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EGIPTO

(Éxodo cap. 2.)

Los libros históricos del A. Testamento nos presentan una serie regular de tipos, cada libro tiene un grupo propio, conectado con una especial línea de verdad, sobre la que en perfecto orden se sitúan las gemas. Para leerlos justamente, por tanto,  debemos primero ver cuál es la  verdad que caracteriza a cada uno, y  entonces  cada  tipo individual  encontrará su propio lugar. Por ejemplo, en el libro de Génesis, una serie de siete vidas  se nos presenta  que ejemplifican  la vida que Dios da al hombre_ no la vida que le es natural a éste, sino,  una en contraste a esto, la vida que poseemos como nacidos de Dios, mostrada en diferentes etapas  y características desde el primer punto donde  esta comienza  con convicción de pecado en Adán, hasta el tiempo cuando, en José,  ésta es dueña del mundo.  Una serie de siete vidas  nos presentan toda su historia. En Éxodo  tenemos un nuevo comienzo, y una nueva línea de cosas. Este comienzo un poco después de Génesis; porque ante todo debemos tener primero la vida  antes de que podamos ser redimidos. Es a Su pueblo al cual Él redime de la esclavitud, la redención es su actual libertad, que debe ser cumplida en vista a cualquiera vida práctica cristiana.

 

En Levítico avanzamos un poco más. Entramos como sacerdotes dentro del santuario, y  se nos instruye en todo lo que conviene a Su presencia allí.  El tema del libro es la santificación, habiendo aprendido que,  estamos preparados,  en Números, salimos al mundo, y andamos con Él allí.

 

No necesito ir más lejos, pero el orden en que esto se nos presenta  debe ser tenido muy en cuenta. Y no debemos sacar o desplazar estas cosas de sus propios lugares. Cada una es un cuadro en sí misma, y debemos tener mucho cuidado de cómo unimos cosas que son aparentemente muy semejantes, hasta haber comprendido su significado especial en los libros separados. Tendremos, no dudo, ejemplos de esto  a medida que continuemos nuestro estudio.

 

Ahora venimos al libro que tenemos ante nosotros. Este tiene dos partes principales. En la primera parte, los primeros 18 capítulos, tenemos la redención  o la libertad de la esclavitud. En la última parte, desde el cap.19 hacia delante, tenemos la otra parte, para hablar así,  de la redención_ ya que somos un pueblo redimido.

 

En la primera parte, el tirano que gobernaba sobre nosotros es depuesto; en la segunda parte, somos llevados bajo el yugo de  nuestro nuevo y Verdadero amo. Cada parte es el complemento de la otra.  Es absolutamente necesario, en vista  a que la libertad sea realizada, que el Libertador venga a ser el Soberano.  Su servicio es realmente solo  la perfecta libertad.  Es necesario para la casa no solo ser vaciada de su anterior ocupante, sino que también que la forma en la cual éste será mantenido fuera es  por Uno más fuerte que él poseyéndola.  Antes que hablemos de la misma libertad, miremos un poco la tierra de esclavitud, el  estado al  cual  se  aplica  esta  libertad.

 

Egipto es una  notable  tierra en  esta  forma; esa es una pequeña  faja  de  tierra a lo  largo del gran río que  hace de ella  lo que es, y está en perpetuo conflicto con  el desierto. Este  desierto  corre a ambos lados, y una pequeña  franja  a  través  de la cual el  río fluye es solo Egipto. El desierto por cada lado, sopla sus arenas en todas direcciones, y  el río está constantemente  inundándose  y  dejando sus depósitos sobre la  arena. El  nombre  escritural no es Egipto sino Mizraim; y este nombre  significa “doble estrechez”. Esto sin  duda  se  refiere a las dos franjas, una  a  cada  lado  del  río. Mizraim   fue  hijo de Cam, el Ammon o  Khem de la historia  profana_ un nombre muy  significativo en esta  conexión. Este  significa negro o quemado por  el sol, oscurecido por la  luz. Cam es el padre de   Mizraim.  Es decir,  lo que  llamamos estado natural; porque  esta  no es meramente ausencia  de  luz, sino  el  efecto  de  la misma luz. Y tal  es la  oscuridad del mundo.

