Pin It

EL CANDELERO DE ORO

Ex. 25:31-40

Después de la mesa tenemos el candelero. El altar de incienso, aunque perteneciendo al lugar santo, es aquí omitido, porque este era un utensilio para acercarse, más bien que para desplegar, y como ya lo hemos señalado, todo lo que está  conectado con la manifestación de Dios nos es dado antes  de que aquello que era necesario para venir a Su presencia  fuese descrito.  Si esta distinción es tenida en mente, en lugar del orden y método, todo parecerá confusión.


"Harás además un candelero de oro puro; labrado a martillo se hará el candelero; su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores, serán de lo mismo. Y saldrán seis brazos de sus lados; tres brazos del candelero a un lado, y tres brazos al otro lado. Tres copas en forma de flor de almendro en un brazo, una manzana y una flor; y tres copas en forma de flor de almendro en otro brazo, una manzana y una flor; así en los seis brazos que salen del candelero; y en la caña central del candelero cuatro copas en forma de flor de almendro, sus manzanas y sus flores. Habrá una manzana debajo de dos brazos del mismo, otra manzana debajo de otros dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos del mismo, así para los seis brazos que salen del candelero. Sus manzanas y sus brazos serán de una pieza, todo ello una pieza labrada a martillo, de oro puro. Y le harás siete lamparillas, las cuales encenderás para que alumbren hacia adelante. También sus despabiladeras y sus platillos, de oro puro. De un talento de oro fino lo harás, con todos estos utensilios. Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte."  (Vv.31-40)

 


Ante todo, tenemos la forma del candelero. Si la descripción es cuidadosamente leída, se verá que el candelero tenía siete ramas; uno central con tres ramas que salían de éste a cada lado. (Ver vv.31, 32, también Ex. 37:17,18) Había por tanto siete lámparas  sobre un candelero. El número siete también juega un papel importante  en su ornamentación.  Había también "Tres copas en forma de flor de almendro en un brazo" (v.33), "y en la caña central del candelero cuatro copas en forma de flor de almendro" en el candelero (v.34) es decir, en la rama central de la cual brotaban las otras ramas. El número siete es de este modo una notada característica.

 


La próxima cosa que hay que considerar es el material con el cual estaba hecho y el carácter de su luz. Como en el propiciatorio,  es en el candelero, no había  nada allí sino oro puro (v.31) madera de acacia no se encontraba en su estructura, por tanto nada humano es prefigurado por esto.  Todo es divino. Por Ex. 27 vemos  la luz era alimentada   "Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas" (v.20) El aceite en las Escrituras  es siempre un símbolo del Espíritu Santo. El apóstol de este modo dice de los creyentes, "Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios" (2 Cor 1:21) Poniendo por tanto estas tres cosas juntas en su significado típico, el número siete, el oro, y el aceite, el resultado es que el significado del candelero es, , luz Divina en  su perfección en el poder del Espíritu. Es Dios dando la luz del Espíritu Santo,  y ésta es desplegada en su séptuple perfección. Al dirigirse a la iglesia en Sardis, el Señor habla como  teniendo "los siete espíritus de Dios", es decir, el Espíritu en Su perfección (como se indica por el número siete) y energía (Apoc 3:1), y también leemos de "las siete lámparas de fuego que  arden delante del trono, que son los siete espíritus de Dios" (Apoc. 4:5)

 


¿Cuál fue  entonces, puede ahora preguntarse, el propósito del candelero? Este parece haber sido doble.  Primero, éste estaba puesto en el lugar santo "frente a la mesa" (Ex. 26:35; 40:24) Esta está de este modo opuesta a, y arrojaba la luz sobre la mesa con los panes. Puede por tanto inferirse que la razón para ser así puesto. Ahora, la mesa simboliza, como lo explicamos anteriormente, la manifestación de Dios en el hombre (Cristo) en perfección de gobierno administrativo, y los doce panes de la mesa representan a Israel, y también en principio a los creyentes de esta dispensación, asociados con Cristo ante Dios.  La luz del candelero brillando sobre la mesa  es el Espíritu Santo dando testimonio al futuro despliegue de la perfección administrativa en Cristo,  cuando Él tome Su poder, y reine hasta los confines de la tierra; de igual forma el verdadero lugar de Israel (como también el creyente) en conexión con Cristo ante Dios.  Estas verdades pueden ser oscurecidas u olvidadas sobre la tierra, pero  allí en el lugar santo, ante el ojo de Dios, éstas son plenamente  desplegadas, y exhibidas  por la perfecta luz del Espíritu. Segundo,  la luz era para la iluminación del mismo candelero.

