ellos, pasaron bajo el dominio romano. En el próximo siglo Julio Cesar removió a los sacerdotes y todo su equipamiento ritualista a Roma, para aumentar la gloria de su oficio él fue considerado como Pontifex Maximus de la pagana religión de Roma. Combinando en sí mismo la autoridad civil y la religiosa, como Emperador y Pontífice, él vino a ser el único dictador de la república, pero también el reconocido cabeza del sacerdocio oriental romanizado. De este modo Roma vino a ser el asiento de las abominaciones babilonias. Ésta fue la preparación satánica para la corrupción de la religión Cristiana cuando, habiendo ya declinado de su pureza apostólica, ella encontró su centro eclesiástico en Roma. En esta forma Roma vino a ser "Babilonia, un misterio". El vasto poder político de Roma de este modo ha sido puesto sobre la mujer babiloniana y por su instigación, toda la maquinaria del imperio se puso en movimiento para destruir a la verdadera iglesia de Cristo.

 

Lo que se ha dicho arriba, entonces, provee la explicación del hecho que la mujer no sólo es nombrada "Misterio, Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra". Sino también, en la interpretación al final del capítulo, ella es identificada con Roma, "La gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra" (v.18).

 

 

 

SU INTOXICACIÓN

 

El apóstol vio a la mujer "emborrachada con la sangre de los mártires de Jesús" (v.6). Todo lo que ha sido y es representado por la Babilonia mística es culpable de la matanza de los santos de Dios. El mismo espíritu que guía a los hombres a las abominaciones  espirituales al establecer cualquier otro objeto de adoración aparte de Dios, de igual manera los instiga a perseguir a Su pueblo. Mientras los gobernadores políticos de la tierra, seducidos por la grandeza y la pompa de la mujer, son intoxicados con la copa de vino de sus abominaciones, ella misma está intoxicada con la sangre de los verdaderos seguidores de Cristo.

 

 

 

LA MUJER Y LA BESTIA

 

Nuevamente la mujer es vista sentada sobre una bestia de color escarlata, que tiene diez cuernos y siete cabezas. Está más allá del alcance de nuestro tema entrar plenamente en los detalles de ésta última.

 

En la interpretación la bestia es indicada como siendo la última cabeza federal del reino de diez naciones unidas. Una comparación de los detalles de este cap.17 con el cap. 13 y con Dn.7, muestra que el término "bestia" simboliza la monarquía y su dominio (comparar Dn.7:17, con v.23), y su dominio consistirá del resucitado poder romano en una forma alterada. La mujer es vista cabalgando, lo que nos muestra claramente el dominio del sistema eclesiástico centrado en Roma sobre la federación política de naciones. El poder eclesiástico, en la historia, ha dominado en el pasado a los reinos civiles separados y en ninguna parte está decadente o muriendo hoy. Sus convertidos se están multiplicando casi en cada país, y su poder está lejos de menguar. La mujer aun ocupará, aunque sólo por un breve tiempo, una posición de dominio religioso y político sobre las naciones comprendidas en lo que fue el antiguo imperio romano. Ella no sólo cabalga sobre la bestia, sino que también "se sienta sobre muchas aguas", que son interpretadas como "pueblos, multitudes, naciones, y lenguas". Es decir, que además de controlar el reino de los diez reyes o naciones confederadas, ella ejerce su influencia sobre las masas de personas.

 

 

 

SU DESTRUCCIÓN

 

Su destino, sin embargo, está sellado. Su destrucción está destinada a tener lugar en las manos de los mismos potentados que la han apoyado y sustentado. El cambio en la situación es dramático, "Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego" (v.16); ¿Cómo sucederá esto?, el capítulo 13 lo muestra. Las dos bestias, los confederados gobernadores del mundo allí mencionados, establecerán una religión co-extensiva con su dominio universal. Su credo será simple pero absoluto. El emperador debe ser reconocido como Dios. Quienquiera que rechace esto será puesto a muerte. "Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. 15Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase" (Apoc.13:14-15). El poder a disposición de estos dos potentados será suficiente para imponer esta adoración. Cada otra religión debe ser aplastada, incluido el Romanismo.