 

Por  ejemplo, los  paganos a  menudo  son referidos como andando a tientas tras  la  luz e  incapaces  de  encontrarla; y  esto es  visto como su  mala  fortuna, no su  pecado, porque  ellos   están limitados por circunstancias  demasiado  duras  para  ellos. Ahora  eso  no es  realmente  así. La  verdad  es, “no  hay  uno que  busque  a Dios” El  relato de  Dios de  esto  en  el  primer  capítulo  de  la epístola a los  Romanos es completamente diferente.  Dios  declara  por  el  apóstol  que,  “cuando  conocieron  a  Dios, no le glorificaron  como  tal, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue  entenebrecido.” Ese  fue  el  comienzo  del paganismo.  No es el  hombre  buscando a  Dios, sino  esforzándose  en  escapar  de  Él, y  ha  escapado,  a la oscuridad.  La  oscuridad es  la  oscuridad  de  la  luz  resistida, no  la  ausencia  de la luz.  La  luz  no  ha  estado  ausente. El mismo  carácter de la  oscuridad muestra esto.

 

La  tierra  y  río de Egipto presenta  una  escena  de  perpetuo conflicto  entre  muerte  y  vida. Mientras  la  misericordia  de  Dios   está  alimentando esa  tierra  por la lluvia  de  un  país  lejano,  ninguna  lluvia  viene,  o  cae  en  Egipto. La  lluvia  cae  desde  lejos.  El  pueblo  no  sabe  nada  acerca  de  esto. Esta  viene  descendiendo en la forma de un  río poderoso,  y  ese torrente ministra  infalible   abundancia  a la  tierra. Este  es, por  decir  así, independiente  del cielo.  No pienso por realmente  independiente ; pero  ésta  no es  regada  por las nubes,  sino  por  el  río. En sus pensamientos  las  personas  no  miran arriba  por  ella,  sino  hacia  abajo. Esta  es  la misma cosa que Dios  señala al contrastar la tierra  de  Canaán, la  porción  de  Israel , ella bebe  el  agua y la  lluvia  del cielo.   Canaán es una  tierra  dependiente. Egipto  es figurativamente, una  tierra  de independencia.

 

Y  este es  el serio   carácter   de nuestra  condición  natural, ¡lamentablemente! Lo que  es natural  para  nosotros  ahora; ¡somos  independientes  de Dios! Dios  realmente   suple  los  torrentes  de  abundante  bendición, y  ningún  otro  sino  Él; pero ellos  vienen de  este modo  regularmente, constantemente,  de modo  que  hablamos  de leyes   naturales,  y  se  deja a Dios fuera. Justo  como  por largos años  fueron  enviados  hombres  para  encontrar las  fuentes  de  ese río,  de modo  que los hombres  han  estado constantemente   tratando de explorar  las  fuentes  de la  provisión   natural,  y  aun  no  han  tenido  éxito. Ellos  están  tomando  como  nueva  una cosa muy  antigua,  “¿puedes  por  buscar  encontrar a  Dios?”Para  establecerla  en  su  propia forma. (Job 11:7).

 

Desde  el  lado de la ciencia, ellos  están  comenzando a  decir “Dios  es el  inconocible.”  Dios  mucho tiempo atrás dijo, cuál sería el  resultado de sus  impíos esfuerzos para  remover Su velo. Pero  ellos no  creen  esto;  y  ahora,  cuando  ellos  encuentran  esto  ellos  mismos, se jactan de esto  como  un  nuevo  descubrimiento,  y  todavía no  creen.  Ellos solo  deciden que, si la ciencia no puede  encontrar aquello, Él  no  puede ser  encontrado. La bondadosa  revelación, por la cual  Él se  ha  acercado para  poner  a  un  lado la oscuridad,  pero ellos  no  aceptarán  esto;  pero  al poner su  misma ignorancia   como  conocimiento, parlotean  acerca de  Él como   inconocible.

