INTERPRETACIÓN HUMANA DE LA VERDAD

 

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Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados” (1 Cor.11:19)

Es profundamente interesante e importante notar la forma por medio de la cual la verdad es despojada de su poder sobre nosotros a través de ligar nuestra propia opinión a ella, aunque no hay una negación abierta ni ninguna intención de negar la verdad.

En la cristiandad esto ha resultado en sistematizado error. Solo citaré dos ejemplos de esto: uno, que, aunque se cree en el juicio del hombre sobre la cruz, no hay aceptación del hecho que para el creyente ha sido quitado y removido ante la vista de Dios, y que cada creyente está en Cristo ante Dios.

El otro ejemplo es, que mientras cada creyente acepta la cena del Señor, ellos hacen de ella un medio de gracia para sí mismos y no piensan que esto es un recuerdo de Él.

Enseguida se ve que el poder de la verdad se ha perdido por añadirle nuestras propias opiniones a ella, y podemos fácilmente trazar como podemos perder el poder de esta.

Cuando Lot se separó de Abraham, él no dejó Canaán, pero él escogió un lugar para sí mismo, y de esta manera perdió el efecto de la verdad sin negarla: él tuvo una triste vida y un amargo fin.

También vemos en el caso de los doce espías. Ellos trajeron un buen reporte de la tierra, pero la opinión de diez de ellos que estaban asustados, fue: “Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. 13:32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.” (Núm.13:31,32), y por tanto ellos cayeron bajo el juicio de Dios.

Moisés fue impedido de entrar en Canaán porque añadió a las palabras de Dios (Núm.20:10)

De las similitudes del reino de los cielos en Mt.13. que la harina fue leudada; esta no fue rechazada, sino que se añadió a ella, y de este modo fue viciada. Este leudar de la verdad es plenamente corroborado en los dos ejemplos que he citado.

 Cada hombre piadoso en la cristiandad cree que Cristo llevó el juicio del pecado, pero si usted les pregunta si el hombre que pecó ha sido removido y uno completamente nuevo introducido, él no solo admitirá que existe un cambio moral, que el malo ha sido removido. Entonces él puede gozarse aquí como un hombre, satisfecho con una buena conciencia y por un andar caracterizado por una buena conducta. Alguno citaría: “crea en mi un corazón limpio, oh Dios, y renueva dentro de mí un espíritu justo” (Sal.51:10); pero esto es Milenial y no se aplica al tiempo actual. Y en el otro ejemplo que he citado en cuanto a la cena del Señor, el recuerdo de la muerte de Cristo es limitado a nuestro beneficio, asegurándonos solo de nuestra ganancia, pero no llamándonos a estar en comunión con la muerte de Cristo aquí.

Pienso que es importante ver en estos dos ejemplos el resultado del pensamiento humano añadiendo a la palabra de Dios; porque si usted no ve que el viejo hombre ha sido completamente removido y Cristo introducido, usted nunca tendrá una idea verdadera de lo que es el nuevo hombre, y aún más, no tendrá una concepción divina de Cristo personalmente, y por tanto nunca podrá comprender lo que es la iglesia como miembro de Su cuerpo: “El que santifica y los santificados son todos de uno.” Entonces, usted debe abandonar el pensamiento corriente en la cristiandad, que Cristo fue hecho uno de nosotros, considerando que la verdad es que nosotros somos de Él.

Espero que he dicho lo suficiente para probar que la tendencia, aun del creyente, no es rechazar la verdad, sino calificarla, y de este modo viciarla. Cualquiera que estudie cuidadosamente la epístola a los Corintios verá como el pensamiento humano engendra perdida y fracaso en cada círculo desde la casa de Dios hasta nuestra propia casa. Pero debo añadir, que mientras en la cristiandad cada creyente tiene fe en la sangre de Cristo, aun así, uno enredado en ello no alcanza la plenitud del evangelio, porque ve solo la expiación, es decir, el cubrir el pecado, en la obra de Cristo. Corroboro esto por declarar que la palabra “expiación” no ocurre en el Nuevo Testamento; la palabra para reconciliación es traducida “expiación”, y de este modo por la intrusión del pensamiento humano la grandeza de la verdad del evangelio se pierde.