 

Varios movimientos en medio de la humanidad se están directamente preparando para esto. Una sorprendente ilustración de la forma en la cual la mujer será destruida ha tenido lugar en Rusia. La idea de Dios y la religión cristiana deben ser aplastadas. El hombre debe ser su propio salvador y señor. Dentro del alero de la cristiandad, en las congregaciones de aquellos que disientan de Roma, racionalismo y modernismo están jugando su parte y todo lo otro que está asociado con la mística Babilonia. Sus posesiones eclesiásticas, con todas sus vastas riquezas, serán confiscadas, su parafernalia será entregada a la destrucción, sus catedrales, y otras idolatrías serán destruidas, y aquellos que se nieguen a reconocer la nueva adoración serán muertos. La mujer será "desolada", despojada de su riqueza, y quedará "desnuda", sin sus finezas, y ellos "comerán sus carnes", ella será despojada de su poder, y "la quemarán con fuego", ella será reducida a una completa ruina social y política. El decreto divino ha salido. Los instrumentos humanos están preparados para el tiempo señalado; "porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios" (Apoc.17:17).

 

 

 

III.- LA MUJER VESTIDA CON EL SOL

 

Ahora tenemos que considerar las otras dos mujeres descritas en el Apocalipsis. Su  carácter es completamente diferente a aquellas que hemos hasta aquí visto. La primera se nos describe en el cap.12. Este capítulo realmente comienza en el último versículo del cap.11. "Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo", detalles que, tomados en su contexto, indican que lo que sigue tiene que ver con la nación de Israel.  Realmente el cap.12, 13 y 14 deben ser tomados juntos, y nos llevan a través de los asuntos conectados con esa nación desde el tiempo del nacimiento de Cristo hasta el fin de la gran Tribulación y la destrucción del anticristo por el Hijo del Hombre.

 

Al apóstol ahora se le muestra una gran señal en el cielo, "1Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. 3También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; 4y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. 5Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono" (v.1-5).

 

 

 

EL SOL, LA LUNA, Y LAS ESTRELLAS

 

Ella estaba adornada con el sol, esto señala posiblemente a que la nación está bajo la protección del poder de Dios; eso es mostrado indirectamente más adelante en el capítulo. La luna (un emblema de la autoridad derivada) es vista debajo de sus pies, indica que el poder que ella puede haber ejercido bajo Dios se ha ido de ella, y que en el tiempo en vista en la visión, ella está en una posición de sujeción a sus enemigos. Al mismo tiempo hay una sugestión de que ella aún debe poseer autoridad suprema sobre la tierra. La primera mención del sol, luna y estrellas en la Biblia está en conexión con el gobierno de la tierra (Gén.1:16). La corona de doce estrellas indica esa gloria y universalidad de la administración que Dios ha determinado para Su nación escogida. Él ha dicho, "y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación robusta; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sión desde ahora y para siempre. 8Y tú, oh torre del rebaño, fortaleza de la hija de Sión, hasta ti vendrá el señorío primero, el reino de la hija de Jerusalén". (Miq.4:7-8).

 

 

 

LA GRAN TRIBULACIÓN

 

Usando la analogía del parto, Isaías expresa una predicción concerniente a Israel que provee la clave al pasaje actual. En conexión con el nacimiento de Cristo en la nación, y el tiempo aún futuro de la gran tribulación, "el tiempo de angustia para Jacob", el profeta predice que el orden histórico sería a la inversa del proceso natural de  generación. De Israel él dice, "7Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz hijo. 8¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa?" Entonces en cuanto al hecho de que un remanente de la nación será preservado a través de aquel tiempo de tribulación e introducido en la gloria milenial, él continúa: "¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sión estuvo de parto, dio a luz sus hijos. 9Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios". De este modo Dios le asegura a Su pueblo Israel que ellos serán completa y súbitamente libertados de sus implacables enemigos, y que, aunque la nación sea grandemente despoblada, "un remanente será salvo". Que este es el tiempo milenial es claro por las gozosas predicciones que siguen: "Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella; 11para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para que bebáis, y os deleitéis con el resplandor de su gloria12 Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda; y mamaréis, y en los brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis mimados. 13Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo. 14Y veréis, y se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la hierba; y la mano de Jehová para con sus siervos será conocida, y se enojará contra sus enemigos" (Isa.66:7-14).

 

 

 

EL HIJO VARÓN

 

En cuanto al hijo varón, el mismo profeta ha comunicado la seguridad divina a la nación que daría nacimiento a Aquel que rompería el yugo de sus enemigos y sería su libertador. "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 7Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto" (Isa.9:6-7). Miqueas habla de los mismos eventos sin referirse a la inversión del proceso natural en la analogía; él especifica la tribu en la cual nacería el hijo varón, y el lugar de Su nacimiento: "Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. 3Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel" (Miq.5:2-3).