 

 Egipto adoraba su río. El río venía a ella constantemente de modo que ella era  prácticamente  independiente del cielo; aun  así  el  cielo  era la fuente de  su  provisión. Ella no  vio  las montañas azules  que derramaba  la  bendición que ellos  recibían. Y  ellos  adoraban su  río. Este es nuestro  mismo  estado  natural  lejos  de Dios. Dios  estaba  lejos de nosotros. Nosotros no realizamos  la  bendita mano de  la cual  venían  todas las cosas, y  tomamos las bendiciones en voluntaria ignorancia de la mano de la que ellos y  nosotros   realmente  dependemos.

 

Este  Egipto  fue  notable  en  otras  formas,  como  la  morada  de  la  ciencia  y  la  civilización. A esa sorprendente  tierra  ahora  vamos  para  estudiar sus monumentos   y  arquitectura. Egipto  edificó como  si  tuviese  ante sí  para  gozar  la  eternidad. Sus  edificaciones durarían más por  edades  al  pueblo  del  día  que  los  edificó; ellos  no  podían  hacer que  las personas  permanecieran, aun  así  hicieron lo  posible para  alcanzar  tal fin. Ellos embalsamaban sus muertos;  y los  enviaban a  generaciones  futuras con lo  que  sus  manos  habían  hecho,  como  diciendo  solemnemente. “aquí  están las poderosas obras  de  aquellos  sobre  quienes  uno  más  poderoso  había  triunfado.”  ¡Qué  momento sobre  toda  su  grandeza! Su  principal memorial  literario es  un  “libro de  los muertos.” En sus  monumentos la muerte  es  estereotipada .El  desierto,  después de  todo, ha derrotado  al  río.  La  tierra de la  ciencia  y  las  artes es una  tierra de  muerte, no  de vida.

 

Y esa  es  la  historia  del  mundo. La muerte  está estampada sobre  él en  todo  lugar.  Esta  es la  estampa  de la  “vanidad” sobre   una  creación  caída. Y  es más; es la  estampa  de la  reprobación  divina. Porque “en  Su  favor  está la  vida”. ¿Podía  Él arrepentirse  y  deshacer,  excepto le  hayamos dado a  Él  causa  de  arrepentimiento?  Ciertamente  que  Él no  podría. ¡Qué solemne  cosa  si  le  hubiésemos  dado  una  sola razón!  Cuando  Dios  es   capaz  de  descansar en  Su amor, nada  puede  privarlo  del objeto de  esto.

 

La religión de Egipto fue notable. Ellos tenían una  religión en la cual  ellos  embalsamaban las reliquias de otra  religión, la  mortal tradición  de una  vida  que  ha  sido. Es notable que  la misma  expresión que  Dios emplea  cuando  Él  dice a  Moisés Su  nombre,  “Yo Soy el que Soy”, es  atribuido a Dios en los  monumentos de Egipto.  Aun  así,  con  todo  eso, ¿qué  adoraban los egipcios? Enfática, y universalmente, la criatura, no al Creador,  Egipto, que testificó del verdadero  Dios, ¡tomó  todo  lo que  fue  Su  total opuesto, y deificó cientos de objetos bestiales; las imágenes de sus propias codicias, rebajándose a sí  mismos al  servirlos!