 

"Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y dile: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia adelante del candelero. Y Aarón lo hizo así; encendió hacia la parte anterior del candelero sus lámparas, como Jehová lo mandó a Moisés" (Núm 8:1-3) Es decir,  que la luz del Espíritu Santo, revela las bellezas del vaso  por medio del cual ella era desplegada. Una perfecta ilustración  de esto lo tenemos en la transfiguración de nuestro bendito Señor, cuando, leemos, "y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz." (Mt 17:2) Fue  siempre así  a través de todo Su bendito camino para aquellos cuyos ojos estaban abiertos (ver Jn. 1:4; 2:11); Pero sobre el monte Su belleza fue desplegada. Así  fue también en el caso de Esteban. Leemos que  el era "un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo," y que "Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel"  (Hech 6:5,15) Es así con cada creyente en la medida en la cual la luz del Espíritu Santo, Cristo, realmente, brilla a través de su andar y conducta.

 


Puede además preguntarse, ¿qué responde sobre la tierra a la perfecta  luz del Espíritu simbolizada  por el candelero con siete brazos o ramas en el lugar santo? Cristo cuando estuvo aquí respondió a ello perfectamente. Él fue la luz de los hombres, y la luz del mundo, etc. (Jn 1:4; 8:12) Nunca, por un solo momento la luz del Espíritu se debilitó en Él; esta luz brilló pura y permanentemente, iluminando la oscuridad a través de las cuales Él pasaba  con su bendita vida dando luminosidad a través de toda Su vida. Él fue  un vaso perfecto. Después de Su partida de esta escena, a Su ascensión, la Iglesia fue constituida como la portadora de la luz (Apoc 1:20) Ese es su carácter, a pesar de su triste fracaso, un fracaso que finalmente terminará  en el completo rechazo del vaso del testimonio sobre la tierra (ver Apoc 3:16) El creyente individual responde a esto también en la medida en la cual él presenta  a Cristo en su andar y conducta. Pablo de esta forma escribe a los Filipenses, "Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo"; (Fil. 2:14,15)

 


Es también interesante observar como la luz era mantenida. "Habló Jehová a Moisés, diciendo: Manda a los hijos de Israel que te traigan para el alumbrado aceite puro de olivas machacadas, para hacer arder las lámparas continuamente. Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo de reunión, las dispondrá Aarón desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová; es estatuto perpetuo por vuestras generaciones. Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las lámparas delante de Jehová." (Lv. 24:1-4)

 


"Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas. En el tabernáculo de reunión, afuera del velo que está delante del testimonio, las pondrá en orden Aarón y sus hijos para que ardan delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos de Israel por sus generaciones." (Ex. 27:20,21)

 


Primero, los hijos de Israel debían llevar aceite puro de olivas. Esto señala a la responsabilidad del pueblo sobre la tierra, el vaso en la cual esta debía ser desplegada, Israel entonces, ahora la Iglesia. Aarón debía ordenar las lámparas. Pero se nos enseña que la luz del Espíritu, en su despliegue, solo puede ser mantenida  por la preocupación  e intercesión sacerdotal de Cristo. Solo Él puede usar las despabiladeras o tenazas y platillos, ambas cosas eran de oro (v.38) Cada rayo de luz que brilla aquí abajo, sea a través de a Iglesia o del creyente individualmente, no es sino  la respuesta a Su obra sacerdotal  En esta conexión puede destacarse  que el aceite de oliva "machacado" para la luz (Ex. 27:20) y que el mismo candelero era hecho a "golpes", prefigurando los sufrimientos de Aquel, por cuyas heridas fuimos sanados.

 


Finalmente, debemos considerar la duración de la luz. Esta debía ser  de "la tarde hasta la mañana" La lámpara es para la noche, y a través de toda la noche de incredulidad de Israel, hasta el amanecer, y hasta que las sombras huyan, el candelero de oro debe ser ordenado ante  Dios. El testimonio a su verdadero lugar es mantenido  a través de los cansadores años  de oscuridad de su incredulidad por medio de la intercesión  de Aquel al cual ellos han rechazado y crucificado.  Pero al final Él mismo será para ellos "Será como la luz de la mañana, Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra" (2 Sam 23:4) La esperanza del cristiano es más inmediata, porque "la noche ya está avanzada, y el día se acerca." Pero mientras esperamos, ¡puedan nuestras lámparas, alimentadas con el verdadero aceite, y ordenadas ante el Señor continuamente, brillar más claramente hasta el retorno del Señor!

  

 

E. Dennett