 Pero ahora me vuelvo a aquellos que profesan tener un pleno evangelio, que creen que el hombre bajo juicio se ha ido y sido removido en la cruz de Cristo, y ven que al creer en Cristo resucitado ellos son justificados y tienen paz con Dios, y se regocijan en la perfección de su salvación y han recibido el Espíritu Santo como sello, y por tanto están asociados juntos como miembros del cuerpo de Cristo.

Ahora, hay gran gozo y a menudo gran devoción al conocer mucho de esto, y aun así muchos que no conocen lo que es la libertad; ellos pueden creer que el hombre ha sido removido de delante de la vista de Dios en la cruz, pero no conocen que por el Espíritu ellos están en Cristo y han sido libertados del cuerpo de muerte, de manera que la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús los ha libertado de la ley del pecado y muerte. Ellos realmente nunca han entrado en la nueva historia que el viejo hombre ha sido crucificado y Cristo vive en ellos.

En confirmación de esto declaro que, aunque fervientes y consagrados como ellos son al mostrar lo que Cristo ha hecho, y la bendición que ha resultado de todo lo que Él hizo al venir a nuestro lado, ellos nunca pueden hablar de ir a Su lado, o de tener parte en Sus cosas. Entonces, aunque ellos están separados del mundo y cultivan la amabilidad y gentileza de conducta, ellos no están separados de la tierra y de las cosas que se encuentran en ella, como teniendo comunión con la muerte de Cristo aquí, y de este modo el lugar donde Él está es el fondeadero de sus almas. Ellos son privados de todas estas grandes bendiciones de la gracia de Dios a causa de una interpretación humana de Rom.6: que, porque Dios lo ve limpio del viejo hombre en la cruz, usted por medio de la consideración de la fe puede verse a sí mismo limpio.

Tracemos los tratos de Dios con las almas. Dios comienza la obra; usted nace de nuevo, usted se vuelve a Dios en lugar de alejarse de Él. Comienza con temor, pero tiene un sentido de Su bondad y está esperando por luz de Él, como el ladrón en la cruz, quien, contando con la bondad de Cristo, dijo, “Señor, acuérdate de mí cuando vengas en Tu reino.” Entonces la luz de la gracia de Dios brilla en su alma en las palabras de Cristo: “De cierto de cierto te digo, que hoy estarás en el paraíso conmigo.” De esta manera el bebé recién nacido desea la leche pura de la palabra para poder crecer por ella: y usted notará que al leer la palabra. Es un pasaje particular que de manera sorprendente lo toca. Usted es hecho consciente de la verdad de la palabra, “mis ovejas oyen Mi voz,” y cuando esto es conocido a usted, nuevamente espera esto y se siente deprimido sin ella. Entonces su clamor será: “No calles, oh mi Dios.”

A menudo he dicho a aquellos que han estado escuchando una predicación, no le pido que recuerde todo lo que ha escuchado, sino que me diga una palabra que le ha llegado a usted.

Cuando estaba en la universidad, siendo un estudiante de teología, vine a escuchar predicar a Darby en un pequeño cuarto. Él tomó parte de Efesios 1. No recuerdo la predicación, pero una palabra se quedó en mi: “aceptos en el Amado.” Nunca antes había escuchado la palabra “aceptación”; ésta no era conocida en nuestro curso de teología. Tenemos la palabra “seguridad”, pero esa se refiere a nuestro estado, la otra a como Dios es hacia nosotros.

Usted notará que cada hombre hablando con poder espiritual basa todo sobre la palabra de Dios, él no trata de embellecerla o hacerla atractiva a sus oyentes, él confía en la propia grandeza de la misma palabra. “La entrada de Tus palabras dan luz; y comprensión al simple” (Sal.119:130).