 

Su  adoración  fue deificación, como lo es toda adoración pagana, de sus ‘propias  codicias y pasiones. Eso  es por todos  lados  lo que controla  al hombre naturalmente. En el huerto de  Edén,  Satanás  dijo a  la mujer,  “seréis como dioses,” esta  fue la  carnada que le fue  presentada: y  el  hombre  ha buscado  esto desde entonces. Hay un  anhelo en el corazón del hombre que debe satisfacerse, ya que no es capaz de encontrar  satisfacción en  Dios, e incapacidad para confiar en  el amor y cuidados de Dios, las  codicias y preocupaciones lo devoran. Él se adora a sí mismo,  en  una  forma  continuamente  más  y  más  brutal y  degradante.

 

Consideremos  ahora  al  rey  que  reinaba en  Egipto.  El  título  “faraón,” es como el “rey”  o  “káiser.” El  fue un  rey  muy  absoluto. La  clave  a  la  interpretación  de  los  tipos se  encuentra  en la misma escritura. Los  tipos de  redención  en  Éxodo,  por  ejemplo,  son  interpretados  para  nosotros  en  Romanos. Allí encontramos de quien hemos sido  libertados,  quien  está  ejerciendo  un  poder  despótico  sobre  el  hombre,  su  cautivo,  y  los  pasos  de  libertad  son  allí  detallados. “El pecado  ha  reinado para  muerte.” ¡Cómo  eso  expresa el  gobierno  de  hierro  sobre  los  israelitas  en  Egipto!  Verdaderamente,  este fue un reino de muerte. Y  después la  libertad, “nuestro viejo hombre fue  crucificado con  él,  para  que  el  cuerpo  del  pecado  pueda  ser  destruido, para  que  no  seáis  más  esclavos  del  pecado.”  Allí  encontramos    verdadera y exactamente lo  que  responde  a  la libertad  de  Israel ante el mar Rojo. Faraón y sus  ejércitos   fueron  arrojados  al   mar.

 

Hemos  visto  la  tierra, y  su  rey  que  gobernaba  sobre  la  tierra;  consideremos  ahora  el  estado  de  esclavitud en  el  cual   encontramos  a  Israel.

 

Es  sorprendente  ver  como  comienza el libro. “estos  son los  nombres  de los  hijos de  Israel  que  salieron de  Egipto.  Cada  hombre  y  su  familia  que  vino con  Jacob.” Jacob  significa  “suplantador” su otro  nombre,  que  Dios  le dio, no nos es aquí  presentado:  esto  estaría  fuera  de  lugar.  Ellos son  realmente  los  “hijos de  Israel”, pero “ cada  hombre  y  su familia que  vinieron  con  Jacob.”  Nosotros  también llegamos  a la  tierra  de   esclavitud  con  nuestro  padre  Adán.

 

La  misma  esclavitud no  comienza  enseguida;  porque  la esclavitud  no es  la  expresión  de   nuestro mero estado  natural.  Tomemos al  hombre  de  Rom.7.  Algunos  dirán que  este es el estado  natural, pero no  es  así. En  el  estado natural  no  encontraremos a  un  hombre  clamando,  “¡miserable hombre  de  mi!,  ¿quién me  librará de  este  cuerpo de  muerte?” Esa  es  una expresión  de  gran  esclavitud. Hubo un  tiempo  cuando  Egipto  nos  agradaba  bastante,  como en un  tiempo Egipto fue  agradable para  Israel.   Sabemos  como  en el desierto  ellos  no solo  codiciaban  las  buenas  cosas  de  Egipto, sino que  también  fueron  tras  sus  dioses. El  becerro  de  oro  fue  hecho imitando la adoración  de  Egipto. Ellos tuvieron  un floreciente  y feliz  tiempo en  Egipto,  un  tiempo  cuando no fueron  esclavos,  sino  lo  contrario. Y  fue  Dios,   quien,  dice “he  levantado a  faraón.”  Y  de  este  modo trajo  este  estado de  esclavitud.   Dios  prometió este  mismo horno de  aflicción por  medio de  una  visión  a  Abraham  en  Gén.15. 