 

La mujer, entonces, que es vista en la visión dada al apóstol, es Israel, y el hijo varón que ella dio a luz es Cristo. De este modo el apóstol Pablo, hablando de su propia nación, dice: "de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén" (Rom.9:5). Él no fue dado a luz por la iglesia, esto debe notarse, porque la iglesia brota de Él. La mujer, "dio a luz un hijo, un hijo varón", cuando Cristo nació en Belén -mucho antes de su tiempo de parto, porque eso todavía debe tener lugar al final de la edad actual. Él es Aquel que, "gobernará a las naciones con vara de hierro", como Jehová lo ha declarado en el salmo: "Pero yo he puesto mi rey sobre Sión, mi santo monte. 2:7 Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy 2:8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra 2:9 Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás" (Sal.2:6-9). La descripción dada de Él como un "hijo varón" es sugestiva de Su perfecta humanidad, en virtud de que, o para  usar Sus propias palabras, "porque él es el Hijo del hombre". El Padre le dio autoridad para ejecutar el juicio (Jn.5:27).

 

 

 

EL DRAGÓN

 

La visión después revela al archi-enemigo de Dios y de Su pueblo. "También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; 4y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra". Estos detalles son simbólicos de su control y efectos sobre, el imperio Romano, especialmente en sus fases finales y futuras, bajo el poder que, a su instigación, la nación Judía deberá soportar sus últimos sufrimientos. La consideración de estos detalles está más allá de nuestro tema por ahora.

 

"Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese". El fracaso de su esfuerzo, indicado aquí por la ausencia de  alguna nueva referencia a esto, se registra en el evangelio de Mateo, en el relato del vano intento de destruir al niño Cristo. En lugar de eso, después de que todas las cosas concernientes a los días de Su carne y Su resurrección fueron cumplidos, "y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono". Esta declaración, actualmente cumplida cuando Cristo ascendió, nos recuerda Sus propias palabras, "Yo también he vencido, y me he sentado con Mi Padre sobre Su trono" (Apoc.3:21).

 

 

 

LA HUIDA DE LA MUJER

 

La visión ahora nos lleva, en el punto de tiempo, desde ese evento a los esfuerzos  del diablo contra el pueblo Judío al fin de esta edad; él ha sido incapaz, a pesar de sus numerosos intentos, de impedir que el Hijo de Dios cumpliese su irremediable derrota en el Calvario, y por ello, potencialmente, su eterna destrucción; su pre-milenial esfuerzo será contra la nación, a través de la cual Cristo vino a ser "el hijo varón".

 

"Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días" (v.6). El tema de su huida y del esfuerzo de Satanás contra ella se continúa en el v.13. El pasaje de paréntesis, desde los v.7 al 12, indica el tiempo de estos eventos. Ese pasaje describe la expulsión de Satanás como dragón de los lugares celestiales, una esfera en la cual aún cumple sus actividades (Efes. 6:12). Desde entonces sus enemigos estarán confinados a la tierra, sus impíos habitantes  serán entregados a los últimos sufrimientos pre-mileniales, y una gran voz en el cielo declara que el tiempo del reino de Dios y la autoridad de Su Cristo han llegado. Esa proclamación es un indicador de tiempo. La huida de la mujer tiene lugar durante la gran tribulación. En ese tiempo, eso que responde nacionalmente al simbolismo de la mujer consistirá de un remanente piadoso de Israel, que será preservado vivo a través de todo el tiempo de extrema angustia nacional y peligro bajo la persecución del dragón. Entonces  la mujer huirá al desierto, como se ha mencionado previamente en el v.6. "14Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila", como cuando ellos huyeron de Faraón al desierto de Sinaí (Éx.19:4 y Dt.32:12). Así ahora la misma metáfora describe Sus cuidados al preservarlos de la furia final de Satanás. Las alas de águila nos sugieren rapidez para escapar y cierta libertad.

 

Ella es alimentada "por tiempo, tiempos, y medio tiempo", un período idéntico a 1260 días del v.6. Por este período deberá durar la gran tribulación (Dn.7:25 y 12:7). El tiempo es el mismo de la última parte de la semana 70, o período de siete años, en Daniel 9. Que los "tiempos" son estos, es claro por una comparación con Dn.4:23. La descripción considera el período en su más pequeña división de días, la otra en su división más amplia. Dios, quien ve las cosas en Su propio alcance, ve al mismo tiempo los más pequeños detalles.