Si él cita una autoridad humana adquiere crédito para sí mismo, pero realmente debilita la palabra de Dios sobre la cual parecía confiar. Como una regla encontrará que cada hombre hablando con poder se aferra a las mismas palabras del pasaje, pero muchos que tienen un conocimiento general y extenso de la palabra, y están bien en las referencias, debilitan el pasaje en mano por citar pasajes que no se aplican, y que, aunque teniendo expresiones similares, tienen un significado completamente diferente. Cada pasaje de las Escrituras, aunque similares que puedan ser unos con otros, tiene un significado peculiar a sí mismo.

Muchos años atrás hubo una reunión en Londres de jóvenes que deseaban estar al servicio de Cristo, y cada uno tenía que escribir en una hoja uno o dos versos, no solamente hablando del sujeto del pasaje, sino de la importancia de cada palabra, adverbio o conjunción, y esto en vista a obtener una idea clara de la plenaria inspiración de la Biblia.

Cada alma sincera espera, al leer la palabra, no recuerda todo lo que ha leído, sino recibir algo especialmente del Señor; y es un hecho bien conocido que cada uno andando con el Señor recibe de Él nueva luz sobre las escrituras mejor conocidas a él. Por otra parte, encontramos que aquellos que están declinando pueden repetir pensamientos antiguos sobre las escrituras, pero no tienen nada nuevo de ellas, como leemos en Dt. 11:17, la primera señal de alejamiento del Señor era que ellos no tenían “lluvia.”

Quizás nada es más despectivo para un siervo que entregar un ministerio que él ha adquirido por leer los mejores comentarios. Vemos esto en nuestros propios días; aquellos que leen el Sinopsis de Darby más que la Biblia nunca tienen poder de manera a presentar el pensamiento del Señor. Es muy fácil sacar de las palabras de los siervos donde ellos mismos están, y ningún hombre tiene real poder sino de acuerdo a la medida de poder que la palabra tiene sobre él mismo. Cada uno puede hablar del pasado cuando lee esto en los evangelios, pero él debe estar en comunión con el Señor en vista a entregar el presente pensamiento del Señor. Pienso que no necesito añadir más sobre este punto para probar la importancia de adherirse simplemente a la palabra de Dios, y no ser guiado por autoridades o referencias dentro de alguna desviación de ésta.

En conclusión, añadiría que la verdad a menudo es limitada o perdida por el título humano dado a ella. Ya me he referido a la idea de que reconciliación es expiación; por tanto, en la traducción del Nuevo Testamento, donde la palabra debiese ser “reconciliación,” leemos, “expiación,” y de esta manera la reconciliación es limitada a la expiación, considerando que esto significa una gran parte más. Se dice en uno de los artículos: “Cristo nos reconcilia con el Padre,” mientras que aun en la parábola del hijo prodigo (Lc.15) el padre estaba reconciliado antes de besar al prodigo. En mi propio tiempo recuerdo el título “evangelio de la gloria” fue rechazado como siendo una innovación, considerando que en verdad la innovación es la limitación dada a éste por el hombre. Más de treinta años atrás, un joven propuso una reunión bíblica mensual para considerar el evangelio de la gloria, esto fue objetado por dos personas, que estoy seguro no harían así ahora; en ese mismo tiempo conocí a un evangelista que se rehusó a ir a una reunión, alegando que él no conocía el evangelio de la gloria, y que lo consideraba como siendo algo visionario. Después de alguna conmoción acerca de esto, el más consagrado siervo del día se levantó para predicar, y declaró, “deseo hablar esta tarde del evangelio de la gloria, y justamente llamado el evangelio de la gloria.”

 

De este modo vemos que la interpretación humana de la verdad naturalmente guía a resistir y a la oposición al pleno significado de ésta.