 

Este  horno de  fuego es  representante  de  Dios,  juntamente  con  la  antorcha, que  pasaba  entre  las  piezas  del  sacrificio. Este  fue  el  necesario  significado para  llevarles  a  la herencia  que  les   había  prometido. Esta  es  su  forma de  hacerles  el  pueblo  que  Él  deseaba  que  fuesen.  Dios anunció  que  ellos tendrían este  horno  ardiente,  y  faraón fue  el  instrumento en la mano de  Dios  para  esto. Y ciertamente es  la  fidelidad  de  Dios  hacia  nosotros   cuando  él nos  permite  conocer  lo que  realmente  es  la  esclavitud;  y  aunque  en  primer  lugar  nosotros  no  clamamos  a  Dios,  Dios  escucha. Note  eso, en  este  cap.2,  no se dice  allí que  ellos  clamaron  a causa  de  su  esclavitud; sino que  “ellos  clamaron,” y  “Dios  escuchó”. 

 

Y  cuando  despertamos  para  encontrar  lo que  es  el mundo,  un  lugar  de  inútil  conflicto con la muerte, con  una  mano  de  hierro que  gobierna  sobre  nosotros, cuando despertamos  con  un  anhelo  por  alguna  condición  mejor, cuando comenzamos a realizar  donde  estamos,  y  un  poco de lo que  somos, es  Dios quien  está  produciendo eso  en nuestras  almas.. Esta es la luz introduciéndose, aunque el  descubrimiento  es aquel de oscuridad. De  este modo comienza la vida  de  Dios. Esto  nos  capacita  para  sentir  aun  la  muerte. Nunca  conocemos  realmente  lo  que  es  estar  muertos,  hasta  que estamos vivos. Es cuando  vivimos,  cuando comienza la vida, que aprendemos  lo que es la muerte. Y  así  es  aquí, y siempre,  es  Dios  quien  abre  nuestros ojos para  que  podamos ver, al  principio no es  tanto  nuestros anhelos  por  Él,  como por  alivio. 

 

Y  cuando  llegamos a  Él,  no  es, como el  pródigo,  sino por  el  pan  en la  casa  de   nuestro Padre, más  bien que  por  causa  del Padre.  Aun  así Él recibe;  porque  Él simplemente  dice,  “venid a mí y  os  haré  descansar.” El  no  dice,  “venid  a mí  en tal  forma”, ni  siquiera “ven, sintiendo  tus  pecados.” De hecho  hay  diferentes  formas  en  las cuales  Dios atrae  a  los  hombres  a Si mismo.  Por  una  parte,  un  sentido de culpabilidad que  hace  sentir la necesidad de  un Salvador;  y  por  la  otra,  a  través  de  hambre, sed  y  cansancio,  que  necesita   descanso  y  satisfacción. Pero  Dios dice a  los  tales,  “venid  a mí  los  cansados y  trabajados  y  yo  os haré  descansar.”

 

Podemos  tomar las  palabras  del  Señor  en  la  más amplia  forma. Podemos decir  que  no es  cansancio a  lo  que las palabras del Señor  se aplican; no  a un estado de desolación , inquietud y  mal en  que y  por lo  cual  Él no  esté llamando a  las  almas  a  Si  mismo. Aun  así  el  pecado  debe  ser, por  supuesto,  sentido;  y  esto  vendrá.  Y  la  esclavitud al  pecado es  lo que  es  tipificado  aquí

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Consideremos  esto más detalladamente. Encontramos  en el cap.1, “se  levantó un  nuevo  rey  sobre  Egipto, que no conocía a José.  Y  él dijo  a su  pueblo. He  aquí, el  pueblo de los hijos de Israel son más y más fuertes  que nosotros. Venid,  tratemos con ellos sabiamente…y  ellos  edificaron tesoros para  faraón  ciudades,  Pitón  y  Rameses.”