 

 

 

EL LUGAR DE SU REFUGIO

 

Dios tiene un lugar preparado como un refugio temporal para el remanente judío, "una protección en el tiempo de tormenta". Que la localidad sea un desierto sugiere la ausencia de recursos naturales. La Escritura ha dado indicaciones en cuanto a la región.  Al oriente de Judea, al lado del Jordán y el mar Muerto, allí existe un notable distrito ocupado en tiempos antiguos por las naciones de Edom, Moab y Ammon. El territorio contiene montañas como fortalezas de un extraordinario carácter, con gigantescas entradas muy anchas y rodeadas por precipicios perpendiculares. En algunas de estas  hay grandes huecos donde están las ruinas de famosas ciudades antiguas, la más famosa es Petra. Al lado de éstas hay cavernas y tumbas de enormes medidas, muchas de ellas  artísticamente construidas, todas éstas serán suficientes para proveer acomodación para cientos de miles de habitantes. La ornamentación y escultura dan evidencia de un elevado grado de arte, y sugiere que la población, mientras segura de sus enemigos, vivía en comparativa seguridad y lujos. La naturaleza de la localidad es tal que las personas pueden hoy decir que se podrían refugiar allí para inmunidad del poder de los implementos modernos de guerra, aun de  poderosas armas y gases mortales.

 

Ahora, es significativo que las profecías en Dn.11 relacionadas con la guerra al fin de la edad, el tiempo de la gran tribulación, predicen que esta misma región será libertada de los ataques del rey del norte. "41Entrará a la tierra gloriosa, y muchas provincias caerán; mas éstas escaparán de su mano: Edom y Moab, y la mayoría de los hijos de Amón" (Dn.11:41). Nuevamente, coincidentemente con esto, nuestro Señor, prediciendo los eventos del mismo período, y los actos tiránicos del anticristo, advierte al pueblo de Judea que huyan al mismo distrito. "Por tanto", dice Él, "cuando veáis la abominación desoladora, de la cual habló el profeta Daniel, en el lugar santo (el que lea entienda), entonces los que están en Judea huyan a los montes" (Mt.24:15-16) -obviamente a las montañas que están al oriente y  sudeste.

 

Se ha señalado que un ejército, intentando cruzar desde Judea este distrito, tendría que atravesar una planicie arenosa de varias millas, que es frecuentemente la escena de súbitas y terribles tormentas de arena de tal violencia que hacen los movimientos militares imposibles. No es difícil imaginar cuán comparativamente simple sería el cumplimiento de esa parte de la visión de Juan registrada en Apoc.12:15-16, siguiendo la huida de la mujer al desierto huyendo de la serpiente: "Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. 16Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca". El lenguaje por supuesto, es simbólico. El cumplimiento actual, político y militar, es conocido a Dios.

 

Cualquiera de estos detalles pueden referirse, al remanente piadoso de Judíos, frecuentemente referido en los salmos y los profetas, que sería capaz de morar en esa región, bajo el cuidado de Jehová, literalmente "en el lugar secreto del Altísimo", pasando la noche de la gran tribulación, "bajo la sombra del Todopoderoso" (Sal.91:1). Su defensa sería "las municiones de las rocas". El pueblo de Dios encontraría aquí "una fortaleza en el tiempo de la angustia, un refugio de la tormenta, una sombra del calor" (Isa.25:4). Todo este pasaje, de Isa.24:16 hasta el final del cap.25, debe leerse en conexión con esto. Éste habla de juicio que precede inmediatamente al milenio y a la libertad del pueblo de Dios en ese tiempo.

 

Hay numerosos pasajes en el Antiguo Testamento que predicen, en un lenguaje confirmatorio lo que hemos estado mostrando, las circunstancias relativas a la protección de Dios de Su pueblo en la manera indicada. Puede haber realmente un alcance profético, relacionado con estos eventos, en el hecho que aquí David ocultó a su padre y madre mientras era perseguido por el rey Saúl (1ª Sam.22:3-4), comparar con Isa.16:4, "Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para ellos escondedero de la presencia del devastador; porque el atormentador fenecerá, el devastador tendrá fin, el pisoteador será consumido de sobre la tierra".

 

 

 

EL RESTO DE LOS JUDÍOS

 

Derrotado en su intento por destruir a la mujer, el dragón, con creciente ira, va a hacer la guerra "Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo" (v.17).