 

Ellos  edificaron “ciudades tesoros”,  ciudades como  de  provisiones  de  guerra.  Faraón  se  pone  a  trabajar para  mantener al  pueblo en  esclavitud; y para  este  propósito usa  su  propio  poder contra  ellos. Él los  hace  trabajar  para remachar  sus  propias cadenas;  edifican  para  faraón  ciudades  para mantenerlos  atados. Tome al  borracho:  cada  copa que  toma  lo hace  más y más  esclavo  del vino, aunque  él sabe  que  duro y  amargo es  el servicio a éste,  y  qué  terrible amo es  aquel para  el  cual está  trabajando. “El  que  comete pecado es esclavo  del  pecado,” dice  el  Señor. El  no  puede  abandonar  el  servicio de  su  maestro,  cuando quiera.  Hay  Uno que  está  preparado para  escuchar  su  clamor;  pero  esa  es  otra  materia. Es el dinero  lo que  el  hombre  codicia, cada  dólar  que  él pone  en su  tesoro solo hace  que  ponga  más  su  corazón  en  ello. El mismo pagano  tiene  un  proverbio “el  amor  al dinero se aumenta  con el  aumento  del  dinero.”

 

Y  así es; mientras  más  éxito usted  tenga en  obtener  lo que su  corazón  valora,  más  ligará su  corazón a  eso. Y  esto  es  también   verdadero  de los  cristianos. Si  permitimos que  nuestros  corazones  vayan  tras  el  mundo  en   alguna forma, mientras  más ganemos  de  éste,  más  su  peso  nos  arrastrará a la  tierra. Observemos ahora  al  libertador. Moisés se nos  presenta  en  el  cap.2. No necesito  decir  que  Moisés es un tipo  del Señor  Jesucristo. El es  hijo de  un  levita: y  Levi fue  el  tercer  hijo de  Israel.  El  tercero nos  habla  de  resurrección,  y  de  manifestación  divina. Leah, cuando   nació  su  tercer  hijo dijo, “ahora  mi  marido se  unirá a mí,”  y lo  llamó   Leví,  “unido” o “unión”. El   verdadero  levita  es  Aquel que une a  Dios  al  hombre, y  al hombre a Dios.  ¿Necesito  decir  quién es  él?,  el resucitado,  habiendo pasado a  través  de la muerte por nosotros he  ido a  lo  alto,  es de  este modo  nuestro Pariente  cercano,  el  “mediador  entre  Dios  y  los  hombres.”  De  este  modo  encontramos la  genealogía  de  Moisés y  Aarón cuidadosamente  dada en la  primera  parte  de  Éxodo, en  vista a  que  podamos  conocer  a  estos hombres  como el doble tipo del Señor  Jesucristo.

 

Moisés  es  expuesto  a  sentencia  de  muerte  bajo la  cual está   Israel en  Egipto: él, por  supuesto,  por  nacimiento.  Debemos distinguir   y  contrastar, sin  embargo, porque  aquí  tenemos la  sombra, no la misma imagen.  El  Señor  solo vino para ponerse  a  Si mismo, en  gracia, bajo  nuestra  sentencia,  no  estando   expuesto a  esta  naturalmente,  casi  no  necesito  decir  esto. Tampoco ésta  tuvo  algún  derecho  sobre  Él.  Cristo   podría  haber  ido a  Dios en esa inmaculada  y  perfecta   humanidad Suya con  doce  legiones  de ángeles desde el huerto donde se  entregó en  manos de  Sus  criaturas.  “la muerte  pasó a  todos los  hombres, por  cuanto  todos  pecaron,”  pero ningún  principio de  mortalidad acechó en el cuerpo que fue preparado para  Él. Fue  solo  cuando  vino a esta por  otros que  Él podía morir. El  tomó, por  supuesto: más   verdadero que  la  nuestra porque  la suya  fue  una  humanidad sin  defecto,  completamente  de  acuerdo al  pensamiento  de  Dios de lo  que la  humanidad  debía  ser. Aun  en  el  sepulcro el  Santo  de  Dios  no vio  corrupción.