 

Juzgando por las profecías del Señor como están registradas en Mt.24:15-22, hay un considerable número en la nación que no está incluido entre quienes huirán a las montañas. Comparando este pasaje con lo que se nos muestra en Apoc.11 concerniente a los dos testigos, podemos ver que una multitud de judíos en aquel tiempo se habrá vuelto a Dios como resultado de su ministerio y estarán expectantes anticipando la aparición de Cristo en gloria. Ellos, por tanto pueden ser descritos como aquellos "que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo" (14:12). En contraposición a aquellos del pueblo que obedecerán los mandatos del anticristo. El "testimonio de Jesús" expresado en conexión con los v.3-7 del capítulo anterior. Éste es especialmente un testimonio a los dos testigos allí mencionados, de quienes se dice, que cuando ellos hayan cumplido su testimonio, "la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará". Podemos razonablemente concluir que estos dos testigos están entre "el resto de su simiente" referido en el cap.12:17, y que los objetos de la malicia de Satanás serán aquellos judíos que temerán a Dios dondequiera que se encuentren en el mundo.

 

La visión pasa, la mujer no se ve más. Ni siquiera encontramos en el resto del libro de Apocalipsis una mención definida del establecimiento de los hijos de Israel en la tierra de Palestina, porque no es el objetivo de Apocalipsis describir esto. La bendición milenial de la nación es simbolizada por la nación por implicación. Dios ha determinado libertar a Su pueblo Israel, y restaurarlos Consigo mismo, con su Mesías reinando sobre ellos en paz y justicia, y asociándolos Consigo en Su soberanía sobre las naciones, esto se predice claramente en muchas otras Escrituras. Miguel, de quien se hace referencia en el cap.12 como derrotando a Satanás y sus ángeles, y expulsándolos del cielo (v.7-9), fue descrito en el libro de Daniel como: "En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces" (Dn.12:1), y la promesa divina hecha a ese profeta fue "pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro". El número de los hijos de Israel será "como la arena del mar, que no se puede medir ni contar" (Oseas 1:10).

 

 

 

IV.-  LA NOVIA, LA ESPOSA DEL CORDERO

 

Ahora consideraremos a la última mujer mencionada en este libro. La visión es de brillante gloria. Ningún poder adverso está presente. No hay aquí un segundo plano oscuro de sufrimientos y persecución. Aquí somos llevados a la presentación final de uno de los sujetos más grandes de las Escrituras. Anteriormente se ha mostrado en varias formas, por ilustración y tipo, por profecía y doctrina; ahora esto constituye la visión final concedida al apóstol amado. Aquí Cristo es visto con Su esposa en toda su belleza y gloria.  Es Su gloria la que brilla en ella. Su enemigo que asiduamente ha tratado de impedir su misma existencia y frustrar los propósitos divinos de Aquel que murió para hacerla Suya y después consumar Su unión con ella, ha sido expulsado a su propio destino y condenación. Su sutilidad y feroz antagonismo sólo ha servido para aumentar la gloria y  la bendición de esta unión, y para mostrar el poder y gracia de Dios que ha designado todo esto.

 

 

 

UN CAMBIO DE VISIÓN

 

Debe haber sido un gran alivio para el apóstol, después de todo lo que ha visto en su visión profética, de conmoción y desastre, de terrible conflicto y juicios divinos, posterior al rompimiento de los siete sellos, contemplar ahora la escena de gloria, que él describe en la última parte del cap.21 y el comienzo del cap.22. Uno de los siete ángeles que habían tenido su parte en derramar las copas de ira divina y el último juicio pre-milenial sobre los enemigos de Dios, viene para dar un mensaje de gozo y aliento al maravillado vidente. Éste fue uno de los mismos ángeles que le habían mostrado la visión de otra mujer, la corruptora del mundo (17:1-3). Entonces la invitación fue, "ven hasta aquí, y te mostraré el juicio de la ramera"; ahora es: "ven hasta aquí, y te mostraré, la esposa del Cordero" (21:19). Después el apóstol fue llevado en espíritu al desierto, una localidad apropiada para esa visión de mal; ahora él es llevado a un gran monte, lo que nos sugiere poder, estabilidad y permanencia. Debemos subir a las alturas para ver la gloria de Dios. Fue cuando Moisés y los ancianos de Israel subieron al monte que ellos vieron la gloria de Dios. La deslumbradora transfiguración fue vista, no en las planicies de la tierra, sino sobre la altura de las montañas. Juan fue invitado a ver la esposa; y el ángel le mostró una ciudad, "la santa ciudad de Jerusalén". ¡Qué sorprendente es la visión paralela a aquella de la mala mujer! Ella, también, fue presentada como una ciudad, "la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra". Esta era la anticipada imitación de Satanás de la mujer pura y virtuosa, la esposa del Cordero, la  ciudad celestial.