 

Moisés  estuvo   naturalmente  expuesto  a la  muerte;  pero  el  Señor  descendió a  esta  en  gracia.  En este  sentido  también  Su  celo  por  Dios   fue  aquello que  lo consumía. Antes  de que  Moisés  viniese  a ser  un  libertador,  el  tuvo que  ser   expuesto  a la muerte y  sacado de ella. Él no murió de  forma  efectiva,  lo  sabemos. Él  podía  ser  librado,  como lo  fue  Isaac. Solo  a Su  Hijo amado,  Dios  no  podía  librar. Sentenciado a  muerte a  manos  del  mundo,  Moisés  es  sacado  de  ésta;  después él  tiene  que  tomar  su  lugar de  rechazo  a manos de  su  propio  pueblo,  de otra  manera  él no  sería  propiamente   un  tipo  del   Libertador  aquí.  Él  no  solo ha  sido  expulsado por  el  mundo,  sino que  también  fue rechazado  por  sus  hermanos,  como  lo  fue  nuestro Señor. Es verdad,  hubo  fracaso  por  parte  de  Moisés, aunque la aflicción de  sus  hermanos  estaba  en  su  corazón .Había un  verdadero  deseo por ellos, y  un  presentimiento de  que  Dios  lo había escogido para ser  el  libertador. Como lo  encontramos  en  las palabras  de  Esteban a  los  judíos,  él pensó que ellos   le reconocerían  como  tal.  Pero no lo hicieron. Ellos dicen, “¿quién   te  hizo   gobernador  y  juez  sobre  nosotros?” Y  Moisés   huyó a  Madián,  rechazado por  sus  hermanos.  Es en ese  carácter que  tenemos que tratar con  el Señor  Jesucristo ahora.

 

Después encontramos a   Moisés en  la  tierra de  Madián,  y pronto  con  una  esposa   gentil. Pero  el nombre  de  su  hijo nos dice  que no  encontró  un  verdadero hogar  para  sí..El llamó a  su  hijo,  “Gerson”  “un extranjero”, porque  él dijo: “he  sido extranjero en  una  tierra  extraña.” Bellamente  aquí  Moisés  aquí   refleja   nuestro carácter   y  posición  en el mundo,  y  de  Aquel  a  quien  pertenecemos.  La  esposa  no  pertenece a  Madián, sino  a  su  marido.  El hijo  del  “extranjero”  no  viene  a  ser  residente de la  tierra  en  la  cual nació. Estas  cosas   no debiesen  necesitar  un  intérprete  a   ninguno de  nuestros  corazones. Dios nos  conceda ser  más  como  Gerson en la  tierra de  Madián,  extranjeros en  un  mundo donde,  si  Cristo puede  encontrar  una  esposa.

 

En el próximo  capítulo,  Moisés  aparece   claramente  como  el salvador  divinamente señalado. Esta  noche, solo  presentamos  un  bosquejo preliminar , en  forma  de  introducción a  eso que  es el  gran  tema  del libro.   La  historia  en  Éxodo  es   breve  y  rápida.  Pronto  tendremos   abundantes  detalles  del más profundo  interés, detalles  de   nuestra propia historia  como  redimidos  de  Dios: una  historia  que  trasciende esta  maravillosa  historia  como el  anti-tipo  debe  trascender  al tipo. Desde  la Pascua a  la  tierra,  los  maravillosos    y  majestuosos   tratos  de  Dios  con  un  pueblo  cuya  debilidad y fragilidad los  hizo  objetos  de  su  más tiernos cuidados,  y  los  sujetos del despliegue  de  Su  poder  y  gracia, son  nuestros  tipos,  “escritos para  nuestra advertencia,  sobre  quienes  han  llegado  los fines  de las  edades”.

 

 

F.W.Grant