 

 

 

CONCERNIENTE A CRISTO Y LA IGLESIA

 

Tenemos que ir atrás a los comienzos de la historia humana para ver la primera indicación de esta combinación de símbolos. Veamos lo que registra Génesis acerca de la formación de Eva en este aspecto. En el Hebreo de Gén.2:22, la palabra que significa "hacer" es a propósito puesta a un lado, y una palabra que denota "edificar" es escogida en lugar de aquella. "Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, edificó una mujer, y la trajo al hombre". Aquí tenemos la aplicación de la metáfora de edificación  para la formación de aquella que fue creada como la ayuda idónea para Adán, lenguaje anticipado de las palabras de Cristo mismo después: "Edificaré Mi iglesia" (Mt.16:18). En la epístola que especialmente muestra la unión de la iglesia con Cristo, las mismas dos figuras son usadas. El apóstol Pablo, en la epístola a Efeso, usa la metáfora de la ciudad en referencia a la iglesia, en el cap.2:19, y después la describe, en el cap.5, como la esposa de Cristo, el objeto de Su amor. Porque por ella Él "25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 28Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, 30porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. 32Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. 33Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido" (Efes.5:25-32), para completar su ilustración de la unión entre Cristo y la iglesia.

 

Aquí, entonces, en Apoc.21, la esposa, la esposa del Cordero, es un símbolo sugestivo de las más íntimas relaciones y amor, y ella es vista también como "la santa ciudad, Jerusalén descendiendo del cielo de Dios, teniendo la gloria de Dios" (v.10), una comunidad organizada, gozando comunión y asociación bajo la autoridad del Señor. Las próximas palabras frecuentemente han sido comprendidas como si se refirieran directamente a la luz de la ciudad; esto es porque la palabra phousteur, que significa "dador de luz", ha sido traducida "luz". La nota al margen de nuestra versión revisada traduce "luminaria", da el sentido correcto. Cristo mismo está en vista. Él es Aquel que es descrito en la declaración, "su luz era semejante a una Piedra muy preciosa, como jaspe, clara como cristal". Él es la fuente de su luz. La ciudad debe toda su gloria  a la gloria de Él. Él es la piedra preciosa. El jaspe nos muestra las variadas características de Su carácter en su combinación perfecta.

 

Las palabras "clara como el cristal" representa un verbo en el original, y puede ser traducida más literalmente "cristalizar": es decir, que la piedra es descrita no solamente clara como cristal, sino que en sí misma tiene un poder cristalizador. Cristo imparte belleza a Sus redimidos, Él hace a Su iglesia resplandeciente con Su propia gloria. Al brillar sobre la creación ella refleja Su luz, mostrando Su carácter y atributos.

 

 

 

EL CORDERO Y LA PIEDRA

 

La asociación del uso figurativo del Cordero y la piedra, en referencia a Cristo, es frecuente en las Escrituras. Todo aquello en Sus relaciones a la iglesia, Él es como una piedra. Emblemático de poder y estabilidad como fundamento, como también de  ornamental esplendor, se debe a Su sacrificio en el Calvario como el Cordero de Dios. El lector encontrará provecho al comparar en este aspecto las siguientes Escrituras, que son  sólo pocas entre muchas: en 1ª Sam.7:9,12, que narra cómo Samuel tomó primero un cordero para holocausto, como una preparación para la victoria sobre los filisteos, y después del conflicto, una piedra, a la cual dio el nombre de Ebenezer, como celebración de la victoria alcanzada; en el Salmo 118:22-27, donde el salmista canta acerca del sacrificio que se ataba junto al altar y de la piedra que ha venido a ser la Cabeza del ángulo. Del mismo modo en 1ª Ped.1:19, con 2:4-7, donde el apóstol primeramente habla del valor de la preciosa sangre de Cristo como un cordero sin mancha, y después de Su valor inapreciable como la piedra principal. Nuevamente, el apóstol Pablo, en Efes.2:13, 20; habla de la unión de creyentes judíos y gentiles al ser acercados por la sangre de Cristo, y después los representa como siendo edificados juntamente sobre el mismo fundamento, "siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo".

 

 

 

 

W. E. Vine